Para hablar de Yooka-Replaylee o Yooka-Laylee, y adentrarnos en el análisis de la versión Nintendo Switch 2, primero deberíamos ponernos un poco en situación sobre quiénes son los chicos de Playtonic. Y comenzaré diciendo que de la Rare que tanto amábamos los fans de Nintendo no quedan a día de hoy (ni hace ya muchos años) ni las migajas. Podríamos repasar los éxitos de la compañía que encandilaron a millones de jugadores, pero no quiero extenderme demasiado, pues es mucha la añoranza que siento por esta compañía. Solo diré que Banjo-Kazooie fue un antes y un después para los plataformas 3D, que ciertamente estaban dando sus primeros pasos. Super Mario 64 sentó las bases de las que partiría el género y, de hecho, el juego de Rare no llegaba a superarlo en numerosos apartados. Sin embargo, era especial como él solo.
La Rare de los 90 era una fábrica de genialidades. Todo lo que tocaba lo convertía en oro, gracias al cariño palpable de todas sus creaciones. Los videojuegos que llegaron a NES, SNES, Nintendo 64 y finalmente a Nintendo GameCube, con ese maravilloso Star Fox Adventures, no dejaron indiferente a todo aquel que los jugaba. Y entonces ocurrió algo que muchos sintieron como una traición. «Nintendo ha vendido Rare a Microsoft», se repetía aquí y allá. Realmente no fue «tan así», algo en lo que tampoco nos extenderemos, pero si hay algo que es cierto es que esta decisión cambió para siempre al estudio de Reino Unido y, tras ese punto de inflexión, se sucedieron una serie de despidos y dimisiones que lo desfiguraron para siempre. Si Rare era especial no era por su nombre, sino por la gente que hacía posible la magia con la que imbuían a todos sus títulos.
Y nació Playtonic
El nacimiento de Playtonic era algo que muchos demandaban, que las viejas estrellas del rock de Rare se reunieran bajo un mismo techo para tocar de nuevo era el sueño de muchos, algo que terminó haciéndose realidad gracias a una más que exitosa campaña de crowdfunding en Kickstarter que hizo posible que Yooka-Laylee, videojuego que llegó en 2017, a punto para el año de lanzamiento de Nintendo Switch. Por supuesto, en Playtonic no se encuentra todo el equipo de Rare que creó Banjo Kazooie y su secuela. Por ejemplo, Gregg Mayles ha permanecido en el estudio original… hasta el presente mes de octubre, cuando ha anunciado su marcha del mismo. Poco tendría que hacer ya por allí, y no pocos se han apresurado a comentar si acaso va a tocar a la puerta de Playtonic.
Aquellos maravillosos años
«Pero dame ya el análisis de Yooka-Replaylee, ¡no he venido a una clase de historia express!» ¡Espérate leñe! Porque ahora voy a admitir que NO he jugado al Yooka-Laylee original. He escuchado cosas muy buenas de él, aunque en muchas ocasiones también que le hacía falta un pulido. Y tras sortear las mil veces que ha estado de oferta, al final ha caído en mis manos esta revisión bautizada con mucha gracia como Yooka-Replaylee, así que mi perspectiva puede llegar a ser diferente de la persona que previamente hubiera jugado a Yooka-Laylee.
Creo que es inevitable esquivar una comparación con los juegos de Banjo. Y como hace más de 20 años que no los tocaba de forma seria, antes de empezar este análisis me he puesto a jugar a las versiones del Paquete de Expansión de Nintendo Switch Online para comprobar lo mágicos que eran ambos, y así ver que, indudablemente, por las venas del juego de Playtonic corre tanto sangre de parte del equipo original de esos videojuegos, como fans en forma desarrolladores que se han sumado para darle el cariño que se merecía este regreso-no regreso.
Por lo que sé de Yooka-Laylee original, bebía mucho de la estructura de Banjo-Kazooie, y así jugando al clásico de Nintendo 64, he tomado unos pocos de apuntes rápidos para ayudarme en este análisis: Nuestro oso necesitaba de la aparición súbita de Bottles para saber todo lo que era capaz de hacer junto a Kazooie. No te preguntabas cuestiones como por qué no sabía nada de la bruja Gruntilda, si su guarida estaba frente a sus narices, al lado de su casa… ¡como para no conocerla! Según avanzábamos, pequeñas y ocurrentes piezas de vídeo que aparecían tras superar algunas zonas o niveles dibujando una sonrisa en nuestra cara.
Para acceder a nuevos mundos del título de Rare, necesitabas un número de piezas de puzle, que serían lo equivalente a las Pagies en el juego del camaleón y la murciélaga. No te daban todos los movimientos de primeras, de cara a que no te atragantaras con ellos, repartiéndolos por las primeras zonas del juego para que aprendieras a usarlos, a modo de tutorial encubierto. Los mundos eran más pequeños, por lo que no era complicado orientarse, mientras que las cosas a recoger también eran menos. Y sí, la miel y las abejas eran una constante… Bueno, ¿vamos ya a por ese análisis?
Un dúo sin igual, que no es igual
Antes de seguir, ¡una pequeña disculpa pues llevo más de 800 palabras y aún no hemos tocado el juego que nos ocupa! Créeme que me he contenido, pues podría haberme extendido hasta el infinito con este tema. La cuestión es que creo que es muy importante saber de dónde viene Yooka-Replaylee, porque si existe no es por otra cosa que para rendir homenaje a Banjo-Kazooie haciéndolos regresar como los fans insistentemente pedían.

La gente de Playtonic no podían utilizar estos personajes porque simplemente no contaban con los derechos, pero, ¿qué les impedía hacer su propia versión? Y así fue como nació este inseparable dúo, que básicamente son la versión camaleón y murciélaga del buenazo del oso Banjo y la sarcástica pájara Kazooie, aunque con matices, por supuesto.
Humor marca de la casa
En su día, comparar Super Mario 64 y Banjo-Kazooie era bastante injusto. La primera incursión en mundos 3D del juego del fontanero se manejaba (y maneja) de forma maravillosa y su cámara funcionaba a las mil maravillas. El juego de Rare era la mejor alternativa que podías encontrar en plataformas 3D; sin embargo, control y cámara no eran tan refinados. Donde destacaba y sobresalía era en su gamberro sentido del humor, era un chiste con patas y alas. A cada esquina, a cada momento, tenías alguna referencia, broma, chiste… todo hilado con un sistema de mundo compartimentado bastante interesante y que funcionaba muy bien.

Yooka-Laylee toma como base la estructura de los plataformas 3D de la Rare de los 90, incluso en lo que respecta al humor de las dos entregas de Banjo-Kazooie. Es gamberro y muy simpático, salpicado de personajes aquí y allá, algunos recurrentes entre niveles, con los que charlar y echar unas risas. Además, cuenta con una excelente localización al español que nos permite disfrutar de los cientos de chistes sin que pierdan gracia por el camino, pues muchos proceden de juegos de palabras originalmente en inglés.

La historia es una simple excusa para ponernos en marcha y no le tienes que buscar sentido alguno. Lo interesante son las escenas de corte en las que se suceden momentos cómicos. Ciertamente el universo de Yooka-Laylee es divertido, aunque a mi parecer le falta algo de la chispa que tenían los juegos a los que representa como sucesor espiritual. Sin duda alguna es lo más cercano que hemos estado nunca de la magia de los juegos de la «Rare buena».
Mejorando lo presente con Unity
De igual forma que el original, Yooka-Replaylee ha sido desarrollado con Unity, motor indie por excelencia, para terminar con un lavado de cara importante con respecto al juego de 2017. En cuanto a los jugadores de Nintendo, lo más palpable donde sale ganando este remake es en el aumento de potencia disponible, posible gracias al salto generacional de Nintendo Switch 2.

Esta nueva versión es más bonita, colorida y brillante, cuenta con un mejor juego de luces y sombras, modelados más complejos y elementos en pantalla que simplemente antes no existían. Solo con ver la vegetación que ha crecido desde la antigua versión te das cuenta del salto gráfico. Además, los mundos han sido rediseñados añadiendo nuevos elementos para a su vez incorporar más y más retos, por lo que aquellos que jugaran al juego original se van a topar con montones de sorpresas.
Y cómo no, Grant Kirkhope lo ha vuelto a conseguir
Los títulos originales no serían lo mismo sin el trabajo de este legendario compositor. Bueno, ni los Banjo, ni la mayoría de juegos de Rare. De cara al juego que nos ocupa, la banda sonora original ha sido reimaginada adaptando los temas del original (también disponibles) para hacerlos sonar incluso mejor gracias a su interpretación por la Orquesta Filarmónica de Praga. Compuesta por el mítico Grant Kirkhope, es una auténtica delicia para nuestros oídos que cuenta con genialidades (procedentes de los tiempos de Nintendo 64) como que la música cambie sutilmente cuando te sumerges en el agua, adaptándose al medio líquido de forma muy elegante. En definitiva, su banda sonora es una de las piezas que redondean y dan forma a la experiencia.

En cuanto al resto del apartado sonoro podemos decir tres cuartos de lo mismo. Puedes imaginar toda una colección de sonidos FX gamberros y divertidos, con muchísimas referencias a los juegos originales. Es más, de la voz de la murciélaga Laylee sale un sonidito a veces que parece que vayas a escuchar a Kazooie, algo que me ha encantado.
Una estructura muy de los 90
Los videojuegos de plataformas en 3D han evolucionado mucho en los últimos 20 años. Si bien puedes encontrar muchos ejemplos que rinden homenaje a esa época dorada que los vio nacer, muchas mecánicas han quedado atrás en el pasado. Yooka-Replaylee, de hecho, lima muchas asperezas del juego que es remake, saltándose cuestiones como tener que obtener poderes a lo largo del juego, entregándonos todas las habilidades desde justo el principio para que no tengamos que revisitar niveles cuando consigamos aquél poder que nos permite superar un obstáculo. En ese sentido lo veo todo un acierto debido al enorme aumento de «cosas a conseguir» con respecto al original.

El acceso a las diferentes partes de la colmena (a partir de aquí, no te preocupes, dejo de hablar tanto de Banjo Kazooie, ¡aunque lo que sigue también procede de ahí!) está bloqueado por puertas que no nos permiten avanzar hasta que conseguir un determinado número de las Pagies de un libro mágico que han quedado dispersas por la colmena y los 5 mundos que, por si te lo preguntabas, si bien cuentan con nuevos elementos que refrescan la experiencia y montones de nuevas Pagies y desafíos, no se ha incluido ningún mundo adicional.
Estirando el chicle
Solo imagina que el original contaba con 145 Pagies contra las 300 de Replaylee, para imaginar cómo han tenido que cambiar los mundos para albergar todos los nuevos desafíos que se han incluido. En pocas palabras: esta versión no es un simple lavado de cara sin más. Y en el proceso se han limado asperezas para hacer la experiencia más disfrutable, siendo el mapa una de las mejores incorporaciones. Muchos jugadores se quejaban por no poder orientarse, o bien por no contar con los útiles puntos de referencia que Mark el marcador ha añadido. Un punto negativo del mapa es que no puedes teletransportarte entre las distintas zonas de la Colmena del Saber, una decisión un tanto controvertida. Es decir, cada zona del mapa tiene sus respectivos marcadores desbloqueables que puedes seleccionar para teletransportarte; lo que no puedes hacer es seleccionar los marcadores de otra zona de la Colmena porque solo puedes consultar el mapa de la zona en la que estás.

Repartidos por estos mundos encontrarás a personajes con peticiones o problemas que tendrán como recompensa una o varias Pagies, incluso un enemigo principal por nivel que, por lo general, no son muy complicados de derrotar. La forma de resolver los entuertos suele ser muy limitada: algún pequeño puzle, un desafío de plataformas normal o temporizadas, carreras o batallas. No existe mucha complejidad, más allá de tener cierta habilidad con los mandos, siendo algunos desafíos más complicados que otros.
No diré el número de Pagies que necesitas para enfrentarte al villano Capital B, la codiciosa abeja que gobierna la colmena, pero puedes imaginar que es mayor que en título original. Si quieres ir directo al final podría ocuparte unas 12-15 horas sin demasiado esfuerzo.
Un poco tosquete, pero resultón
No podemos comparar el control ni la cámara que vas a encontrar en Yooka-Replaylee con el reciente Donkey Kong Bananza o los Super Mario 3D. No es que este dúo se mueva mal, pero el control se siente como más «tosquete» y la cámara no tan amigable. Así como con el reciente juego del simio de Nintendo el mando puede fusionarte con tus manos, controlando al camaleón y la murciélaga tienes que estar un poco más atento a lo que haces, siendo los controles mejores que en el título original, dado que era una de las cuestiones que querían revisar.

Las acciones disponibles para cada personaje son muy sencillas de ejecutar. Diría que este dúo es incluso demasiado poderoso, y por lo general los enemigos temáticos de cada mundo no tienen nada que hacer contra nuestros protagonistas. Los enemigos finales pueden hacernos la vida un poco más complicada, pero observando su patrón de movimientos, que no suele ser nada complicado, conseguirás derrotarlos sin demasiado esfuerzo.
Aparte de algunos cierres inesperados, demasiado comunes en todo juego no desarrollado por Nintendo, me he encontrado un par de bugs en batallas contra los enemigos principales de algunos mundos que seguro que se solucionarán en futuras actualizaciones. Básicamente no podía avanzar en el combate si se daban ciertas circunstancias. Uno de ellos se corrigió dejando que me matara y volviendo a repetir la batalla. En cuanto al otro bug no podía darse el caso, dado que el jefe final desaparecía para siempre. Resulta que si lo golpeabas con el ataque de sónar recargado de Laylee, a la vez que con el látigo lagarto de Yooka, le quitabas más vida de la que debía perder y moría antes de la fase final, por lo que te quedabas encerrado para siempre en la zona del combate. La solución: derrotarlo haciendo tan solo uso del ataque de Yooka. Por si te encuentras con este problema, y para no hacerte demasiado spoiler, te diré tan solo que tiene que ver con un tentáculo. ¿Me he pasado con la pista?
Desafíos al gusto del jugador
Para completar Yooka-Replaylee no tienes que conseguir sus 300 Pagies, pero si quieres hacerte con todas vas a tener que superar desafíos de todos los niveles de complicación, por lo general bastante asequibles en cuanto a planteamiento. Hago esta distinción porque, si bien el juego no tiene opciones de dificultad, sí que tienes opción de relajar las cosas o hacerlas más intensas.

Este título cuenta con diversas tiendas en las que puedes comprar tónicos que pueden transformar la experiencia sin penalizaciones o premios, algo muy útil para adaptar el juego a las habilidades del jugador. Por ejemplo, puedes añadir más corazones a tu indicador de vida o, por contra, puedes hacer que baste un toque para derrotar al dúo protagonista. También puedes hacer que los enemigos sean más o menos duros. Todo a elección del jugador. Esto te puede ayudar, o poner las cosas más complicadas, en pruebas en las que te enfrentes a enemigos, pero no en las abundantes pruebas cronometradas.
¿Dónde quedó el multijugador?
Yooka-Laylee contaba con un par de modos multijugador ausentes en Replaylee. No hemos encontrado en la red comentario alguno al respecto acerca de por qué se han eliminado, pero entendemos que querían centrarse en mejorar la experiencia para un jugador. En uno de estos modos, un segundo jugador controlaba un grupo de abejas (el Team Bee) a modo puntero, pudiendo interactuar con los enemigos. Puede que esto te suene a modos parecidos presentes en Super Mario Galaxy o el más reciente Donkey Kong Bananza. Pues sí, más o menos era lo mismo.
La otra modalidad era un modo competitivo que enfrentaba hasta a 4 jugadores en 8 diferentes y variados minijuegos arcade. Tenías carreras de karts, minijuegos de laberintos, de disparos, etc. Pues bien: nada de esto se ha incluido en el remake. Como sabrás, hoy día se estila mucho lanzar actualizaciones posteriores que incluyen nuevos modos y mejoras, y podrías pensar que lo mismo nos sorprenden con una actualización los añadan en un futuro.
Sin embargo, cabe decir que estos minijuegos se encontraban en unas máquinas recreativas del Rextro Arcade, lugar dónde ahora podemos encontrar los totalmente nuevos minijuegos para un jugador del simpático dinosaurio Rextro, que resultan ser un extra interesante aunque sin demasiado peso (puedes ver un vídeo sobre este párrafo). Así que nos da en la nariz que simplemente se ha descartado el multijugador sin más; dada la naturaleza de este juego, no creemos que sea una pérdida muy significativa.
Divertido hasta decir basta
Durante muchos años, Banjo-Kazooie se sintió «secuestrado», hasta que el concepto pudo volver a manos de sus creadores con Yooka-Laylee. El resultado fue un título que arrastraba algunas asperezas de los plataformas 3D de finales de los 90. Este Yooka-Replaylee no es otra cosa que una completa revisión de la base del juego original, refinando la fórmula para añadir más contenido, hacerlo más amigable e incluso divertido. Yooka y Laylee son la mar de simpáticos, lucen maravillosos y con unas animaciones que da gusto observar y roban sonrisas.
Replaylee cuenta con montones de retos repartidos por los niveles de los que «pican», con algunos de los que te hacen pensar un poquiiiito; en definitiva, todo un paraíso de interruptores escondidos o a la vista y monedas juguetonas acompañado con una banda sonora que hace feliz al que la escucha. La historia no es épica, ni pretende serlo, y tampoco es algo de lo que haya mucho que hablar, siendo una constante los momentos divertidos. Lo más flojo quizás lo encontraríamos en una jugabilidad que podría llegar a ser algo repetitiva y un control y cámara que no terminan de ser perfectas. Si te gustan los plataformas en 3D, ¡no deberías dejarlo pasar!
Hemos analizado la versión 1.0.2 de Yooka-Replaylee para Nintendo Switch 2 gracias a un código de descarga proporcionado por Playtonic
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