Cuando echamos un ojo a las capacidades del almacenamiento que acompañan a las consolas de la competencia de Nintendo podemos llegar a pensar que son muy escasos los 8 GB del agónico pack básico, o incluso los 32 del pack Premium. Sin duda, estas capacidades se decidieron en su día con el fin de abaratar el precio final de la máquina, pero no son un gran problema teniendo en cuenta la gran compatibilidad en cuanto a discos duros que podemos conectar a nuestras Wii U.
Lo que en esta ocasión comenta Reggie Fils-Aime es que no vieron la necesidad de tener una consola con una memoria mayor, ya que esto sólo habría incrementado y anclado el precio de salida de la misma, mientras que el coste de la memoria constantemente (por norma general) está bajando:
«Creemos que es importante proporcionar un valor al consumidor. [La memoria] se vuelve más barata, ¿cierto? Minuto a minuto, día a día. ¿Y por qué bloquear al consumidor [con el precio de la consola] en un momento en el que los precios [de la memoria] están altos sólo porque va a tener 120 gigas de memoria?
Nuestra mentalidad es que vamos a vender un sistema que tiene memoria suficiente para ir tirando, y si te gustan las descargas digitales y deseas continuar descargando contenidos, compra un disco duro externo independiente. El precio de estos a día de hoy es mucho más barato de lo que era hace seis meses. Y eso es un valor y un beneficio del cual el consumidor debe disfrutar. Es una mentalidad diferente a nuestros competidores, pero te diré que la nuestra está mucho más orientada a los consumidores debido a la reducción en el precio actual, del coste de la memoria.»
¿Y tú? ¿Habrías preferido que Wii U contara con una memoria mayor? En mi caso, he descargado todas las demos disponibles, bastante software digital, y todavía me quedan varios GB libres. Lo cierto es que veo como buena y económica la solución de los discos duros, más teniendo en cuenta que no te obligan a comprar ningún periférico original.





