Cuando todo el mundo esperaba que lo próximo en llegar de la serie de los inklings y octolings fuese su cuarta entrega, Nintendo nos sorprendió hace un año con el anuncio de Splatoon Raiders, un videojuego centrado en el modo para un jugador. «Splatoon para un jugador» realmente no era una gran novedad. La franquicia nació centrada en combates multijugador, pero ya desde la primera entrega de Splatoon para Wii U contábamos con un modo historia bastante capaz y entretenido, algo que ha sido rescatado con mucho acierto en las entregas. Entonces, ¿dónde está la verdadera razón de ser de este nuevo videojuego? ¿Por qué no es el modo historia de un futuro Splatoon 4?
Estás ante nuestro análisis de Splatoon Raiders para Nintendo Switch 2, un videojuego que parte de la base de las conocidas batallas del modo Salmon Run, transformándolas en un juego completo que gira alrededor de una historia que me ha llevado 35 horas completar desbloqueando casi todos los tanques (me queda uno por perfeccionar), con la amistad a tope de Megan, Angie (a puntito de alcanzarla con Rayan), y consiguiendo montones de armas, potenciadores, materiales para construir, tesoros… ¡y aún me queda tela por conseguir en el postgame!, algo que enfrentaré en los próximos meses.
Aterrizaje forzoso en las Islas Espiralita
Splatoon Raiders deja claro desde un inicio que no hacen falta complicados argumentos en esta franquicia. La historia comienza con el Clan Surimi montado en un helicóptero, siendo arrollados por un enorme torbellino que los hace estrellarse. Justo después entra en juego un personaje desconocido hasta el momento, al que el trío musical bautiza como mecanista, dado que se le da muy bien montar, desguazar y arreglar todo tipo de cosas. Para su suerte, además es todo un experto en armas de tinta, por lo que se convierte en su soldado contra las hordas de salmónidos a las que se van a enfrentar. Más suerte aún tienen cuando se topan con un misterioso robot que, de haber «aterrizado» en otro lugar, no tendríamos juego.

La excusa para quedarse en estas islas no es otra que volver con dinero suficiente como para sacar de la ruina económica a Tintelia. Cuanto más avanzamos, descubren nuevos tesoros van descubriendo que esperan vender para sacar a Tintelia de la ruina económica. Una cosa lleva a la otra, y nos vemos conociendo más sobre Megan, Angie y Rayan, desbloqueando trocitos de su pasado, fortaleciendo la amistad que los une al mecanista, algo que, a su vez, potencia los ataques especiales de cada uno de los personajes.

El argumento no es algo para darle muchas vueltas, simplemente sirve de guía para continuar avanzando hasta el combate final. Esto no es necesariamente malo y casa con la tónica general del juego, uno más centrado en la acción y partidas rápidas, con montones de niveles cronometrados. De igual forma, iremos desbloqueando manuscritos que nos sirven para profundizar en lo que pasó y está pasando, que son muy bienvenidos.

Un desarrollo que pinta económico
Ojito con el titular que no os engañe, pues «económico» no significa malo. La sensación general que me ha dado Splatoon Raiders es la de un desarrollo que muy probablemente no ha necesitado la misma inversión que otros capítulos de la franquicia, o incluso otros títulos de la compañía. El juego en sí sigue una mecánica que se mantiene fiel de principio a fin: «Derrota a esos salmónidos», a veces con variantes que dependen del tipo de nivel al que estás enfrentando, de lo que hablaremos más adelante. La jugabilidad prácticamente ya estaba creada y los escenarios pecan de ser repetitivos, con elementos constantemente reutilizados de uno a otro, algo que no paras a mirar mucho debido a su acción desenfrenada.

Después de haber paseado por Cromópolis y Tintelia, o el recinto del Grand Festival a las afueras de Tintelia, uno espera ver en un juego centrado en un jugador lugares al menos a la par de increíbles. Los escenarios suelen mantener la misma línea siguiendo la variedad que toca. Es decir, hay islas heladas, tropicales, volcánicas, y ya puedes imaginar lo que encontrarás en ellas. En cuanto a diseño, los escenarios no están a la altura, ni siquiera de los terrenos de combate vistos en la serie principal. Dicho sea de paso, todo se ve muy bonito y muy bien, gracias también a la potencia adicional que proporciona Nintendo Switch 2, que hace que incluso la tinta se vea mejor que nunca, y no digamos la gran diversidad de salmónidos enemigos, que lucen de maravilla.

El resumen de este apartado es simplemente que Nintendo parece haber invertido en Splatoon Raiders menos tiempo y dinero que en otros videojuegos, pudiendo haber trabajado mucho más algunos apartados, entre los que incluiría el multijugador. La cuestión es en si todo ese esfuerzo realmente era necesario.
Deslumbrante en TV y en portátil
Que el juego sea contenido en detalles le permite relucir en ambos modos de juego, con unos sólidos 60 FPS que ya le gustarían a muchos juegos con tantos elementos, enemigos, efectos y explosiones en pantalla. Me gusta destacar el modo portátil porque de verdad que luce de maravilla, y aprovecharé este momento para hacer una breve mención a la banda sonora, que se disfruta en ambos modos por igual. Los temas seleccionados para este viaje por las Islas Espiralita son refrescantes, con momentos de acción intensos, también otros que inspiran la emoción de explorar terrenos desconocidos. Cuando nos enfrentamos a los salmónidos escuchamos una música de batalla que bien te sonará si has jugado a Salmon Run.

Volviendo al apartado gráfico, las texturas, sobre todo los tejidos, me han sorprendido muy gratamente. Lo que menos me ha gustado de los elementos son las nubes; se podría haber hecho un trabajo mucho mejor. Solo tienes que observar las que tenemos sobre la base para ver que son una imagen estática con una resolución menor a lo que vemos en el resto del juego.

En cuanto a nuestro avatar, en mi opinión retrocedemos varios pasos en cuanto a personalización vista en los juegos de la serie principal. Tenemos para escoger muy pocos peinados y otros rasgos, esto continúa en la misma línea; es en cuanto a la ropa donde podrías echar más en falta la increíble variedad de calzado y ropa de otros juegos de la franquicia.

Aquí solo podemos escoger piezas completas entre una variedad que se va desbloqueando a modo de recompensa por conseguir ciertos logros, o bien utilizando figuras amiibo. Sobre esto: todas las figuras amiibo de la serie te servirán para desbloquear un único conjunto. Si quieres más tendrás que hacerte con las amiibo de Splatoon Raiders.
¡Jugabilidad, jugabilidad, jugabilidad! ¡Y rejugabilidad!
El foco de Splatoon Raiders es su jugabilidad. Puedes olvidar todo lo que he dicho anteriormente y centrarte en sus caóticas y adictivas partidas, que bien seguro saciarán tu sed de tinta. Los niveles a los que te enfrentas suelen contar con un mismo patrón a realizar, a fin de mantenerte atrapado, ¡tenlo por seguro! Lo que debes tener claro es que si has jugado a cualquier Splatoon, sabes automáticamente disfrutar de este videojuego. El control por movimiento continúa siendo igual de delicioso, por ejemplo.

Los distintos tipos de niveles que encontrarás en Splatoon Raiders son los siguientes; o mejor, las llamaremos «zonas de combate», para no confundirnos más adelante mencionando niveles de armas o personaje.
- Zonas de combate en las que tienes que ir desde un inicio hasta un final, minando por el camino grandes cristales de espiralita, para finalmente taladrar el cristal final. Están repletos de enemigos y algunos objetos ocultos por el camino.
- Zonas con algo más de libertad, en las que hay repartidos puntos con cristales de espiralita custodiados por una tropa de salmónidos. Al derrotarlos podrás taladrar el cristal de espiralita en cuestión. Puedes abandonar la zona cuando hayas conseguido un número determinado de caviar rojo, o bien seguir hasta tener el máximo.
- Ruinas, que son zonas de combate subterráneas de tres fases con cuenta atrás de 90 segundos para terminar cada una de ellas. En las dos primeras tienes que rellenar un contador de caviar rojo antes de que finalice la cuenta atrás, para taladrar hasta la siguiente zona. La tercera zona nos enfrenta a un gran enemigo final (o enemigos) que tendremos que derrotar antes de que termine la cuenta atrás. Son un verdadero caos y a veces pueden convertirse en algo frustrante si no cuentas con las armas, habilidades y nivel adecuados para enfrentarte a ellos.
- Zonas con un tesoro en los que simplemente tienes que derrotar a todos los enemigos.
- Templos: Un enfrentamiento contra un jefe en una única zona de combate, necesaria para que avance la historia.
- Zonas llamadas «zonas de degustación» que localizarás por medio de brújulas escondidas en otras zonas de combate. He de decir que estas zonas de degustación me han recordado, en cierta medida, a los santuarios de The Legend of Zelda: Breath of the Wild y Tears of the Kingdom, en cuanto a ambientación y planteamiento. Su propósito principal es que probemos habilidades y combinaciones de armas que, de otra forma, podrías no llegar a utilizar. Sirven para darte a conocer este tipo de cuestiones, enfrentándonos a desafíos y en ocasiones puzles algo interesantes. Algunas requieren bastante destreza.

Lo que te espera en todos ellos son desenfrenadas batallas de dificultad creciente, pues los salmónidos cada vez son más numerosos y más duros de pelar. Por si fuera poco, te invita a visitarlos de nuevo para conseguir nuevos tesoros o recompensas. Hasta terminar la historia principal tendrás la opción de enfrentar la mayoría de ellos en dificultad normal o «Picante», que complica mucho más las cosas. El secreto tras Splatoon Raiders es que si estás por debajo de un nivel determinado, que no tiene que ser específicamente el que indica en la información previa de la zona de combate. Las armas tienen nivel, pero también el personaje. Además, no tener tener potenciado el ataque especial de los aliados (Megan, Angie y Rayan) o los artefactos, pueden convertir la experiencia en algo frustrante.

La solución cuando te topas con un muro en Splatoon Raiders es farmear, farmear y farmear materiales, experiencia, armas y espiralita, para mejorar tu personaje, armas y habilidades, y así hacer posible la derrota de todos los salmónidos de una zona de combate. De esta forma, al final puedes llegar a tener un «personaje rotísimo» con poderes que difícilmente verías en los Splatoon anteriores.

Solo tienes que rehacer los primeros niveles en la dificultad base para ver lo poderoso que se ha hecho tu personaje, mientras que en los más avanzados encontrarás un muro que se salva tan solo jugando y mejorando estadísticas. Tratan todo el rato que juegues y rejuegues, y que utilices todo tipo de elementos para desbloquear más cosas. Un ejemplo son los tanques: para desbloquear todo el potencial de uno en concreto tienes también que jugar con los otros dos.

Un multijugador algo descafeinado
A partir de cierto punto, puedes tanto ayudar a otros jugadores a superar sus niveles, como solicitar ayuda. El multijugador en sí es muy básico. Si necesitas ayuda, eres el anfitrión y el que llevará consigo al robot ayudante operado por Megan, Angie o Rayan. Los otros dos participantes te ayudarán a despejar de salmónidos, recolectar espiralita, caviar rojo, tesoros, etc. La gente a la que invites nunca podrá hacer un nivel que no hayan superado previamente.

En mis partidas con desconocidos no me he visto muy ayudado que digamos, y tampoco he sentido esa sensación de equipo. Esto quizás es debido a que el juego no cuenta con ningún tipo de chat de voz con desconocidos, por lo que la comunicación es muy defectuosa, más allá de las señales que puedes hacer. Además, Nintendo ha tomado una decisión de lo más absurda: no puedes ver en tiempo real el nombre de los jugadores con los que juegas. En su lugar verás un nombre relacionado con el mar (sardina, ostra, calamar, etc.). Si te diriges al menú de resumen de partidas online, ahí sí podrás ver el nombre que le habían asignado y el del jugador. No entiendo qué tipo de protección para el jugador puede suponer esta decisión.

La cosa cambia por completo jugando con amigos haciendo uso del GameChat de Nintendo Switch 2. No es que sea un juego para dar instrucciones o ofrecer mucha información a otros, porque todo se desarrolla de forma frenética, en muchas ocasiones sin tiempo a pensar en nada más que cargarte a todo salmónido que se cruce en tu camino, siendo los objetos, como por ejemplo armas, independientes para que las pueda recoger cada jugador, no siendo los mismos. El juego con amigos gana mucho en comparación a jugar con desconocidos. La mayor pega es no poder ver si tus amigos están jugando a Splatoon Raiders desde el propio juego, para poder enviarles una invitación en tiempo real. Como alternativa puedes acudir al menú de Nintendo Switch 2 para ojear quién está jugando y llamarlo vía GameChat.
Rejugable como él solo
Splatoon Raiders me ha parecido un título la mar de caótico y divertido, que precisamente te invita a controlar ese caos. En esencia me parece un videojuego más pequeño de lo que parece y bien controlado, sin muchos personajes con los que interactuar y elementos reutilizados en escenarios de forma constante. Por lo general su dificultad es asequible si te mueves por el nivel normal, poniéndose verdaderamente intenso en su recta final, lo que te obliga a a subir niveles volviendo atrás y aventurándote en el modo picante para farmear, farmear y farmear niveles, armas y de todo. Esto lo convierte en algo muy dinámico, adictivo y, lo más importante, divertido.

El enfrentamiento final del juego ha sido mi parte menos favorita con diferencia. No entraré en detalles para no hacer spoilers, pero en general no me ha gustado demasiado la dinámica de superar una zona de combate con una cuenta atrás, algo heredado directamente de Salmon Run. Cundo te topas con un muro no tienes otra que conseguir armas mejores y subir de nivel, algo que estira el juego un poco de forma artificial, pero que funciona. Es lo que importa, ¿no?
Hemos analizado la versión 1.1.0 de Splatoon Raiders gracias a un código de descarga proporcionado por Nintendo España
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