Muchas veces los estudios buscan cada vez más que sus juegos lleguen a un público mayor. Se buscan las formas de que todos tengan representación dentro del juego y que algo de cada género esté ahí también. Sin embargo, todavía existen juegos que saben muy bien a qué publico se dirigen y se centran exclusivamente en él. A no ser que tengáis 7 años o menos no os habréis fijado en el juego que hoy analizamos, Coloring Book, y es que este juego está enfocado únicamente en los más pequeños de la casa. Es por eso que este análisis va ir centrado a otro segmento muy bien diferenciado: a los padres de esos pequeños niños artistas a los que llaman cariño y tesoro.
Si no pertenecéis a ninguno de esos dos grupos tengo dos cosas que deciros: la primera es que me sorprende que hayáis entrado en este análisis. ¡Gracias! Y la segunda es que en este texto no vais a encontrar nada que os pueda interesar más allá de entreteneros con una buena lectura. Ahora sí, ¡comencemos con el análisis de Coloring Book!
Pintando y aprendiendo inglés
Coloring Book es un juego gratuito que está disponible en la eShop de Nintendo Switch, donde tenemos que pintar los 48 dibujos que ponen a nuestra disposición. Se juega al título con un solo Joy-con y nada más empezar a dibujar se nos marcan dos pinceles. Es un título que te empuja a jugarlo en compañía. Pintar es tarea sencilla y bastante fácil: movemos el pincel digital con el joystick y pintaremos con un botón. Además, podremos seleccionar entre una gama algo escueta de colores cómo queremos colorear el dibujo. Esto es todo lo que ofrece Coloring Book. No hay más.
En el subtítulo pongo «Pintando y aprendiendo inglés», y es que este juego no nos llega traducido al castellano; solamente se encuentra disponible en la lengua de Shakespeare. Coloring Book no tiene muchos textos y el único momento en el que realmente llegan a ser relevantes es al iniciarlo, cuando el mismo te recuerda, con una imagen que hace las veces de tutorial, cómo van los controles. De nuevo, nos encontramos con un elemento del juego que empuja a que los niños jueguen en compañía, esta vez junto a sus padres; por desgracia, a diferencia de antes, esta vez ese empujón viene dado por una limitación del propio videojuego.
Coloring Book, aparte de los 48 dibujos que trae consigo de inicio, cuenta con un DLC que amplía en gran medida el número de éstos. Al tratarse de un juego gratuito, por algún lado deberían encontrar la manera de amortizar la inversión que haya sido necesaria hacer para crearlo y obtener un beneficio. Sin embargo, me deja con la sensación de que en realidad no estamos ante un juego gratuito, sino ante una gran demo. Por supuesto, nadie obliga a nadie a comprar ese contenido adicional, y doy por seguro que los niños no podrán comprarlo a no ser que sea con la presencia, el consentimiento y la financiación de un adulto, pero no estaría de más tomar medidas preventivas con la app del Control Parental de Nintendo Switch para que no compren nada en la tienda accidentalemente. El DLC cuesta aproximadamente 5 euros.
Coloring Book – No puede sustituir a pintar en papel
Coloring Book es perfecto para que padres e hijos pasen un rato juntos pintando dibujos amables. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este juego no viene a sustituir el que los niños dibujen y pinten en papel con sus lápices, pinturas, rotuladores y demás. Es un complemento para que sigan pasándoselo bien dibujando con otras personas. Al ser un juego gratuito, no cuesta nada instalarlo en la Nintendo Switch de los peques para que lo prueben a ver si les gusta y, en caso afirmativo, y si quieren seguir jugando al juego, puedan hacerlo a través de contenido descargable de pago con el que añadir mucho más contenido al título. Eso si, mucho cuidado con que puedan entrar y comprar algo sin darse cuenta. Salvado ese obstáculo y la pequeña barrera que supone en este caso el idioma extranjero, Coloring Book encantará a los pequeños de la casa con sus amables dibujos y sus llamativos colores.









