Hablar de Nintendo es hablar de una compañía que, diversificaciones aparte, ya es parte viva de la historia de los videojuegos. Creatividad, innovación, calidad y, en definitiva, entretenimiento para todos y todas son algunas de sus principales señas de identidad. Y, ya desde sus inicios en los años 80 como fabricante de naipes Hanafuda, Kioto siempre ha jugado un papel fundamental como sede de la compañía nipona. Por ello, no es de extrañar que el Museo de Nintendo se decidiera establecer finalmente en la ciudad de los 10.000 santuarios. Pues bien, ¿os quedasteis con ganas de más en su día tras el Nintendo Museum Direct? Estáis de enhorabuena. NextN ha viajado al País del Sol Naciente para conocer a fondo las instalaciones de algo que, ya os adelantamos, es muchísimo más que un museo.
NextN visita el corazón de Nintendo… ¡su museo!
¿Pensabais que, más allá de los videojuegos, la única forma de disfrutar del vasto y rico universo creado por los de Kioto era visitar Super Nintendo World? Ni muchísimo menos. Y es que, tras nuestro regreso de Orlando, NextN vuelve a subirse al avión para viajar a Kioto. ¿El motivo? No es poca cosa. Visitar el Nintendo Museum. Os contamos que tal fue la experiencia.
Preparando el viaje: acceso y entradas
Conviene tener en cuenta, y hasta en esto son especiales los japoneses, que el camino hasta aquí no ha sido nada sencillo. Si queréis conseguir entradas para el Museo Nintendo en Kioto tenéis que participar, previo login con vuestra cuenta Nintendo, en una suerte de sorteo a través de la web oficial. Y debéis hacerlo con al menos 3 meses de antelación. Una vez seleccionada la fecha y hora deseada solo toca esperar y cruzar los dedos. No, no es posible conseguir una entrada directa en la actualidad.
Puestos en antecedentes, vamos a comenzar explicando cómo acceder a las instalaciones. El Museo Nintendo está ubicado en la ciudad de Uji, en la prefectura de Kioto, Japón. Segunda ciudad de mayor tamaño de dicha prefectura y una urbe que se ubica a tan solo 14 kilómetros de Kioto. Algo que hace bastante sencillo acceder al museo. Para llegar, la mejor opción pasa por tomar el tren desde la estación de Kioto hasta la estación Ogura. Y, una vez allí, desplazarse al edificio (unos 10 minutos a pie).
Bienvenido al Museo de Nintendo
El Nintendo Museum es un espacio interactivo inaugurado en octubre de 2024 para exhibir la historia, evolución y productos de la compañía nipona desde su fundación en 1889. Ubicado en una antigua fábrica remodelada de Nintendo, muestra consolas, cartas Hanafuda, prototipos y juegos, etc. Ofreciendo experiencias inmersivas y productos exclusivos. En términos estructurales y de división pura y dura, el museo se compone de tres edificios. Uno, separado del resto, es el Museo propiamente dicho. Los otros dos se corresponden con la tienda y con una especie de cafetería/workshop.
Museo y zona interactiva
Centrándonos en el museo, cuenta con dos plantas. En la planta baja se encuentra el eje neurálgico y vertebrados del edificio. Formado por el hall, la conexión con la tienda, la zona interactiva, una entrada con Mario y Toad esperándonos y unas espectaculares taquillas a lo Game Boy donde poder dejar nuestras pertenencias antes de entrar. En el exterior contamos con los típicos montajes con tuberías y ladrillos para hacernos la foto de turno. Todo muy inmersivo.
Sin restar protagonismo al resto de instalaciones del Museo Nintendo, el área interactiva concentró gran parte de nuestro tiempo. Es más, debido a las aglomeraciones, os recomendamos hacer esta zona primero. La entrada nos otorgaba 10 monedas para canjear en los alrededor de 50 minijuegos presentes en las instalaciones. Contando también con al menos 40 consolas en las que jugar a diferentes títulos con el mando propio de cada consola. Cada rincón se encontraba repleto de consolas, mandos, bates de béisbol, Wii Balance Board y un sinfín de accesorios y sorprendentes periféricos con los que interaccionar y ejecutar juegos clásicos y algún que otro «exclusivo». Y así lo compartimos con todos vosotros en las imágenes.
A nosotros nos encantó especialmente la interacción con los mandos gigantes, las Game & Watch, el gancho caza Pokéball y el minijuego para al menos 10 personas con la zapper y la Super Scope (bazuca de SNES). Nintendo tiene instaladas cámaras en todos los minijuegos. Pudiendo descargar las fotografías realizadas en el enlace facilitado por la propia organización.
Las fotografías en los juegos interactivos las proporciona la propia Nintendo.
La planta de arriba es el museo propiamente dicho. Espacio en el que, al igual que nos ocurrió en el interior de las atracciones de Super Nintendo World, no se permite realizar fotografía alguna. Sus pasillos se encuentran repletos de vitrinas con consolas, baraja de cartas hanafuda y multitud de murales temáticos con imágenes de la Gran N. Una verdadera delicia, que sorprenderá incluso a los más nostálgicos con multitud de detalles y curiosidades.
Eso sí, más allá de su dimensión cultural y de desgranar la historia de La Gran N de forma cronológica, se echa en falta la «presencia» de las grandes figuras de la compañía nipona y no sólo del periférico, juego o consola de turno. No en vano, y esto es algo que cobra aún más sentido en una compañía como la que nos ocupa, figuras como Fusajiro Yamauchi, Yokoi, Satoru Iwata, Miyamoto, Aonuma, Koni Kondo, etc… resultan fundamentales para explicar la idiosincrasia del gigante nipón del entretenimiento «para todos los públicos» por antonomasia.
Cafetería, workshop y tienda
El segundo edificio, conectado con el museo, se divide en dos plantas. En la planta baja se encuentra la Cafetería (Hatena Burger). No esperéis el grado de detalle y personalización del Toadstool Café/Kinopio’s Cafe de Super Nintendo World, pero para descansar un poco está bien. Por su parte, en la planta alta se sitúa una especie de workshop donde crear cartas hanafuda (pintura, pinceles, pegamento, etc.), aprender a jugar y echar nuestras propias partidas. Se trata de un espacio más enfocado al público infantil. Aunque ya os adelantamos que nos lo hemos pasado pipa allí participando en múltiples actividades y talleres.
El tercer edificio nosotros no lo consideraríamos como tal. Ya que está conectado con el resto del museo tanto por el hall de entrada como por la zona interactiva. Allí nos encontramos con la tienda (Bonus Stage). Dispone de multitud de productos exclusivos, que van desde tazas o camisetas personalizadas con logos nintenderos hasta peluches gigantes (maldito avión…), cartas, sudaderas, pegatinas, etc. Eso sí, en la tienda oficial de Nintendo podéis encontrar muchísimo más merchandising.
En definitiva, y tras dejar atrás el correspondiente jet lag en la mochila, podemos asegurar que visitar el Nintendo Museum va mucho más allá de la experiencia prototípica presente en la mayoría de museos, que habíamos visitado hasta la fecha. Nos encontramos ante un efectista, e interactivo, lugar de peregrinación en el que celebrar los más de 100 años de historia de la compañía nipona.


















