Regístrate

Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

El más famoso devorador del océano ya está aquí y viene para quedarse en Nintendo Switch. Gracias a Hungry Shark world la saga, desarrollada por el estudio de Ubisoft Future Games of London, da el salto de las plataformas móviles a las consolas. ¿Estarán sus mordiscos a la altura? Veámoslo con todo detalle en este análisis centrado en la versión de la híbrida de los de Kioto, ¡dientes fuera!

 

Hungry Shark World Launch Trailer Nintendo Switch

 

Unos tiburones con mucha solera

Antes de nada resulta del todo necesario dejar clara la propuesta jugable que nos ofrece este curioso título. Una aventura acuática repleta de acción en la que tomamos el control de tiburones hambrientos, ¿qué podría salir mal? Tras lograr abrirse paso a bocado limpio en el terreno de los dispositivos móviles, con más de 10.000.000 descargas en apenas una semana (actualmente supera los 50.000.000), Hungry Shark World da el paso a Nintendo Switch respetando la esencia de su espíritu eminentemente arcade. ¿Nuestra misión?, llegar a lo más alto de la cadena alimenticia y hacerlo sin piedad. Sí, sí, somos el Venom del fondo marino.

 

 

Hungry Shark, con 6 entregas a sus espaldas aletas y más de medio millón de descargas en total, es una de las sagas que han alcanzado más rápidamente la categoría de fenómeno, situándose como todo un éxito y una de las franquicias con más solera en los dispositivos móviles. Siendo sincero, personalmente puedo decir que, me extrañaba que aún no hubiera pisado Nintendo Switch. Hungry Shark World es un título arcade en estado puro con toques RPG e incluso Rogue. Un frenético atracón submarino en el que si queremos sobrevivir no podemos parar ni un segundo. Bañistas, bancos de peces, incluso minas, ninguna presa es menospreciada por nuestros amigos los escualos.

 

Los villanos superhéroes del océano cielo

Es posible que, teniendo en cuenta el planteamiento que nos ofrece este juego, veamos a los tiburones como una suerte de villanos del fondo marino. Sus pequeños y brillantes ojos y sus enormes mandíbulas hacen que resulte mucho más fácil etiquetar a los tiburones como los villanos del océano. No obstante, personalmente, sus habilidades siempre me han parecido estar más cerca del bando de los superhéroes. Una suerte de animales con superpoderes capaces de hacer cosas increíbles e inalcanzables para el resto de seres vivos. Multiplica dichos poderes por 10, ayúdales a surcar los cielos, otórgales un carácter macarra y et voilà, ¡Hungry Shark World ya está aquí!

 

 

Al igual que ocurría en anteriores entregas de la saga, el jugador controla a un tiburón hambriento que debe alimentarse constantemente para que su salud no se reduzca a cero. Y cuando decimos alimentarse lo decimos en todo el esplendor de la palabra, ya que lo mismo estamos devorando bañistas, que atacando otros tiburones, bancos de peces o incluso cangrejos. Casi todo es comestible y casi todo es destruible en este alocado título que cambia por completo nuestra visión sobre uno de los animales más extraordinarios sobre la faz de la tierra.

 

Hungry Shark World. Frenesí arcade, pero con matices

Como ya hemos comentado anteriormente, Hungry Shark World es un título que resulta difícil encasillar en un solo género, ya que bebe del arcade, pero también tiene toques RPG e incluso Rogue en relación a la aparición de algunas de las especies marinas que nos ofrece este gran banquete llamado océano. Su mecánica resulta realmente sencilla: atacar, comer pescado, turistas y todo lo que se cruce en nuestro camino, atacar a los tiburones más grandes que, a su vez, intentan atacarnos, encontrar fósiles, rescatar compañeros y cumplir toda una ristra de misiones similares. Hacer todo esto nos ayuda a desbloquear nuevos tiburones y mundos, pero, no nos engañemos, nuestra misión principal es sobrevivir el mayor tiempo posible.

 

 

El juego cuenta con cerca de 30 especies distintas de tiburones (más un par de ases bajo la aleta que no os pensamos desvelar) y, para nuestra sorpresa, están bastante bien diferenciados entre si. Por ejemplo, el tiburón azul es ágil y veloz, mientras que el tiburón arenero es lento y requiere una mayor cantidad de alimento con respecto a sus compañeros. Además, nos encontramos momentos de la aventura en los que tenemos que cambiar de ejemplar para poder avanzar o simplemente para poder hacerlo con mayor soltura. Todo esto dota al título de un toque de estrategia que es de agradecer.

 

¿Quién dijo que los tiburones no tienen clase?

 

Conforme vamos avanzando y subiendo de nivel a nuestros escualos, vamos desbloqueando potenciadores, que tras ser comprados pueden ser equipados, mascotas e incluso nuevos niveles que explorar. Por otro lado, durante el trascurso de la aventura vamos descubriendo nuevos especímenes que nos ayudan a acceder a zonas hasta entonces inaccesibles o simplemente hacen que nuestras salidas de caza trascurran con menos sobresaltos. Una vez abierto el acceso a nuevas zonas, dichos avances permanecen en las siguientes sesiones de juego, permitiendo, de esta forma, acceder a todo el mapa con nuestro elenco de tiburones al completo.

 

Al pez dormilón se lo come el tiburón

En relación a los controles, podemos decir que son bastante intuitivos y simples, dotando a nuestros dentados compañeros de diversas habilidades que nos resultan fundamentales durante el transcurso de nuestra partida. Dichos controles incluyen un turbo para moverse a más velocidad, cuya barra decrece con su uso, y un ataque a bocado limpio recomendable cuando nos enfrentamos a enemigos de mayor tamaño. Por otro lado, algunas estructuras (como piedras o barras metálicas) son capaces de romperse si se utiliza el turbo con un tiburón del tamaño adecuado. Por lo que resulta de vital importancia ir desbloqueando los distintos especímenes que Hungry Shark World pone a nuestra disposición para progresar durante nuestra partida. Destacar, dentro del apartado de configuración, la existencia de un modo sin sangre (ya disponible en la versión original para dispositivos móviles).

 

 

Gráficamente cabe destacar que se trata de una versión casi idéntica a la publicada allá por 2016 en plataformas móviles. Nada nuevo, más allá de un ligero suavizado de texturas. Hungry Shark World no es ningún portento gráfico, aunque ello no quiere decir, ni mucho menos, que sea un título feo. No obstante, teniendo en cuenta que procede del mercado móvil, hubiera sido de agradecer un pequeño lavado de cara. La banda sonora nos brinda unas alegres melodías que acompañan sin destacar. Los efectos de sonido cumplen su cometido sin ningún tipo de alardeo.

 

El flotar se va a acabar

Por desgracia, Hungry Shark World cuenta con diversos aspectos que logran empañar, de forma preocupante, la experiencia global. Las pantallas de carga son un verdadero suplicio de duración interminable. Teniendo en cuenta que nos encontramos ante un juego que nos ofrece sesiones rápidas, este hecho logra romper el dinamismo que aporta su carácter arcade. Incluso nos atraveríamos a decir que, dichos tiempos de carga, son ligeramente superiores a los de la versión móvil. Un sin sentido que, teniendo en cuenta la potencia de Nintendo Switch, solo se explica por una mala optimización. Para rematar, durante el trascurso de nuestra partida sufrimos varios cierres inesperados que nos hicieron regresar al escritorio de Switch tras aceptar un mensaje que rezaba “se ha cerrado el programa a causa de un error”. Tras algunos de ellos, nos planteamos si reanudar o no la partida, cansados de largas esperas y cuelgues inesperados. Esperamos, y deseamos, que todos estos lastres jugables sean solventados con prontitud en futuros parches que, a modo de flotador, logren sacar a la superficie lo bueno que aporta este título, que es mucho.

 

 

Ecco the Dolphin Shark

Hungry Shark World es una mezcla de arcade, RPG y Rouge cuyas mecánicas resultan bastante adictivas. Un título bastante más profundo de lo que pudiera parecer en un principio y toda una sorpresa para quien no conozca la saga Hungry Shark. Hablamos de un título que logra erigirse, desde el principio, como la mejor entrega de la franquicia. Si Ecco the Dolphin te parece un pringado, Hungry Shark World es tu juego perfecto. Mucho contenido por desbloquear, una jugabilidad simple pero adictiva que, sin embargo, arrastra graves problemas jugables, cierta repetitividad y unos tiempos de carga realmente desesperantes. Por cierto, un dato para el recuerdo, los selfies matan más personas al año que los tiburones. Ahí lo dejo.

 

Hemos realizado este análisis gracias a un código de descarga cedido por Ubisoft

Análisis – Hungry Shark World (Nintendo Switch). ¡Se la llevó el tiburón, el tiburón!
Hungry Shark Word es un frenético a la par que divertido arcade con toques RPG que hace suya la ley del más hambriento. En estas aguas, se trata de comer o ser comido. ¡Que se prepare el fondo marino porque allá vamos!
PROS
  • Un arcade con toques RPG bastante adictivo
  • El sistema de evolución, desarrollo y misiones de los tiburones alarga bastante la experiencia jugable
CONTRAS
  • Excesivos tiempos de carga
  • Graves errores jugables. El juego se cierra cada dos por tres
  • Su carácter frenético, aunque positivo, desemboca en ocasiones en situaciones estresantes
62%Nota Final
Puntuación de los lectores: (0 Votes)
0%

Hacer Comentario