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Algunas obras parecen diseñadas solo para probar hasta donde llegan los límites de resistencia del jugador. Son conocidos bajo el nombre de ‘Dark Souls’, y adoptan cualquier forma, incluso de dibujitos aparentemente inofensivos. Yonder: The Cloud Catcher Chronicles no es un Dark Souls. Es la antítesis, la medicina, un juego en el que no se puede matar ni morir, donde no hay límites de tiempo ni penalizaciones. Un lugar paradisíaco que no te castigará cuando quieras escapar de tu vida estresante metiéndote en otra peor.

Yonder bebe de muchos elementos de juegos como Animal Crossing o Harvest Moon: puedes recolectar frutos, talar árboles, cosechar, pescar, picar rocas para cocinar, tejer o hacer pequeñas construcciones que satisfagan las peticiones de los vecinos. La principal diferencia de Yonder, y lo primero que salta a la vista, es su potente y colorido mundo abierto para explorar en tres dimensiones. Los desarrolladores, un pequeño estudio australiano formado por veteranos de la industria llamado Prideful Sloth, citan otras inspiraciones, como Skyrim o Zelda, que sin duda refieren a la sensación de perderse por un vasto ecosistema natural sin más pretensión que la de disfrutar de las vistas.

 

Coming to Switch on May 17th – Yonder: The Cloud Catcher Chronicles

 

La llamada de la naturaleza

Yonder se sitúa en Gemea, una apacible isla sumida en el caos debido a la aparición de tinieblas en múltiples puntos, que han afectado a la economía local y al equilibrio del ecosistema. La misión de nuestro avatar personalizable es investigar el origen de esta anomalía, pues parece que somos los únicos capaces de hacerlo. Hay una mística voz, como si de la Madre Naturaleza se tratara, que nos guía hacia las misiones principales, y también hay unos duendes, escondidos por todo el mapa, que necesitamos para limpiar todas las tinieblas.

Por lo demás, los elementos fantásticos son raros, y la vida en Gemea se desarrolla con normalidad, según las leyes de la naturaleza, aunque eliminando toda posible causa de peligro: no nos afecta el frío ni el calor, no perdemos energía, los animales no nos atacarán ni las caídas nos dañarán. Yonder es un juego tranquilo, sin ningún reto que no pueda ser superado con exploración y paciencia.

 

 

También hay habitantes humanos en Gemea, en pequeñas aldeas distribuidas por las ocho zonas del mapa. Cada una centra su economía en un tipo de actividad: carpintería, sastrería, cocina, ciencia… Podremos unirnos a todos esos gremios, y tras unas misiones sencillas de recolección, nos darán una insignia y fórmulas con las que producir por nuestra cuenta. En el gremio de constructores, por ejemplo, podremos transformar las piedras y minerales en columnas y pilares con las que construir puentes y facilitar los trayectos. En el gremio de científicos podremos hacer tintes para el pelo o fuegos artificiales de varios colores. En el gremio de cocineros, crearemos platos a partir de los ingredientes que recolectemos o cosechemos, para por ejemplo pagar a los trabajadores de nuestras granjas.

Todos los oficios dan sus frutos, que servirán para cumplir las peticiones de los habitantes y aumentar la felicidad en las zonas. Nuestro objetivo último es conseguir el bienestar de las ocho zonas de Gemea, algo para lo que también cuentan las misiones secundarias, como encontrar todos los gatitos perdidos, limpiar todas las tinieblas o plantar todos los árboles (una tarea titánica, esta última). Construir todas las granjas (para lo que necesitaremos dominar la madera) puede ayudar para conseguir rápidamente algunos objetos, como leche, papas o semillas. Además, sirven como puntos de viaje rápido, aunque para usarlos, también necesitaremos un objeto, que afortunadamente se consigue mezclando ingredientes muy comunes.

 

 

Laburando que es gerundio

Así pasaremos todo el juego: cortando hierba, recogiendo piedras, picando minerales o pescando, en definitiva, explotando los recursos naturales para fabricar otros objetos más complejos. Aunque casi todos los materiales están en la naturaleza, también es muy útil comerciar, para conseguir objetos clave más rápidamente. Todos los intercambios se basan en el trueque, aunque cada objeto tiene un valor base que puede variar en cada zona. En la aldea culinaria, en la costa, valorarán menos los ingredientes y los pescados: puedes conseguirlos más baratos. En otra aldea, quizás tengan abundancia de objetos de madera, pero les falten objetos textiles; podrás conseguir más valor si les llevas prendas de ropa. Los aldeanos te darán pistas sobre qué tipo de objetos se valoran más o menos en cada zona, aunque tampoco llega a ser realmente importante, y es común cerrar muchos tratos con materiales básicos como hierba o madera, de valoración mínima, pero tan comunes y fáciles de recolectar que acabarás con la mochila llena.

En los puntos de intercambio puedes encontrar todo tipo de objetos, incluyendo los fabricados, algo que te puede ayudar a dar un empujón cuando no sepas donde encontrar el material clave que te falta o incluso si no has completado las misiones para unirte al gremio correspondiente. Algunos objetos, como las tablas de madera o los tarros de cerámica, imprescindibles para producir otros objetos, solo se puede conseguir en locales especiales, por lo que conviene hablar con todo el mundo y explorar todos los rincones. También hay algunos tenderos especiales, algunos muy escondidos, que venden ropa, peinados y tintes de pelo a cambio de monedas de Old Kingdom, las cuales encontrarás completando misiones o escondidas en cofres alrededor del mundo.

 

 

Hay muchas cosas por hacer y secretos que descubrir en Gemea, pero muy poco es realmente necesario para terminar la historia. De hecho, si sabes a donde ir y no te entretienes, verás los créditos en muy pocas horas. Por supuesto, eso sería desperdiciar más de la mitad del contenido del juego, algo que tiene que salir de tu propia iniciativa, pues el juego no te marca el camino, sino que te deja libre para que explores por donde quieras, al ritmo que quieras. De hecho, ni siquiera es práctico ir a saco a las misiones principales, porque precisamente esta libertad hace que tus primeros pasos pueden ser algo confusos, sin aclaraciones de a dónde ir, qué hacer y por qué. Yonder abraza sin ningún miedo un desarrollo no lineal, dando elección plena al jugador para explorar, y si te pierdes, tampoco te indica el camino de vuelta. Como Breath of the Wild, pone ante ti un mundo de posibilidades para que tú te manejes a tu ritmo. Si te agobias, pierdes el rumbo o no sabes qué hacer o dónde encontrar lo que te falta, la culpa es tuya. Sigue jugando; hallarás la respuesta.

Los paralelismos con el último Zelda son muy llamativos, tanto en su jugabilidad como en su aspecto audiovisual. La escena inicial del juego, que termina con nuestro personaje contemplando las llanuras, bosques y montañas que se extienden hacia donde alcanza la vista, será un inevitable déjà vu para todos los que jugaran a Breath of the Wild. El mundo de Yonder es algo más “chibi”, pero rivaliza con Hyrule en cuanto a variedad de ecosistemas, climatología y paleta impresionista. La iluminación es quizás el mayor logro gráfico del juego, algo de lo que presume especialmente por la noche, cuando nuestro personaje saca un farolillo e iluminados varios metros a la redonda, con una intensidad un tanto exagerada. Tampoco es que nos quejemos, y deja algunas imágenes realmente preciosas, que podemos inmortalizar en un modo foto. Yonder: The Cloud Catcher Chronicles, a pesar de su bajo presupuesto y equipo reducido, es una proeza visual, que da la talla en Nintendo Switch. Hay caídas de frames notables, sobre todo al cambiar de zona o en el autoguardado, pero en general todo se mueve con una fluidez envidiable, probablemente cercana a los 60 fps. Efectos de sonido realistas y una música muy chill-out forman un apartado sonoro más limitado, pero que redondean un juego muy bello.

 

 

 

 

 

Conclusión

Yonder: The Cloud Catcher Chronicles no está hecho para todo tipo de jugador, y se disfruta más como herramienta para desconectar de la vida real que como juego que nos ponga a prueba. No hay peligros ni tensión, y su hilo narrativo es muy vago, aunque no por ello anda corto de posibilidades. Su desarrollo abierto hace que la experiencia tenga altibajos: en algunos puntos puede que abrume, en otros parece corto y repetitivo, aunque tenga bastantes cosas por hacer. Da libertad al jugador para que explore por dónde quiera y al ritmo que quiera, y con muchos secretos bien distribuido y un apartado gráfico precioso, es un mundo en el que merece la pena quedarse. Fallos técnicos menores y poca variedad de acción son los únicos puntos negativos de un juego que sorprende por su magnitud y recuperará sensaciones de Breath of the Wild. Perfecto como experiencia zen para relajarse, como quien sale al porche a tomar el fresco por la noche con las vaquitas.

Yonder: The Cloud Catcher Chronicles ya está disponible en la eShop de Nintendo Switch, y pronto saldrá a la venta una edición física, que podéis conseguir a través de este enlace.

 

Código de análisis cedido por Prideful Slot

 

Análisis - Yonder: The Cloud Catcher Chronicles (Nintendo Switch). Relajante escapada a la naturaleza
Un mundo abierto, técnicamente sorprendente, en el que explorar, trabajar la tierra y comerciar sin ninguna presión. Puede hacerse repetitivo, pero es muy completo, y querrás volver a él.
PROS
  • Multitud de tareas por hacer, objetos que crear y secretos por descubrir en un ecosistema variado.
  • Preciosos gráficos, algo minimalistas pero muy expresivos, y generalmente es muy fluido.
  • Desarrollo ni lineal. Un hilo narrativo muy leve, y sin guías intrusivas que te lleven de la mano.
CONTRAS
  • Precisamente, este tipo de desarrollo puede dar lugar a momentos confusos, sobre todo al principio.
  • Los objetivos para superar la historia son muy sencillos, y apenas representan todo lo que se puede hacer.
  • Caídas de frames ocasionales. Puede hacerse repetitivo a la larga.
80%Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
78%

2 Respuestas

  1. moripi

    Parece que esto de los juegos para relajarse es trendy… ;)

    Muy buen análisis, Sr_Escribano. Con el precio que tiene, hasta me has dado ganas de darle una oportunidad, a ver si me ayuda a pasar un veranito menos estresado de lo que espero!

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