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Iron Snout

Análisis de Iron Snout – Nintendo Switch. Mucha corteza y poco cerdo

¡marchando una de tocino de cielo!

Iron Snout
Fecha de lanzamiento
19 abril, 2019
Número de jugadores
1-2
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la Descarga
51,38 MB
Nuestra puntuación
39%

La industria del videojuego atesora un amplio surtido de géneros que se amoldan, como anillo al dedo, a cada tipo de jugador. Contamos con títulos cuya profundidad logra garantizar infinidad de horas de juego, otros, por su parte, apuestan por una dificultad e intensidad inusitada. Deportes, simulación, lucha, aventuras gráficas, RPG… La lista resultaría interminable. Sin embargo, también nos encontramos con juegos cuya única aspiración es divertirnos. No pretenden contarnos una historia, ni destacar en ningún apartado jugable. Su premisa no va más allá de conseguir, o al menos intentarlo, ocupar esos momentos en los que, jugablemente hablando, no queremos complicarnos la existencia. Iron Snout, título desarrollado por el estudio lituano SnoutUp Games y distribuido por Ratalaika Games, es un ejemplo perfecto de ello. ¿Logrará cumplir su objetivo? Adentramos nuestros hocicos en su análisis para averiguarlo.

 

 

Ocico de hierro, estómago de acero

Iron Snout deja bien claras sus intenciones desde el minuto uno de juego, y lo hace renunciando a una historia que contar, a unas mecánicas complicadas o a cualquier atisbo de complejidad y/o profundidad. Nuestro sonrosado protagonista, un cerdo que vuela (experto en artes marciales, solo busca que nos pongamos a los mandos de nuestra Nintendo Switch y que le echemos una mano a repartir estopa a diestro y siniestro. ¿Nuestros enemigos? Una horda de lobos feroces dispuestos a hincarnos el diente a las primeras de cambio. Y ya… Ningún hilo narrativo o mecánica jugable que nos aparte de lo que aquí realmente importa, ¡repartir palos!

 

Lo primero que llama la atención tras acceder al juego es un sencillo menú desde el que accedemos a los 4 modos de juego con que cuenta Iron Snout: Clásico, Muerte Súbita , Cerdo VS 100 y 2P Wolfieball (multijugador local). El primero viene a ser una suerte de survival, ya que no deja de ser una sucesión de enemigos, uno tras otro, hasta que caigamos en combate. Dichos enemigos vienen ataviados y equipados con distintas armas en función del escenario seleccionado, cosa que aporta algo de variedad que, eso sí, acaba finalmente como un mero espejismo. En Muerte Súbita contamos con la peculiaridad de dar por finiquitada la partida con un solo golpe, descartando la barra de vida existente en la modalidad clásica. En Cerdo VS 100 nuestra misión, como su propio nombre indica, no es otra que acabar con un número determinado de enemigos (100). Por su parte, contamos con un modo local para 2 jugadores (en el que cada personaje puede manejarse con un solo Joy-Con), que por alguna extraña razón, que se escapa a un no iniciado en el mundo del kung fu porcino como un servidor, incorpora mecánicas propias del voleibol…

 

Iron Snout

Contamos con tres mundos por «explorar» (tampoco es que podamos movernos mucho…) y como ya hemos comentado, cada uno de ellos nos presenta hordas de lobos con diferente vestimenta y armamento propio del entorno en cuestión. Armas que, por cierto, podemos utilizar en nuestro beneficio. Eso sí, de forma bastante limitada, ya que nuestro PORKtragonista (lo se, merezco un remazo) queda anclado en el centro de la pantalla, limitando nuestras acciones a atacar, agacharnos, saltar o una mezcla de todas ellas. Puede que haya quien no entienda esto último como una limitación, ya que esta mecánica está ahí a conciencia para potenciar esa vertiente directa y sin complicaciones. No obstante, al menos en mi caso, me ha resultado todo un lastre para una propuesta ya de por sí bastante pobre. Para más inri, dado que cada una de estas opciones se realizan con un botón distinto, a los pocos minutos de juego uno acaba con los dedos machacados y las manos doloridas si optamos por jugarlo en modo portátil. Dominar la combinación de movimientos, anteriormente comentada, y comprender los patrones de los distintos enemigos (algunos atacan a distancia y otros se limitan al cuerpo a cuerpo) resulta fundamental para alargar nuestra partida y tomar soltura a los mandos de Iron Snout. Cosa que, ya os adelantamos, no os va a llevar mucho.

 

Por otro lado, conforme vamos completando determinados logros, conseguimos desbloquear nuevos atuendos que, por desgracia, no afectan a la jugabilidad y se limitan a ser meros añadidos cosméticos. Dicho esto, conviene apuntar que si bien la propuesta de Iron Snout puede resultar entretenida e incluso, hasta cierto punto, desestresante, pasa a monótona y aburrida (al menos en mi caso) tras los primeros veinte minutos de juego, algo que resta demasiados enteros a esta irregular aventura.

 

Los diferentes trajes a nuestra disposición, aunque meros añadidos cosméticos, aportan algo de variedad

 

A cada cerdo le llega su San Martín juego flash

Una vez desmigajado el apartado jugable de Iron Snout es hora de lanzarnos al barro (ya me callo) y centrarnos en su apartado gráfico, sonoro y en las distintas opciones que pone a nuestra disposición. Visualmente hay poco que añadir. Sus gráficos son los propios de cualquier juego gratuito en formato flash, es más, podéis jugarlo de forma gratuita en PC. Movimientos toscos y personajes que vienen a ser una mezcla de dibujo animado y película gore (la sangre abunda por estos lares). Parándonos en su aspecto sonoro, puedo afirmar que he estado apunto de omitirlo por despiste. Lo que viene a confirmar lo olvidable de unas melodías una melodía realmente anodina y repetitiva.

 

Para finalizar, y en referencia a sus distintas opciones de configuración, contamos con la posibilidad, previo desbloqueo, de modificar la apariencia de nuestro personaje, cambiar de mapa o eliminar la sangre de cara a los jugadores más ¿aprensivos? (ausencia de sangre pero no de hachas, cuchillos ni motosierras). También contamos con un panel que recoge nuestras estadísticas generales (muertes, tiempo de juego, etc..)

 

 

Iron Snout – ¡Soplaré y soplaré y tu juego arruinaré!

Los cerdos, hasta ahora y si atendemos a los cuentos tradicionales, siempre habían tenido que construir casas de ladrillo para mantenerse a salvo de los temidos lobos. Pues bien, olvida todo lo aprendido, dota de valentía a nuestro porcino protagonista y mézclalo con kung fu, un desenfadado estilo cartoon e ingentes cantidades de sangre. Iron Snout es uno de esos títulos cuya premisa es tan sencilla como su mecánica jugable. Diversión, adrenalina y grandes dosis de acción/violencia gratuita. Una fórmula que nunca falla. Falla en su planteamiento y presentación, falla en sus mecánicas, repetitivas hasta la saciedad, y falla al no lograr que su objetivo, entretenernos, perdure más allá de los primeros veinte minutos de juego. Ya lo dice el refrán: «La venganza (porcina) se sirve fría».

 

Hemos analizado Iron Snout gracias a un código digital cedido por Ratalaika. Versión analizada 1.0.0

 

Mucha corteza y poco cerdo
Iron Snout es un juego cuya humilde propuesta de acción sin complicaciones nos pone a los mandos de un cerdo que, por misteriosas razones, sabe kárate, le gusta el voleibol y adora zurrar lobos. Por desgracia, y haciendo honor a su nombre, hocico de hierro es lo que hay que tener para que la experiencia que nos ofrece este título no se torne repetitiva a las primeras de cambio.
PROS
Acción simple y directa
Posibilidad de jugar en compañía
Una propuesta entretenida y desestresante...
CONTRAS
... que se torna repetitiva y aburrida tras sus primeros minutos de juego
Un apartado audiovisual al nivel de cualquier juego flash
No poder desplazarnos en el escenario
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