
El género de estrategia lleva acompañándonos casi desde el inicio de los videojuegos y ha ido evolucionando a lo largo de los años con diferentes propuestas. Una de estas líneas de evolución es la de combate táctico en tiempo real, donde la clásica gestión de recursos se ve sustituida por un control más detallado de las unidades y más variedad de interacciones con el entorno. Algunos ejemplos de este subgénero serían sagas como el clásico Commandos o el título del que vamos a hablar hoy, Shadow Tactics: Blades of the Shogun (y su expansión independiente Shadow Tactics: Blades of the Shogun – Aiko’s Choice).
En este juego tomamos el control de un pequeño grupo de soldados del Shogun especializados en la infiltración durante el periodo Edo en Japón. Shadow Tactics ya se encuentra disponible en Nintendo Switch 2, y si estás dudando de si hacerte con él, vamos a hablar un poco de qué te espera en él.
Nuestro deber es dar la vida por el imperio y, por tanto, por el Shogun
El shogunato, sistema de gobierno militar japonés, se encuentra sumido en una guerra civil contra una facción rebelde tras el ascenso de un nuevo Shogún que intenta imponer la paz en un impero tradicionalmente belicista. Y aunque un gran ejército de samuráis arriesgan su vida y honor por proteger a su señor (y por el camino la paz en el imperio), lo cierto es que no es suficiente cuando tu enemigo no te está aguardando en un castillo, sino que es una sombra que mueve hilos invisibles. Hablamos del conocido como Kage-sama, una figura misteriosa que conspira desde el anonimato y que está orquestando una rebelión contra el gobierno, buscando el fin del Shogunato y de la paz que representa.
Por suerte, lo que no puede lograr un ejército a veces puede ser conseguido por un grupo de personas bien elegidas. Iniciamos la aventura controlando a Hayato, un mercenario shinobi (lo que en occidente reconoceríamos como ninja), que se está infiltrando en el castillo de Osaka, fortaleza tomada por rebeldes. Una infiltración que a su vez nos hace de tutorial del sistema, centrado en evitar la vista de los NPC (tanto guardias como civiles) mientras profundizamos en el corazón del territorio enemigo, ya sea ocultándonos en arbustos, saltando por los tejados o simplemente desviando la atención enemiga.
Al poco de avanzar también conocemos a otros personajes como Mugen, un honorable samurái experto en combate cuerpo a cuerpo y dispuesto a dar su vida por el Shogun. Pronto forman un pequeño pero eficaz, comando de asalto compuesto únicamente por cinco miembros que busca cumplir las órdenes del Shogún y que pronto son elegidos para ser los encargados de frustrar los planes de Kage-sama por su eficacia y discreción.
El verdadero guerrero vence antes de desenvainar: observa y actúa sabiamente
Como ya hemos comentado, según avanzamos en las diferentes fases del título nuevos aliados se unen a nuestro pequeño grupo, lo que amplía las mecánicas de infiltración de las que disponemos. Aunque la tónica general es el sigilo, cada uno de los personajes lo plantea de manera distinta, con diferentes formas de distraer a los enemigos o para acabar con ellos. Hay una gran diferencia de jugabilidad entre Hayato, capaz de trepar, nadar o incluso lanzar un shuriken; Mugen, experto en combate cuerpo a cuerpo capaz de eliminar eficazmente a un grupo de enemigos gracias a su Katana; o Aiko, una maestra del disfraz capaz de infiltrarse entre las líneas enemigas a plena vista.
Recorrer el territorio enemigo es peligroso, pero por muy vigilaba que esté una zona, siempre hay puntos ciegos… o podemos crearlos con una pequeña distracción (vaya acompañada de un cuchillo o no). Los enemigos tienen patrones de movimiento y vigilancia, así como de comportamiento al detectar situaciones sospechosas, los cuales podemos analizar tanto para buscar aperturas que nos permitan infiltrarnos sin dejar rastro o, por otro lado, diezmar las fuerzas enemigas acabando con ellas poco a poco.
Por suerte, utilizar sonidos para atraer a los guardias o hacerlos seguir nuestras huellas en la nieve para conducirlos a zonas sin vigilancia, son algunas de las herramientas que tenemos para facilitar nuestra tarea enormemente. Aunque no funciona con todos ni de igual manera, pues hay guardias que no se dejan engañar con la misma facilidad y no abandonan su puesto en ningún caso.
Cae siete veces, levántate ocho: paciencia y perseverancia
Pero claro, ser el maestro del sigilo o de la infiltración no es fácil con tantos ojos indiscretos atentos incluso a sonidos fuera de lugar. Evitar llamar la atención en la mayoría no es posible al primer intento, lo que ocasiona que salten las alarmas y la llegada de refuerzos, los cuales nos buscan y nos intentan matar sin miramientos. Por suerte, contamos con la posibilidad de guardar partida en todo momento , así como un botón de guardado rápido con hasta tres ranuras de guardado. Dándonos opción a corregir nuestros errores, aplicando la tradicional estrategia del ensayo y error hasta lograr superar el reto. Lo que no puede gustar a algunos.
Esta necesidad de guardar constantemente es algo que puede no gustar a algunos jugadores, pero es vital para lograr cumplir las misiones. Cada fase o misión requiera repetir nuestros movimientos múltiples veces probando varias combinaciones de caminos y formas de distracción, y utilizando el guardado rápido cada vez que algo nos sale como queríamos. Al menos, y aunque nos gustaría superar las fases con una precisión quirúrgica, siempre podemos optar por la opción más lenta, pero «más» segura: matar todo lo que se mueva hasta que podamos pasar caminando sin nadie que nos lo impida.
¿Y si lo hubiéramos hecho de forma diferente?
Esta variedad de formas de resolver un nivel, así como las diferentes herramientas que se nos da para hacerlo, desemboca en un sistema de logros que invita a re-jugar las diferentes fases. Cada nivel cuenta con una serie de posibles metas a lograr, todas ellas ocultas la primera vez que superamos una fase, que nos incitan a intentar nuevas rutas o realizar ciertas acciones (o evitar otras). Superar la fase sin matar enemigos opcionales, superar la misión en un máximo de tiempo o no utilizar las habilidades de un personaje en específico, son algunos de los retos que se nos propone, siendo estos un reto complicado que nos da más horas de juego.
Así, una misma misión se puede cumplir de diferentes formas y siguiendo diferentes estrategias. Incluso podemos interactuar con ciertos elementos del entorno para facilitar esta tarea. Dejar caer un jarrón desde un balcón puede eliminar a un imponente samurái sin levantar sospechas ¿acaso no ocurren accidentes todo el tiempo?
Shadow Tactics: Blades of the Shogun – Aiko’s Choice
Y si ya has completado el título y/o sabes que es un género hecho para ti, también cuentas con una expansión independiente que se puede comprar por separado o como parte de un paquete conjunto. Esta expansión nos proporciona nuevas misiones ubicadas cronológicamente poco antes del final del juego base, siendo por esto recomendable completar el juego base.
Por suerte, incluso si jugaste al juego original hace tiempo, Aiko’s Choise hace tanto un pequeño recordatorio de la historia original como cuanta con una primera misión que, aunque no está pensada como tutorial para principiantes, sí que proporciona la información y las ayudas necesarias para refrescar la memoria a quien no recordasen todas las mecánicas por si no la juegas de manera consecutiva a la historia base.
Así contamos con otras seis misiones con nuevos escenarios y retos que superar, contándonos una historia nueva que vuelve a poner a prueba las habilidades del equipo liderado por el samurái Mugen, pero centrado en personajes del pasado de la shinobi Aiko.
Precisión poco habitual en consolas
En lo que respecta al control del título, el control estándar en consolas nos permite controlar a los personajes como si fuera un videojuego de vista cenital tradicional. El joystick izquierdo mueve al personaje y el derecho la cámara y puntero (según si estamos utilizando o no alguna habilidad o función). Pudiendo interactuar con el entorno o hacer ciertas acciones con el botón de acción en función de la posición de nuestro personaje. Lo cual en ocasiones puede llegar a entorpecernos si varias posibilidades están próximas. Por ejemplo, intentar coger rápidamente un cadáver del suelo y por accidente entrar en una puerta, perdiendo agilidad y ocasionando margen de maniobra a los guardias para ver la prueba del delito.
Pero por suerte, para quien prefiera un control más clásico en el entorno de la estrategia, en Nintendo Switch 2 podemos optar por usar el modo ratón incluido en el juego gracias a los Joy-Con 2. Este nos proporciona mayor fluidez a la hora de seleccionar ciertas acciones y mayor precisión. Aunque requiere cierto periodo de adaptación a los controles si ya habíamos jugado algunas horas en el modo de controles por mando.
Shadow Tactics: Blades of the Shogun – Un reto que requiere paciencia
Shadow Tactics: Blades of the Shogun nos presenta un sistema de juego que apasionará a los amantes de la estrategia militar táctica y de la cultura japonesa. Aunque su narrativa no es especialmente profunda ni sorprendente, si que nos mete en situación. Además, los cortos pero frecuentes momentos de interacción entre los personajes según avanzamos en las misiones nos permiten conocer su forma de pensar, como evoluciona su relación y darles vida más allá de tropas esperando ordenes.
Es un juego que puede requerir cierta paciencia, no estando pensado para que se superen sus fases sin morir o ser descubiertos unas cuantas veces, pero su vez nos invita a disfrutar del proceso, siendo enormemente satisfactorio cuando superamos los retos propuestos o simplemente logramos encontrar una vía de acceso a nuestro objetivo que no habíamos visto.
Hemos analizado Shadow Tactics: Blades of the Shogun gracias a un código digital cedido por Mimimi Games. Versión analizada: 3.1.1.F para el juego base y 4.1.1.F para la expansión Aiko’s Choise.

















