Análisis The Rogue Prince of Persia – Nintendo Switch 2. Persia se vuelve Rogue

Fecha de lanzamiento
16 diciembre, 2025
TAMAÑO DE LA DESCARGA
1,6 GB
NÚMERO DE JUGADORES
1
IDIOMAS
Español, inglés, alemán, etc.
Nuestra puntuación
82

Sin ningún atisbo de duda, Prince of Persia se ha convertido, con el paso de los años, en una de esas sagas cuyo legado ha logrado trascender más allá de su propio receptáculo jugable. Incursión cinematográfica incluida. Su innovación a la hora de crear nuevas mecánicas y otorgar mayor profundidad al plataformeo, el portento técnico con la captura de movimiento por bandera, la epicidad de sus arcos narrativos o su acertado salto al 3D son solo algunos de sus principales hitos. Aunque si que es cierto, y a The Lost Crown nos remitimos, que gran parte de su camino ha venido definido por un entorno eminentemente 2D de corte metroidvania. Y es precisamente a dicha fórmula donde pretende retrotraernos, una vez más, la serie. Eso sí, ¿qué os parecería si el Príncipe de Persia se vistiera de roguelite? Y es que Evil Empire y Ubisoft llegan dispuestos a dar un nuevo, original y fresco giro de tuerca a la saga. No te pierdas nuestro análisis de The Rogue Prince of Persia para Nintendo Switch 2 si quieres descubrir de primera mano boleadora cual ha sido el resultado final de tan singular apuesta.

 

 

Persia vuelve a estar en peligro

The Rogue Prince of Persia no llega, al menos en lo que respecta a su apartado narrativo, para causar revolución alguna. Es más, aquí nos encontramos los clichés típicos de la saga. Un príncipe algo irresponsable, un reino invadido y un ciclo espacio temporal que nos condena a revivir una y otra vez nuestra propia muerte. Dotándonos, eso sí, de las suficientes herramientas como para ser capaces de reescribir nuestro propio destino. Os suena, ¿verdad?

 

En definitiva, y aquí el meollo de la cuestión, Ctesifonte, la capital de Persia, ha caído y está en manos de los hunos y su retorcida y caótica magia chamánica. El príncipe, tras caer en combate, despierta al tercer día de la invasión en una suerte de Oasis que nos brinda las herramientas necesarias para cambiar, o al menos intentarlo, el curso de la historia. ¿Nuestra misión? Salvar Persia y, por el camino, a nuestra familia. Una historia que bien podría comandar cualquier entrega de la saga, pero que esconde bastante profundidad. Y no, no nos referimos a ningún nudo o giro narrativo. Más bien a los sentimientos del príncipe y su relación con el resto de personajes, familia real incluida.

 

 

Todo un oasis jugable

Tras el más que notable Prince of Persia: The Lost Crown, la saga ideada por Jordan Mechner parece más fuerte y viva que nunca. Y lo ha logrado, en gran parte, regresando a sus orígenes. Pues bien, The Rogue Prince of Persia va, en esta ocasión, un paso más allá. No en vano, The Rogue Prince of Persia se presenta ante el jugador como un roguelite de desplazamiento lateral en 2D al uso. Sí, pese al toque persa, muy a lo Dead Cells. Y es que, efectivamente, sus co-responsables son los mismos, el estudio galo Evil Empire.

 

A partir de aquí, el juego nos invita a escoger nivel. Contando con un amplio surtido de localizaciones con diferentes enemigos, mecánicas, misiones y tesoros. Es más, algunas de esas misiones resultan fundamentales para progresar. Y es que, aunque tras la muerte regresamos al mismo Oasis, los elementos/personajes «desbloqueables» nos ayudan a progresar e incluso a desbloquear el final verdadero. Algo que, como os podéis imaginar, añade un punto de inmediatez y rejugabilidad tremendamente adictivo.

 

 

Aventura, exploración y parkour con sabor a Persia

Queda claro que la exploración, la aventura y las plataformas son algunos de los ingredientes principales de este «Rogue of Persia». No obstante, de nada serviría si no llegarán acompañados de mecánicas de juego que fomenten la fluidez y el dinamismo. Y sí, aquí podemos seguir corriendo y rebotando por la paredes mientras realizamos movimientos que bien podrían haber salido de un maestro del parkour. Algo tan efectista como práctico e intuitivo. Fusionando, por el camino, dichos movimientos con el propio entorno plataformero presente en Ctesifonte. Es cierto que, más allá de las diferentes conexiones entre cada bioma, el título no destaca por un mundo demasiado basto ni laberíntico. No obstante, luchar contra hunos, demonios y otras criaturas del caos en entornos generados proceduralmente resulta tremendamente divertido.

 

Por otro lado, pese a la simpleza de su sistema de progresión y a unos jefes algo menos desafiantes que los vistos en otras propuestas del mismo género, el núcleo roguelite hace que desbloqueemos progresivamente nuevas variables o herramientas con las que seguir progresando. Algo que nos ha empujado a querer regresar de forma inmediata a la partida tras cada muerte. Sí a todo lo anterior sumamos un sistema de combate que combina el ya mencionado componente acrobático con espectaculares enfrentamientos cuerpo a cuerpo y a distancia la experiencia final suma bastantes enteros.

 

 

Asequible e intuitivo sistema de pROGrEsión

The Rogue Prince of Persia cuenta con diversas incorporaciones muy a tener en cuenta. Por un lado, y siguiendo la filosofía hindú, el «Aliento de Vayu» se presenta como un medidor, rellenable a base de combos, que potencia nuestros movimientos y velocidad. Aportando fluidez y frenesí a una experiencia de juego ya de por sí explosiva. Por el otro, la recolección de «Cenizas del Alma» (la «moneda» del juego) nos permite, tras cada muerte, desbloquear//fabricar nuevas armas en la forja, conseguir nuevas habilidades (activas y pasivas) y adquirir nuevos ropajes en el Oasis. Conviene tener en cuenta que dichas cenizas se mantienen intactas tras morir gracias a una suerte de altares situados al comienzo del siguiente nivel. Pudiendo, eso sí, destruirlos para adquirir más cenizas. Aumentando, por el camino, el riesgo de perderlas todas si morimos durante dicho nivel.

 

Pero es que la cosa no se queda ahí. También contamos, como no podía ser de otra forma, con nuestro propio árbol de habilidades. Un espacio que, si bien no resulta definitorio, nos permite adquirir ciertas ventajas muy a tener en cuenta. A todo ello se suma un sistema de adquisición y desbloqueo de medallones, armas (+ de 100), herramientas y otros objetos que hacen que las configuraciones resulten bastante amplías. Para concluir, cada vez que se «completa» una partida el título no sólo se reinicia sino que aporta un nuevo elemento que nos permite añadir diversos modificadores/hándicaps, que modifican la experiencia y aumentan la dificultad a cambio de diversas y jugosas recompensas. A estas alturas entenderéis que resulte complicado cuantificar la duración del juego. No obstante, la cifra bien podría oscilar entre las 9 y las 20 horas a poco que decidáis completar la experiencia al 100%.

 

 

Una delicia moderna de corte persa

Entrando en terreno artístico, las sensaciones han sido, al menos en la etapa inicial de juego, algo dispares. Aunque tras varias partidas he de reconocer que la dirección artística presente en The Rogue Prince of Persia ha logrado enamorarme por completo. Visualmente, el título de Evil Empire mezcla toques de novela gráfica y cómic con un amplio surtido de animaciones y un toque a Las mil y una noches bastante resultón. Y es que, pese a su simpleza, cada nivel, escenario o plataforma cuenta con multitud de detalles y referencias a la cultura persa (y no tan persa, ojo a la referencia al príncipe del pop) con las que enriquecer la experiencia de juego.

 

En términos sonoros, la BSO, a cargo de ASADI, logra fusionar con gran acierto elementos tradicionales propios de la cultura musical persa con ritmos electrónicos. ¿El resultado? Un delicioso cóctel, que logra aportar un plus de frenetismo, potencia e intensidad con el que modernizar la propuesta final. Por otro lado, el rendimiento es bueno, tanto en el dock como en modo portátil. Aunque, a pesar de los 60 fps, en determinados momentos las ralentizaciones, los tiempos de carga y los tirones resultan, sin afectar mecánicamente a la experiencia final, algo molestos. Sí, probablemente una «Nintendo Switch 2 Edition» habría logrado sacar mucho más partido a las virtudes de la sucesora de la híbrida.

 

 

The Rogue Prince of Persia – El príncipe se vuelve rogue

He de reconocer que cuando conocimos de la existencia de The Rogue Prince of Persia no fueron pocas las dudas que asaltaron mi cabeza. No obstante, Evil Empire ha logrado dar forma a un efectista roguelite de desplazamiento lateral en 2D. Una apuesta que, pese a su esencia simplificada, logra destacar por la fluidez de sus movimientos, un intuitivo sistema de combate y diversas mecánicas que son capaces de fomentar su apartado más rogue. Por su parte, la dirección artística ha sabido, bajo una capa de chapa y pintura que parece sacada de una viñeta de cómic, combinar elementos prototípicos de la saga persa con otros de corte mucho más moderno. Actualizando, por el camino, la saga a registros que para muchos se situaban en las antípodas de Persia.

 

No, no nos encontramos ante un título de la magnitud y escala de Dead Cells. Ello es más que evidente tras unos minutos de partida. Y tampoco se trata de la propuesta más completa y profunda. No obstante, si quitamos algún que otro problema de rendimiento, el resultado final puede ser considerado como un «experimento» más que exitoso. Y es que su singular dirección artística, un más que absorbente, adictivo y refinado apartado mecánico y, en definitiva, su solida construcción hacen que no queramos soltar los Joy-Con de principios a fin.

 

 

Hemos analizado The Rogue Prince of Persia en Nintendo Switch 2 gracias a un código digital cedido por Ubisoft. Este artículo cuenta con enlaces referidos de Amazon España con los que podrías colaborar con NextN mientras realizas tu compra. Algo que en ningún caso afectó a nuestra opinión sobre el juego. Versión analizada: 1.1.1

El príncipe de los roguelite
The Rogue Prince of Persia simplifica varios elementos de los roguelite y refina su apartado mecánico y artístico para traernos un título de acción y plataformas en 2D que bien podría ser, a su manera, el sucesor de Dead Cells.
PROS
Solido y adictivo apartado mecánico y jugable
Un roguelite que, sin revolucionar, incorpora interesantes variables
Visual y sonoramente es una delicia
CONTRAS
Escaso de contenido
Algún problemas de rendimiento
Peca de sencillo
82