Dreamscaper

Análisis Dreamscaper – Nintendo Switch. Psicología a través de los sueños

Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
4926 MB
Nuestra puntuación
85

El género de los roguelite es uno de esos géneros que se han visto muy beneficiados por el increíble crecimiento de la escena indie durante los últimos años. Tras adoptar el concepto mazmorrero de los The Legend of Zelda en 2D y darle una fabulosa de tuerca mediante la generación procedural (que no aleatoria) de mapas, este género ha patentado su propio estilo, basado en el ensayo y error, pero fundamentando su progresión en las metas conquistadas en cada intento de superar las mazmorras. Aunque el listón, también hay que decirlo, está por las nubes, porque algunos de los videojuegos más memorables de la última década han llevado este género a lo más alto, incluso a pelear por el codiciado GOTY en el año 2020. Con estos precedentes, es complicado hacer un planteamiento que iguale, y ya no digamos supere, a sus predecesores. Y ante esta realidad, la respuesta siempre suele estar en la innovación. Y esto es lo que busca Dreamscaper.

 

Con todo esto en mente, está claro que el equipo de Afterburner Studios tenía un reto muy grande por delante, más aún si se tiene en cuenta que Dreamscaper es su primer proyecto. Algo sí os podemos asegurar antes de entrar a estudiar a fondo este título, y es que han jugado una carta que no es demasiado común en el género. Y es que el juego, además de un roguelite, es una historia muy real y muy cercana. El mazmorreo aquí se encuentra en el terreno de los sueños, pero… ¿Qué sucede cuando despertamos de ellos? Acompañadnos, porque estamos a punto de contároslo. Y poneos el cinturón, porque el viaje es intenso y está lleno de curvas pronunciadas.

 

 

De Backhill a Redhaven

Dreamscaper nos mete en situación de forma enigmática. Tardamos un poco en descubrir que nuestra protagonista, llamada Cassidy, es una chica que ha dejado atrás su aldea natal, Backhill, huyendo de su pasado. Miembro de la que antaño era una familia feliz, ha establecido su nueva residencia en la ciudad de Redhaven, y no mucho después descubrimos lo que le atormenta: su querida hermana murió tiempo atrás a una edad muy temprana. Y esto provoca que Cassidy, incapaz de superar su pérdida, concilie el sueño de una forma bastante peculiar: cada noche es víctima de sueños lúcidos en los que se ve obligada a combatir, de forma totalmente literal, a sus pesadillas y miedos.

 

En este concepto se basa la jugabilidad del título. Las mazmorras son los sueños de Cassidy, construidos a través de los recuerdos de su infancia. Los escenarios procedurales nos llevan a un viaje por el pasado de la protagonista, en el que los monstruos de cada sala son las pesadillas y el jefe de cada zona una manifestación de los problemas de Cassidy: el miedo, la soledad, la negatividad… Un recorrido por un total de seis sueños de los que, eso sí, es bastante fácil despertar. Porque cuando morimos, Cassidy despierta de su sueño y se ve obligada a enfrentarse, una vez más, a su vida real en Redhaven.

 

Dreamscaper

 

Dreamscaper y el inmenso mundo de los sueños

En el interior de los sueños, Cassidy es una guerrera avezada. Combatimos con la ayuda de distintos objetos o «ensoñaciones» equipables. Las armas cuerpo a cuerpo y las armas a distancia definen nuestro estilo de pelea. Los zapatos determinan nuestra forma de esquivar ataques, y los escudos, nuestro tipo de defensa. Por último, tenemos a nuestra disposición dos ataques lúcidos, habilidades especiales que podemos utilizar en combate para dar fuertes golpes mágicos a nuestros contrincantes. Conseguimos todos estos elementos de forma aleatoria a medida que avanzamos por los sueños, y cuanto más lejos llegamos, mejor calidad tiene el equipamiento que encontramos, al que se unen otro tipo de ensoñaciones acumulables que alteran nuestras estadísticas (ataque, defensa, salud, capacidad de curación, potencia de estados alterados, etc) e incluso nos dan ayuda en forma de pequeños esbirros con ganas de dar guerra.

 

Este equipamiento se va ampliando a medida que progresamos en el juego, y es realmente inmenso: hay 22 armas cuerpo a cuerpo, 16 armas a distancia, 8 tipos de zapato, 15 escudos y 37 ataques lúcidos. Cada vez que utilizamos uno de estos recuerdos, ganamos dominio de ellos, y cuando conseguimos dominarlos al 100%, cada uno nos otorga un efecto adicional. Por lo tanto, hay muchas formas de personalizar nuestro estilo de lucha y podemos pasar muchas horas familiarizándonos con cada elemento y decidiendo cuál se adapta mejor a nuestro estilo de combate. Los hay más ágiles y débiles, más lentos y potentes, teledirigidos, localizados, en área… La lucha en Dreamscaper es, si se me permite la broma, un mundo de ensueño.

 

Dreamscaper

 

Crecimiento personal y espiritual

Pero el progreso en Dreamscaper no se basa únicamente en las armas. Por el camino encontramos obstáculos para abrir puertas, y necesitamos bombas o llaves para eliminarlos. Hallamos recuerdos de Cassidy que nos ayudan a reconstruir su pasado e ideas que recordamos una vez despiertos y que tenemos que materializar. También encontramos salas secretas que sólo se abren con bombas y que es necesario visitar si queremos completar cada sueño al 100%. Conseguimos por el camino relojes de arena, que representan la divisa de nuestros sueños. Dentro del sueño podemos invertir esos relojes de arena en comprar nuevo equipamiento, salud, llaves o bombas, y vender el equipamiento descartado para conseguir más relojes. Pero hay otro tipo de ganancias que son las que realmente definen el progreso de nuestro personaje a lo largo de la partida.

 

Encontramos hasta cuatro tipos de «puntos de experiencia» en nuestros sueños: Determinación, chispa, inspiración y cristal. Estos cuatro elementos, a diferencia de los relojes de arena y todo el resto del equipamiento, se mantienen en nuestro inventario después de nuestra muerte. Encuentran su uso en el exterior de los sueños y definen el progreso de Cassidy. Los conseguimos comprándolos, matando a algunos monstruos y, sobre todo (y en el caso de la chispa, exclusivamente) peleando contra los jefes. Y hay buenas noticias para los que no disfrutan demasiado repitiendo jefes: una vez derrotamos a cada jefe, podemos saltárnoslo en los siguientes intentos, acelerando nuestro progreso en intentos sucesivos si así lo queremos, a cambio de conseguir menos recompensa y no contabilizar la partida de cara a algunos logros.

 

 

Accesibilidad intuitiva

Uno de los detalles más finos de Dreamscaper es la buena comunicación que efectúa a través de los mapas de las mazmorras. Las salas mostrarán iconos en pantalla siempre que aún contengan algo. Es decir, si tras derrotar a los enemigos nos hemos olvidado de recoger un reloj de arena, una ensoñación, una idea, una bomba, una poción o cualquier otra cosa, el mapa nos lo mostrará, y esa casilla no se vaciará hasta que lo hayamos recogido. Esto ayuda en nuestro progreso, siendo una fantástica función para los más despistados. También hay un «modo lúcido» en el que Cassidy gana fuerza personal tras cada muerte y progresa con más facilidad. Y si nos parece demasiado fuerte, podemos reiniciar esa lucidez o simplemente desactivarla. Por lo tanto, la accesibilidad está muy bien lograda, adaptándose a cada jugador a gusto personal y apoyándole con eficacia durante la aventura.

 

Eso sí, no hay que dejarse engañar: Dreamscaper es un desafío. Incluso puede seguir siéndolo cuando ya hayamos mejorado mucho y dominado los estilos de combate, y es que se pueden desbloquear varios niveles de dificultad, y éstos son también personalizables: Podemos elevar el número de enemigos, el daño recibido, el tamaño de las mazmorras y la fuerza de los jefes. Cada uno puede elevarse dos veces, llegando a un total de 8 niveles de intensidad, que al funcionar con esa estructura, también son muy personalizables. Cada uno puede afrontar los retos y desafíos de la forma que quiera, sabiendo que, si fracasa, despertará del sueño y volverá al mundo real.

 

Dreamscaper

 

¿Y qué pasa en el mundo real de Dreamscaper?

La principal novedad que introduce Dreamscaper respecto a otros títulos de su mismo género es la actividad que introduce fuera de las mazmorras. Cuando despertamos, tenemos la oportunidad de recorrer varios lugares de Redhaven, y también de interaccionar con sus habitantes. En total, podemos establecer relación con siete personajes. Y aquí reside una de las claves. Nuestra afinidad con estos personajes, cada uno con su personalidad y sus inquietudes muy definidas, asciende hasta ocho niveles a medida que hablamos con ellos y les hacemos regalos. Cada uno de esos niveles supone una bonificación estadística que tiene efecto dentro de los sueños. Es decir: relacionarnos con nuestros vecinos y amigos nos ayuda a superar los sueños.

 

Cada vez que subimos un nivel de afinidad con un amigo, sucede una conversación en la que vamos conociendo mejor a los personajes y observando con claridad el progreso de esas relaciones. Cassidy va abriéndose poco a poco y mostrando sus sentimientos, pasando de hablar con frialdad a hacerlo de forma mucho más cercana. Y esto nos ayuda a ser testigos en primera línea de un proceso mental que no es otra cosa que un retrato de la depresión. Un retrato que nos muestra cómo, a través de enfrentarse a sus propios miedos y apoyarse en las personas que le importan, se va volviendo más fuerte y más capaz de sobreponerse a ese pasado del que tan firmemente intenta huir. Una historia muy cercana y real en la que es muy sencillo encariñarse con los personajes y que hace que Dreamscaper golpee el corazón de una forma muy especial.

 

Dreamscaper

 

Los sueños influyen en la realidad

Además de relacionarnos con nuestros amigos, en la ciudad de Redhaven encontramos más cosas que hacer. Usamos la determinación conseguida en nuestros sueños para meditar, consiguiendo así mejoras permanentes como más salud, más daño, más duración de efectos y otro tipo de bonificaciones. Usamos el cristal para soñar despiertos, lo que nos permite introducir nuevos elementos en las mazmorras: salas de vida, salas con puzles y recompensas, salas de desafío y objetos que nos ayuden desde el inicio. Utilizamos la chispa para materializar esas ideas que nos encontramos dentro de los sueños. Estas ideas son ensoñaciones, es decir, armas, escudos y ataques lúcidos que no aparecerán en las mazmorras hasta que los hayamos fabricado estando despiertos.

 

Por último, están las recetas. Paseando por Redhaven nos encontramos recetas de fabricación de objetos. Estos objetos se fabrican mediante la inspiración que conseguimos en los sueños, y sirven para regalárselos a nuestros amigos, mejorando así nuestra relación con ellos. Cada vecino tiene seis intereses personales, y por lo tanto, preferencia por objetos relacionados con esos intereses. Es realmente divertido experimentar y ver cuáles son los objetos favoritos de cada vecino. Incluso en un detalle tan aparentemente pequeño como ése, Dreamscaper tiene investigación para rato.

 

Además de todo esto, estar despiertos nos da la posibilidad de consultar nuestro diario. Éste nos permite seleccionar con qué amigo queremos vincular nuestra afinidad en cada partida, para así conseguir sus bonus. Podemos personalizar el equipamiento inicial, escogiendo entre las ensoñaciones ya desbloqueadas o, simplemente, dejándolo al azar. Podemos consultar los recuerdos recogidos por el camino, para disfrutar así a nuestro ritmo del gran puzle que es el pasado de Cassidy. Y accedemos a una inmensa lista de logros, que nos recompensa por dominar piezas de equipamiento, superar a jefes, completar sueños al cien por cien, recoger recuerdos, e incluso por mejorar nuestra relación con nuestros vecinos.

 

 

La inmensidad de Dreamscaper

En total, todo esto nos lleva a una nada despreciable cantidad de entre doce y quince horas para conseguir enfrentarnos por primera vez al último jefe… Para darnos cuenta de que el juego no se termina ahí. Si queremos descubrir el verdadero final de Dreamscaper, hay que cumplir una condición indispensable: enfrentar al último jefe después de haber desarrollado todas nuestras relaciones al máximo. Sólo de ese modo podemos ser testigos de la verdadera conclusión de la historia de Cassidy. Completar al jefe final por primera vez supone completar aproximadamente el 50% del contenido del juego. Es decir, después de afrontar por primera vez a ese jefe, queda aún mucho camino por recorrer antes de disfrutar de la resolución.

 

Se trata, por lo tanto, de un juego bastante generoso y amplio, especialmente si tenemos en cuenta que se trata de un indie con un precio de 20 euros. Pero es que la cosa ni siquiera se termina ahí. Lo primero que vemos al abrir el juego es un mensaje de agradecimiento del estudio desarrollador, avisando que está previsto añadir más contenido en el futuro. Es decir, incluso si terminamos el juego actualmente, aún tendremos contenido para rato. En la relación entre dinero invertido y horas de diversión, Dreamscaper es un sobresaliente.

 

Dreamscaper

 

Los sentimientos no tienen rostro

Dreamscaper no entra únicamente por los sentimientos y la diversión, también por los ojos y los oídos. Su carátula oficial, que muestra a Cassidy en 2D y con rostro, engaña: se trata de un título desarrollado plenamente en tres dimensiones. El estilo artístico, eso sí, es bastante peculiar. Los personajes no tienen rostro, lo que hace pensar que son más importantes sus sentimientos que su aspecto. Los escenarios procedurales evolucionan conforme avanzamos en los sueños, volviéndose menos mundanos y más oníricos, dejando así hueco a la fantasía y la imaginación. Y este diseño hace mucho favor a una jugabilidad roguelite que resulta realmente fluida y satisfactoria, tanto a los mandos como a nivel visual.

 

Lo que más sorprende de esto es la inclusión de un Modo Rendimiento que, honestamente, no aporta nada en Nintendo Switch. El Modo Rendimiento mejora el rendimiento a costa de reducir la calidad de imagen. Y la verdad es que a la híbrida no le cuesta nada funcionar con ese modo desactivado. La fluidez es muy satisfactoria ya de por sí, incluso en modo portátil. El Modo Rendimiento, de hecho, juega en su contra, mostrando los escenarios más borrosos y desdibujados, y se hace especialmente molesto si jugamos fuera del dock. Se entiende que este modo quizá sea útil en la versión de PC, pero en la versión de consola no aporta nada positivo.

 

Dejamos para el final otro aspecto muy brillante del título: la banda sonora. Las composiciones originales, principalmente a piano, completan a la perfección la atmósfera que busca crear Dreamscaper. Cuando estamos despiertos, las melodías tienen un tono nostálgico. Cuando dormimos, van oscilando y evolucionando, pasando de la melancolía y la tristeza a la tensión y la angustia en función de los escenarios. Llegan incluso a ser pegadizas tras varias horas de juego. No se entiende la ambientación del título sin su banda sonora, y no hay mejor señal posible de que las composiciones son muy acertadas.

 

Apenas hemos puesto pegas hasta el momento, y la verdad es que este título es uno de ésos que se resisten firmemente a mostrar defectos, haciendo gala de una gran solidez en la gran mayoría de sus aspectos. De hecho, al margen de ese Modo Rendimiento que resulta innecesario en Nintendo Switch, sólo hay un detalle más que señalar: aún queda trabajo por delante en los textos. Hay algún que otro error de traducción al español, además de algunos errores en códigos HTML que hacen que las definiciones de alguno de los objetos no se visualicen correctamente y muestren cosas que, con el código bien escrito, no deberían verse. Pero estos errores son anecdóticos, minoritarios, y no suponen más que un minúsculo lunar en un gran trabajo.

 

 

Dreamscaper – Morir, dormir, tal vez soñar

Dreamscaper es, probablemente, una de las experiencias narrativas más originales y peculiares de los últimos tiempos. Mediante su sutil y pausado relato alegórico, muestra de forma literal las pesadillas a las que se enfrenta alguien incapaz de superar una pérdida, sumido en la depresión. Y lo hace de una forma indudablemente divertida y adictiva, sumiéndonos en un amplísimo abanico de posibilidades en el que podemos vivir la aventura de la forma que nosotros queramos. Y es que este título conquista una cima que no siempre es sencilla: conseguir que el fracaso sea tan interesante como el éxito, o en algunos casos incluso más. Si hay que despertar de una pesadilla, o si hay que debutar en el mundo de los videojuegos, mucho mejor hacerlo así, como lo ha hecho Afterburner Studios.

 

DreamscaperHemos analizado Dreamscaper gracias a un código digital cedido por Freedom Games. Versión analizada: 1.0.5.7

 

Dreamscaper
Cuesta mucho querer despertar
Una fantástica y original forma de tratar un tema tan profundo como la depresión y la pérdida. Dreamscaper consigue hacer algo que no es fácil: que el fracaso sea tan productivo como el éxito. La versatilidad y capacidad de personalización hace que sea un título con muchísimo que ofrecer y en el que los problemas técnicos apenas logran empañar el resultado.
PROS
Trata un tema muy doloroso con mucho cariño, humildad y cercanía
La amplitud de personalización es casi infinita
Consigue que fracasar sea tan interesante (o más) como tener éxito
¡Y aún han prometido más contenido!
CONTRAS
El Modo Rendimiento no aporta gran cosa, funciona mejor sin él
Algún que otro pequeño error de traducción y de texto
85