
Dos décadas y algo más después de su estreno original, uno de los grandes pilares de los musou regresa en DYNASTY WARRIORS 3: Complete Edition Remastered.
Esta entrega, que llega tras el igualmente aplaudido Dynasty Warriors: Origins, busca apelar a los fans de la vieja escuela, a la vez que presenta uno de los juegos más icónicos y queridos del género. Sin embargo, como bien habréis podido notar, es un remaster, no un remake, por lo que la pregunta queda. ¿Son las mejoras de calidad de vida suficientes como para que, en una época donde todo es bastante más frenético y rápido, DYNASTY WARRIORS 3: Complete Edition Remastered sea un buen punto de partida para nuevos fans y curiosos?
Esta y alguna otra pregunta más las responderemos en nuestro análisis, pero recordad que el juego ya se encuentra disponible y lo encontraréis tanto en formato digital a través de la eShop. Eso sí, tened en cuenta que en consolas de Nintendo es exclusivo de Nintendo Switch 2, ya que su versión para la primera Switch, por desgracia, fue cancelada a medianos de año.
Si os preguntáis por una edición física, por desgracia esta es exclusiva del mercado asiático y no existe en esta parte del mundo (ni siquiera como tarjeta llave).
El viejo y buen conflicto
Una ves más, nos vemos arrastrados al épico conflicto del Romance de los Tres Reinos, con tres facciones compitiendo por hacerse con el poder. En este contexto, el Modo Musou consta de tres facciones, cada una de ellas con sus propios oficiales y rutas que debemos superar para dar por concluidos estos arcos argumentales.
Algunas rutas son más interesantes que otras, depende bastante del oficial con el que juegues, pero también tenemos un espacio para una cuarta «facción» de personajes únicos con historias por separado. Jugar a las distintas rutas del Modo Musou se premia con el desbloqueo de nuevo personajes. Y en una saga con TANTOS de ellos, es una buena forma de dar rejugabilidad y retroalimentar un juego. Si a esto le incluimos que los contenidos de la versión «Xtreme Legends», nos queda bastante contenido.
Quiero destacar que también un montón de escenarios únicos y sueltos con distintos momentos del Romance de los Tres Reinos en el Modo Libre. En este modo incluso podemos jugar con un invitado bastante especial. Así como galería completa con las fichas informativas de los oficiales, reproductor musical, base de datos de objetos, base de datos de armas e incluso poder volver a reproducir las cinemáticas que vayamos desbloqueando.
Pero eso no es todo, ya que una vez hayas terminado con el Modo Musou, y el Modo Libre te sepa a poco, tienes el Modo Desafío, donde te puedes poner a prueba en seis categorías. Cada una de ellas con sus propias reglas y particularidades. ¿Tienes ganas de jugar con alguien? hay hasta un modo vs para que te puedas medir con un amigo o amiga en cooperativo local. Aunque, en este modo no puedes jugar dividendo el Joy-Con 2 de la consola, por lo que hace falta sí o sí un segundo mando conectado.
Estoy dando, y no consejos
Jugablemente, esta es una entrega que se nota viene desde la era de PlayStation 2. Y no es que el musou sea un género especialmente conocido por ser revolucionario (sino más bien todo lo contrario), se siente un tanto ortopédico a la hora de jugar y quizá la primera toma de contacto tras venir de entregas más modernas no sea la mejor, pero por suerte no es malo del todo.
Los contraataques y el poder esquivar hacen que la experiencia de combate sea muchísimo más fluida e incluso divertida. Es un juego simple, pero estas dos pequeñas características medianamente modernas le dan el toque de calidad de vida necesario para que, pese a que tu primera toma de contacto se sienta rara, tras un rato jugando todo se sienta como siempre.

También se pueden fusionar armas y transferir estadísticas, de modo que si hay alguna habilidad en especial que te interese mantener, puedes hacerlo sin quedarte estancado en un arma que se va quedando obsoleta. Como veis, no hablamos de una revolución, pero si de la mano de pintura suficiente como para que te diviertas.
Finalmente, destacar que aunque esta se venda como «Complete Edition», hay una expansión que incluye varios DLCs. Advierto de que es contenido puramente estético y no afecta en nada al juego, pero el hecho de que exista hace que no pueda evitar levantar una ceja al abrir el juego y leer «Complete Edition».
No es una práctica que nos tome por sorpresa a los amantes de los musou o de esta saga, pero sí algo que no me ha terminado de gustar del todo (aunque tomároslo como una percepción personal y que no llega a empañar la experiencia completa que el juego me ha dado).
¡Un poco de agua y jabón!
Visualmente DYNASTY WARRIORS 3: Complete Edition Remastered es, como bien lo pone en el nombre, un remaster de su entrega original, por lo que se mejora bastante todo lo referente a resolución y calidad de texturas y cinemáticas, pero sin suponer un cambio de cara brusco. No esperéis los gráficos de Origins, pero sí un juego que se ve bastante bien. De los diseños de los oficiales sólo diré que siguen siendo igual de icónicos y te hace olvidar el hecho de que esta entrega flaquea en otros aspectos como el diseño de escenarios o NPC.

En cuanto al sonido, todo es bastante sólido y, aunque por desgracia no tenemos voces en español (lo cual sería increíble pero es una idea poco realista), tenemos posibilidad de escoger entre voces en inglés, japonés y chino. Sé que la mayoría jugará en japonés, pero las voces chinas son de una gran calidad y en esta ocasión se llevan mis felicitaciones. Por desgracia nos quedamos sin traducción al español, siendo una auténtica decepción teniendo en cuenta que la última entrega sí vino traducida a nuestro idioma.
Finalmente y en cuanto al rendimiento tengo sensaciones mixtas. Es verdad que la mayor parte del tiempo el juego da la talla, pero también que hay caídas muy puntuales y que no parecen responder a nada en específico. También hay tiempos de carga que dejan un poco que desear.
El número de enemigos en pantalla es el mismo que en otras versiones del juego y en esas acumulaciones de efectos y enemigos no he notado grandes problemas. Eso sí, si vais a hacer capturas recomiendo encarecidamente usar el modo sobremesa.

DYNASTY WARRIORS 3: Complete Edition Remastered – Nostalgia, pero de la buena
DYNASTY WARRIORS 3: Complete Edition Remastered hace un buen trabajo en traer un clásico a la era moderna gracias a mejoras de calidad de vida bastante acertadas, así como una gran cantidad de contenido que consiguen que el juego te dure bastante (pero bastante). Por desgracia tiene cosas que me hacen levantar la ceja como la ausencia de traducción al español en 2026 o esos pequeños problemas puntuales con el rendimiento, pero el balance final es bastante positivo.
Si eres nuevo en esto de los musous, quizá esta no sea la mejor entrega para comenzar (especialmente estando Origins ahí), pero tampoco es una mala idea hacerlo por aquí. Te lo vas a pasar bastante bien y contemplarás un clásico muy querido en todo su esplendor.
Hemos analizado DYNASTY WARRIORS 3: Complete Edition Remastered gracias a un código digital para Nintendo Switch 2 cedido por Koei Tecmo Europe. Versión analizada 1.0.2















