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Willow

NESxtalgia – Viajamos al pasado de la mano del nelwyn más valiente, ¡Willow!

¡Oh no!, un Pek me está amenazando con una bellota, ¡ayudadme!

La nostalgia (del griego clásico nóstos, regreso al hogar, y álgos, dolor) es descrita como un sentimiento de anhelo por un momento, situación o acontecimiento pasado. Una especie de sufrimiento autogenerado al pensar en algo que se ha tenido o vivido en una etapa ya pasada. Algo que se ve intensificado por esa aterciopelada capa de endulzamiento y benevolencia que otorgan los años. Una vez más, me sirvo de semejantes líneas introductorias para presentar la tercera entrega de NESxtalgia. Sección, de marcado carácter personal, con la que pretendo transmitir mis vivencias con diversos títulos de la incombustible Nintendo Entertainment System (NES para los amigos). ¿Alguien ha visto un nelwynd?, ¡Willow!

 

 

Quien necesita un hobbits, habiendo nelwyn

Los años 80 estuvieron plagados de cintas de fantasía como Conan, El Señor de las Bestias o, como no podía ser de otra forma, el filme que da título a esta nueva entrega de NESxtalgia, Willow. Los videojuegos, como fiel reflejo de la sociedad que son, supieron retroalimentarse de aquella fuente de energía cinematográfica con una corriente de títulos que nos teletransportaba de forma nunca antes vista a nuestros mundos favoritos. Los que ya tengáis una edad, un servidor incluido, probablemente hayáis sentido cosquillas en lo más profundo de vuestra nostalgia. Y, más allá de dar a conocer mis vivencias personales, ello es precisamente lo que pretendo transmitir con esta sección.

 

Corría agosto de 1993, Willow para NES ya llevaba unos meses entre nosotros (al menos en territorio europeo) y un servidor era más que conocedor de su existencia. Por desgracia, tras superar con éxito (el año anterior) una extraña fiebre anfibia y un afán por reciclar llevado hasta el extremo, el presupuesto limitaba mis movimientos a todo un clásico… los habituales intercambios mano a mano (y no hablo de Segundamano ni Wallapop).

 

 

Como algunos ya sabréis, mi centro de operaciones no era otro que una pequeña tienda de videojuegos de segundamano ubicada en el centro, y que bajo las siglas «Replay» era regentada con bits de acero por un señor, por llamarlo de alguna forma, que no pensaba darme un respiro en su afán de estafarme una vez tras otra. Aquella tarde, el día se había levantado raro y se vislumbraba tormenta. Abrí, decidido, la ventana de mi habitación y el olor a tierra mojada me empujó, como si de un oso en busca de miel se tratase, a salir a la caza de emociones fuertes. Agarré mi cartucho de Battletoads y salté a la calle con la intención de intercambiarlo por las aventuras del noble, honrado y valiente nelwyn Willow.

 

Tras llegar, la sorpresa fue mayúscula al comprobar que mis queridas ranas no alcanzaban (¿donde quedó aquello del comercio justo?) ni para sufragar el 50% del valor del juego que deseaba. No tenía ni un céntimo y la sonrisa de aquel ser avaro y codicioso me hizo dar media vuelta cabizbajo y realmente cabreado. Al salir, un chaval un par de años mayor que yo (lo veía todos los días en el recreo y habíamos conversado en unas cuantas ocasiones) me lanzó un chiflido y me indicó que lo siguiera hasta el parque situado unos metros más arriba. Allí me comento que Hakill, así llamaban al dueño de Replay, le tenía echado el ojo por intercambiar juegos a las puertas de su negocio y, teniendo en cuenta que lo que quería proponerme le cabrearía aún más, no hubiera sido seguro hablar cerca de su presencia. ¿La oferta? Dado que sabía que hace tiempo andaba buscando el cartucho de Willow, me propuso cambiar el suyo por mis Battletoads. Uno por otro, ni más, ni menos. Sin trampa ni cartón. Como os podéis imaginar, acepté de muy buena gana. Marcándome, posteriormente, un Usain Bolt en toda regla hasta llegar a casa.

 

Willow
Willow lograba generar sensación de profundidad en muchas de las estancias que visitábamos

 

A tale of dreams and imagination

Cuentos de sueños e imaginación… con estas palabras daba comienzo la que sería una de mis aventuras más fascinantes a bordo de la mítica consola de 8 bits de Nintendo. Tras los primeros minutos de juego comprendí que me encontraba ante un título muy especial. Puede que la historia, con respecto al filme, se hubiera tomado una serie de licencias en pos de potenciar una propuesta que combinaba acción y rol (desmarcándose de la recreativa arcade). Aquí solo manejábamos a Willow, teníamos espada, escudo e incluso diversos hechizos a nuestra disposición. Además, a diferencia de lo acontecido en la película, no teníamos que proteger a la pequeña Elora Danan del ejército de la Reina Bavmorda, sino que nos encontrábamos con un objetivo mucho más apoteósico y rimbombante…. intervenir, como parte activa, en la eterna lucha entre el bien y el mal. Sinceramente, no me importó, ya que todo lo que tenía delante de mí me fascinaba a cada momento. A día de hoy, con la perspectiva que nos otorga el inexorable paso del tiempo, puedo decir que, bajo mí humilde opinión, nos encontramos ante uno de los mejores Action RPG de NES.

 

Una historia cuidada, en la que conversábamos con prácticamente todos los personajes de la película, un amplio surtido de armas y escudos con propiedades bien diferenciadas (recuerdo una poderosa espada, que era tan lenta como bajo fuera el nivel de nuestro personaje), un sistema de combate tan preciso como cuidado, un toque rolero en el que no solo subíamos de nivel, sino que nos aportaba diversos items y hechizos que nos permitían desde teletransportarnos al principio de una mazmorra, hasta desplazarnos a bordo de algún alado amigo a cualquier parte del mapa anteriormente visitada. Lanzar truenos o incluso adoptar la forma de un monstruo burbuja para llegar a zonas hasta entonces inaccesibles o asustar al pardillo de turno, terminaban de dar forma a un videojuego realmente completo. Por no hablar de aquellos momentos en los que podíamos ser transformados, a poco que nos descuidáramos, en un cerdo (guiño claro a las preferencias mórficas de Bavmorda) o incluso en un daikini (humano de toda la vida).

 

Willow
Willow contaba con un amplio repertorio de armas, escudos, items y hechizos a su disposición sorprendente para la época

 

Por si fuera poco, sus mapas, ingeniosamente diseñados y cuidados hasta el más mínimo detalle, nos hacían recorrer una vez tras otra laberínticos escenarios en los que, bastante a menudo, teníamos que volver sobre nuestros pasos al toparnos con un camino sin salida. Porque esa es otra, como solía ocurrir antaño, en Willow nadie guiaba nuestros pasos, ni nos auxiliaba cuando nos atrancábamos en algún punto concreto de nuestra andadura. Nada de accesos rápidos para utilizar esta o la otra magia (con un par de botones es lo que había), ni trucos (arcaico sistema de passwords a parte) que nos ayudaran a conocer los puntos débiles de cada uno de los enemigos con los que nos cruzábamos (enemigos que, dicho sea de paso, formaban un impresionante bestiario para lo que se estilaba en aquella época).

 

Derivado de todo lo anterior, tanto su acabado artístico (plagado de espectaculares efectos, escenarios de lo más variopintos y una amplia paleta de colores) como su apartado sonoro (con impresionantes melodías cuyo ritmo oscilaba en función de si nos encontrábamos en el bosque, en una mazmorra o en la aldea) nos dejaban claro desde el minuto 1 de juego que el ingenio, el talento y el máximo cuidado eran pilares fundamentales de esta obra. Y sí, puede que en este punto de mis vivencias (personales) genere cierta polémica, pero siento que tengo que decirlo. Puede que Willow beba de la primera entrega de The Legend of Zelda, pero la supera y logra, incluso, mejorar la fórmula que nos planteaba la que fuera entrega primigenia de un joven Link, en casi todos sus apartados. Ay Capcom, ¡quién te ha visto y quién te ve! En definitiva, y no me enrollo/embrollo más, dicen que en la variedad está el gusto y Willow supo tocar a la perfección todos los palos.

 

Algunos items nos permitían incluso transformarnos. Con tanta bestia suelta, ¡nunca viene mal camuflarse entre el enemigo!

 

Willow – Un Action RPG de leyenda sin Zelda, pero… con cerdos

La versión de Willow para NES es el perfecto ejemplo de una buena adaptación de una historia cinematográfica al mundo de los videojuegos. Un completísimo Action RPG que, con independencia de si conocíamos o no el filme o las novelas, nos transportaba a un mundo de fantasía que hacía volar nuestra, por aquella época no tan limitada ni maltrecha, imaginación. Acción, rol, hechizos, items mágicos, cantidad de personajes con los que hablar, espadas, escudos y un apartado gráfico, sonoro y jugable cuidado al mínimo detalle dan forma a un título que marcó época. En definitiva, si se os presenta la ocasión, no perdáis la oportunidad de acompañar a Willow, Madmartigan, Shorsha y compañía en esta aventura plagada de villanos, guerreros, brujas y hechiceros que vuelve a poner sobre la mesa la eterna lucha entre el bien y el mal. El resto ya es… NESxtalgia.

 

PD: Y sí, se que para muchos el actor Warwick Davis es recordado como el ewok Wicket. No obstante, para mí siempre fue, es y será el bueno y noble Willow Ufgood.

 

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