Sparklite

Análisis de Sparklite – Nintendo Switch. Roguelite a golpe de llave inglesa

Sparklite
Fecha de lanzamiento
14 noviembre, 2019
Número de jugadores
1-2
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de descarga
1574,00 MB
Nuestra puntuación
85

Antes de comenzar con el análisis Sparklite, me gustaría comentar que mi relación con el título es bastante especial. Durante el pasado mes de noviembre, cuando el juego salió a la venta, fui de los primeros en disfrutarlo y tuve la oportunidad de comentar al equipo de desarrollo, Red Blue Games, algunos errores que tenía, así como alguna recomendación para mejorar el título. A pesar de que, como digo, el producto original tenía algunos problemas, sin estar estos solucionados, Sparklite ya era uno de los mejores juegos de los que tuve la oportunidad de probar en 2019. Ahora, el título ha recibido una actualización importante, en la que no solo se corrigen los errores de las primeras versiones, sino que además nos encontramos con mejoras que hacen que aquellos que ya lo disfrutamos en su día, podamos volver a hacerlo de una forma más amigable y los nuevos jugadores se encuentren, de primeras, un título sin fisuras.

 

 

La contaminación está invadiendo la tierra de Geodia

Sparklite es uno de los títulos que conforman la nueva vertiente de los juegos roguelite, los narrativos, cuyo objetivo no es tenerte enganchado eternamente a la pantalla, sino contarte su historia. Ada, la protagonista, sufre un percance en su nave mientras viaja y debe saltar de esta. Cuando llegamos a tierra, nos encontramos con que el colgante que lleva, que ha ido pasando de generación en generación en la familia de la protagonista, tiene un poder místico, y ciertas puertas rúnicas se abren ante él. Así que ataviada con su arma, una herramienta que puede ser tanto una llave inglesa, como un mazo, según la situación, y nuestro colgante mágico, tenemos que hacer frente al Barón y sus esbirros, los titanes, que, debido a sus ansias de poder, están aprovechando la energía de la sparklite, una especie de mineral, que también es la moneda del juego, en exceso y está llevando la contaminación del mundo de Geodia a unos niveles muy peligrosos. Es este maltrato al planeta el que hace que se produzcan terremotos y fisuras que producen cambios físicos en el mundo, haciendo que cada vez sea diferente, además, la corrupción producida ha hecho que los animales y criaturas que poblaban el lugar se conviertan en nuestros enemigos.

 

Entre partidas podemos visitar El Refugio, una ciudad flotante que hace las funciones de nexo y en la que realizamos los actos preparatorios antes de bajar a nuestra aventura. En esta ciudad, nos encontramos con algunos aliados, que nos ayudan a mejorar nuestras herramientas y habilidades. Esto lo llevamos a cabo con la sparklite que conseguimos en nuestros viajes; podemos decidir si mejorar directamente nuestra arma o si, en cambio, nos viene mejor subir de nivel los distintos edificios o lugares de trabajo que también nos son útiles a la larga. Como decimos, todas las mejoras se realizan con la moneda del juego; en cambio, para mejorar nuestra herramienta de trabajo, lo haremos con un sistema de parches muy bien pensado. Disponemos de una cuadrícula, que podemos aumentar de tamaño y que tenemos que ir llenando de parches, que son más grandes o más pequeños en función de lo que hagan. Por ejemplo, los parches que aumentan el daño ocupan mucho más que aquellos que suben la vida. Por un lado, esto hace que no podamos subir de nivel en exceso, aunque si nos lo montamos bien podemos hacer que el juego sea demasiado sencillo, así como aporta un sistema de cierta “estrategia” a la hora de implementar las mejoras, ya que no podemos poner todas las que dispongamos, sino que tenemos que elegir cual nos conviene más en cada momento.

 

Cuando salimos de El Refugio es, cuando realmente, comenzamos a jugar una partida de Sparklite. Cada vez que bajamos, el mapa se genera de forma aleatoria, eso sí, manteniendo siempre una estructura fija. Una zona central y cuatro zonas adyacentes, que se desbloquean en orden a medida que derrotamos a los jefes. Todas ellas con sus enemigos y ambientación específicas. A su vez, en cada área hay varios tipos de mazmorras: las criptas, que nos sirven para desbloquear un artilugio específico mediante un puzle al más puro estilo Zelda, los hornos, de los que obtenemos parches de mejora y finalmente la mazmorra del jefe, en la que únicamente nos encontramos al enemigo final de la zona.

 

Para superar todas estas adversidades podemos hacer uso de varios elementos. Nuestra herramienta principal que, como ya comentamos, es un arma que si atacamos rápido es una llave inglesa, pero si realizamos un ataque fuerte se transforma en mazo. También disponemos de los artilugios que desbloqueamos en las criptas, que salvo un globo explosivo que usamos para buscar secretos en las rocas, el resto no tienen uso más allá de superar algún puzle puntual, por lo que no se aprovechan tanto como deberían. Finalmente, también contamos con un arsenal de objetos activables de un solo uso, que, por ejemplo, nos mejoran temporalmente el daño o nos curan parcialmente nuestra vida. De estos últimos hay una gran variedad y, a diferencia de los anteriores, estos los perdemos cuando morimos. Además, en los primeros compases de la historia, desbloqueamos a nuestro robot, el cual nos acompaña en todo momento y puede realizar tareas de excavación y limpieza de la corrupción.

 

Es la dificultad, la que, en las primeras versiones, era uno de los puntos flacos del título. A poco que se obtienen un par de mejoras de defensa y daño, la mayoría de los enemigos no nos suponen ningún problema, incluyendo los jefes finales, ya que equipando las correspondientes mejoras se pueden tankear (aprovechar nuestra capacidad para recibir muchos golpes sin recibir daño excesivo, mientras debilitamos a nuestro enemigo) de una manera muy simple. Para compensar esto, en las últimas actualizaciones se han añadido dos nuevos modos. El primero de ellos, Modo Casual, facilita aún más el combate. Podemos conseguir más salud de los enemigos y estos son más débiles. Una opción que, de primeras, podría no ser necesaria, pero que, seguro que agraden los más peques o aquellos que prefieran disfrutar de una experiencia más narrativa. Por otro lado, el Modo Campeón, es un modo que aumenta la dificultad del juego. Todos los enemigos son más duros, así como los jefes finales, tienen nuevos ataques. Para desbloquear este modo, primero tenemos que completar Sparklite en su modo normal y luego empezar una nueva partida, aunque mantenemos algunas de las mejoras que ya teníamos para que podamos ir más al grano con los combates.

 

Por otra parte, tenemos la posibilidad de jugar en modo cooperativo. En cualquier momento de la partida podemos acceder a esta opción en el menú de pausa. Cuando la activamos, uno de los jugadores tiene el control de Ada, mientras que el otro usa al pequeño robot que la acompaña, por lo que se limita a realizar actividades secundarias. Esto último hace que haya zonas en las que el segundo jugador no pueda hacer nada, por lo que puede terminar siendo, hasta cierto punto, aburrido.

 

 

Los «ritmos» unos coleccionables con mucha marcha

Finalmente, no querría cerrar el apartado del contenido jugable sin hablar de los ritmos; los pajaritos coleccionables del juego. Los encontramos ocultos en el mapa, normalmente en agujeros que tenemos que excavar con nuestro robot, y se reúnen en una zona de El Refugio. Se llaman así, ritmos, porque cada uno forma parte de una preciosa melodía que cantan en conjunto. Son bastantes y según su color aparecen en una parte concreta del mapa, por lo que puede llevarnos un buen rato encontrarlos, pero escuchar el tema merece la pena. Además, nos entregarán algunos parches de mejora que desbloqueamos a medida que los encontramos.

Centrándonos más en el apartado artístico, tanto gráfica, como sonoramente el juego es una delicia para los sentidos. Un pixel art precioso, colorido y variado según la zona que nos encontremos. El diseño de los enemigos, sean jefes o no, está muy bien trabajado, así como las animaciones de movimiento y ataque. Por su parte, la banda sonora también es diferente según el momento y ubicación, pero siempre con el tono y ritmo adecuados. Vuelvo a hacer mención especial aquí al concierto de los ritmos, una melodía hermosa y relajante que nunca viene mal escuchar antes de bajar a la aventura.

 

Sparklite – Un imprescindible para los amantes de los juegos indie

Tal vez Sparklite no sea el roguelite narrativo perfecto, pero todo lo que intenta lo consigue de una manera que roza y, en algunos casos, consigue el sobresaliente. Además, en esta última versión se han corregido errores que hacían perder el progreso en ciertos puntos, así como muchas mejoras que hacen que la gestión de los parches sea más sencilla, y los nuevos modos de dificultad, sobre todo el difícil, nos propone un reto si nos hemos quedado con ganas de más después de superar la historia. Una duración base de unas 12 horas, que se ampliarán si decidimos conseguir todos los coleccionables y mejoras, así como superar el citado modo campeón. Un conjunto de historia, jugabilidad y estilo visual, que hace que, si te gustan los roguelite o los juegos indie en general, Sparklite sea un título imprescindible para tu colección, teniendo en cuenta que tiene un precio más que adecuado de, entre, 25 y 30 euros según lo prefiramos el formato digital o físico.

 

Hemos analizado Sparklite gracias a un código digital cedido por Merge Games Ltd. Versión analizada 1.5.6

¡A por los titanes!
Sparklite es un título del género roguelite adecuado tanto para expertos, como novatos en el mismo, aunque puede que los más veteranos echen en falta un poco más de dificultad en algunos puntos. Su espectacular apartado artístico y una jugabilidad entretenida, nos darán unas buenas horas de diversión.
PROS
El diseño de los enemigos, en especial, los jefes finales
El apartado artístico en general, tanto gráficos como sonidos y banda sonora
Su sistema de mejoras, a modo de puzle, mediante parches
CONTRAS
El modo cooperativo termina siendo aburrido para el segundo jugador
El poco uso que terminan teniendo los artilugios que obtenemos
85
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