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Cada vez queda menos para echarle el guante a Nintendo Labo, y como habéis podido ver en nuestro vídeo, ya hemos trasteado con sus posibilidades, ¡e incluso montar el antenauta de NextN! No obstante, si queréis saber más sobre la nueva invención de Nintendo y todo lo que puede llegar a ofrecer… ¡Sigue leyendo!

 

Nintendo Labo – Tráiler presentación

 

Construyendo la experiencia

Con Nintendo Labo, lo primero que haremos será montar nuestros periféricos, y para ello también entra en juego nuestra consola, pues el software de Labo contiene vídeos interactivos donde se nos explica cada paso, cada pliegue, cada doblez que hay que hacerle al cartón. Nosotros podremos avanzar, retroceder, acelerar y pausar las explicaciones, siguiendo así el ritmo que cada jugador necesite. Si vais de listos, como nos pasó a nosotros, es posible que acabemos doblando algo al revés, o incluso montando una pieza antes de tiempo… ¡Más vale tener paciencia!

La paciencia es algo fundamental, pues algunas construcciones son mucho más complejas que otras. Mientras que nuestro querido antenauta se monta en menos de 5 minutos (tardamos más en decorarlo que en construirlo), la casa nos tomó cerca de dos horas, trabajo en equipo entre 4 personas turnándose, y unas cinco planchas de cartón de Labo. Sin embargo, montar y encajar las piezas forma parte de la experiencia, por lo que aunque suene algo intimidante lo de estar dos horas doblando cartón, si lo hacemos en compañía, se vuelve algo bastante ameno.

 

así es la nueva mascota de NextN

 

Nuestras creaciones cobran vida

Tras tener la estructura montada, toca encajar los Joy-con a la misma. Una vez lo hayamos hecho, podremos comenzar a jugar. Durante la sesión en la que estuvimos, pudimos probar los siguientes Toy-con: Antenauta, Casa, Caña, Moto, Piano y Robot. Vamos a proceder a contaros nuestra experiencia con cada uno de ellos. El antenauta se mueve gracias a la vibración de los mandos. Nosotros elegimos qué mando vibra y la intensidad de la propia vibración, logrando así movimientos más lentos o más rápidos. Por si fuera poco, la cámara infrarroja del Joy-con derecho le permite detectar formas y seguirlas o que podamos utilizarle en completa oscuridad, guiándonos por lo que se ve en pantalla. También tiene un modo de visión térmica con lo que podemos ver el calor que irradian los cuerpos dentro del campo de visión del antenauta, todo un Predator. Con la casa vemos como una mascota virtual interactua con su hogar, le podemos alimentar o incluso jugar con él. Tenemos 3 interruptores diferentes que se pueden acoplar a la vivienda, pudiendo conectar un máximo de 2. Cada uno tiene una función por separado, como la de una llave que hace de grifo, inunando la pantalla y a nuestra mascota,  pero según vamos probado las combinaciones de los interruptores, desbloqueamos diferentes minijuegos como el de la vagoneta de la mina, en el que pulsando el botón hacemos que salte, para esquivar las bombas que aparecen en pantalla.

 

La caña de pescar sorprende como una de las construcciones más sofisticadas del pack. La manivela gira sin ningún tipo de roce, y viendo la intensidad del juego, parece estar hecha para aguantar mucha fuerza. El hilo que hace de sedal se “sumerge” en la consola, colocada verticalmente en el pie de la construcción, y que muestra el fondo marino. Los movimientos que hagamos con la caña “real” se corresponden fielmente al sedal virtual en pantalla, como si fuese un único hilo el que se mete dentro de la pantalla. Es una impresión fantástica. Luego está por ver si hay mucha variedad de especies, aunque sí hay cierto reto, pues a más profundidad más resistentes serán los peces. Tocará dar un tirón con fuerza y darle a la manivela como si no hubiera un mañana para que no se nos escape el tiburón. Al principio impresiona, aunque nos aseguraron que el riesgo de que toda la base salga volando (con la consola dentro) es mínimo…

 

La moto emula un manillar, con los Joy-Con acoplados a cada lado. Reconoce bien los movimientos, aunque nuestro momento favorito es arrancar, girando el manillar como uno de verdad. El efecto resorte hace que, si soltamos el manillar cuando giramos, este vuelva a su posición inicial. De nuevo, la ilusión de realidad se consigue con un diseño realmente muy sencillo, pero que sorprende por su robustez contrastada con el tacto del cartón que no engaña a nadie. Hablando de la textura, este modo incluye una opción muy original, en el que la cámara infrarroja detecta la rugosidad de la superficie y moldea el terreno a su imagen. Los más mañosos con la plastilina podrán crear sus propias geografías y, en un instante, trasladarlas al juego.

 

la nueva casa de Perrete

El piano nos permite tocar melodías con diferentes timbres, como el de los gatos, los quejidos de los señores, o el propio del piano, entre otros. Bastará con tocar las teclas correspondientes a cada nota. Simple y accesible. Si queremos subir o bajar la octava por la que nos movemos, tenemos una palanca en el lateral del Toy-con, y podemos escanear formas para que se adapte la frecuencia del sonido a la forma, es decir, que la onda se corresponda a la forma escaneada. También podemos crear nuestras propias creaciones en el Modo Estudio, pero de momento no hemos visto forma posible de exportarlas.

 

Por último, pudimos probar una demo de cinco minutos del robot. Este kit se vende por separado, y es que, a pesar de incluir solo un Toy-Con, es mucho más complejo que cualquier otro. De hecho, lo controlamos con todo el cuerpo: cabeza, brazos y piernas, de un modo que a muchos ha recordado a la Realidad Virtual (aunque realmente sus orígenes se remontan a los tiempos de Wii U, y el Project Giant Robot de Miyamoto) . Pero lo cierto es que este kit-mochila (abulta, pero no pesa) no incluye nada que no esté en ninguno de los otros: todo funciona con poleas, que movemos con nuestros brazos y piernas, y cuyos movimientos reconoce la cámara infrarroja del Joy Con, dentro de la mochila. En el vídeo puedes ver más en detalle cómo funciona este sistema por dentro.

 

Así, para caminar, tenemos que dar pasos en el sitio. Tampoco hay que exagerar mucho la zancada, pero sí flexionar lo suficiente la pierna para que la cámara reconozca el movimiento. Lo mismo ocurre para pegar puñetazos, moviendo los brazos hacia delante. Un sistema de contrapesos dentro de la mochila pone una ligera resistencia al hacer estos movimientos. No es como ir al gimnasio, pero contribuye a que la sensación sea mucho más realista. Obviamente, no es una captura de movimientos 1:1, pero la ilusión de estar dentro de un mecha es muy convincente, si bien al principio resulta algo extraño. Para girar, basta con mover la cabeza (en el casco está el otro Joy Con), y esto no deja de ser algo incómodo, sobre todo al perder momentáneamente la vista de la pantalla. También hay otras acciones que enriquecen bastante el pilotaje: levantando los brazos volamos, flexionando las piernas nos transformamos en tanque, bajando el visor de cartón ponemos vista en primera persona…

 

La gran duda es si el propio software traerá contenido suficiente como para quedarnos lo suficiente en la cabina del robot. En la demo, lo único que podíamos hacer era dar vueltas por una ciudad, destruir los edificios y algún que otro coche. Gráficamente, tenía un aspecto muy básico, con un estilo que recordaba a Corneria, de Star Fox. Parece ser que el juego incluirá varios niveles, otro tipo de escenario y hasta un modo multijugador (cada uno con su propio Toy-Con, claro). Desde luego, es el juego más llamativo, y el que más pie da a “fliparse”, algo que no deja de ser el alma de Nintendo Labo: hacer aflorar ese tipo imaginación e ilusión que se pierde en algún momento de la adolescencia.

 

Impresiones – Nintendo Labo oculta mucho tras el cartón

Aunque está enfocado a los más pequeños de la casa, las posibilidades de Nintendo Labo no tienen edad. Si intentamos ver más allá de la premisa que se nos mostró en un principio, Labo es una ventana abierta a la creatividad de los usuarios, y ahí es donde entra en escena el Modo Taller. Rozando la programación avanzada de un ingeniero, pero desde una aproximación fácil de entender e intuitiva, nosotros mismos podemos crear nuestros propios Toy-con. Mediante la unión de nodos programamos acciones y sus correspondientes reacciones, por lo que podemos combinar Toy-con y mover al antenauta con las teclas del piano, por ejemplo, o ir más allá y crear nuestra propia experiencia gracias a nuestra imaginación, así, a voz de pronto, podríamos programar que si el Joy-con derecho detecta algo en la cámara, haga sonar el Joy-con Izquierdo y avisarnos así si alguien pretende entrar en nuestra habitación, entre un sinfín de posibilidades.

 

Las construcciones son resistentes, y las posiiblidades de juego entran dentro de lo esperado, no son juegos profundos, pero sí entretenidos (Con la excepción del kit de Robot, que sí es un juego más profundo). Gracias al Modo Taller, nuestra imaginación es prácticamente el único límite que le ponemos a Labo, y como habéis podido ver recientemente, ya se empieza a ver el alcance que tiene el potencial de la herramienta en las manos adecuadas.

 

Nintendo Labo es un concepto revolucionario, pero que parte de una premisa muy simple. Es accesible, fácil de entender, y sobre todo, divertido. Seas adulto o niño, si decides hacerte con un pack de Labo, lo más probable es que consigas crear una experiencia única y que la disfrutes a tu manera, pues al margen de los propios juegos que incluye, consigue despertar tu espíritu creativo y hacer que te cuestiones el porqué de algunas cosas. Nintendo también ha pensado en esto último, y por eso nos permite ver el funcionamiento de cada Toy-con y nos explica el propio software del juego, qué hace posible que experimentemos las sensaciones que transmite jugar con un Toy-con y cómo se utiliza la tecnología de los Joy-con en cada caso.

 

 

Impresiones conjuntas realizadas con Sr_Escribano

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