La semana pasada tuvimos una de esas noticias que sientan como un mazazo en el pecho. BioWare, uno de los estudios de desarrollo más brillantes de este primer cuarto de siglo, echa el cierre. Los autores de sagas de videojuegos tan icónicas como Dragon Age, Mass Effect, Baldur’s Gate (no el 3, que es obra de Larian) y Star Wars: Knights of the Old Republic ya no son rentables según su propietaria, Electronic Arts, y se despide tras tres décadas de actividad. Una noticia que no ha pasado desapercibida para los agentes de la industria, entre los cuales se encuentra alguien que pudo verse en la misma situación… Pero que quiso evitarlo a toda costa, y a quien el tiempo no deja de dar la razón. Se trata de Thomas Mahler, CEO de Moon Studios y autor de la saga Ori. Su reflexión al respecto es digna de leerse.
La reflexión de Thomas Mahler, autor de Ori, sobre el cierre de BioWare
«Veo mucha gente expresando sorpresa y tristeza por el cierre de BioWare. Y lo entiendo. Pero ésta es la incómoda verdad: el BioWare que hizo Baldur’s Gate, Neverwinter Nights, KOTOR, Dragon Age: Origins y la trilogía original de Mass Effect dejó de existir muchísimo antes del anuncio de ayer. El declive de BioWare empezó cuando los doctores se marcharon y, como pasó en Blizzard, la mayoría del talento responsable de crear esas franquicias legendarias se marchó hace años. Lo que queda es la marca. La IP. Básicamente el nombre en el edificio. Pero un nombre no hace grandes juegos. Los hacen personas con un talento de locos. Y ésa es la lección que nuestra industria, en cierto modo, sigue negándose a aprender.»
«Las personas que construyeron esos estudios, que pusieron sangre, sudor y lágrimas en establecer sus identidades creativas eran los auténticos activos. Su experiencia, su criterio, su liderazgo, su capacidad de reconocer lo que hace especial a un juego fue siempre lo que importó, no la marca. No puedes reemplazar a esa gente, mantener el logo en la puerta y esperar que la magia continúe sin más. Y aun así, eso es justamente lo que las empresas han estado haciendo en los últimos 10-20 años. Han gastado millones en comprar estudios e IPs, suponiendo aparentemente que la producción creativa continuaría independientemente de quién está haciendo los juegos. Y cuando el talento original se marchó inevitablemente, los equipos restantes tenían que llenar una camisa a menudo demasiado grande, sin tener la experiencia, liderazgo y visión creativa que se necesitan. Y… Los resultados hablan por sí mismos.»
Moon Studios pudo verse en la misma situación
«Creo que en algún momento miraremos el frenesí de compras de la era del COVID como uno de los períodos más destructivos de la historia de nuestra industria. Las empresas compraron estudios aquí y allá, pagando cantidades absurdas sólo para asegurarse IPs… Y los desarrolladores a menudo estaban demasiado felices cobrando. En Moon Studios, tuvimos que aguantar bastante mierda por negarnos a vender cuando parecía que todo el mundo estaba siendo comprado. Recuerdo contarle a mi equipo que ya había visto antes esta película. Pasó lo mismo en los 90, cuando EA comenzó su racha de compras. Compraban estudios, sus fundadores y líderes perdían paulatinamente la libertad de hacer los juegos en los que creían, el talento original se frustraba y marchaba y finalmente todos los estudios se convertían en un barco de Teseo.»
«La historia no se repite de forma exacta, pero sin duda rima, y por eso nunca quise que Moon acabara en esa posición. Y no creo que estemos ni en la mitad de esta caída tras el frenesí de compras. Va a haber un duro despertar para un puñado de empresas cuando descubran que los estudios que compraron por miles de millones valen sólo una fracción de lo que pagaron. Y que forzar la ideología a través de los gaznates de la gente acaba teniendo un precio que no calcularon. No compraron la visión creativa, el conocimiento institucional o la cultura responsable de hacer que esos estudios tuvieran éxito. Compraron los nombres, los edificios, las IP y los equipos que hubiera en ese momento. Pero eso no importa en absoluto. Puedes comprar un estudio. Puedes comprar una IP. Puedes comprar todo su catálogo. Pero no puedes comprar la magia que hace especiales a esos estudios en primer lugar. Y cuanto antes entienda esto nuestra industria, mejor.»
Cuéntanos, ¿qué te parece esta reflexión? ¿Crees que los efectos que están por ver serán tan devastadores como dice Mahler? ¿Crees que BioWare será capaz de volver? Estaremos encantados de conocer tu opinión.





