Muy buenas a todos y a todas. En esta ocasión, regresamos con una nueva entrega de Hablando de… para relataros la historia de uno de los mayores responsables de la saga The Legend of Zelda en los últimos años: la persona que se ganó la confianza de Shigeru Miyamoto, quien le acogió como ayudante en una de las más franquicias de Nintendo más reputadas en la actualidad. En esta ocasión vamos a estar Hablando de… Eiji Aonuma.
Aonuma y su entrada en Nintendo
Eiji Aonuma nació en 1963 en la Prefectura de Nagano en Japón. Poco se sabe de su juventud, solo que estudió en Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio, en la que se licenció en Diseño. Se dice que logró entrar a trabajar en Nintendo gracias a su inteligencia, ingenio y creatividad al presentar, en su entrevista de trabajo frente a la junta directiva de la empresa, los muñecos articulados que desarrolló durante su periodo universitario. Resulta cuanto menos curioso que Aonuma entrara a formar parte de una compañía de videojuegos sin haber tenido contacto previo con el mundillo, cosa que su pareja de entonces solucionó prestándole un par de cartuchos de juego.
Tras varios años, la compañia de Kioto le encargó en 1996 el diseño gráfico de un título que solo vio la luz en tierras niponas: un juego llamado Marvelous: Another Treasure Island (o como se llamó en japonés Marvelous: Mohitotsu no Takarajima), que no destacó mucho en ventas. Sin embargo, el trabajo realizado por el magistral diseñador no cayó en saco roto y posteriormente se le encargó el diseño de numerosos títulos para Nintendo 64. Y fue ahí donde tuvo su gran oportunidad, la que le hizo posible llegar a ser el máximo responsable de la saga Zelda.
Aonuma y The Legend of Zelda
Tras el espléndido trabajo realizado en GoldenEye 007 para Nintendo 64, le llegó la posibilidad de trabajar con Shigeru Miyamoto en The Legend of Zelda: Ocarina of Time, lo que le brindó la oportunidad de oro para que el gran genio de Nintendo se fijara en él. ¡Y vaya si se fijó! Tras finalizar el desarrollo de la gran aventura del Héroe de Ropajes Verdes, quedó muy satisfecho con el trabajo del diseñador.
La idea de Miyamoto tras el rotundo éxito del primer Zelda en tres dimensiones era lanzar una continuación cuanto antes, aunque ello implicara hacer una reestructuración de las mazmorras ya existentes, a lo que Aonuma se negó y propuso nuevos diseños de niveles. El padre de la serie aceptó la propuesta y le ofreció la oportunidad de ayudarle, dándole total libertad creativa y haciéndole productor y principal responsable del siguiente título en la sucesión, bajo la condición de que tuviera el resultado en solo un año de desarrollo. Sobra decir que, cumplido el plazo, The Legend of Zelda: Majora’s Mask vio la luz, cuyo éxito a su vez le permitió reafirmarse como la persona indicada para llevar las riendas del desarrollo de los futuros títulos de la saga. Como curiosidad adicional, Majora’s Mask fue también un gran punto de inflexión en la carrera de Yoshiaki Koizumi, a quien como recompensa a su implicación en este título le ofrecieron la dirección de la más famosa de las sagas de Nintendo: Mario.
Todo ello forma parte de una suerte de justicia poética porque, según contó Aonuma en su momento, fue tras jugar a The Legend of Zelda: A Link to the Past cuando decidió lanzarse a diseñar videojuegos, lo que demuestra que su vida ha estado muy ligada a la saga del Héroe del Tiempo. Y, por otro lado, The Legend of Zelda: Breath of the Wild le ha permitido realizar uno de sus mayores sueños: crear una aventura en un mundo abierto muy extenso, en el que las posibilidades de juego son prácticamente ilimitadas. Es tras el éxito de este último título de la saga que ha llegado a considerar mantener rumbo firme en cuanto a mundo abierto para las próximas entregas. No obstante, esperamos que sepa hilar mejor la historia para mundos de este tipo, porque es precisamente este punto el más flojo en la última entrega de la saga.
Premios y aficiones
Tras muchos años de duro trabajo y de grandes obras, Aonuma fue galardonado en los Golden Joysticks Awards 2016 en la categoría Logros de toda una vida o trayectoria; y un año después The Legend of Zelda: Breath of the Wild le consiguió el premio a Mejor juego del año, lo que le demostró que aquel alocado sueño de crear una gran aventura en un extensísimo mundo abierto ha sido una de las mejores ideas que ha tenido en su vida.
Pero no todo se queda en sus trabajos de dirección y producción de videojuegos, y es que Aonuma es tan aficionado a la música que forma parte de un grupo que el mismo fundó junto a otros trabajadores de Nintendo, llamado The Wind Wakers, con quienes toca al menos cuatro veces al año en las fiestas de la empresa.
Y así es como una humilde persona logró alcanzar la leyenda con su esfuerzo y trabajo, aportando todo su ingenio e imaginación a una franquicia que ha enamorado a gran parte del público.








