La historia de los videojuegos está irremediablemente ligada a la tecnología. No en vano, es el avance de esta última el que ha abierto puertas antaño inimaginables en el medio. De las máquinas de dos metros de altura en los salones de recreativas se pasó a las consolas domésticas; del PC, a los smartphone y tablets; de los cables link, al WiFi y el juego en línea; y de los cartuchos y discos, al formato digital. La gran mayoría de estos cambios se recibieron con normalidad, como algo que venía a mejorar lo presente. Sin embargo, no sucede lo mismo con el salto a los juegos digitales. Prueba de ello es lo que está sucediendo con Nintendo Switch 2 y el formato físico.
No me leerás decir que no hay motivos para pensar que el salto del formato físico al digital es todo ventajas y ningún inconveniente. A la vista de todos está que entregarlo todo a los juegos digitales presenta problemas a medio y largo plazo que atentan incluso contra los derechos de los consumidores: cierre de tiendas digitales, imposibilidad de acceder a cosas por las que pagamos en su momento… Pero la realidad es que la industria está girando en esa dirección. Y la gran N, considerada por muchos el último bastión del formato físico, ya se está preparando para ser, también, el último clavo de su ataúd. Y hay muchos motivos para pensar que es así.
¿Has visto los últimos anuncios televisivos de Nintendo?
El primer motivo para pensar que Nintendo quiere que dejemos el formato físico está ahora mismo en YouTube y en la televisión, todos los días. Las últimas campañas publicitarias de los de Kyoto son bastante explícitas: tanto los anuncios generales de la consola como el de Donkey Kong Bananza se centran mucho en vendernos las bondades de los juegos digitales. Con frases como «Ni se rompen, ni se pierden, ni ocupan espacio en tu estantería» o «Tu colección digital, siempre contigo», los spots hacen hincapié, ya no en que compremos los juegos de Switch 2, sino que lo hagamos en la eShop. «¿No sabes qué juegos llevarte?», reza el inicio del anuncio. Un problema típico de los juegos físicos, que desaparece gracias al formato digital.
Una cosa está clara: aunque Nintendo tome decisiones que no gusten a su público, siempre hacen esfuerzos por que no les pese a nivel de imagen. Quieren que abandonemos el formato físico, sí. Pero como paso previo, necesitan que nosotros lo queramos. Y en esta línea de actuación entra un marketing centrado en convencer a los jugadores de que el paso del físico al digital es positivo para ellos. PlayStation y Xbox hicieron este movimiento de normalización de forma más directa, ofreciendo consolas sin lector de discos en la generación actual. Los padres de Mario y Zelda no se han atrevido aún a tanto, pero sus comunicaciones publicitarias hacen pensar que también se están preparando para dar el paso.
Verdades incómodas sobre el formato físico
Cuando los juegos digitales comenzaron a aparecer en nuestras vidas, salió a la palestra un tema del que no se ha hablado demasiado, pero estaba ahí: no es lógico que un juego tenga el mismo precio que en formato digital. La producción física conlleva unos gastos adicionales (fabricación, distribución, trato con tiendas) que los títulos digitales no tienen. Y, aunque tenemos ejemplos que sí siguen esta premisa a la hora de fijar sus precios (Hollow Knight vale 20 euros en digital y 35 en físico), el precio ha sido fijado por hábito en la mayoría de los casos. Todos los títulos de la gran N en Nintendo Switch han costado lo mismo en formato físico que en digital.
Nintendo Switch 2 ha cambiado este paradigma… Pero no en la dirección en la que desearíamos los jugadores. La nueva híbrida ha establecido una nueva costumbre: si compras el juego en cartucho, te costará 10 euros más que si te vas a la eShop. Ya lo hemos visto con Donkey Kong Bananza o Mario Kart World, las dos principales cartas de presentación de la consola. Y seguramente lo sigamos viendo en los próximos años. El estado actual de la economía y los recursos es el que es, y es normal ver que el físico se encarece. La cuestión es que, si sólo se mira el aspecto económico, parece normal pensar en que el digital es más deseable. 10 euros pueden parecer poco, pero puede ser mucho en algunos casos.
Key Card, solución a regañadientes
Mientras que en Xbox y PlayStation ya llevamos un par de generaciones acostumbrados a que los formatos CD hagan las veces de instalador del juego, en Nintendo no era así. El juego no se instalaba en la consola: estaba en el cartucho, y en él se leía y jugaba. Es por esto que el anuncio de las Key Card ha traído tanta cola: ha aireado y anunciado a bombo y platillo algo que ya lleva años siendo costumbre en otras plataformas, pero que simplemente no se había expuesto con tanta transparencia. Y esto, en una comunidad tan apegada aún al formato físico, ha levantado ampollas.
La mera existencia del Key Card es una prueba de que los de Kyoto están atrapados entre la espada y la pared en lo relativo a los juegos físicos. Por un lado, los jugadores, firmes defensores de lo tangible. Por el otro, las compañías, que abogan más por aprovechar las ventajas tecnológicas que ofrece la alternativa digital. La Key Card nace como opción intermedia… Que contenta más a los segundos que a los primeros. Los jugadores sienten que se les está vendiendo un falso físico, mientras las empresas hablan de sus bondades: más asequible económicamente, mejor velocidad de lectura… Las dos caras de una misma moneda, inevitables (o no, si se empiezan a ofrecer más alternativas de físico real, como parece que va a suceder).
La gran dificultad para que Nintendo abandone el formato físico
No es casualidad que Nintendo sea considerada por muchos el último bastión del formato físico. No es únicamente su forma de operar, más tradicional y pausada que la de otras compañías en muchos sentidos: es un aspecto cultural. Los jugadores de PlayStation y Xbox llevan 20 años conviviendo con CDs. El paso de una consola a otra ha implicado, simplemente, pasar de discos con menos capacidad a discos con más capacidad, y de ahí a instalaciones de 100 GB. Y aunque los diseños de las carátulas son muchas veces dignos de enmarcar, este formato ha sido mucho más monótono, menos carismático que el que ha hecho Nintendo.
Y no es que diga que los movimientos de Nintendo en torno al formato físico sean la panacea. Tienen, como todo, sus ventajas y sus inconvenientes. Y la principal ventaja ha sido que cada cambio, cada consola, ha supuesto una etapa icónica, también en la experiencia de sacar el juego de su caja y meterlo en el cartucho. Con las honrosas excepciones de GameCube, Wii y WiiU, cada plataforma de la gran N tiene su característico cartucho. Los cartuchos están irremediablemente ligados a las etapas vitales de muchos jugadores, y el simple hecho de mirar uno de NES, SNES, N64, GameBoy (original, Color o Advance), DS, 3DS, Switch o Switch 2 ya despierta unos sentimientos que, si se acabara el formato físico, serían irrepetibles para siempre. Y no es fácil renunciar a eso. Muchos considerarían ese movimiento alta traición. Pero ahí están los hechos: los de Kyoto se están preparando para ello.
Nintendo, la primera en moverse para eliminar las desventajas
A estas alturas, y viendo el desarrollo tecnológico de los últimos años, parece difícil ver un futuro en el que el formato físico se perpetúe de forma indefinida. Cada día parece más cercano el adiós a tener cartuchos y discos en nuestras estanterías. El aspecto sentimental de este adiós es inevitable, pero no inasumible. Ya pasó con los VHS y los DVD, y a día de hoy ya tenemos totalmente normalizado vivir sin reproductor BluRay en casa: estamos habituados a consumir contenido audiovisual a través de plataformas de suscripción. Los videojuegos han intentado ir en esta dirección, pero a la vista está que este formato no ha cuajado en este terreno. Game Pass lo ha intentado, pero no ha conseguido que nos acostumbremos a este tipo de consumo de videojuegos. La mayoría de los jugadores, simplemente, no quieren esto.
Por otro lado, los meses previos a Nintendo Switch 2 han dejado un movimiento muy interesante por parte de la gran N a este respecto. Y es la aparición de los ya conocidas tarjetas virtuales que pueden prestarse entre amigos del grupo familiar de Switch Online. Si bien queda mucho por recorrer, iniciativas como ésta parecen indicadas para acabar con los inconvenientes del digital. Falta mucho por recorrer: derecho a revender, abrir las posibilidades de préstamo a un público más amplio, incluso garantizar el mantenimiento mínimo para que esos juegos no queden totalmente inutilizados cuando, dentro de muchos años, la eShop eche el cierre. Sólo entonces, sólo cuando los derechos del consumidor queden totalmente blindados, podremos hablar de inutilidad total del formato físico. Pero, hasta entonces, aún nos queda trecho por andar.
Y tú, ¿qué piensas? ¿Te habías percatado de la intención de estos movimientos de Nintendo con respecto al formato físico? ¿Cuáles están siendo tus preferencias en estos primeros meses de vida de la nueva consola? Nos encantará conocer tu opinión.









