Storm Boy

Análisis – Storm Boy: The Game (Nintendo Switch). Una fugaz experiencia

Storm Boy: The Game es una de esas propuestas que llama la atención desde el principio. Una hermosa puesta en escena, un desarrollo narrativo que pretende seguir la estela de su homónimo en papel, y diversos minijuegos con los que intentar aportar algo de variedad a esta curiosa aventura de los australianos de Blowfish Studios. ¿Estará a la altura de las expectativas? Echadle un ojo a este análisis para descubrirlo.

 

 

Literatura hecha videojuego

Que los videojuegos han evolucionado es algo más que evidente, como podéis leer en más de uno de nuestros análisis, y lo han hecho en prácticamente todas sus apartados. Gráficos, control y, como no podía ser de otra manera, en la forma de trasladar la experiencia al propio jugador. Hoy en día una gran parte de las desarrolladoras, bombas nostálgicas a parte, apuestan por un trasfondo narrativo profundo que nos envuelva y nos transmita un amplio abanico de emociones y sentimientos. Llegados a este punto, parece evidente señalar que la literatura se ha convertido en una de sus principales fuentes de inspiración. Storm Boy: The Game es, sin lugar a dudas, un ejemplo más de ello.

 

Storm Boy

 

Corría el año 1966 cuando la novela australiana Storm Boy salió a la venta, logrando un gran éxito y erigiéndose en uno de las obras más leídas de la época. Hablamos de un libro infantil, escrito por Colin Thiele, que versa sobre un niño y su pelícano. El título, ambientado en la costa australiana de los años 60, más concretamente en las cercanías de la desembocadura del río Murray, nos relata las relaciones que un niño tiene con su padre, el pelícano, y un aborigen llamado Fingerbone. El libro en cuestión fue adaptado al cine en 1976 de la mano de Henri Safran y cuenta con un nuevo proyecto cinematográfico programado para 2019. Ahora, de la mano del estudio australiano Blowfish Studio, su adaptación al mundo de los videojuegos llega dispuesta a dejar su impronta personal en Nintendo Switch.

 

 

Storm Boy: The Game. Un cuento de amistad para todas las edades

A pesar de contar con un estilo artístico precioso, plagado de ternura y basado en los libros de ilustraciones dirigidos a un público infantil, Storm Boy: The Game nos vende una propuesta para todas las edades. Una adaptación de la novela que explora la amistad entre un niño y su peculiar mascota. Un relato interactivo que permite a los jugadores experimentar este famoso cuento australiano, como nunca antes, tomando el control del protagonista y su pelícano, el Sr. Percival.

 

Storm Boy

 

Mientras avanzamos, se recrean momentos clave del relato al tiempo que se intercalan con diversos minijuegos (que van desde alimentar pelícanos hasta la caza de berberechos o la recolección de conchas) que nos vamos encontrando por el camino a lo largo y ancho del paraje natural de la laguna de Coorong y que sirven para reforzar la amistad con nuestro emplumado compañero. Una historia que, pasatiempos a parte, juega aquí un papel esencial. Motivo por el cual, como viene siendo costumbre en un servidor, no voy a entrar en detalles narrativos que puedan arruinar este curioso experimento audiovisual. Eso sí, cabe destacar que los textos nos llegan en perfecto inglés. Teniendo en cuenta que estamos ante un videojuego donde el texto es uno de sus pilares centrales, no tanto por su abundancia sino porque resulta fundamental para entender lo que ven nuestros ojos, estamos ante todo un lastre para los desconocedores del idioma de Shakespeare.

 

Storm Boy

 

 

Nos encontramos ante un título de exploración, visual y narrativa (no esperéis intrincados puzles), cargado de melancolía y que cuenta con moraleja propia. Una adaptación interactiva que se deja gustar, más aún si habéis leído el libro, pero que termina resultando tremendamente fugaz y, hasta cierto punto, hueca. Y es aquí, precisamente, donde radica uno de los principales lastres de este juego. Al tomar los mandos me esperaba una aventura de corte parecido a RiME. No buscaba encontrarme una amplia variedad de puzles, ni una propuesta demasiado complicada. No obstante, mis expectativas se han visto completamente destrozadas al toparme con un libro interactivo de escasa duración, incluso para los de su género, en el que podemos dibujar con un palo, desenterrar conchas o dar de comer a unos pelícanos. Se nos vende un producto para todas las edades y se hace, bajo mi humilde punto de vista, de forma errónea. Mayor variedad y profundidad en sus minijuegos, una duración decente y unos textos en castellano hubieran sido necesarios para lograr dicho objetivo.

 

Al final de nuestro camino se queda una sensación agridulce. La experiencia, en líneas generales, resulta bonita artísticamente, pero se queda en eso. Un libro plagado de increíbles ilustraciones cuyas interacciones no van más allá de avanzar o retroceder para leer, releer o aceptar las actividades que nos encontramos durante nuestro paseo. Paseo que, todo sea dicho, no deja de ser eso, un bonito paseo de no más de 20 minutos.

 

 

Storm Boy: The Game – Tan fugaz como bonito

Basado en el clásico de Colin Thiele, Storm Boy: The Game nos cuenta las aventuras vividas por un niño y su pelícano en un título de exploración, con un marcado tono melancólico, donde destaca su apartado artístico. Más que un videojuego, una verdadera experiencia que, por desgracia, no supone reto alguno y cuya escasa durabilidad le hace perder muchos, muchos enteros de cara a un producto final que parece hecho a medias.

 

Storm Boy

Este análisis ha sido posible gracias a un código de descarga cedido por Blowfish Studios

Storm Boy
Una fugaz experiencia
Storm Boy: The Game nos presenta una aventura interactiva, basada en el libro homónimo de Colin Thiele, donde la narrativa y los toques de exploración juegan un papel fundamental que, por desgracia, no supone reto alguno para el jugador.
PROS
Una delicia artística con una bonita banda sonora
Una llamativa propuesta interactiva inspirada en el libro homónimo de Colin Thiele
CONTRAS
Tremendamente corto
No supone reto alguno para el jugador
Una experiencia NARRATIVA que nos llega en el idioma de Shakespeare
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