Análisis – Rogue Trooper Redux. El juego más járcor de Nintendo Switch

En menos de un año Nintendo Switch ha cosechado un catálogo tan grande, tan bueno y tan variado de juegazos que a veces se nos olvidaba que el género madre, el más importante, estaba abandonado. Exacto: el shooter. Splatoon es divertido, pero ese no cuenta: es más un plataformas de acción 3D competitivo que un verdadero juego de disparos: no hay balas, no hay sangre, no es oscuro ni violento. Por suerte, los usuarios de Nintendo Switch no tendremos que seguir avergonzándonos de nuestra consola, porque ya cuenta en su catálogo con dos buenas piezas: una es Doom, claro, y la otra la que nos ocupa, que además fue la pionera, pues salió en la eShop a finales de octubre. Con Rogue Trooper Redux, por fin tenemos nuestra dosis para llevar de metralla, explosiones y machos musculados.

 

 

 

Si tu idea de “juego adulto” se corresponde a la descrita arriba y/o creciste con una Xbox 360 bajo el brazo, entonces Rogue Trooper es una excelente recomendación. Si no, quizás consigamos despertarte el interés, porque no es un juego muy malo, y de verdad llena un subgénero que llevaba mucho tiempo vacío en la consola, además de ser una curiosidad histórica. Es un producto fuera de su tiempo, un remake de un juego de la generación Play2, de 2006, (que tuvo versión en Wii) basado en un cómic publicado en una revista inglesa en los años 80, y que incide con tanta saña en los tópicos del juego “para adultosde principios de los 2000 que es casi adorable: varones súper musculados sin camiseta, pistolas enormes, pistolas de rayos, pistolas de fuego, drones, exoesqueletos, entornos industriales, grises y polvorientos, desertores y malos con acentos alemán y ruso, todo ello en un planeta alienígena.

 

 

 

Pitufos con pistolas

A pesar de su proveniencia del mundo literario, el hilo narrativo que une la decena y pico de misiones del juego es tan genérico y predecible que no le prestarás mucha atención. Si lo que quieres es contextualizar, mejor échale un vistazo a la base de datos, con información sobre los dos bandos de la guerra, sus personajes más importantes, las armas o la biología del planeta Nu-Earth. Encontrarás que el material de origen, si no original, sí es bastante rico, y que el guion no le hace demasiada justicia, más allá de servir de puente entre misión y misión.

 

También se siente terriblemente desaprovechada la única idea verdaderamente “propia” de esta Segunda Guerra Mundial espacial, y son los azules soldados, genéticamente modificados para sobrevivir a la contaminada atmósfera del planeta. Cuando es abatido, la mente del soldado sigue viva en un microchip, que puede ser reutilizado en otro cuerpo. Es el caso de nuestros protagonistas: controlamos a Rogue, el único superviviente de una trampa tendida por un general desertor, pero va acompañado de las “almas” de tres de sus camaradas caídos, cuyos chips coloca en las diferentes partes de su equipo: a Gunnar en su arma, a Helm en su casco y a Bagman en su mochila. Sutileza es el segundo nombre del juego.

 

 

El caso es que, más allá de escuchar una amalgama de voces durante el juego, y lo gracioso de la situación, la idea tiene cero repercusión en la jugabilidad. A veces tenemos que dejar nuestro casco al lado de un terminal para que Helm lo piratee (mientras defendemos la posición de la patrulla enemiga que justo llegaba en ese preciso momento), Bagman es el que nos prepara las mejoras (podemos mejorar armas y crear nuevo equipo, munición y botiquines con los restos que robemos de los enemigos muertos, lo que añade cierta estrategia administrando recursos escasos), y todo sea dicho, tenemos a Gunnar que controla un arma súper versátil: te sirve de ametralladora, escopeta, mortero, francotirador o pistola de rayos, aun con las quejas que suelta cada vez que le pones el silenciador (“¿Es quieres que me calle?” “Rogue, ¿estás intentando decirme algo?”).

 

 

De hecho, casi parece que el propio juego te pide que no uses el sigilo. Y eso que tiene ideas bastante chulas al respecto: señales para distraer a los enemigos, un holograma-señuelo o hasta la posibilidad de colocar el arma como una torreta para desviar la atención de los soldados, para que podamos cogerlos por la espalda con la pistola (que no tiene silenciador). Sin embargo, los movimientos del personaje son tan torpes y el sistema de coberturas tan antinatural, que te es más difícil dominar los controles que esquivar a los enemigos. Yo reconozco no ser muy ducho en los shooters en tercera persona, pero cuando al asomarme tras una cobertura no puedo apuntar porque el propio cuerpo del personaje me tapa la visión, o para lanzar una granada tengo que exponerme y abandonar el campo de atracción magnética de la cobertura porque si no la granada chocaría y me caería en los pies… pues algo creo que falla. Sobre todo, los años.

 

A Rogue Trooper le pesan los años. No solo en la ridículamente viril puesta en escena, que tiene su toque kitsch, sino también en la jugabilidad, que es más peligroso. Sigue siendo accesible, ventilarse a tropas enemigas es divertido, y cuando el sigilo funciona es bastante satisfactorio. Sin embargo, el control está bastante oxidado, y tampoco hay mucha variedad de situaciones, ni enemigos, ni escenarios. Es una campaña que puedes ventilar en pocas 7-10 horas, y que se situaría en un terreno medio: es entretenida, funcional y con algún tramo interesante, pero también lineal, repetitiva y sin resquicio alguno para la experimentación: avanzar, disparar, seguir avanzando, seguir matando.

 

 

 

Eso sí, no contéis demasiado con el multijugador online. Jamás llegué a encontrar partida. No sé si será algún error de los servidores, o es que realmente no hay nadie jugando a este juego, y no será porque no lo intenté veces. Tampoco creo que me pierda mucho, de hecho, puedes jugar a los dos modos que tiene a solas: en uno tienes que avanzar posiciones, en otro resistir oleadas de enemigos. No hay multijugador local, algo que hubiera redondeado la experiencia en Nintendo Switch.

 

Por último, cabe alabar el buen trabajo gráfico. Evidentemente, es un juego de hace once años, y se ve regular, además de tener un diseño de niveles y enemigos muy apagado y repetitivo. Pero el lavado de cara ha sido muy notable: texturas, animaciones y efectos de luz se han mejorado muchísimo, aunque limitado a 30fps frente a los 60 de las otras versiones.

 

Rogue Trooper Redux – Un shooter con lavado de cara

Rogue Trooper Redux es un juego fuera de su tiempo, uno que adolece terriblemente el paso de (no demasiado, tampoco) tiempo en sus formas y en su jugabilidad. Para algunos, puede que sea una experiencia casi nostálgica, el resto, mejor que lo evite. Sin embargo, guarda entre sus pasilleros niveles y su oxidado control alguna idea interesante y algún tramo entretenido, y la historia, aunque tópica, tiene su gracia. El tercer mejor shooter de Switch.

 

Rogue Trooper Redux Switch

Análisis realizado gracias a un código de descarga cedido por Rebellion Studios

Más interesante como vestigio histórico que como juego, aunque sigue siendo entretenido.
Nota de lectores0 Votos
0
PROS
Campaña de duración aceptable
Buen lavado de cara en los gráficos
Que se tome tan en serio a sí mismo nos hace mucha gracia
CONTRAS
Repetivo, lineal, poco imaginativo... puede hacerse tedioso.
Los controles son muy toscos, y dificultan el sigilo
El multijugador online, o no funciona, o no hay nadie
60

Redactor
Mostrar Comentarios (1)
  1. le eche buenos ratos a la versión de Wii en su momento… hace 10 años. puede resultar divertido pero, sin saber ahora mismo su precio, solo lo recomendaría por si este es especialmente bajo y por jugarlo allá donde queramos. eso si, buen análisis!! me recuerda las sensaciones que tuve cuando lo jugué ;)

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puntuación