Immortals Fenyx Rising es uno de esos títulos cuyo interés ha ido in crecendo desde que fuera anunciado durante el E3 Pre-COVID19. Y es que la propuesta que nos traía Ubisoft unificaba géneros y temáticas bastante interesantes. Dejando, a su vez, pinceladas de lo que podía llegar a ser una aventura inolvidable, cuyo potencial era más que palpable. Un Zelda Breath of the Wild basado en la mitología griega… ¿dónde había que firmar? Desde entonces, hemos tenido un poco de todo, con filtraciones e incluso cambio de nombre por el camino (Mr «Gods & Monsters» era antes, ahora se llama Don «Immortals Fenyx Rising»). En definitiva, y como suele ocurrir en estos casos, toda una montaña rusa de emociones al servicio de la comunidad de jugadores. Pues bien, parece que los dioses han atendido a nuestras plegarias, ya que el título en cuestión ya se encuentra entre nosotros. Ahora solo nos queda descubrir si el resultado final está, al menos en Nintendo Switch, a la altura del mismísimo monte olimpo. ¿Quieres descubrirlo?, pues no te pierdas nuestro análisis.
Una ventana al pasado
Te contaré un secreto, algo que no se enseña en tu templo, los dioses nos envidian. Nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último, todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás mas hermosa de lo que eres ahora, nunca volveremos a estar aquí.
Vale sí, estas palabras no han sido sacadas ni de La Ilíada ni de La Odisea de Homero, sino de Brat Pitt interpretando a Aquiles en el filme Troya. No obstante, su contenido nos resulta tremendamente útil a la hora de poner en contexto la importancia y la trascendencia que la cultura de la Antigua Grecia tiene en nuestra sociedad actual. La mitología griega siempre ha sido una temática fascinante, al menos para un servidor. Y es que, aunque los dioses y diosas griegos eran todopoderosos e inmortales, sus historias, plagadas de traiciones, amores y engaños, resultaban verdaderamente terrenales. En definitiva, ante nosotros se presentaban unos seres cuyas similitudes con la especie humana eran mayores de lo que cabría esperar a simple ojo de buen cubero.
Por si fuera poco, y más allá de su labor didáctica (descubrir fascinantes historias a la par que aprendemos sobre los mitos griegos), trajeron a nuestras casas, mucho antes de que el Capitán América y compañía hicieran acto de presencia, un nutrido surtido de héroes dispuestos a salvar el mundo de la destrucción. Y la cosa no se queda ahí, ya que parte de la idiosincrasia de los mitos y leyendas pertenecientes a la cultura de la Antigua Grecia, radica en su variedad y riqueza. Hércules, Perseo, Ícaro, Midas, Zeus, Ulises, Hermes… Junto a héroes míticos se nos presentan dioses fanfarrones y arrogantes, seres imprudentes y codiciosos o luchadores desalmados. Y de todos ellos, salvaran el mundo o lo encaminaran hacia su destrucción, se podía extraer una enriquecedora moraleja. En definitiva, transmitir los pilares culturales de nuestra existencia a las nuevas generaciones fue es y será tremendamente sencillo usando la mitología griega como piedra angular.
Una historia a la altura de los dioses
No cambiaría, sábelo bien, mi desgracia por tu servil condición. Es mejor, creo, estar esclavizado a esta roca que ser el fiel mensajero del padre Zeus. Es así que a los ultrajes hay que corresponder con ultrajes. – Prometeo encadenado de Esquilo.
Immortals Fenyx Rising se nutre de todo lo anteriormente comentado para presentarnos un hilo narrativo tan completo como adictivo (tanto en contenido como en forma). Un poderoso Titán ha logrado derrotar a los dioses griegos y Fenyx un/una escudero/a mortal con escasa formación es la última esperanza para salvar el mundo (y de paso a tan caprichosas deidades).
Parece simple, y lo es, pero la fórmula funciona, vaya si funciona. Y es que para ganar tanto en epicidad como en humor, a partes iguales, la historia se nos narra bajo el prisma de los mismísimos Prometeo y Zeus. No voy a entrar en spoiler alguno, pero muchas de sus conversaciones esconden, entre chascarrillo y chascarrillo, verdaderas joyas. Por si fuera poco, la receta se adereza, dando forma a un néctar tan jugoso como la ambrosia, con disparatados y estrambóticos personajes, así como con momentos tan majestuosos y espectaculares como divertidos y desternillantes.

Jugablemente hablando, el título que aquí nos ocupa es un compendio que, si bien no tiene mucho de único, si aporta un toque diferenciador en cada uno de los aspectos que decide abordar. No obstante, vayamos por partes. Y es que el proceso de aprendizaje de Immortals Fenyx Rising se esfuerza, a pesar de la gran extensión de su «epílogo» jugable, por desmigajarnos sus pilares jugables de forma bastante temprana. El primer paso, más allá de adaptar las distintas opciones a nuestras preferencias jugables, pasa por escoger nivel de dificultad y, posteriormente, dar forma a nuestro personaje protagonista con un editor que, si bien no es el más completo, aporta lo suficiente para poder plasmar nuestro toque personal en la aventura. ¿Queréis echarle un vistazo a nuestra primera toma de contacto?, ¡pues no os perdáis este gameplay comentado con los primeros 45 minutos de juego!
A partir de aquí, se nos presenta un mundo abierto, al más puro estilo de títulos como Assassin’s Creed o The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que no solo se esfuerza por repetir el éxito de las fórmulas anteriormente mencionadas, sino que las retoca aportando un estilo único e irrepetible. Pruebas itinerantes (a completar en un tiempo determinado), acertijos, cofres con suculentos tesoros, armas y armaduras, desafíos, misiones secundarias y un largo etc. se abre ante nosotros, para mejorar nuestro equipo, aspecto o condiciones, mientras exploramos la basta Isla Áurea en busca de respuestas y soluciones ante tan desolador y apocalíptico panorama.
Queda claro que nos encontramos ante un título con un sinfín de posibilidades a nuestra disposición. Posibilidades que, si bien nos llevan a hacer de recaderos en algunas ocasiones, no nos han hecho caer, al menos en lo que respecta a un servidor, en la rutina y la monotonía más absoluta. Por suerte, para hacer más llevaderos los trayectos entre grandes distancias, contamos con diversas posibilidades a nuestra disposición, que van desde correr hasta planear e incluso obtener nuestras propias monturas (algunas realmente espectaculares).
Por otro lado, y fruto precisamente de su amplio abanico jugable, nace uno de sus elementos más destacados. Y no uno cualquiera, sino uno que conjuga con bastante acierto plataformas, puzles y espectaculares enfrentamientos… el Tártaro. Una ubicación que la mitología griega define como un profundo abismo que, a modo de cárcel, sirve de tormento perpetuo situado bajo el inframundo. Parece lógico pensar, que los Santuarios las Cámaras del Tártaro, a las que accedemos a través de brechas entre «dimensiones» situadas convenientemente en diversos y abundantes puntos del mapa, sean uno de los sustentos jugables del título, ¿verdad?
No obstante, y más allá de los abundantes extras a nuestra disposición, tampoco podemos olvidarnos de un épico y divertido trasfondo narrativo que nos ha llevado a deambular de aquí para allá un buen puñado de horas. Eso sí, no hubiera estado de más, dado el extenso territorio por recorrer, contar con algún que otro punto más de viaje rápido, en localizaciones muy concretas, para hacer más llevaderas las más de 40 horas que hemos destinado a esta aventura. Por suerte, el mapa suple cualquiera de nuestras dudas con un sistema que nos permite (manualmente) ir escaneando todos los tesoros, misiones y ubicaciones de nuestra zona. Algo que viene muy bien de cara a tenerlo todo bien localizado.
Una fórmula muy familiar
Jugablemente hablando Immortals Fenyx Rising recuerda mucho a juegos como Breath of the Wild. Contamos con diversas armas a nuestra disposición (principal, secundaria y arco), así como con un sistema de apuntado, esquive y aturdimiento muy familiar. Por otro lado, se nos permite (no desde el principio) realizar saltos dobles, planear con nuestras alas, escalar e incluso montar a los diferentes «corceles» que nos encontramos por el camino. No obstante, conviene recalcar, que la duración de dichas acciones depende de la forma en que gestionemos un elemento entorno al que giran gran parte de las mecánicas de este título, la barra de resistencia.
Entrando en la arena de batalla, nos encontramos con un combate que se siente en todo momento fresco y dinámico, gracias, en parte, a su sistema de combos, al amplio surtido de ataques especiales a nuestra disposición o a un menú rápido con el que acceder a las distintas pociones (salud, resistencia, defensa y ataque) de forma instantánea. Eso sí, para poder elaborarlas, e incluso mejorarlas, tenemos que recolectar desde hongos azules, hasta Granadas o néctar de flores. Es cierto que la cámara nos deja vendidos en alguna que otra ocasión, y que nuestros movimientos no se encuentran tan pulidos como en otros títulos del mismo género. No obstante, en líneas generales, el resultado es bastante satisfactorio.
Son muchos conceptos, ¿verdad? He de reconocer, que el ritmo pausado de sus primeros minutos de juego, centrados, a modo de extenso tutorial, en los elementos básicos, frena un poco. A pesar de todo, en cuanto te metes de lleno en el fragor de la batalla, ya sea dando uso a las habilidades «divinas» de Fenyx, con los ataques aéreos o repartiendo estopa con sus combos imposibles… ya no puedes escapar. Por otro lado, tampoco podemos pasar por alto que el entorno juega aquí un papel fundamental en todo momento. Permitiéndonos desde lanzar piedras, hasta inspeccionar maleza en busca de flores, cazar (no para alimentarnos), hacer espeleología, escalada, barranquismo o cosechar granados (aunque poco se parezcan a los de verdad).
La curva de dificultad de Immortals Fenyx Rising depende, como suele ocurrir en este tipo de títulos, de la zona donde decidamos explorar. Por un lado, es cierto que el surtido de enemigos a nuestra disposición no es demasiado extenso (recurriendo al cambio de color del contrincante en función de su nivel de dificultad). No obstante, mención especial merecen las formas corruptas de héroes de la talla de Aquiles o los monstruos legendarios como Medusa. Aquí, con independencia de nuestro equipamiento, las cosas suelen complicarse bastante más. Paciencia y reflejos… Llegados a este punto, conviene destacar que, si quedamos atascados en algún punto de la aventura, podemos modificar la dificultad, contamos 5 niveles a nuestra disposición, en cualquier momento.
Bienvenido al Salón (de belleza) de los Dioses
Regresando al sistema de progresión del juego, si un enemigo nos resta media barra de vida de una tacada es claro indicativo de que no vamos por el sendero correcto, al menos por ahora… y es que nuestro éxito o fracaso también va de la mano de las mejoras (físicas y de equipamiento) de que dispongamos. Un ejemplo claro lo encontramos en la barra de resistencia (actualizable) con la que contamos. Un medidor que se va agotando según escalamos, planeamos o corremos. Y, obviamente, hay fatales consecuencias si se acaba a mitad de un ascenso. Para poder mejorar esta barra tenemos que coleccionar los rayos de Zeus. Dichas «chispas» de poder están repartidas por las, anteriormente mencionadas, Cámaras del Tártaro, pequeñas mazmorras plataformeras en las que tenemos que llegar hasta el final del recorrido usando las diferentes habilidades a nuestra disposición. Desde disparar las flechas de Apolo, las cuales podemos dirigir a nuestro gusto, hasta llevar y transportar grandes objetos gracias a los brazales de Hércules, los cuales nos otorgan una fuerza extraordinaria.
Y no solo se nos permite mejorar nuestra capacidad de resistencia, también podemos hacer lo propio con la salud (gracias a los trozos de ambrosia) o con nuestras técnicas especiales (véase monedas de Caronte). Pudiendo, de paso, aceptar encargos del resto de dioses, cambiar nuestro aspecto, preparar un sinfín de pociones e incluso mejorar nuestro ataque y defensa. Ahora bien, ¿dónde? Pues precisamente en otro de los elementos centrales, al menos en lo que a gestión se refiere, de Immortals Fenyx Rising… el Salón de los Dioses. Un rincón fuera del alcance del malvado tifón que, a modo de fortaleza, nos sirve como centro de gestión y puesta a punto.

Un juego divino con un apartado técnico terrenal
Llegamos a uno de los apartados más esperados por gran parte de la comunidad… gráficos y rendimiento. Y es que, aunque las comparaciones son odiosas, no era necesario ser demasiado avispado para saber que la versión de Nintendo Switch sería la peor parada. Es cierto, que tras la intro inicial (y sus considerables rascadas) me temía lo peor. Para ser sincero, no tenía demasiadas esperanzas en que el rendimiento estuviera a la altura. Nos han vendido tantas veces aquello de «es el precio a pagar» que uno termina por creérselo, justificando un mal trabajo de optimización tras otro. Por ello, tras una hora de juego, la sorpresa ya apuntaba a ser mayúscula.
Y es que Immortals Fenyx Rising se desenvuelve con más soltura de la esperada, con algunas bajadas de frames puntuales durante los momentos de mayor frenesí, tanto en formato portátil como en el dock. Los sacrificios son más que palpables, eso es indudable. Reducción de distancia de dibujado, menor grado de detalle en los efectos y sombras, texturas en menor definición y unas sombras menos asombrosas (redoble de platillos) son algunos de los elementos diferenciadores con respecto al resto de plataformas. Además, una espesa sombra se cierne en nuestro horizonte para disminuir la carga poligonal. Al principio es algo molesto, pero con el tiempo uno se acostumbra. Tampoco podemos olvidar, que gracias a este «truco» son muchos los objetos en pantalla, aumentando la distancia de dibujado e incluso disminuyendo los elementos que aparecen en pantalla como por arte de magia. Y hablando de disminuir, un aspecto rara vez comentado en los análisis es el tamaño del texto. Un servidor siempre suele decantarse, debido a maravillosas «limitaciones» (más bien todo lo contrario) técnicas (mis dos peques), por el formato portátil. Y es aquí donde en muchas ocasiones hay que echar mano de la lupa para poder leer el texto que aparece en pantalla. Por suerte, aquí se lee perfectamente tanto con la consola en la mano como frente al Televisor.
En cierta medida, y salvando las distancias, las labores de optimización vistas en este juego me recuerdan un poco al efecto acuarela utilizado en Skyward Sword para maquillar las limitaciones de Wii. Más allá de dichas limitaciones, el juego, su colorida paleta de colores y su hermoso acabado artístico, lucen bastante bien. Por otro lado, muchas de sus cinemáticas evitan hacer uso del propio motor del juego para presentarnos dibujos estáticos tipo cómic. Conviene recalcar que el juego se nos ha colgado en varias ocasiones, sobre todo al comienzo de nuestras sesiones de juego o tras regresar de un largo periodo de suspensión. Por suerte, además de los métodos de salvado manual, los momentos de guardado automático son bastante abundantes.
Su apartado sonoro tampoco da lugar a la decepción. Y es que todas y cada una de las partituras interpretadas nos acompañan a la perfección, apartando un toque extra de epicidad que encaja a la perfección con el trasfondo mitológico que aquí nos ocupa. Para rematar, las voces en off de Zeus y Prometeo acompañan la narración a las mil maravillas, aportando un toque fresco y tremendamente divertido (en ocasiones excesivo). Aclarar que Immortals Fenyx Rising se encuentra totalmente doblado al castellano. Y no de cualquier forma, ya que, aunque las voces de nuestro/a protagonista chirrían en algunos momentos, el trabajo ha sido, en lineas generales, bastante positivo.
Immortals Fenyx Rising. Un destino a la altura de los dioses
Immortals Fenyx Rising ha logrado erigirse, desde ya, como una de las sorpresas de este tramo final de 2020 y un título muy a tener en cuenta dentro del catálogo de Nintendo Switch. Un acertado cóctel que mezcla con bastante buen hacer un hermoso mundo abierto, la mitología, la aventura, los puzles, unos frenéticos combates y diversos elementos RPG. No se trata de un producto libre de fallos, pero los cuelgues puntuales y los sacrificios gráficos para mantener su rendimiento más o menos estable (destacando una niebla que, por momentos, casi se puede cortar) no logran empañar la experiencia final.
Hablamos, y con esto ya concluimos, de un título que, sin sobresalir demasiado, se esfuerza en presentarnos, más allá de simplemente emular a obras como Assassin’s Creeds o Breath of the Wild, su propio estilo de juego. En definitiva, una emocionante, divertida y alocada aventura y un viaje mitológico único en el que, más allá de sus limitaciones técnicas, realmente vale la pena embarcarse.
Hemos analizado Immortals Fenyx Rising gracias a un código digital cedido por Ubisoft. Versión analizada: 1.0.3.


































