Uno ve Freedom Planet y lo primero que piensa es en Sonic. No en vano, sus desarrolladores reconocen abiertamente las influencias de juegos del erizo en Mega Drive, aunque esperan que esas similitudes no desanimen a nadie de jugar y disfrutar el juego. No deberían.
Sí, es cierto que Freedom Planet se asemeja arriesgadamente a su fuente de inspiración, aunque al final eso es algo que debemos celebrar. Si muchos juegos indie han homenajeado las plataformas de 8-bits de Nintendo, este hace lo propio con la 16-bits de Sega. Y lo hace con un diseño de niveles a la altura de las expectativas, que lo coloca como uno de los más destacados del género hoy día; y una trama y unos personajes sorprendentemente maduros que acaban por darle al juego personalidad propia.
Jugabilidad
Para empezar, Freedom Planet nos propone dos alternativas de partida: aventura y clásico. En ambos modos recorreremos una serie de niveles bien largos y amplios, que podremos recorrer a toda velocidad o bajar el ritmo y explorarlos a fondo. El juego sabiamente recompensa ambos estilos, con coleccionables escondidos en la mayoría de los escenarios que desbloquean melodías, arte conceptual y hasta miniuegos; y logros que premian el completar un nivel en menos de X tiempo, entre otras muchas hazañas que le dan un alto valor rejugable. Los niveles están plagados de enemigos, y destacan por su diseño y su enorme variedad; cada uno cuenta con sus propios patrones de ataque, con lo que nunca se hacen monótonos… y eso se extiende a los numerosos jefes finales.
La diferencia entre jugar en modo aventura y clásico es que en el segundo se omitirán todas las (largas) escenas de diálogo entre pantallas, con lo que nos limitamos solo al gameplay. A priori, esta separación puede parecer extraña (sobre todo porque las escenas se pueden saltar), y nosotros la consideramos un intencionado golpe en la mesa por parte de Galaxy Trail, confiados en tener una jugabilidad y una historia lo suficientemente sólidas como para justificar esta extraña distinción.
Historia
Lo cierto es que es una bravura pero, joer, vaya que si se la han ganado. La historia es sin duda lo más sorprendente de Freedom Planet. Parte de la culpa es que, sinceramente, no esperábamos algo tan desarrollado en un juego de acción directa como este, pero eso no quita que se gana suficientes méritos propios.
A través de largos diálogos y un doblaje sencillamente espectacular, se nos presenta a los tres personajes protagonistas, Lilac, Carol y Milla, tres jovenzuelas (jugables) que se ven envueltas en una aventura que puede acabar con la frágil paz de su mundo y engullir al resto de la galaxia en el proceso. En su odisea nos encontramos con una larga ristra de personajes secundarios igualmente carismáticos, como Torque, Spade, Zao o el villano Brevon, todos animales o alienígenas antropomórficos.
No solo las escenas de diálogos son bien largas (sobre todo al principio, en alguna ocasión nos encontramos con más de quince minutos de diálogo entre nivel y nivel), sino que encima tienen una carga dramática sorprendentemente profunda y madura, coqueteando con momentos realmente oscuros (la escena inicial, sin ir más lejos. No la destripamos, pero madre mía). Si esto fuera una película de dibujos animados (y por la calidad del doblaje, casi lo parece), sería algo muy cercano a las mejores obras de Disney/Pixar: colorido, divertido y aparentemente infantil… con lo que golpea con el doble de fuerza cuando empuja sin reparos a sus protagonistas (que no son más que niños) a situaciones límite.
Ojo, que esto no significa que la historia sea perfecta: hacia el final pierde algo de fuelle, deja algunos cabos sueltos muy jugosos y, lo peor, está fracturada. Nos explicamos: antes de comenzar podemos elegir qué personaje controlar: Lilac o Carol. Aunque permanecen juntas la mayor parte del tiempo, en algunos momentos se separan, contando cada una con un nivel exclusivo. Las diferencias entre los dos personajes hacen atractivo rejugar la trama, ya que cada una tiene sus propias habilidades, que cambian ligeramente la forma de abordar cada nivel. La parte negativa es que eso apenas afecta a la historia… y cuando lo hace, sólo complica las cosas.
Al final, el único cambio suele ser en el personaje que vemos durante el nivel, ya que los diálogos se mantienen con mínimas diferencias. Aunque se nota la intención (rejugar la campaña para poder ver todo el pastel), hacerlo por unos pequeños detalles nuevos no termina de compensar… más cuando sigue habiendo unos cuantos agujeros por tapar. Resulta que hay planeadas tres nuevas campañas con otros tres personajes jugables: Milla, Torque y Spade. Las dos primeras ya están disponibles en la versión de Steam desde el pasado diciembre tras una larga espera (el juego salió allí en agosto de 2014), mientras que en Wii U todavía no tienen fecha planeada. Por lo tanto, los usuarios de Nintendo tendremos que esperar aún más para completar el puzle de Freedom Planet, y aún así, no habrá forma de ver el cuadro completo.
Ser tan crítico con esto es un poco quisquilloso porque se trata de un aspecto que, sinceramente, no esperaríamos de un juego así. Al final, estos defectos en la historia pesan mucho menos que la ambición de Galaxy Trail a la hora de redondear una jugabilidad de plataformas ya excelente, y no podemos sino que aplaudir el admirable resultado, que ya es carne de numerosos fan-fictions.
Duración
Todo lo que hemos dicho hasta ahora da una muestra de la considerable duración del título, pero recapitulemos. Completar los 14 niveles que componen la historia puede tomarnos unas 3 o 4 horas, dependiendo del ritmo que llevemos. Si queremos pararnos a explorarlo todo, pueden hacerse considerablemente largos. Y recordemos que hay tres personajes jugables con un moveset diferente, un gran incentivo para rejugarlos, tanto en las dos campañas disponibles, como en el modo contrarreloj. Encontrar todos los coleccionables y conseguir todos los logros también requiere mucha dedicación.
Además, es bastante desafiante ya en su modo normal (y hay 4 modos de dificultad) con lo que contentará tanto a los que busquen un desafío hardcore sin desanimar a los que quieran jugar más relajados. Ah, y hay minijuegos y retos ocultos que no desvelaremos. Vamos, que hay contenido de sobra en este Freedom Planet, suficiente para los que quieran una experiencia más rápida e intensa sin defraudar a los que quieran exprimirlo a fondo y esperar al contenido descargable.
Gráficos y sonido
Por último, mencionar el apartado técnico. Gráficamente es precioso, haciendo uso de los sprites de 16-bits para formar algunos escenarios realmente magníficos de ver. El diseño de los personajes también es excelente, originales en su propio término: están tan inspirados en “Sonic” como en “Kung-Fu Panda”.
Y el apartado sonoro igual de bien: melodías y sonidos simulando a los de una Mega Drive, aunque de una notable mayor complejidad. El doblaje, de increíble calidad, desentona con el aspecto retro del título… Pero oye, quejarse por esto es como negarse a aceptar una propina.
Conclusión
En definitiva, Freedom Planet nos ha encantado. Los fans de los plataformas de Mega Drive estarán encantados, pero el juego tiene calidad de sobra como para ganarse a cualquiera. Niveles largos, variados, profundos, vistosos y sobre todo divertidos. Encima, el propio título te animará a recorrerlos varias veces, gracias a estrategias muy inteligentes que multiplican su vida. Y para rematar, la profunda historia y sus carismáticos personajes hacen que te impliques psicológicamente como en muy pocos juegos de plataformas. Uno de los escenciales de la eShop de Wii U.









