Max: The Curse of Brotherhood Switch

Análisis – Max: The Curse of Brotherhood (Nintendo Switch). En busca del hermano perdido

Uno de los géneros que siempre son bienvenidos en el catálogo de una consola como Switch es el de las aventuras que mezclan puzles con acción, por ofrecer un entretenimiento sencillo, pero del que hace pensar, lo cual lo hace apto para un público muy amplio de gustos variados. Dentro de este estilo hemos encontrado novedades de lo más interesantes, cada una aportando su propio pequeño giro de tuerca que lo diferencia de la amplísima competencia, como ha sido la trilogía Boxboy, I and Me o el futurista Death Squared, aunque eso sí, todos compartiendo esa esencia de integrar los rompecabezas como una parte innata más dentro de una odisea más larga cargada de peligros, donde la resolución de esos pequeños acertijos es la clave para poder abrirse paso y continuar el avance. Ese también es el caso de Max: The Curse of Brotherhood, un título que con la magia y complicidad que despliega atrae de inmediato la atención, no sólo de los fans de los coloridos mundos de fantasía, sino de todos aquellos que disfrutan con los juegos de lógica.

 

Max: The Curse of Brotherhood Switch

 

Es destacable el hecho de que los protagonistas de esta historia, el joven Max y su rotulador mágico, no es la primera vez que viven aventuras juntos, siendo su anterior incursión Max and the Magic Marker, otro juego anterior de estilo visual bastante diferente pero de mecánica parecida; no obstante sus acontecimientos no guardan especial relación con la entrega que actualmente nos ocupa, por lo que no hay problema en comenzar por esta. Lo que sí es notable es la notable mejora visual entre ambos títulos, mostrando lo que puede llegar a ser capaz de hacer el conocido motor de desarrollo Unity, que hace que no tenga nada que envidiar de su “rival” Unreal Engine 4. Pero volviendo al juego que nos ocupa, id preparando el equipamiento de rescate, que vamos a comenzar nuestro particular periplo junto a Max.

 

https://www.youtube.com/watch?v=szdHX8BJyIk

 

La maldición de tener un hermano travieso

 

Todo el que tenga un hermano menor puede recordar con emociones dispares lo que era tener cerca un ser pululando que cogía constantemente tus cosas sin permiso o que rompía tu juguete preferido, pues ese es el caso de Max, a quien su hermano Lucas le trae hasta el último pelo, motivo por el cual en un arrebato formula un hechizo que encuentra en el buscador Giggle (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia) para “librarse” del mismo. Pero mira por donde, contra todo pronóstico la cosa sale demasiado redonda y aparece un monstruo enorme a través de un portal dimensional y secuestra a Lucas, sabiendo lo que le puede caer por eso, Max decide viajar por ese mismo portal en pos de la criatura secuestradora cayendo en un colorido mundo paralelo un tanto hostil para los recién llegados, y ahí comienza su odisea para rescatar a su hermano de las garras del despiadado Mostacho y sus secuaces.

 

Max: The Curse of Brotherhood Switch

 

Con esta trama, que bien podría encajar perfectamente en la de una película de Disney, se desenvuelve esta aventura en la que, como un pequeño y vulnerable humano que somos, tenemos que demostrar que no gana quien más fuerza tiene sino el que más ingenio y buen coco se gasta. Este juego tan cinemático se estructura en 20 niveles repartidos en 7 capítulos que nos llevan por una serie de conocidos entornos de fantasía como desiertos, bosques o cuevas, todos ellos admirablemente recreados; cada nivel se conecta con el anterior sin apenas transición más que la visual, a modo de las sucesivas etapas de un largo viaje, y para avanzar en los mismos debemos interactuar con diversos elementos del escenario aprovechando los variados poderes mágicos que nuestro rotulador va adquiriendo en ciertos puntos de la aventura, tales como hacer crecer ramas de los árboles, manejar corrientes de aire, prender fuego o levantar montículos de rocas entre otros, todo ello enfocado a encontrar la manera de superar los respectivos obstáculos que nos van bloqueando el paso a cada tramo.

 

 

Un mundo de fantasía y color

 

Sin duda uno de los aspectos más destacables de Max: The Curse of Brotherhood es su apartado gráfico, se trata de una de las aventuras más bonitas que podemos echarnos a la cara en la consola híbrida: gráficos cargados de color y detalle que constituyen un todo sólido sin fallos, contribuyendo mucho a sumergirnos en esa sensación de estar visitando un mundo alternativo donde la magia es algo posible que flota por todas partes. Contando con la importancia de destacar esta estética tan especial quizás es por lo que su desarrolladora, Press Play, ha jugado tanto con los cambios de perspectiva, alejando y acercando los planos según donde se concentre la acción o según se hallen más o menos cerca los puntos del escenario con los que podemos interactuar. Quizás por tener tan alto nivel de detalle es por lo que en ocasiones, especialmente en esos momentos en que la vista abarca enormes tramos del entorno, se pierde un poco de fluidez en el movimiento, nada que llegue a lo dramático pero sí que se aprecia una ligera caída de frames.

 

Max: The Curse of Brotherhood Switch

 

En cuanto al apartado sonoro, es más discreto en el sentido de que se juega mucho con el silencio musical tan sólo acompañado por los efectos ambientales, alternando con alguna suave melodía ocasional y algunos ritmos más trepidantes cuando tenemos algún monstruo persiguiéndonos. Para haceros una idea, recuerda un poco al estilo de The Legend of Zelda Breath of the Wild, por supuesto es cuestión de gustos, pero en el caso de este juego se echa en falta algo más de acompañamiento musical (algo instrumental le habría dado un toque magistral) pese a querer recrear esa sensación de inmersión en la naturaleza, ya que también es un título que vive mucho del estilo de una película de animación. Mención aparte merecen las voces – en inglés subtituladas en español – de los personajes, muy logradas, que además de contarte la historia con la emoción propia de cada momento, incluso ayudan a avisarte de los peligros que se avecinan (destaca la de Max, que cuando nos atascamos un poco, estamos a punto de caernos por un barranco o vamos a dar un mal paso nos sirve de aviso con breve antelación para poder reaccionar de algún modo).

 

 

Maneja el rotulador como nadie

 

Lo propio en los juegos basados en combinar acción, plataformas y puzles es la sencillez en los controles, y en este caso no podía ser una excepción, pudiendo optar en cualquier momento entre manejarnos exclusivamente con botones o echar mano de la pantalla táctil. Tan sólo necesitamos usar el Stick para mover a Max, A para que salte, X para realizar algunas acciones (empujar, arrancar objetos…) y ZR para activar el rotulador mágico. Cuando estamos usando el mismo, usamos el A para interactuar con ciertos elementos, por ejemplo para hacer brotar una liana de la que después balancearnos, el stick o la pantalla táctil para elegir la dirección en que nuestra creación mágica se va a extender, y el botón Y para deshacer esa creación (cortar la liana, derruir el montículo de roca elevado, etc). La idea de poder usar el Stick en vez de la pantalla táctil es de lo más cómodo para no tener que liarnos soltando y cogiendo el Joy-Con cada dos por tres, o para la gente zurda, eso sí, da la sensación de no responder con la misma fluidez usando el stick.

 

Max: The Curse of Brotherhood Switch

 

En general se puede decir que la jugabilidad no es todo lo rápida en responder que debería, dando en alguna ocasión la curiosa sensación de movernos como debajo de agua, con cierta lentitud; no obstante, también hay que decir que en ningún momento llega a provocar que nos atrape un enemigo por ejemplo, ya que todo en el juego se mueve al mismo ritmo, lo cual no está tan mal dado que tienen más peso los puzles que la acción propiamente dicha. Otro aspecto que llama la atención son lo espaciados que se hayan algunos puntos de guardado entre sí, en ocasiones con alguna cinemática de por medio, lo que hace que si nos equivocamos en un puzle (caemos en un barranco, nos atrapa un monstruo, nos cae una roca…) y retrocedemos al último checkpoint a veces tengamos que ver una y otra vez la misma escena sin poder saltarla. Finalmente, otro detalle es la sensación de faltar algunos elementos más con los que poder interactuar con el rotulador mágico en la inmensidad de los escenarios, lo que da una cierta impresión de vacío en los mismos o de linealidad en el avance, ya que los puzles sólo se pueden resolver de una única manera cada uno, aunque compensa la gran variedad que hay, no llegando a repetirse las situaciones a las que nos enfrentamos a lo largo del camino hasta donde se encuentra retenido el hermano del prota.

 

 

En esta aventura pintas mucho

 

Max: The Curse of Brotherhood se compone de un único modo de juego que es la aventura principal, dividida como decíamos antes en 7 capítulos o zonas temáticas que se dividen a su vez en dos o tres niveles cada uno, cada uno de ellos de cierta extensión, la suficiente como para justificar la presencia de numerosos puntos de guardado automático, normalmente delimitados por la presencia de un puzle o la aparición de un evento importante en la aventura. Tenemos aparte la opción de volver a revisitar los niveles ya superados en el orden que deseemos desde el menú principal del juego, y una serie de coleccionables escondidos por los sucesivos escenarios por los que nos movemos, los cuales podemos buscar y conseguir con algo de habilidad extra conforme vamos avanzando en nuestras peripecias.

 

Max: The Curse of Brotherhood Switch

 

En conjunto, la duración se prolonga alrededor de unas siete a nueve horas, dependiendo de lo que nos cueste dar con la solución de los respectivos puzles y de lo minuciosos que seamos buscando los coleccionables (fragmentos de amuletos y eliminación de las cámaras espía del malo malísimo Mustacho) desperdigados por los niveles, un tiempo que se disfruta mucho tanto desgranando los acontecimientos de la historia como poniendo a prueba nuestras neuronas con las pruebas de los rompecabezas. Se echa en falta que durara un poco más, por lo mucho que se disfruta, o que incluyera algún modo extra, siquiera la opción de poder jugar en cooperativo, por ejemplo manejando al personaje un jugador y al rotulador el otro.

 

 

Max: The Curse of Brotherhood – Gracias por salvarme, pero tu hermano está en otro castillo

 

En conclusión, tenemos una aventura de lo más cinemática, con una trama original que hará sonreír a más de uno, por los simpáticos guiños que ofrece y el desenfadado humor de su protagonista, y una cuidada mecánica que recuerda en parte a la trilogía Trine, lo que no deja de ser una estupenda fuente de inspiración que garantiza un buen rato de diversión. Quitando los pequeños fallos presentes como las aisladas caídas en el framerate, la falta de más objetos sobre los que desplegar los efectos mágicos del rotulador o la cierta linealidad en el avance, se puede considerar una opción sobresaliente dentro del amplio catálogo de Switch, muy a tener en cuenta ya que se disfruta muchísimo, por todo ello merece mucho la pena darle una oportunidad.

 

Max: The Curse of Brotherhood Switch

Max: The Curse of Brotherhood es una aventura al estilo de una película de animación interactiva, llena de imaginación, magia y mucho humor, ¡dale al coco para rescatar a tu hermano!
Nota de lectores0 Votos
0
Pros
Aspecto visual deslumbrante
Puzles ingeniosos
Historia original y con mucho humor
Contras
Ocasionales caídas de framerate en los planos de lejos
Faltan más elementos sobre los que interactuar con el rotulador
Avance un poco lineal
85