Game Cube

Nintendo GameCube cumple 20 años. Repaso a la historia de una plataforma infravalorada

¡Te queremos, GameCube!

Antes de adentrarme a fondo en este relato, he de admitir una cosa: me cuesta ser objetivo con Nintendo GameCube. A excepción de aquella NES que tanto aproveché prestada por un familiar, la consola cúbica de la gran N fue la primera plataforma de sobremesa que tuve en mi vida. Por lo tanto, pertenezco a aquella generación que vivió con pasión uno de los catálogos más brillantes que la compañía de Kyoto ha tenido hasta la fecha, pero que no llegó a tener el éxito que cabría esperar. A día de hoy, pocos son los fans de Nintendo que discuten la importancia que ha tenido GameCube en la historia de la compañía, y es que las consecuencias de los éxitos y fracasos de aquel entonces perduran hasta el día de hoy. Hoy, 14 de septiembre de 2021, se cumplen 20 años desde que la consola vio la luz en Japón por primera vez. Y en NextN hemos decidido conmemorar este aniversario recordando el contexto en el que nació Nintendo GameCube y los avances que logró.

 

Nintendo GameCube: una consola con rivales duros

Nintendo GameCube nació en unas circunstancias muy particulares: fue la primera consola de la empresa japonesa que nació estando por detrás de un titán. Para el momento de su lanzamiento, PlayStation 2 ya llevaba más de un año en el mercado. Su predecesora ya había comido bastante la tostada a Nintendo gracias a obras maestras como Metal Gear Solid o Final Fantasy VII, VIII y IX, entre otros, pero hubo algo que impulsó a la segunda consola de Sony al olimpo, haciéndola inalcanzable para cualquiera y convirtiéndola en la plataforma más vendida de la historia: la posibilidad de poder reproducir DVD en la consola, un plus en un momento en el que el formato estaba enterrando definitivamente al VHS… y la facilidad de pirateo, que hizo que millones de personas no se lo pensaran dos veces. En este contexto, y con Xbox comenzando también a convertirse en una alternativa pujante debido a la importancia que empezaron a cobrar los gráficos para los jugadores, GameCube lo tuvo muy complicado, y logró vender un total de casi 22 millones de copias. Sólo WiiU evita que Nintendo GameCube sea la sobremesa de Nintendo peor vendida de la historia. Aunque apostar por el formato MiniDVD en lugar de dar el salto al estándar también tuvo su parte de culpa…

 

Sin embargo, el tiempo ha puesto en su lugar a la consola cúbica, y no es sólo nostalgia. Analizando su trayectoria con perspectiva, es fácil ver que lo sucedido durante aquella generación comenzó a cambiar la historia de las franquicias de la gran N, algunas para bien y otras para mal. Y también se atrevió a introducir conceptos que, si bien pasaron relativamente desapercibidos en su época, fueron la primera semilla para la implantación de mecánicas sin las que sería imposible entender el formato de Nintendo Switch. Y comenzaremos por esto antes de entrar en su catálogo.

 

Super Mario Sunshine

 

Nintendo GameCube y los periféricos

La consola cúbica sorprendía cuando se miraba desde abajo, y es que tenía varios compartimentos y conectores que resultaba difícil comprender. Nintendo siempre ha sido una enamorada de los periféricos y siempre ha intentado innovar con conceptos que la mayoría de las veces acaban cayendo en el olvido (Ejembongosejem), pero que en otras ocasiones suponen una auténtica revolución para la industria. El mando de GameCube se recuerda, aún a día de hoy, como uno de los mandos más ergonómicos y cómodos que jamás se han hecho. Tanto es así, que la llegada de Super Smash Bros. Ultimate vino acompañada de un adaptador para poder utilizar el mítico mando en Nintendo Switch. Es decir, el amor de los jugadores por aquel mando provocó que se lanzara al mercado un periférico para poder seguir utilizándolo ¡3 generaciones después! Si además tenemos en cuenta que su predecesor fue el mando de Nintendo 64, que no dejó a nadie indiferente, resulta más llamativo incluso.

 

Mandos PowerA Nintendo GameCube Switch

 

 

Su hermano inalámbrico, el WaveBird, es también un paradigma de innovación en sí mismo. No tuvo mucho éxito en su momento, pero fue un adelantado a su época, como muestra la actualidad, en la que los mandos con cable ya son sólo un recuerdo del pasado. los bongos de Donkey Konga y la alfombra de baile de Dance Dance Revolution: Mario Mix son también ejemplos de cómo la gran N trataba de explorar nuevas formas de jugar, y el Wiimote y las herramientas de Wii Fit e incluso Ring Fit Adventure muestra que aquellas ideas tenían buena base pero les faltaba evolución. Por último, de entre los periféricos interesantes que tenía Nintendo GameCube, hay que destacar uno de forma especial: el Game Boy Player.

 

El Game Boy Player convirtió una consola en tres. La posibilidad de jugar a los títulos de GameBoy Advance y Color en una televisión era una absoluta locura, algo inimaginable hasta que salió ese periférico. Aunque restaba portabilidad, sumaba un catálogo extraordinario que aún se recuerda como uno de los mejores de la gran N. Y, si se piensa, fue el primer paso que dio Nintendo hacia la hibridación. El concepto aún estaba muy verde y le faltaban años de evolución, pero si se analiza fríamente, la posibilidad de jugar a un juego tanto en modo portátil como en modo sobremesa nació ahí, y ha seguido trabajándose hasta llegar al día de hoy, en el que tener esa posibilidad ya es el pan de cada día para todos aquellos que tenemos una consola de Nintendo.

 

El catálogo de Nintendo GameCube: un antes y un después

El primer movimiento de Nintendo GameCube fue muy sorprendente en su momento. Veníamos de que Mario se encargara de revolucionar la industria durante tres generaciones seguidas, pero esta vez fue su hermano el que se llevó los focos en el día de la presentación. Luigi’s Mansion supuso la primera aventura del hermanísimo como solista, y su presentación, además de ser una demostración de que el fontanero verde también podía llevar a las espaldas el peso de un título, fue una exhibición del salto que había dado la tecnología 3D de la compañía japonesa. Esa aspiradora, ese control de dirección y esa aterradora presencia del Rey Boo demostraron, literalmente desde el primer día, que la consola cúbica tenía mucho que decir.

 

La plataforma no tuvo demasiado apoyo de las third parties pero, a pesar de eso, llegó a conseguir unos cuantos títulos multiplataforma que tuvieron muy buena valoración en la época. Grandes franquicias como Splinter Cell, FIFA (y sus inolvidables spinoffs Street), Call of Duty, Resident Evil, Dragon Ball Z, Tony Hawk, Prince of Persia, Los Sims, Medal of Honor y Need for Speed, se hicieron hueco en Nintendo en esa época. Y también supuso el comienzo de una historia de amor que perdura hasta el día de hoy y que promete darnos aún muchas alegrías. Baten Kaitos fue el debut de Monolith Soft con la compañía nipona… Y a estas alturas no hace falta decir demasiado al respecto de lo prolífica que ha sido esa historia de amor. El desarrollo de los Xenoblade Chronicles, así como la colaboración de Monolith en la saga Zelda, hablan por sí solos.

 

Monolith Soft

 

También hubo hueco para títulos exclusivos de otras compañías. Metal Gear Solid: The Twin Snakes salió de forma exclusiva para GameCube, convirtiéndose en uno de los juegos más memorables de la plataforma. Resident Evil Zero, que fue exclusivo durante bastantes años, ocupó otro lugar especial. Final Fantasy Crystal Chronicles suponía el regreso de la mítica franquicia que había crecido exponencialmente desde su salto a Sony, por lo que fue recibido con cariño. Tales of Symphonia no fue exclusivo, pero se hizo un hueco en el catálogo de la consola cúbica hasta convertirse en uno de los mejores RPG de su generación, aún recordado a día de hoy. Incluso vimos a Link haciendo un inolvidable cameo en Soul Calibur II. Hasta Crash y Spyro, buques insignia de la competencia en aquella época, encontraron su hueco. Y cómo olvidar de uno de los videojuegos de conducción más desenfadados y divertidos que ha visto jamás la humanidad: Los Simpsons Hit & Run. ¡Hasta Matt Selman pide su regreso!

 

La época de las grandes franquicias

Hablando de The Legend of Zelda, por supuesto, fue una de las grandes apuestas de Nintendo. Había mucha expectativa por ver el salto gráfico desde Ocarina of Time y Majora’s Mask… Y eso jugó en contra del estilo cartoonesco de Wind Waker. La primera impresión estuvo muy dividida, sin duda. Pero, a día de hoy, y salvando algunos detalles, la aventura marítima de Link ha sido puesta en su lugar como uno de los mejores títulos de la saga. Y ese salto gráfico tan esperado se hizo desear, pero llegó. Si no habéis visto la reacción del público ante el primer teaser de Twilight Princess en el E3 de 2004, hacedlo. No tiene desperdicio. Si a esto se le suma la edición coleccionista del 15 aniversario de la saga y la posibilidad que daba el Game Boy Player (accediendo así a los Oracle, Link’s Awakening DX y el port de A Link To The Past), Nintendo GameCube acogió a todos los títulos de la saga Zelda hasta la fecha, sin excepción. Cuánto daríamos por seguir teniendo esa posibilidad…

 

 

El fontanero bigotudo, por su parte, expandió sus horizontes hasta lo nunca visto hasta el momento. Al margen del lanzamiento del incomprendido Super Mario Sunshine, marcó un hito definitivo en sus spinoffs RPG con Paper Mario: La Puerta Milenaria, que sigue siendo considerado el mejor de su propia saga 15 años después. Pero ahí no se quedó la cosa. Los karts del fontanero contaron con copiloto por primera vez. Hubo hasta 4 ediciones de Mario Party, cada cual más loca y divertida. El tenis y el golf, que ya eran habituales, recibieron numerosa compañía en la consola cúbica. Mario comenzó a bailar, a jugar al baloncesto, al fútbol y al béisbol. Aunque su salto más significativo vino en la siguiente generación, uniéndose a Sonic en los juegos olímpicos, en GameCube se sentaron las bases de la inacabable versatilidad deportiva del icono de Nintendo.

 

Análisis Super Mario 3D All-Stars Super Sunshine

 

También fue la primera vez que Pokémon se atrevió a explorar nuevos horizontes sin abandonar su género. Tras el indiscutible éxito de Pokémon Stadium en Nintendo 64, los fans echaban de menos la posibilidad de jugar una aventura en sobremesa, una que no se limitara a los combates. Y este deseo llegó con Pokémon Colosseum y Pokémon XD: Tempestad Oscura, dos títulos que mostraron una cara más adulta y oscura en la saga, esa cara que los jugadores que hemos crecido con los monstruos de bolsillo echamos en falta ver con más frecuencia, para sentir que la saga sigue creciendo con nosotros y que no nos ha dejado atrás. Sí, es duro admitir que nos hacemos mayores…

 

Pokémon Colosseum

 

Fire Emblem, por aquel entonces, era una saga que apenas se conocía en occidente, pero Super Smash Bros. Melee inició una ola de curiosidad hacia ella introduciendo a Marth y Roy. Tras una primera e interesante aparición en Game Boy Advance, fue la sobremesa cúbica la anfitriona de uno de los títulos más sólidos de la franquicia: Path of Radiance. Acompañado de su secuela para Wii, este título supone una de las historias más potentes que ha presentado el RPG táctico de Intelligent Systems (colando posteriormente a Ike, su protagonista, en Super Smash Bros.), y aunque su explosión definitiva no se produjo hasta Nintendo 3DS, fue en esta generación donde se puso la primera piedra. Lo mismo sucede con Dobutsu no Mori… O, mejor dicho, con Animal Crossing. Nintendo GameCube fue la primera plataforma que acogió a la franquicia animal en occidente. Después vino todo lo demás. A día de hoy, esta saga es uno de los pilares fundamentales de la gran N, y esto no sería posible sin haber dado aquel primer paso hace veinte años.

 

Metroid, que está de rabiosa actualidad gracias al inminente lanzamiento de Dread, dio también un salto muy importante en esta generación. Metroid Prime se atrevió a sacar a Samus de la bidimensionalidad por primera vez, dándole una aventura en 3D que no necesita presentación. Metroid Prime: Echoes terminó de apuntalar la estructura que su predecesor había esbozado, y a pesar de ser una saga de nicho, sigue siendo una de las más queridas a día de hoy. No en vano, el cuarto capítulo de este arco es uno de los lanzamientos más esperados por los usuarios de Nintendo Switch.

 

Metroid Prime 3 HD

 

Donkey Kong fue un verso libre en esta generación. Dejó a un lado sus tradicionales aventuras en plataformas para entregarse por completo al ritmo sandunguero. Es cierto que Donkey Konga, a día de hoy, no se encuentra entre los títulos más recordados por los fans, pero merece la pena recordar lo fuerte que apostaron por ese formato que tuvo ¡hasta 3 secuelas! Con su segunda y tercera parte y con Donkey Kong Jungle Beat, el amado gorila con corbata no fue capaz de escapar del ritmo de la música. Algo parecido sucedió con Wario, que a pesar de no haber encontrado su hueco en el 3D con Warioworld, sí se apoderó de un terreno inexplorado con Wario Ware, encontrando un formato que sigue más vivo que nunca.

 

También fue una época para el nacimiento de nuevas IP, aunque la suerte de éstas fue dispar. El imparable éxito de Resident Evil animó a la gran N a lanzarse a la aventura de crear un título de terror, y el resultado fue el memorable Eternal Darkness, supervisado por Iwata y Miyamoto en persona. También vimos por primera vez a Hideki Kamiya, antes incluso de la fundación de Platinum Games, con una de sus obras más recordadas: Viewtiful Joe. Eternal Darkness se quedó ahí, Viewtiful Joe tuvo varios títulos… Pero ninguno llegó tan lejos como la gran invención de Miyamoto en aquel momento. Los inocentes y adorables Pikmin, como el tiempo ha demostrado, llegaron para quedarse. Fueron uno de los primeros títulos exclusivos de Nintendo GameCube, una de las primeras IP first party de nueva creación en la consola, y sin duda, la que más lejos llegó de ese catálogo. Aún esperamos sentados la cuarta parte.

 

 

Pero no todo son alegrías, y hay franquicias que se encuentran en la otra cara de la moneda. Kirby sólo recibió un título en la consola cúbica, pasando desapercibido en esa generación, aunque siga vivito y coleando a día de hoy. Menos suerte tuvieron StarFox y F-Zero. La atrevida apuesta por el cambio de género de StarFox Adventures no fue del todo bien recibida por todo el mundo, y aunque algunos recordamos aquel título como una nueva forma de ver la saga, su trayectoria a partir de ahí fue irregular. Acompañado por StarFox Assault en aquella generación, totalmente ausente en Wii, con dos nuevos títulos en Wii U… Pero desaparecida desde entonces. Mucho peor lo han tenido los vertiginosos pilotos de velocidad. F-Zero GX fue uno de los grandes títulos de Nintendo GameCube. Y ahí se quedó. Desde entonces, no hemos vuelto a ver al Capitán Falcon y compañía recorriendo sus veloces circuitos. Fue el adiós de la franquicia, al menos hasta que la gran N se anime a recuperarla, si es que eso ocurre.

20 años de esa consola que tanto nos dio

Nintendo GameCube vio nacer a los Pikmin, al rey Boo, a Bowsy, a Midna, a Ike, a Samus Oscura. Nos trajo Resident Evil a Nintendo. Convirtió a Super Smash Bros. en lo que es a día de hoy, tanto que Melee, por encima de sus sucesores, seguía siendo utilizado para las competiciones oficiales hasta hace apenas tres años. Nos mostró al Ganondorf más humano, la cara más tenebrosa de Hyrule y del mundo Pokémon, nos enseñó que Mario podría jugar literalmente a lo que quisiera. Nos presentó a Monolith Soft y que se atrevió a coquetear con la hibridación y con los mandos inalámbricos antes de que esto se convirtiera en el estándar del mercado. Nos hizo bailar y tocar los bongos antes de que Wii asentara los controles por movimiento. Y seguramente me esté dejando grandes cosas en el tintero… Pero estaré encantado de que nuestros lectores hagan su aportación en este homenaje a una de las consolas más infravaloradas de Nintendo. Feliz cumpleaños, GameCube, y gracias por tanto.