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Tras el relativo fiasco de la primera entrega (puedes leer nuestro análisis AQUÍ aunque, curiosamente, ya no está a la venta en ninguna tienda digital), Saber Interactive vuelve a la carga con NBA 2K Playgrounds 2 tratando de aprovechar los buenos mimbres de su creación original para ofrecernos el arcade de basket que los amantes de este género ansiamos desde el último NBA Jam que catamos allá por 2010. Como evidencia su flamante nombre, han contado con la ayuda de 2K Sports, autoridad máxima en el terreno del baloncesto electrónico, algo que motivó un retraso en su estreno de varios meses que fue anunciado días antes de su fecha de lanzamiento oficial, el pasado 22 de mayo. La espera ha terminado y, con la temporada NBA recién iniciada, el juego llega a Nintendo Switch con ganas de agradar.

 

NBA 2K Playgrounds 2: Ball Without Limits

 

In your face!

NBA 2K Playgrounds 2 conserva la esencia de la primera parte pero, afortunadamente, ha mejorado en muchos aspectos. Por si hay alguien despistadete, tenemos de vuelta los enfrentamientos rápidos 2 contra 2 en los que podemos elegir a los protagonistas de entre una serie de cromos de 400 jugadores de todos los tiempos, que iremos desbloqueando conforme vayamos canjeando por sobres los puntos o monedas que vamos ganando en los partidos. El estilo de juego sigue siendo el de un arcade desenfadado, con pachangas que se saltan gran parte del libro de reglamento y están repletas de acciones que desafían las leyes de la física, pero con un cierto toque estratégico que le aporta profundidad al desarrollo de los encuentros.

 

“¿A que me como el aro por sobrao?”

El esquema de control es sencillo e intuitivo y tardamos muy poco en estar poniendo unos buenos “pinchos de merluza” a nuestros rivales o haciendo auto alley-oops que provoquen el delirio del respetable. Aunque, eso sí, nuestro éxito en ataque depende en gran parte de que dominemos el timing de los lanzamientos. Para ello contamos con un renovado medidor cuyas zonas de acierto varían de tamaño dependiendo de la posición desde la que efectuemos el tiro, lo presionados que estemos y, sobre todo, del baloncestista que manejemos. Por poner un par de muestras, Curry tendrá una franja de puntería amplia para los triples mientras que la de Shaq será grande cuando lanza dentro de la zona. Tras soltar el balón (y el botón) se nos muestra un porcentaje que indica la efectividad que vamos a tener, aunque en ocasiones no es del todo preciso y nos encontramos fallando bandejas bajo el aro o anotando un triple que contábamos errar pero que, si clavamos el momento exacto, sumamos como un punto extra a nuestro marcador.

 

Otro aspecto fundamental es la gestión de la barra de resistencia de nuestros jugadores, que no sólo disminuye al correr sino que también decrece cuando damos empujones o driblamos, teniendo que esperar unos segundos para que se recargue. Saber Interactive ha mejorado su implementación con respecto al año pasado pues, a pesar de que facilita que las pachangas no se conviertan en correcalles, no ralentiza el tempo en exceso, siendo incluso posible cruzar la cancha sin que se agote del todo, algo impensable en la edición anterior. Aun así, si queremos ser efectivos sobre la pista en todo momento, debemos calibrar nuestras acciones, especialmente en defensa, donde, por ejemplo, no es recomendable apretar el botón de robo insistentemente porque el cansancio aparece rápidamente y nos convertimos en un coladero.

 

Si no paramos la barrita dentro de los límites de la zona de acierto, ¡fallo seguro!

 

Esto puede suponer uno de los mayores problemas durante los encuentros, ya que, de primeras, es un poco complicado acertar con el momento exacto para intentar un robo o incluso un tapón, lo que nos fuerza un poco a abusar del aporreo compulsivo de los pulsadores correspondientes con un éxito bastante aleatorio. Los rebotes también vuelven a representar un lunar durante las pachangas y hacerse con uno sigue siendo más una cuestión de fe que de habilidad, así que repito mi recomendación del análisis de NBA Playgrounds: dejad a vuestro “compañero CPU” como encargado de cazar todos los rechaces. Asimismo, tampoco se ha mejorado el molesto tiempo de parón que provoca el equipo manejado por la consola al no sacar con rapidez tras encajar canasta, algo que corta de manera acusada el ritmo y el espectáculo.

 

¡Que me toque el Gordo!

Una de las características novedosas del debut de la saga Playgrounds, y que aparece de nuevo en esta edición, es la existencia de potenciadores especiales. A medida que un equipo realiza todo tipo de acciones espectaculares, tanto en defensa como en ataque, o entra en racha, se va llenando el denominado medidor de lotería, que este año pasa de ser una triste barra a tener forma de balón “neon-style”. Una vez repleto, obtiene un potenciador aleatorio que momentáneamente le otorga ventajas o pone en aprietos al dúo adversario. En mi opinión, esta es la verdadera salsa de los partidos, ya que te obliga a desplegar un estilo lo más vistoso posible para intentar obtener una de estas ayudas para alterar el marcador de forma rápida.

 

Congelar el aro rival es más efectivo que un tapón de Mutombo.

 

Hay un total de 10 diferentes y, además de los conocidos “Tiro a Contrarreloj” o “Balón Supercargado”, contamos con algunos nuevos como “Superpotencia” (una mejora en todos los atributos de nuestra pareja) o “Aro Congelado” (el equipo rival no puede anotar mientras no rompa la capa de hielo con varios intentos de tiro o mates). Hay potenciadores más efectivos que otros, pero este año es más importante que nunca saber aprovecharlos, ya sea a favor o en contra, pues la CPU los usa con mayor eficiencia.

 

Aprovechando varias circunstancias podemos lograr canastas que sumen muchos puntos.

 

Novedades de temporada

La renovación más evidente de esta segunda entrega de NBA Playgrounds se da en los modos de juego, aunque siguen siendo limitados. Decimos adiós al modo Torneo y damos la bienvenida a las Temporadas NBA, que podemos afrontar en solitario o con un amigo (offline u online). Lógicamente nuestro objetivo es ganar el anillo y para ello nos enfrentamos a todos los equipos de nuestra misma conferencia y, si nos clasificamos, disputamos los correspondientes playoffs. Una vez nos proclamamos campeones, desbloqueamos un jugador legendario del conjunto que hayamos elegido. Podemos optar por cuatro niveles de dificultad para los encuentros, que no tienen nada especial con respecto a los que podemos jugar en otros modos salvo las canchas, que presentan un diseño genérico pero específico para cada una de las 30 franquicias de la liga, con colores, paneles y carteles entre el público individualizados. Lamentablemente, es una modalidad que probablemente os aburra con rapidez, pues son necesarios un mínimo de 23 partidos (de 3 minutos) para proclamarse campeón, con lo que la relación “tiempo dedicado-recompensa” no es demasiado atractiva. Si a esto le sumamos que en caso de ser eliminados en cualquier momento tendremos que volver a empezar la temporada desde el principio, cualquiera puede desanimarse a repetir el proceso.

 

 

Otra incorporación novedosa es el Concurso de Triples, con un desarrollo sencillo, pero que nos aporta momentos divertidos, sobre todo si nos picamos con algún colega. Las partidas son al mejor de 3 rondas y, obviamente, gana cada una de ellas el jugador que más puntos consiga tras lanzar durante 1 minuto y diez segundos… o más porque, entre los cinco balones que hay en cada carro, uno de ellos nos proporciona 5 segundos extra si lo encestamos, mientras que el final, que es tricolor, vale triple. La mecánica es sencilla, puesto que los movimientos están totalmente automatizados (lo cual genera un ritmo de concurso un tanto extraño) y lo único de lo que debemos preocuparnos es de parar la barra del medidor en la zona verde para tener éxito en nuestro tiro.

 

¡Esta la enchufo!

 

Como es lógico, también contamos con el típico modo Exhibición, que ha recibido un lavado de cara que le ha sentado muy bien. En él jugamos contra la CPU o con hasta otros 3 humanos (online u offline) y tenemos la capacidad de personalizar una buena cantidad de parámetros que van desde la dificultad y duración de los encuentros hasta el modelo de balón, pasando por la elección de la cancha, donde podemos escoger entre 10 totalmente nuevas y situadas en vistosas localizaciones por todo el mundo, como las caóticas calles de Seúl o el paisaje del Gran Cañón, así como algunas especiales como la que apareció en una reciente actualización con motivo de Halloween.

 

En Campeonato Playgrounds, la modalidad puramente online y que esta vez sí está habilitada de salida en la versión para Switch, podemos disputar partidos competitivos o cooperativos y concursos de triples, siendo nuestros rivales elegidos mediante un matchmaking automático (que, de momento, se ha mostrado rápido y eficaz) o invitando a amigos. En cada uno de los tipos de enfrentamiento vamos ascendiendo o descendiendo de división según nuestro historial de victorias y derrotas, lo que eleva el carácter competitivo de NBA 2K Playgrounds 2 a su máximo exponente y probablemente sea aquí donde exprimamos mayor cantidad de horas.

 

Sipi, nopi (2018 Edition)

Los grandes protagonistas de esta saga son, sin duda, las estrellas de la NBA y el objetivo último del juego sigue siendo desbloquear todas las cartas que los representan y así poder utilizarlos en las canchas. Este año la cifra de baloncestistas de todas las épocas ha crecido hasta los casi 300, con 200 más prometidos para próximas actualizaciones y, aunque sigue habiendo algunas ausencias notables, gracias a la participación de 2K, es difícil que tu ídolo favorito no esté representado ya que se han incorporado algunos nuevos licenciados, entre los que destacan Kobe Bryant, Kareem Abdul-Jabbar y el GOAT Michael Jordan. Eso sí, se me ha hecho raro ver que algunos de los cambios de equipo que ha habido antes del inicio de la temporada no han sido reflejados y podemos ver como, por ejemplo, Isaiah Thomas o Luol Deng aún están en los Lakers.

 

Si optamos por comprar cartas de jugadores sueltas, tendremos que ahorrar unos cuantos Baller Bucks más.

 

Como novedad importante, este año todos los baloncestistas parten de un nivel bronce, con atributos bajos aunque adaptados a sus aptitudes reales, pero podemos aumentar sus capacidades jugando y superando determinados retos hasta llegar al nivel diamante, que debería reflejar las habilidades reales (y algo más) de cada estrella. Al empezar nuestra primera partida somos obsequiados con unos cuantos sobres de donde sacamos los primeros jugadores que podemos manejar y otro que incluye prendas de ropa de lo más estrafalarias con las que podemos personalizar la apariencia de nuestros atletas dándoles el estilo que más nos guste. A partir de este momento tenemos que comprarlos y para ello debemos ganar cualquiera de las dos divisas de NBA 2K Playgrounds 2: los Baller Bucks y los Golden Bucks. Los primeros se obtienen echando horas en las pistas y nos sirven para adquirir los sobres con jugadores o hacernos con nuestros cracks favoritos individualmente. Una de las cinco cartas incluidas en este primer tipo de sobres contiene cierta suma de Golden Bucks, válidos únicamente para comprar los sobres con contenido estético o para hacernos con uno dorado que desbloquea a todos los deportistas de una tacada. El proceso de ahorro de ambas monedas es lento, especialmente en el segundo caso, y puede hacerse bastante tedioso, pero (y aquí vuelve a notarse la mano de 2K) es posible comprar Golden Bucks con dinero real, con lo que muchos usuarios han vuelto a quejarse del tema micropagos. Personalmente creo que, en este caso, el asunto no es tan sangrante como en NBA 2K19, ya que este año la obtención de cartas de leyendas en los sobres está mejor balanceada y, aunque hacerse con la lista completa sin desembolsar euros nos puede llevar muchísimas horas, no es difícil formar una pareja competitiva para el modo online en relativamente poco tiempo.

 

Aunque nos hagamos con todas las cartas desembolsando dinero real, sigue siendo necesario dedicar tiempo para aumentar las capacidades de los personajes y que alcancen su máximo nivel.

 

 

Juega con cabeza

Los gráficos vuelven a hacer gala de un estilo caricaturesco muy personal, con jugadores que han ganado en detalle, sobre todo en sus desproporcionadas cabezas, y es fácil reconocerlos sobre la cancha, especialmente a los más célebres. También ha aumentado el número de animaciones, todas ellas bastante fluidas e incluyendo numerosos movimientos característicos de los más famosos, como el famoso mate desde la línea de tiros libres de Jordan que podemos hacer durante los partidos. El framerate no llega a los 60 fps de otras versiones, pero se queda cerca y es bastante estable en todo momento. Los escenarios también han dado un salto cualitativo, con más elementos y vidilla en el público y los alrededores de las canchas, que redundan en una vistosidad del conjunto más conseguida. Como novedad nos encontramos con una segunda cámara con perspectiva isométrica que se agradece pero, por mi experiencia, no encaja muy bien con la jugabilidad del título. Relacionado con esto, personalmente echo en falta poder hacer repeticiones de las mejores jugadas para fardar en las redes con fotos inverosímiles, aunque el mayor pero en este apartado es que, nuevamente, sufrimos un bajón de calidad muy acusado en modo portátil, donde apreciamos mucha menos nitidez en la imagen durante los partidos como podéis ver en la siguiente comparativa.

 

 

En cuanto al sonido puedo decir que cumple sin más. La banda sonora es correcta pero no memorable (incluso repite el tema central del anterior juego) mientras que los efectos durante los partidos están a buen nivel, salvo algunos cánticos del público en el Modo Temporada que a mí me resultan poco creíbles en hinchadas norteamericanas, pero esto puede ser una apreciación demasiado purista. Los comentaristas siguen pasando bastante desapercibidos y en ningún momento le llegan ni a la suela de los zapatos al speaker del NBA Jam de la época de los 16 Bits.

 

Otro aspecto técnico que ha mejorado es la IA de los jugadores controlados por la máquina, ya que en esta entrega se comportan con más coherencia sobre el asfalto, especialmente en los niveles más altos de dificultad, ayudando de manera decisiva a aumentar la diversión. Nuestro compañero está más activo buscando desmarques o defendiendo, en tanto que los rivales aprovechan mejor los potenciadores en todo momento.

 

NBA 2K Playgrounds 2 – Postulándose al Premio al Jugador Más Mejorado

En su temporada de Sophomore (jugador de segundo año), la saga NBA Playgrounds salta a las canchas con el respaldo de 2K Sports y con la intención de darnos todo aquello que su antecesor no pudo. Es precisamente en los partidos donde se nota el mayor progreso, con un apartado técnico retocado y una jugabilidad más pulida que nos permite divertirnos bastante sobre el asfalto en enfrentamientos llenos de espectáculo pero no descontrolados y una variedad de posibilidades multijugador que le aporta una duración casi infinita. Fuera de las pistas es donde encontramos el lado negativo, con un sistema de progresión tedioso y unos modos de juegos escasos y poco variados que favorecen una sensación de rutina que a la larga no ayuda en exceso a que queramos completar la misión principal del título, que no es otra que desbloquear la lista completa de jugadores, sin pasar por caja. En definitiva, este año sí que podemos decir que estamos ante un competente arcade de baloncesto y que la franquicia avanza en la buena dirección, aunque el margen de mejora aún es evidente.

 

Recordad, amada muchachada: el basket es el mejor antídoto contra el frío.

 

Análisis realizado gracias a un código de descarga facilitado por 2K España.

Esta segunda entrega de NBA Playgrounds confirma que las apariencias pueden engañar. Su estilo desenfadado esconde un arcade que se toma a sí mismo muy en serio, evolucionando numerosos aspectos con respecto a su predecesor, aunque no siempre de forma acertada. Divertido sobre la cancha, pero con altas probabilidades de resultar cansino a la larga.
Nota de lectores2 Votos53
PROS
La jugabilidad se ha pulido de manera muy acertada.
Los potenciadores durante los partidos siguen aportando mucha diversión.
Jugar en compañía garantiza mucha diversión.
CONTRAS
Desbloquear todos los jugadores se hace eterno si no pasas por caja.
La resolución en modo portátil deja un poco que desear.
Algunos modos de juego más le sentarían genial.
77

2 Respuestas

  1. CubeMan99

    ¡Enhorabuena por el análisis! El primer Playgrounds no me gustó en exceso pero, por lo que cuentas, este segundo puede colmar mis expectativas, porque lo quiero para jugar partidos sueltos y no creo que me agobie el no desbloquear a los jugadores muy rápido. Esperaré a una oferta para pillarlo, pero seguro que cae.

  2. moripi

    Muchas gracias, CubeMan99. Pues, sinceramente, si lo quieres para echar partidos aislados, no te vas a arrepentir. La jugabilidad ha mejorado bastante y tan pronto encuentres el nivel de dificultad que mejor se adapta a ti, vas a disfrutarlos mucho. Y ya no te digo nada si los piques son contra colegas u online…

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