
¿Habéis jugado alguna vez a Dragones y Mazmorras? Yo personalmente no, pero creo que muches conocemos la idea: una aventura en un mundo mágico en la que creamos a nuestro “otro yo” y resolvemos todo tipo de problemas y enfrentamientos a golpe de dado. Quizás un juego así pueda ser un gran reto para alguien sin experiencia, pero ¿y si os dijéramos que hay un título que adapta y simplifica sus elementos característicos, a la par que crea un mundo adorable y misterioso? Aquí entra en juego Baladins.
De manos del estudio Seed by Seed y la distribuidora Armor Games Studios nos llega un curioso título con un fuerte componente cooperativo en el que varios valientes guerreres (o algo parecido) deben enfrentarse a una criatura oscura que les mantiene atrapades. ¿Lograrán salir triunfantes de su periplo? Es hora de ver qué dicen los dados.
Juego de rol de (bastante) mesa
Lo primero que nos encontramos al empezar una partida en Baladins es un mapa que nos recuerda bastante a lo que veríamos realmente en un juego de mesa. El mundo está dividido en diferentes territorios con casillas y lugares que visitar. Aunque parezcan simples a primera vista, todos estos lugares encierran todo tipo de personajes y actividades que realizar, todos recreados con un estilo de diorama muy adorable que mezcla los entornos y fondos 3D con personajes 2D. Este estilo algo desenfadado suma al efecto humorístico que tiene la historia y los personajes. Lo que no termina de acompañar del todo es la banda sonora, que a veces se nota más y a veces menos, pero dentro del estilo más tradicional de este tipo de contextos.
Y dentro de este contexto nos encontramos una historia que adapta los elementos más clásicos de los juegos de rol, pero de nuevo, de forma más desenfadada. Tras intentar ayudar a montar un festival, un dragón oscuro surge de un pozo y nos encierra en un bucle temporal de 6 semanas. Nuestro objetivo final será buscar una forma de derrotar al dragón… o reunir suficientes objetos para saciar su hambre y que nos deje en paz. La clave para lograrlo está en aprovecharnos del bucle temporal: es imposible lograr nuestro objetivo en una ronda, así que tenemos que acumular conocimiento y objetos para saber qué misiones hay que completar y cómo para avanzar lo más rápido posible. Es un enfoque diferente a otros juegos ya que nos obliga a conocer muy bien a los personajes y las circunstancias de cada misión en vez de avanzar a lo largo de un gran mundo y experimentar capítulos individuales de una historia mayor.
Reúne a tu equipo
Volviendo al tema del juego de mesa y de rol, primero tenemos a un plantel de héroes… que realmente no están pensados para luchar. Sus diferentes atributos (representados por números) no sirven para los combates, sino para enfrentarse a todo tipo de desafíos, ya sea esquivar una rana para obtener agua o vencer a una tabernera en un concurso de beber. Pero esos valores por sí solos no bastan, ya que hace falta tirar los dados y sumar los valores para determinar si superamos el obstáculo o no. No serán las únicas acciones que hagamos, ya que también hay misiones de entregar objetos o tomar ciertas decisiones con distinto resultado. Aparte, también hay que tener en cuenta que nuestras acciones son limitadas, pudiendo avanzar ciertas casillas e interactuar con personajes y lugares cada turno. Con todo esto, hay cierto nivel de estrategia, pero está dirigida más bien a aprovechar los recursos limitados de los que disponemos en vez de «farmear» para hacernos más fuertes.
Toda esta fórmula funciona bien, pero especialmente en modo multijugador. Ya sea con varios mandos en la misma consola o a través de Internet, varies jugadores pueden unirse para superar una partida que, al final del día, es bastante larga. El mapa es bastante grande y hay muchísimas misiones, por lo que jugar varias personas a la vez aporta un beneficio especial que no está disponible para quienes juegan en solitario. No es que sea imposible, pero completar la historia puede llevar muchos ciclos para une jugadore. Baladins, al igual que el juego en el que se inspira, se disfruta más en compañía. Tampoco ayuda el hecho de que un juego con tanto texto no esté disponible en español. Solo quienes conozcan el idioma de Shakespeare (o el de Miyazaki) pueden adentrarse en este mágico mundo. Aparte de todo esto, el rendimiento en Nintendo Switch 2 (la consola en la que lo hemos probado) no ha estado mal, aunque siendo un juego relativamente sencillo en lo gráfico, era de esperar. Lo único raro es el tema de los controles: son un poco confusos y cambian mucho entre menús.
Baladins – Toca salvar al mundo, “baladín”
Baladins encierra mucho más de lo que muestra su adorable mundo y carismáticos personajes. Tenemos un juego de rol que deja la parte de los combates a un lado, pero que sigue manteniendo su esencia de “la suerte la deciden los dados”. Ofrece mucho contenido que disfrutar, pero que obviamente está pensado para jugar en pandilla, pero tampoco en sesiones cortas. Si logras reunir a tu clan y superar la barrera del idioma, Baladins es un buen añadido al catálogo de Nintendo Switch.
Hemos analizado Baladins en Nintendo Switch 2 gracias a un código digital cedido por Stride PR. Versión analizada: 1.4.3









