Cada cierto tiempo surge uno de esos juegos que logran un éxito inesperado y se convierten en el referente de una generación, especialmente en el ámbito indie. El más reciente fue Balatro, un título adictivo donde el objetivo es sumar más y más, y este mismo título a inspirado a otros tantos, demostrando que su fórmula roguelike se puede adaptar a otros tantos géneros. Pero… ¿eso también aplica a las máquinas de gancho? Eso es lo que nos demuestra Cupiclaw.
¿Quién no ha ido alguna vez a algún salón recreativo y ha visto una de estas máquinas? Mover un gancho para conseguir un premio es difícil y emocionante a la vez. El título desarrollado por el estudio Typin, que saldrá a la venta en Steam el 5 de marzo, nos propone adentrarnos en este curioso mundo de máquinas y recompensas de una forma adorable y muy adictiva. Aquí os contamos un poco más nuestra experiencia.
El amor a tiro de… ¿gancho?
Al contrario que otros juegos del género, Cupiclaw nos propone un pequeño contexto o historia para justificar esta curiosa adicción a las máquinas de gancho. Un hombre va tan contento con un anillo para pedirle matrimonio a su novia, pero lo pierde justo delante de un salón recreativo. Y resulta que en ese mismo salón hay un anillo en la última planta, pero para subir hasta allí hay que pasar por cada planta superando sus máquinas. Una propuesta un poco curiosa, pero que explica su contexto roguelike, ya que si pierdes, tienes que empezar desde la planta más baja.
Y quizá penséis que jugar a las máquinas de gancho no debería tener mayor problema, y a nivel jugable es así. Mover el gancho de un lado a otro y pulsar el botón para que baje y coja lo que esté a su alcance. Realmente no hay más, pero son estos controles tan sencillos lo que hacen que no te tengas que preocupar tanto de este aspecto. Lo importante aquí son los números.
Haciendo una fortuna
La clave de este juego está en que necesitamos gastar una cantidad concreta de fichas cada ronda para poder jugar, y si no las obtenemos, perdemos. Para ello, debemos recoger tantos premios como podamos dentro del límite de tiempo, pero estos premios encierran más de lo que aparentan. Al principio son muy sencillos y nos dan unas monedas fijas, pero más adelante nos encontramos premios especiales que cambian cada X segundos o que multiplican el valor de otros premios según ciertas condiciones. Al final de cada ronda podemos seleccionar nuevos premios, mejorar los que ya tenemos o eliminar la basura que nos quita monedas. Así, intentamos construir la fórmula mágica que nos de la mayor recompensa posible en cada turno para poder jugar una partida más.
Por si esto no fuera ya complicado, las máquinas en sí son también un mundo aparte. Al subir cada planta, estas máquinas funcionan de forma diferente, pasando por algunas con portales y gravedad cero, un altavoz que provoca que los premios reboten por los aires o que estén en contante movimiento. Eso añade un matiz de riesgo y de estrategia, ya que tienes que buscar el momento ideal para coger los mejores premios dentro del limitado tiempo del que disponemos por cada tirada. La combinación entre las mecánicas conocidas de Balatro con el funcionamiento y el giro de tuerca de las máquinas de gancho hacen que Cupiclaw sea igual de adictivo, animándote a jugar una ronda más.
Y para colmo, tenemos su estilo artístico muy retro. Todo esta hecho con un estilo pixelart adorable y muy colorido, incluso el diseño de los personajes humanos. Las melodías también tienen ese aire retro y tecno, con una melodía diferente por cada planta que jugamos. Y si os preocupa que este juego no pueda funcionar en Nintendo Switch, podéis respirar con calma. Hemos podido probar el juego en Steam Deck bastantes horas y funciona de maravilla, con controles adaptados al modo portátil. El día que Cupiclaw decida llegar a la híbrida de Nintendo, no tendrá ningún problema en hacerlo. El único problema que tiene es que no está en español, y aunque no se trata de un juego con mucho texto, puede costar entender los efectos de cada objeto.
Cupiclaw – A una ficha de distancia del amor
Para quienes ya le hayan sacado todo el jugo a Balatro, Cupiclaw se presenta como una alternativa diferente, pero con la misma intensidad. Un juego que entra por los ojos y que engancha al tomar el control, haciéndote querer jugar una partida más una y otra vez. Quizá tengamos que esperar un tiempo para verlo en Nintendo Switch, pero si no queréis dejarlo pasar, a partir del 5 de marzo ya lo tendréis en Steam.
Este artículo se ha redactado gracias a un código digital de Cupiclaw de Steam proporcionado por Neon Noroshi.







