Análisis Wild Hearts S – Nintendo Switch 2. Los monstruos de Koei Tecmo llegan pisando fuerte, pero sin apenas novedades

Fecha de lanzamiento
25 julio, 2025
Número de jugadores
Una sola consola (1), Modo inalámbrico local (1-4), En línea (1-4)
Idiomas
Español, inglés, alemán, etc.
Tamaño de la descarga
33,4 GB
Nuestra puntuación
78

Las comparaciones son un poco odiosas, pero cuando hablamos de géneros de juegos más exclusivos y con menos franquicias, dichas comparaciones son inevitables. Ese es el caso que nos ocupa ahora con Wild Hearts S, el intento de Koei Tecmo por hacer un juego de cacería de monstruos al estilo de Monster Hunter de Capcom. Su lanzamiento original en otras plataformas tuvo bastantes problemas, pero al igual que les cazadores de kemono, este juego no quiso rendirse y ha aprovechado la llegada de Nintendo Switch 2 para lanzarse una vez más al campo de batalla.

 

La propuesta de Koei Tecmo, como muchas de sus franquicias, tiene una fuerte inspiración en el Japón feudal, pero no duda en introducir elementos de fantasía y máquinas misteriosas para darle su toque original. Pero ¿es eso suficiente para enganchar al público que desea ver novedades de peso en la nueva consola de Nintendo? Seguid leyendo para adentraros en este mundo tan extraño.

 

 

La lucha por la supervivencia

Los kemono: criaturas con extraños poderes capaces de alterar el entorno natural para adaptarlo a su antojo. Estos monstruos suponen la gran amenaza de Wild Hearts S, ya que conquistan territorios y hacen que les humanes tengan una vida más difícil. Nuestra aventura como cazadore de kemono (el cual podemos personalizar con un gran catálogo de opciones) no va realmente más allá de desentrañar por qué los kemono actúan como lo hacen y cuál es el secreto detrás de “la semilla”, el extraño dispositivo que nos permite invocar los karakuri, las máquinas que nos ayudan a cazar. Dentro del género, es una historia un tanto estándar, aunque gana algunos puntos cuando intenta profundizar en el trasfondo de les personajes y sus circunstancias. Pero tampoco esperéis grandes giros argumentales. La cacería no va de eso.

 

Por supuesto, en este tipo de juegos lo que más importa es la cuestión de los diseños. Muchos monstruos se asemejan mucho a los animales que les inspiran, pero con algún elemento natural “incrustado” como flores o hierba. En cuanto a las armas y armaduras, son variadas, dentro de su fuerte inspiración en los ropajes y armaduras que conocemos del Japón feudal. Todo tiene esa fuerte inspiración en ese periodo, pero intentando introducir los elementos característicos de cada kemono y aspectos que mezclan la fantasía con la tecnología, como los propios karakuri o el misterioso Tsukumo que actúa a modo de aliade de caza. Quizás en algunos casos se podrían haber arriesgado más con los diseños y que no estén todos dentro de un patrón tan restrictivo, pero hay suficiente variedad para que no nos aburramos.

 

 

Aquí pasaríamos a la cuestión de los gráficos y el rendimiento. Wild Hearts S funciona bastante bien en Nintendo Switch 2. En modo portátil suele ir bastante fluido a 60 FPS, salvo por algún bajoncillo ocasional o porque las texturas tarden un poco más en cargar. En modo sobremesa, la diferencia es notable. Aunque se sigue notando que las texturas a veces cargan a medida que nos desplazamos por el mapa, los entornos son mucho más definidos y los FPS se mantienen estables. Los diferentes entornos naturales en los que se basan cada uno de los mapas están bien diseñados y detallados, aunque se notan menos esos detalles en el modo portátil. En cuanto a la banda sonora, encontramos melodías con una fuerte inspiración en el estilo clásico que suele ambientar esa época, pero también hay canciones con más potencia para los combates. Si hay que encontrar alguna crítica, está en la poca expresividad de los personajes, incapaces de mostrar expresiones que concuerden con el tono de voz o la situación.

 

La revolución de las máquinas

Y es aquí cuando entramos en la parte importante de Wild Hearts S: las cacerías. Los kemono se encuentran campando a sus anchas en los diferentes mapas disponibles. En principio la idea es sencilla: buscarlos y luchar contra ellos. Para ello, dispones de diversos tipos de armas, cada una con un estilo de lucha muy particular y sus combinaciones de ataques que, por desgracia, pecan un poco de sencillas. Si bien algunas son más habituales como una katana o un nodachi (una espada grande), hay otras originales como un cañón de mano o un paraguas especial. Otro aspecto bastante simplificado es el uso de los objetos: tenemos gotas curativas para reponer salud y alimentos que podemos recolectar del entorno que también nos curan y otorgan algunos beneficios, pero los objetos juegan un papel muy secundario.

 

 

Lo que hace que Wild Hearts S destaque frente a otros juegos del género son los karakuri que, para que lo entendáis, son como las construcciones de Fortnite. Los karakuri son herramientas que nos permiten realizar acciones adicionales, como un trampolín para saltar, un resorte para lanzarnos o un helicóptero para planear. Para quienes no tengan experiencia con esta mecánica, al principio resulta difícil de acostumbrarse. Estoy en plena acción contra un monstruo, ¿cómo me voy a acordar de construir un trampolín? Pero la gracia no está en estas pequeñas herramientas, sino en la posibilidad de fusionarlas para hacer construcciones mucho más poderosas, como una muralla que detenga al kemono, un martillo que le aplaste o una bomba. De esta forma, los karakuri forman parte integral del proceso de caza, pero también hay que saber gestionarlos, ya que necesitamos hebra celestial que podemos recolectar del entorno o de los propio kemono (si nos agarramos a ellos) para construirlos. Nuestra capacidad de hebra celestial es muy limitada al principio, pero aumenta a medida que mejoramos al Tsukumo encontrando a otros de su especie (lo que añade un nivel extra de exploración).

 

Pero hasta ahora solo hemos hablado de los karakuri básicos. También hay un segundo tipo: los karakuri dragón, que vienen a ser más bien como instalaciones que podemos colocar en el mapa para facilitar otro tipo de tareas, desde detectar a los monstruos cercanos, movernos rápidamente con una tirolina o incluso montar un campamento allá donde vayamos. Esto permite un nivel de personalización y gestión del mapa que no está disponible en otros títulos y que, de hecho, se traslada al multijugador. Cuando accedes a la partida de otre jugadore, tienes a su disposición los karakuri dragón que haya instalado en su mapa y viceversa. Como hemos dicho, hay algo de gestión en todo este aspecto, ya que tendremos que mejorar las diferentes fuentes especiales que hay repartidas por la zona para obtener el maná de cada elemento necesario para fabricarlos. También contamos con un extenso tablero de «habilidades» por llamarlo de alguna forma en el que desbloqueamos nuevos karakuri o mejoramos sus efectos usando orbes especiales que obtenemos al luchar contra los kemono.

 

Cada mejora cuenta

Por supuesto, no podemos hablar de un juego de cacería de monstruos sin entrar en detalle en las armas y las armaduras. De forma similar a otros juegos, Wild Hearts S ofrece todo tipo de armas y armaduras, algunas de ellas basadas en los monstruos que cazamos y para los que tenemos que emplear sus materiales correspondientes. Pero el funcionamiento de estos sistemas difiere mucho de los de otros juegos, empezando por las armas. Pongamos por ejemplo que queremos hacer una katana. No se nos permite fabricar la katana que queramos, sino que fabricamos la más básica directamente. Ahora bien, cuando entramos en las mejoras, se nos abre todo un mapeado complejo de armas diferentes a las que mejorar, todas ellas conectadas entre sí y con sus propias características. Esto otorga mucha libertad, ya que podemos tomar la ruta que queramos para obtener la arma que nos guste y transferir las habilidades de la anterior, e incluso podemos deshacer las mejoras y volver atrás por si cambiamos de idea y decidimos optar por otra ruta (recuperando los materiales, pero no el dinero invertido).

 

 

La amplitud de opciones que se ofrecen con las armas se ve un poco contrarrestrada con la limitación de las armaduras. Técnicamente estas no se pueden mejorar distintos niveles, sino que se nos permite modificar algunas de ellas para que tengan un estilo más humano o de kemono, lo que afecta a sus características y a algunas habilidades que se activan dependiendo del nivel de influencia humana o de kemono que tenga todo nuestro conjunto al completo. Por desgracia, este sistema te hace depender más de tener que fabricar armaduras nuevas constantemente en vez de mejorar una varios niveles si te ha gustado su estilo o no. Por otro lado, te permite combinar piezas distintas de forma que combines efectos que pertenecen a diferentes conjuntos.

 

Buscar compañía es difícil

Uno de los factores determinantes de este género de juegos es el modo multijugador, que es muy importante para la experiencia. Wild Hearts S permite partidas multijugador de hasta 4 personas (cuando anteriormente solo se podían 3). Las experiencias que hemos tenido en este modo han sido placenteras. Es cierto que no parecía haber mucha comunicación a la hora de establecer estrategias, pero el mero hecho de luchar junto a otras personas y lograr un objetivo común es placentero.

 

El problema lo encontramos antes de llegar a este punto, ya que el sistema para buscar partidas no es precisamente accesible. Podemos optar por las hogueras, que nos ofrece acceso al menú multijugador para ver qué partidas hay según el monstruo. Ese sería el método más estándar. Después podemos usar los portales que vemos a lo largo de la zona para unirnos a las cacerías que correspondan a esa zona en particular. Y finalmente, podemos optar por usar el mapa, seleccionar el monstruo y pedir que se nos una a alguna partida disponible de ese monstruo y nivel de dificultad en particular, los cuales a su vez se reparten según el capítulo de la historia. Por desgracia, no hay un “salón multijugador” como tal que permita reunir a la gente para socializar e interactuar antes de una partida. Al final, dependes mucho de encontrar a jugadores que quieran cazar al monstruo justo cuando tú quieres, pero encima, los métodos para hacerlo son muy dispares.

 

 

 

Lo que sí tenemos es la típica aldea del modo historia: Minato. Una pequeña aldea abandona por todo el mundo que intenta sobrevivir a la amenaza de los kemono. Un lugar quizá demasiado grande en el que las distintas funciones y personajes disponibles están demasiado alejados unos de otros. Aun así, precisamente su gran tamaño es lo que le hace tener unas estructuras tan llamativas.

 

La “S” es solo de Switch 2 y nada más

Y aquí nos encontramos con el que quizá sea el mayor punto negativo de Wild Hearts S: que es prácticamente el mismo juego que en las otras consolas. Sí, vale, tiene el multijugador para 4 personas y algunos ajustes aquí y allí, pero no ofrece nada más. No hay criaturas nuevas ni una expansión de la historia ni nada más. El razonamiento de Koei Tecmo parece tener sentido: no quieren que sus compradores anteriores sientan que la versión de otras consolas es inferior por tener menos contenido y que quieren reservarse las nuevas ideas para un posible título nuevo (dependiendo del éxito de este). Aun así, se ha desaprovechado la oportunidad de ampliar el juego para que resulte más atractivo, intentar atraer a un mayor público y tener más posibilidades de que la franquicia tenga éxito. Eso no desmerece al juego en sí: hay bastantes monstruos, armas y armaduras que fabricar durante un tiempo, pero hubiera sido un gesto agradable de Koei Tecmo para mostrar sus intenciones con la serie.

 

Wild Hearts S – Los monstruos de Oriente en la híbrida de Nintendo

Quizás no ofrezca la fórmula más refinada y depurada del género, pero Wild Hearts S no se queda demasiado atrás como juego de cazar monstruos. Los combates son interesantes, especialmente gracias a las construcciones de karakuri que le aportan su propia personalidad. Hay buenas ideas en cuanto a la personalización y los diseños que se podrían explotar más. Vale, todo el mundo sigue pensando en saber si tendremos Monster Hunter Wilds, pero para saciar ese apetito voraz por los monstruos, este juego es una propuesta sólida.

 

Analizamos Wild Hearts S gracias a una copia digital cedida por Koei Tecmo. Este artículo cuenta con enlaces referidos de Amazon España con los que podrías beneficiarnos si haces una compra desde ellos, pero eso en ningún caso afectó a nuestra opinión del juego. Versión analizada: 1.0.4.

A falta de monstruos, buenos son kemono
Vale, no estamos ante el gran Monster Hunter que muchos esperan con ansías, pero Wild Hearts S ofrece una experiencia bastante aceptable dentro del género. Algunas mecánicas están más simplificadas, pero el sistema de los karakuri aportan a las cacerías una dimensión nueva y especial y el juego no corre nada mal en Nintendo Switch 2. Sin duda es una experiencia multijugador agradable para estrenar la nueva consola.
PROS
El sistema de los karakuri aporta dinamismo a los combates
Se pueden construir cosas en el mapa para crear tus rutas y estrategias
El juego no va nada mal en Switch 2 (con algún defectillo ocasional)
CONTRAS
Algunos sistemas son más simples que en otros juegos
A los personajes les hace falta algunos cursos de interpretación
No cuenta con contenido nuevo para celebrar su relanzamiento
78
Redactora
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