Carrion

Análisis Carrion – Nintendo Switch. ¡Un título realmente monstruoso!

¡Carry on!

Carrion
Fecha de lanzamiento
23 julio, 2020
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés...
Tamaño de la Descarga
418,00 MB
Nuestra puntuación
89

Devolver Digital es una distribuidora indie que siempre se ha caracterizado, a parte de por su carácter desenfadado y alocado, por la más absoluta minuciosidad a la hora de seleccionar los títulos que se incorporan a su ya extenso (y excelso) catálogo. Y es que son muchas las joyas que ya atesora a sus espaldas. Juegos como The Messenger, Ape Out, Katana Zero o el reciente Ruiner son solo algunos ejemplos representativos. Ahora, y de la mano del estudio polaco Phobia Game Studio, nos presenta Carrion. Un asfixiante y terrorífico título de corte metroidvania y propuesta realmente llamativa, que nos pone en la piel, o más bien en los tentáculos, de un horrible ser sediento de sangre. ¿Preparados para adentrarnos en esta peculiar propuesta para Nintendo Switch? No os vamos a hacer esperar ni un minuto más, ¡dentro análisis!

 

 

Advertencia: este videojuego está clasificado como PEGI 18, por lo que los menores de edad no deben estar leyendo este análisis. Las personas más sensibles podrían quedar afectadas por algunas escenas violentas.

 

Larga vida a la nueva carne

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.

Con estas palabras H. P. Lovecraft definía a la perfección la percepción que la humanidad tiene del miedo. Por ello, he de reconocer que la premisa que Carrion nos plantea resulta, cuando menos, inquietante. Una instalación ultra secreta plagada de científicos, turbios experimentos y una criatura amorfa, de origen desconocido, sedienta de sangre. Y esa sensación de desconcierto no se acaba aquí. La trama de Carrión deja mucho a la narración ambiental y a la propia interpretación personal de los escabrosos acontecimientos que van aconteciendo.

 

Carrion

 

Atendiendo a las lineas anteriores, todo apunta a que estamos ante un título de terror. Y, al menos en cierta medida, esto es así. No obstante, la novedad aquí radica en que nosotros no manejamos a «los humanos» (más allá de determinados flashbacks que explicaremos más adelante). En Carrion asumimos el papel un ser repulsivo plagado de tentáculos y esto, ya de primeras, es un gran punto a su favor. Nuestra tarea no es otra que escapar de las instalaciones en donde nos tienen prisioneros, y para ello nos va a tocar sembrar el pánico y el terror a medida que vamos avanzando.

 

El sonido de una silla de ruedas, los pasos de un extraño ser al arrastrarse por el pasillo más cercano o esa sombra que puede que sea o, quien sabe, puede que no. Este tipo de miedo, que podría canonizarse como «clásico», no es un concepto nuevo, nos ha dejado tras de sí cientos de videjuegos. Como podéis leer, no hablamos de un concepto nuevo. El «terror inverso» como así lo definen los propios creadores de Carrion, nos hace verlo todo desde la perspectiva del que asusta, hace sufrir o aterroriza. El miedo aquí se plasma en las reacciones de los humanos que vamos despedazando a nuestro paso. Sus gritos, súplicas o gemidos (que abordaremos en el apartado sonoro) son, aunque planteados bajo el prisma de ese ser que controlamos, otro tipo de miedo no menos espeluznante. Y es que observar la facilidad con la que acabamos con sus vidas resulta realmente aterrador.

 

Carrion

 

Un juego con más miga (tentáculos) de lo que parece

El ser que controlamos hace uso de sus tentáculos para desplazarse a lo largo y ancho de las distintas estancias que nos toca recorrer. Estancias a las que, como buen metroidvania, tenemos que regresar en multitud de ocasiones para poder acceder a ubicaciones hasta entonces inaccesibles. Y es aquí donde conviene destacar los dos principales cauces evolutivos de nuestra criatura, crecer (alimentarse) y adquirir nuevas habilidades. Mientras, por un lado, vamos creciendo conforme mutilamos/devoramos víctimas, por otro aprendemos (lo más parecido a subir de nivel) nuevas habilidades. Además, dichas habilidades, que van desde poder hacernos invisibles hasta la capacidad de controlar a otros seres, suelen ir asociadas al tamaño del monstruo. Si necesitamos una habilidad propia de un tamaño más pequeño no nos queda otra que aprovechar los puntos habilitados para desprendernos de parte de nuestra masa y, si es necesario, recuperarla con posterioridad. Habilidades que, dicho sea de paso y con nombres como Tajanorrea o Esputoaracno, bien podrían haber salido de la mente calenturienta de cualquier integrante del staff de Devolver Digital.

 

No nos encontramos, ni muchísimo menos, ante un metroidvania demasiado complejo o complicado. Ni ante un sistema de plataformas excesivamente extenso. No obstante, y aquí llega otro de los pilares jugables de Carrion, sabe combinar con excelente maestría dos términos, que a priori podrían resultar contradictorios, como son la acción más violenta y frenética y el sigilo más meticuloso. Algo que, más aún en el género que nos ocupa, hace que lo que pudiera terminar resultando demasiado monótono siga divirtiéndonos tras varias horas de juego. Por cierto… que Carrión no sea demasiado complejo no quiere decir que sea un contemplativo a la par que tranquilo paseo. Quien piense que aquí lanzarse al ataque es siempre la opción más recomendable está muy equivocado.

 

Tajonorrea… ¿en serio?

 

Horror sin solución de continuidad

Derivado de lo anterior, resulta interesante puntualizar que aunque desde fuera pudiera parecer complicado manejar a «la cosa»… Y es que manejar a una gran masa, que se desplaza cual tarzán entre lianas o cual maestro del espionaje de conducto en conducto de ventilación, no apunta a ser una tarea nada sencilla. Por fortuna, en la práctica todos sus movimientos son tremendamente intuitivos y sencillos. Con el stick izquierdo nos desplazamos, con el derecho apuntamos para cazar víctimas, apretar interruptores, etc… Por otro lado, distintas combinaciones de gatillos nos permiten dar uso a los diferentes tipos de habilidades con los que contamos durante la aventura.

 

Como podéis ver, la propuesta jugable se aleja de la complejidad de otros títulos, algo que compensa con creces con las diferentes mecánicas a nuestra disposición. Y es que contamos con momentos en los que, al más puro estilo de las retrospectivas televisivas, y con un sistema jugable similar al visto en clásicos como Another World y Flashback, controlamos a un científico (hasta aquí puedo y quiero leer). Es cierto que estos momentos no son demasiado extensos, y que los puzles que nos presentan no suponen reto alguno. No obstante, sí que, junto a diversas pinceladas narrativas, aportan algo de variedad al conjunto.

 

 

En otro orden de cosas, es cierto que contamos con una suerte de sistema de sonar con el que poder seguir el rastro de las fisuras de colmena cercanas. No obstante, se echa en falta un mapa y la posibilidad de teletransportarse entre las zonas más distantes para no acabar dando bandazos de aquí para allá en más de una ocasión.

 

En relación a la evolución del ser, las distintas habilidades a nuestra disposición se encuentran repartidas por todo el mapeado en diferentes unidades de contención. Es posible que quien espere un intrincado sistema de mejoras se lleve una soberana decepción. No obstante, resulta lo suficientemente interesante para aportar cierta profundidad a una propuesta enfocada eminentemente a la acción más gore y al sigilo. Los puzles, aunque sencillos y limitados a desbloquear A para acceder a B, ayudan a potenciar lo anteriormente comentado. Además, la presencia de unos tiempos de carga casi inexistentes hacen que la experiencia se nos presente sin solución de continuidad.

 

 

En lo relativo a su curva de dificultad, y aunque al principio todo parece una suerte de festín gore… Pronto comenzamos a encontrarnos con enemigos que, sin llegar a desesperarnos (y es que aquí todo parece calibrado en su justa medida), nos lo hacen pasar mal. Y dichos contrincantes van desde soldados con lanzallamas hasta drones y robots de mayor envergadura pilotados por humanos. Completar la historia nos ha llevado poco más de 5 horas, algo que, y aunque no pretendemos compararlo con otras obras del género más extensas pero con una apuesta sensiblemente diferente, se nos ha antojado escaso. A pesar de todo, a todo ello tenemos que sumar la búsqueda de los 9 contenedores especiales que albergan las distintas mejoras y habilidades de la criatura y que nos ha llevado a regresar sobre nuestros propios pasos en varias ocasiones.

 

Terror pixelado

Graficamente, Carrion nos acerca una propuesta que apuesta por un cuidado pixel art como caballo de batalla. Su presentación oscura y minimalista, junto a una apagada, aunque por momenntos colorida paleta de colores, resulta una verdadera delicia. No obstante, conviene recalcar que aquí el protagonismo casi absoluto se lo lleva la criatura que controlamos. La forma de desplazarse, sus fauces, colores cambiantes o los movimientos dispares de cada uno de sus tentáculos son todo un espectáculo visual que no tiene desperdicio alguno y que, para ser sinceros, he disfrutado de principio a fin. Para rematar, el rendimiento del juego es correcto y no hemos encontrado, ni en modo portátil ni con la consola conectada a dock (en ambos casos a 60 rocosos fps), ningún tipo de ralentización o bug reseñable.

 

Toc, toc…

 

 

 

Mención a parte merece su apartado sonoro. Una suerte de espectacular acompañamiento ambiental que, momentos épicos a parte, logra transmitir con gran maestría el estilo propio de cintas clásicas del cine de terror y suspense tales como Hellraiser, Alien: el octavo pasajero o La Cosa (esta última cinta bajo la maravillosa batuta del recientemente desaparecido Ennio Morricone). Por otro lado, los gritos de socorro y los gemidos de dolor de nuestras víctimas se encuentran tan bien recreados que logran dejar tras de si instantes realmente espeluznantes.

 

Carrion. Un perturbador cóctel de vísceras, destrucción, puzles y sigilo

Sin lugar a dudas Carrion y su apuesta por el terror inverso ha logrado dar de lleno en nuestra vena sensible. Y es que nos encontramos ante un título que logra conjugar/agitar con gran maestría un cóctel compuesto por gore, acción desenfrenada, puzles y sigilo. Todo ello presentado bajo un envoltorio en forma de cuidado pixel art, endulzado con una impactante BSO y rematado con una ambientación realmente terrorífica. Los toques metroidvania, la posibilidad de evolucionar/mejorar nuestra criatura, sus sencillos puzles y los cambios de mecánicas de juego, presentes durante puntuales flashback, ponen la guinda a un juego que hará las delicias de todos los amantes del género de terror. En definitiva, nos encontramos ante uno de los títulos más originales de 2020 y, sin ningún atisbo de duda, ¡una compra obligada!

 

Carrion

 

Hemos analizado Carrion gracias a un código digital cedido por Devolver Digital. Versión analizada: 1.0.2

Carrion
El monstruo que habita en mi
Carrion es un metroidvania 2D cuyo exquisito pixel art y cuidada BSO logra meternos de lleno en una terrorífica y visceral aventura en la que, sorpresivamente, encarnamos a un ser sediento de sangre.
PROS
Su espectacular apartado artístico, donde destaca la increíble recreación de la criatura, logra atraparnos desde el primer minuto
Conjuga a la perfección, y de una forma realmente orgánica, la acción más violenta con el sigilo y los puzles
El sistema de control es tremendamente intuitivo
Terror inverso en estado puro
CONTRAS
Que se acabe...
El surtido de enemigos se antoja escaso
Los combates resultan, por momentos, algo caóticos
No destaca ni por su durabilidad ni por una excesiva rejugabilidad
89
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