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Quien nos iba a decir que una de mis sagas favoritas, Monster Hunter, iba a derivar en una aventura con un mensaje totalmente diferente, y lo que es mejor, ¡en un género RPG más clásico! Monster Hunter Stories sin duda nos sorprendió en su nacimiento, y deseábamos como agua de mayo el poder probarlo en nuestras tierras, aunque no estuviera muy clara su posible llegada. Pero nos llegó, vaya si nos llegó, aunque… ¿ha sabido mantener el espíritu de la saga? ¿Nuestras expectativas estaban fundadas? Lo he jugado durante sus buenas horas, recorriendo su mundo de cabo a rabo, por lo que creo estar preparada para resolveros estas cuestiones. ¡Que comience el análisis!

 

Monster Hunter Stories – Tráiler introducción (Nintendo 3DS)

Mi sueño: ser Rider… más o menos

No volveré a reiterar lo ya mencionado en las impresiones del título, pero conforme avanzaba en la historia he podido ver cómo mis peores sospechas se confirmaban, cosa que ya de por si estaba clara con el aspecto general del juego: Monster Hunter Stories cuenta con una historia más bien dirigida a un público joven. Pero eh, esto no tiene por qué ser algo malo, juegos como Pokémon o YO-KAI WATCH cuentan con historias de este estilo y son un auténtico éxito.

 

Sin embargo, en estos dos últimos ejemplos la historia está bien enlazada, no deja demasiados cabos sueltos y, aunque se nos planteen elementos varios que nos desvíen de la trama principal, estos están relacionados y no se pierde de vista el objetivo. Esto no ocurre en Monster Hunter Stories. Básicamente me tiré gran parte de la partida preguntándome cuál era el verdadero quid del juego: ¿acaso ser rider? ¿ver mundo? ¿eliminar la plaga? ¿pasar de todo e irte con los cazadores?, no quedaba realmente claro. Básicamente te dedicas a dar tumbos arriba y abajo resolviendo cosas sin ahondar verdaderamente en el problema con el que inicia el juego: la plaga. Sí, te la encuentras durante determinados puntos, pero es un constante “oh, la plaga. Vale, olvídate de ella, vete a esta otra ciudad que es bonita”.

 

Por no hablar del desarrollo de los personajes y su profundidad. Si me permitís nuevamente el símil a Pokémon, los personajes cuentan con una personalidad más clara que en este juego. Si hablamos de la última entrega vemos, por ejemplo, a Lilya como un personaje que aprende y evoluciona de una manera natural y realista. Esto, recalcamos, no ocurre en Monster Hunter Stories. El trío protagonista no deja de ser más arquetipo: el prota elegido por algo que vete a saber tú que es, el rival que está cabreado con el mundo y necesita una buena dosis de All-Bran y la amiga que media entre los dos. Y no creáis que los secundarios son mucho mejores: personajes con un trasfondo nulo o más plano que el encefalograma de un zombi.

 

Monster Hunter Stories

 

Eso, por supuesto, sin hablaros del Felyne que nos acompaña, Navirou, al que es imposible que no odiéis. Mi teoría es que básicamente está diseñado para eso, imagino a los productores, “eh, los jóvenes de hoy en día están muy estresados, démosles un personaje con el que puedan desquitarse a gusto” y así nació este Felyne con cara de bollo. No os cuento más, ya lo veréis con vuestros propios ojos.

 

En general, la historia está muy, pero que muy desaprovechada. Podrían haber sacado algo realmente espectacular, con auténticos enfrentamientos entre los distintos puntos de vista de los Cazadores y los Riders, cómo estos chocan entre ellos y cómo debes afrontarlo y dar muestra de tu valía, cosa que, evidentemente, no ocurre. Os lo repito, plano.

 

Pero ey, si algo puede eclipsar una historia mediocre es una jugabilidad endiablada, que te haga mantenerte pegado a la pantalla, y al menos en mi caso así ha sido, aunque en menor medida que en los juegos de la saga principal, ya que parece que en Monster Hunter Stories todo es en formato “mini”, desde los Monsties hasta las misiones. Ojo, no quiero decir con esto que tenga pocas, en absoluto, de hecho, yo aún sigo terminando alguna que otra para llegar al 100%, y llevo más de 85 horas jugadas. Estas misiones y submisiones son las arquetipo de la saga, reúne tal o cuál material o vence a tal monstruo (¡y no te olvides de hacerte sus armas y armaduras!), que realmente no nos ahonda en la historia ni en el mundo, sólo nos lleva a amasar una pequeña fortuna masacrando monstruos (y eso que eran nuestros amigos).

 

Y, pese al terrible factor suerte que predomina en las batallas, estas son de lo más entretenidas, sobre todo cuando llegues a los dragones ancianos y estos se dediquen a recalcarte que los que parten el bacalao son ellos (sin olvidarnos del Rajang, maldito Rajang). Sin embargo, los combates se pueden hacer sencillos conociendo el patrón de ataque de los enemigos, sufriendo únicamente cuando éste cambie de tipo de ataque y nos veamos de golpe y porrazo (literalmente) contra las cuerdas, pero no se nos hacen realmente complicados durante el transcurso del juego, siempre y cuando no tengamos que contar con dos objetivos distintos y tu Monstie se dedique a atacar al que no quieres, claro está.

 

Monster Hunter Stories Artworks

 

Esta vertiente puede ser realmente interesante en los combates multijugador, en la que conocer cada Monstie puede salvarte la vida… A no ser que tu rival haya usado los genes con cabeza y te veas en un auténtico apuro. En las impresiones ya comenté que el sistema de genes pintaba de lo más interesante pese a que aún no pude ahondar en él, y tras muchas horas me reafirmo: el sistema de genes es uno de los puntos grandes del juego. Pudiendo hacer que un monstruo herede un sólo hueco de su plantilla, esto nos llevará a buscar diferentes huevos una y otra vez hasta encontrar el gen que deseemos, que otorgará al huésped habilidades distintas a las comunes a su clase y mejores estadísticas. ¡por no hablar de los bingos, en los que al unir tres genes de la plantilla nos otorgarán mejoras distintas!

 

A su vez, podremos usar elementos para mejorar las estadísticas o abrir huecos de la plantilla de genes, de forma similar a los objetos para subir los EVs en Pokémon. Sin embargo, están limitados a diez unidades en total, por lo que habrá que pensar bien cómo utilizarlos.

 

El detalle del detalle

En su momento, lo vídeos que enseñaba Capcom del título nos hacía dudar de su llegada a 3DS, dado que los gráficos se veían bien, DEMASIADO bien, y evidentemente así es, pero con un bajón en ellos bastante curioso. Sí, los personajes y Monsties se ven realmente bien, su diseño es encantador, y dan ganas de hacerse cosplays a miles de ellos y adoptar diecisiete Rathalos. Por no hablar del entorno, por ejemplo, el diseño de la ciudad principal es simplemente espectacular, que sí, que es una plaza y poco más, pero ver a los niños correteando perennemente alrededor de la fuente, y lo colorido que es todo llama poderosamente la atención. Como si fuéramos polillas, vamos.

 

Pero ah, si nos empezamos a fijar con más detalle, vemos los problemas que tiene: los elementos decorativos con un 2D cutre que hacen parecer que el juego va a trompicones, ralentizaciones en determinados puntos, monstruos que en la lejanía parece que estén sufriendo algún tipo de problema al andar a saltos, el “fundirnos” con nuestro Monstie en algunas escenas… Pues mover este título queda claro que explota 3DS a un nivel bastante alto, y pese a jugarlo en New 3DS estos detalles se notan.

 

 

En el tema de la música, la cosa me ha dolido bastante, tengo que reconocerlo, y no por malos. En general, son decentes, puedo aventurarme y decir que prácticamente ninguno se quedará en tu memoria como algo especialmente épico, aunque, recalco: no son malos. ¿Cuál ha sido entonces el motivo de mi dolor?, pues el comprobar cómo el temible Deviljho, rey de los pepinillos, no cuenta con su tema propio. SU TEMA. Ese que te erizaba los pelos y te ponía la carne de gallina cuando lo escuchabas en una cacería cualquiera. ¿Por qué Capcom, por qué?

 

Los efectos sonoros, por su parte, son los típicos de la saga, muy variados y llenos de matices. El doblaje a su vez nos llama la atención: es el idioma oficial del juego. Sí, esos galimatías que escucháis son básicamente los mismos sonidos que escucharéis tanto si ponéis un Monster Hunter de PSP como Generations.

 

Monster Hunter Stories – Caminando entre Monsties

¿Qué puedo deciros, finalmente, para resumir todo lo de arriba en unas pocas palabras? Pues que Monster Hunter Stories es un buen juego, con una jugabilidad enorme pero que palidece en parte debido al factor suerte en los enfrentamientos. A su vez, la historia deja mucho que desear y los personajes son simples maniquíes.

 

Sin embargo, las posibilidades de creación de equipo, personalización de Monsties, y las decenas de logros de la tarjeta de Rider, sumados a la opción multijugador y la inclusión de futuros DLC, tan presentes en la saga, harán de  Monster Hunter Stories un juego del que poder disfrutar durante muchas, muchas horas, acompañados siempre de nuestros fieles y leales Monsties. ¡A montar!

 

Monster Hunter Stories Rathalos

Este análisis ha sido posible gracias a un código del título proporcionado por Nintendo.

Análisis - Monster Hunter Stories (3DS). Caminando entre Monsties
Te enganchará por su gran jugabilidad y el diseño de sus adorables monstruos. ¡Y no acaba aquí, que luego vienen los DLC!
Historia60%
Jugabilidad80%
Gráficos75%
Sonido60%
Duración80%
Pros
  • Gran cantidad de monsties y personalización de aspecto
  • Sistema de juego ágil y entretenido
  • Duración, mucha duración
Contras
  • Historia pobre, al igual que sus personajes
  • Ralentizaciones, bajadas de frames...
  • Navirou
71%Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
100%

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