Minoria Switch

Análisis Minoria – Nintendo Switch. Cuestión de brujería

Minoria Switch
Fecha de lanzamiento
10 septiembre, 2020
Número de jugadores
1
Idiomas
Alemán, Inglés, Español, Francés, Italiano, Japonés, Coreano, Portugués, Ruso, Chino
Tamaño de la descarga
379 MB
Nuestra puntuación
89

El género de los Metroidvania es uno de los que más se ha ido expandiendo a lo largo de los años, especialmente gracias al gran homenaje que muchos juegos indies le han ido rindiendo a lo largo de varias décadas. Como bien sabéis, su nombre es bastante revelador en cuanto a las dos sagas que más lo dieron a conocer, Metroid y Castlevania a partir de Symphony of the Night, y en definitiva de lo que trata es de exploración pura y dura, esa clase de juegos, normalmente de avance lateral y estilo pixelart o dibujado a mano, donde nuestro objetivo principal es ir recorriendo un enorme mapa compuesto por infinidad de pasillos interconectados, a los que progresivamente vamos ganando acceso a base de conseguir habilidades nuevas, o consiguiendo determinados objetos. Son muchas grandes joyas las que han abrazado ese estilo, y una de ellas es la saga Momodora, que ya cuenta con cuatro entregas y cierta popularidad desde hace tiempo en el extenso mundo de los videojuegos, tanto es así que incluso cuenta con un gran número de fans y su propio lore de personajes y tramas. Es por ello que cuando su desarrolladora, Bombservice, anunció hace tiempo que iba a lanzar una especie de heredero espiritual, generó bastante atención, puesto que, como todo fenómeno con cierto renombre, rápidamente todos los ojos estuvieron pendientes de cada cambio que se fuera a hacer respecto a los títulos originales. Y así es como nace Minoria, un juego de exploración que bebe en muchos elementos inspiradores de sus predecesores, especialmente de Momodora Reverie under the Moonlight, pero a su vez introduce varios cambios a tener en cuenta, como por ejemplo abandonar el formato 4:3 y el estilo gráfico pixelart, además de escoger el conocido motor gráfico Unity. Vamos a ver qué nos ofrece esta nueva aventura, atendiendo a ella misma y no tanto a su parecido con la saga con la que está emparentada. ¡Sacad las antorchas, que vienen las brujas!

 

 

A purificar esos pecadillos

El reino de Ramezia se encuentra amenazado por brujas en una cruel guerra que lleva años sin resolverse, con el peligro añadido de que las mismas tienen previsto iniciar una ceremonia prohibida con la que volverse aún más fuertes. Antes de que ya no haya remedio, dos monjas guerreras, la Hermana Semilla y Anna Fran, han sido enviadas, en representación de la Orden de los Santos a la que pertenecen, hasta la misma capital sitiada del reino, para iniciar su propio ataque encubierto, a fin de poner freno al terrible aquelarre que pueda dar la victoria definitiva a los enemigos de la fe. A pesar de que en apariencia se trata de una trama de lo más sencilla -acaba con los malos- lo bueno sin embargo es que esa historia tiene bastante peso y va ganando profundidad conforme vamos avanzando, por lo que, además de explorar los diferentes lugares bajo asedio y purificar sucesivas brujas y otros monstruos, tenemos numerosas conversaciones de gente con la que nos vamos encontrando que nos aportan más perspectivas sobre el conflicto, poniendo a prueba nuestra fe aparentemente inquebrantable en la misión, por ello es interesante prestar atención a dichos diálogos. No obstante, también disponemos de la opción de saltarnos las escenas, algo que siempre, siempre es de agradecer, sobre todo si no es la primera vez que jugamos, o si nos apetece hacer un speedrun.

 

 

Como en todo buen Metroidvania, en Minoria partimos de un personaje equipado prácticamente al mínimo y totalmente a merced de los enemigos, para progresivamente ganar sucesivas habilidades de apoyo, armas nuevas y experiencia con que subir de nivel, que poco a poco van equilibrando la balanza. No obstante, tampoco es que nos podamos confiar mucho, puesto que, a pesar de lo dicho antes, realmente seguimos pudiendo morir muy fácilmente en cualquier momento a lo largo de la aventura, con tan solo dos o tres golpes a lo sumo, por lo que los reflejos y nuestra maña atacando, esquivando y, sobre todo, curando nuestras heridas a tiempo en los combates es vital para poder sobrevivir. En definitiva, no podemos bajar la guardia en ningún momento, porque son numerosas las encerronas de grupos de enemigos que pueden mandar al traste la partida en cuestión de segundos. Nos desplazamos por un mapa bastante grande dividido en cinco zonas temáticas interconectadas, quizás no excesivamente diferentes a nivel visual entre sí, aunque muy bonitas todas ellas, y nuestro avance se basa, como viene siendo costumbre en esta clase de aventura, en base a los nuevos poderes que vamos obteniendo, pero también sobre las llaves que desbloquean numerosas puertas, dándose el caso a veces que nos podamos sentir algo perdidos puesto que hay que hacer algo de memoria sobre dónde estaba aquella puerta por la que entonces no podíamos pasar y después sí. Por ese motivo no hubiera estado de más un código de colores o alguna clase de distintivos para distinguir los tipos de puertas desde el propio mapa, o quizás es algo a lo que nos hemos malacostumbrado de los Metroid más recientes.

 

 

Una monja con muchos recursos

En cuanto a aspectos técnicos, Minoria cuenta con una cuidada ambientación tanto a nivel gráfico como sonoro. Resulta interesante que, visualmente, recuerda un poco a Madoka Magica, con esa especie de mundo a la vez colorido, surrealista, estrambótico y a la vez siniestro, como si estuviéramos en un sueño poblado por criaturas de pesadilla. Resulta bastante explícito en ocasiones los resultados de esa cruenta guerra en la que nos hemos embarcado, con cadáveres por doquier en diferentes poses indicando el destino sufrido respectivamente, aunque al estar en dibujos a mano, no resulta tan crudo como se vería con un aspecto más realista. Un detalle a señalar es que la tipografía de los textos cuenta con el tamaño adecuado para verse bien incluso en la pantalla de Switch Lite, algo de agradecer puesto que no todos los títulos parecen tener en cuenta lo bueno que es no tener que forzar la vista. El apartado sonoro en Minoria destaca por los acordes musicales de diferentes instrumentos -el piano y los de cuerda en especial te saben poner los pelillos de punta en ocasiones- que nos van acompañando en cada zona y enfrentamiento, en general una banda sonora con toques muy ominosos que va perfecta para mantener ese ambiente de conflicto terminado en desastre. Eso sí, los personajes no cuentan con voces, y es una pena porque hubiera estado bien para darle más dramatismo a los diálogos, bastante currados por cierto, para terminar de sumergirse en la historia.

 

 

La Hermana Semilla (su nombre es en español, como los de varios personajes más, nada que llame más la atención que denominaciones en otros idiomas, como a nosotros nos pasa con Takeshi o Harakiri) es el personaje jugable para toda la aventura, ya que, aunque nos acompaña en todo momento la Hermana Anna Fran, ésta actúa más bien como personaje que da voz a nuestros pensamientos y que más bien está para interactuar con quienes nos vamos encontrando por el camino. Los controles en Minoria están bien distribuidos y no cuesta excesivamente acostumbrarnos a ellos, el botón B es para saltar, el Y para atacar, el A para bloquear ataques o esquivar, el X para usar los inciensos, que son una forma de magia tanto ofensiva como curativa con un número determinado de usos, pero que se pueden reponer en cada punto de guardado, el L para mostrar el mapa mientras lo mantenemos pulsado, R para conversar con Anna en cualquier momento, ZL y ZR para desplazarnos entre los tres tipos de inciensos que hayamos escogido en el menú de equipo y arriba en cruceta -o en los botones direccionales- para interactuar con otros personajes o elementos del escenario, no obstante, podemos cambiarlos al gusto desde las opciones en cualquier momento, incluso el botón con el que se acepta y cancelan opciones en el menú, siendo el habitual de Nintendo el que está previsto por defecto (A para aceptar y B para retroceder). Puesto que sólo podemos equiparnos con tres inciensos de uso activo -y dos de efectos pasivos- quizás hubiera sido más cómodo tener acceso directo a cada uno de ellos con tres botones, en lugar de usar los gatillos para rotar entre ellos, porque a veces en plena batalla puede resultar un poco lioso alternar entre el incienso curativo y los ofensivos con rapidez, cuando nos queda sólo un toque de supervivencia. En definitiva, resulta muy importante tener una estrategia para poder salir de una pieza en los combates, normalmente siendo como decíamos antes, alternar entre atacar, esquivar y usar algún incienso ofensivo o curativo, algo bastante clave dado que muchos enemigos no dejan de realizar sus movimientos por el hecho de estar recibiendo golpes, lo que nos puede dejar bastante expuestos a morir sin darnos ni cuenta.

 

 

La aventura de Minoria tiene una duración más o menos de unas cinco y media a seis horas, si vamos a tiro hecho sin entretenernos mucho en explorar cada rincón, no nos perdemos demasiado por el camino y no caemos demasiadas veces en combate, aunque tenemos el aliciente de ir encontrando las cuarenta monedas de plata esparcidas -nos sirven para adquirir algunos inciensos especiales y otros objetos de gran ayuda- y los archivos, donde se explica más en profundidad la historia y el papel de cada personaje, lo cual siempre está bien para empaparse mejor de la misma y disfrutarla a fondo, sobre todo para comprobar la fuerte inspiración que ha habido en la historia europea, sobre la de la época de la Edad Media. Hay algunas opciones postgame en Minoria también, que invitan a continuarlo e incluso a volver a rejugarlo, además porque tenemos varias opciones de diálogo en algunos puntos que resultan interesantes de probar, por lo que da algo más de sí en realidad la mencionada duración.

 

 

Minoria – Una guerra que a la mayoría le puede sonar

En conclusión, Bombservice ha hecho un buen trabajo con este título, mostrando un Metroidvania donde la historia tiene bastante peso. Sus guiños y su parecido con Momodora Reverie under the Moonlight seguro que no pasan desapercibidos, especialmente a los más fans de la saga, no obstante hay que reconocerle sus propios méritos, como personajes que llegan a transmitir emociones, una trama que te hace pensar y la fluidez de la acción en cada partida. Por señalar pequeños detalles, la mencionada dificultad en Minoria puede llegar a frustrar en ocasiones, dado que en cualquier momento podemos caer en combate al más mínimo descuido, haciéndonos perder un relativo avance entre puntos de guardado, a pesar de que contamos con un generoso hitbox que nos permite guardar cierta distancia con los enemigos, o el salto, que en mi opinión, da algún que otro disgusto, cuando creemos haber alcanzado una plataforma pero no, derechito para abajo. Por lo demás, lo cierto es que estamos ante un juego de exploración que resulta de lo más interesante y con una duración adecuada, que merece totalmente darle una oportunidad, dentro del amplio catálogo que hay de este tipo de juegos.

 

Minoria Switch

 

Análisis realizado gracias al código cedido por Dangen Entertainment

versión 1.0.0

Minoria Switch
Análisis Minoria – Nintendo Switch. Cuestión de brujería
Una historia con embrujo
Minoria cumple con lo que se espera de todo buen juego de exploración, sin resultar especialmente lioso, aunque sí difícil, y con una trama que te mantiene su enganche hasta el final
PROS
La trama engancha de principio a final
La ambientación visual y sonora está muy cuidada, te sumerge en la historia
La exploración no resulta excesivamente liosa a pesar de que a veces te pierdas un poco
CONTRAS
La dificultad se hace a veces un poco cuesta arriba
El salto a veces no da de sí todo lo esperado
Con voces le hubiese dado más dramatismo a los diálogos
89
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