
De los muchos géneros que se han visto fortalecidos por la prolífica época de Nintendo Switch, entre ellos se encuentra el de la gestión de recursos, concretamente en la vertiente que algunos tienden a llamar «juegos de granjitas». El público de la consola híbrida ha acogido de buena gana varios de los referentes del género y algunas sagas clásicas han encontrado aquí su bastión. Pero no sólo de estos titanes vive el catálogo de la consola de los Joy-Con: los títulos independientes también han encontrado aquí su sitio. Y eso incluye también al talento de los desarrolladores españoles, que ya ha quedado fuera de toda duda. El título que analizamos hoy aúna todos estos factores, y probablemente muchos lectores ya lo tenían en el radar desde hace mucho tiempo. Se llama Farlands.
Distribuido por la editora española Jandusoft, uno de los principales artífices del título es un creador de contenido de sobra conocido en el panorama internetero español: se trata de Eric Rodríguez, autor del canal de YouTube Leyendas y Videojuegos. Personalmente, sigo el contenido de este creador desde hace mucho tiempo, y tenía bastantes ganas de ver cómo aplicaba su conocimiento del género y su visión crítica al desarrollo de un videojuego. Y por fin, tras un buen puñado de horas viajando en nave espacial, puedo contaros mi experiencia. Pero antes de empezar, recomiendo quitarse de la cabeza un posible estigma: esto no es simplemente «un juego de un YouTuber». Es una propuesta sólida y bien desarrollada en toda regla. ¡Empezamos!
Bienvenido a tu propio planeta
En Farlands, la historia no comienza con una granja heredada del abuelo, sino con un planeta recién comprado por cuatro perras a una inmobiliaria. Nuestro personaje aterriza en su nuevo hogar, un lugar inhabitado, con poca vida más allá de unos cuantos árboles y algunos peces, y con una cabaña destartalada. Lo justo y necesario para empezar una nueva vida desde cero en un sistema solar rico en recursos y biodiversidad, pero que se enfrenta a problemas bastante graves. La malvada megacorporación GorCorp está intentando usar todos los recursos posibles para desterrar a los habitantes del lugar y expoliar el sistema entero, reduciéndolo a la nada.
Por suerte, existe una organización galáctica, los Empíreos, capaz de detener esto, pero hay un requisito indispensable para salvar nuestro nuevo hogar: demostrar que el lugar tiene una riqueza suficiente en flora, fauna, recursos, arqueología y demás, que justifique el estatus de sistema protegido. Y es aquí donde entramos nosotros: somos los principales responsables de reunir todas esas pruebas y entregarlas como donación al Arca para conseguir que las sucias manos de Gorman, el tirano líder de la megacorporación, se vean obligadas a buscarse otro sitio en el que utilizar sus mafiosas tácticas. Es decir, convertirnos en los salvadores del sistema.
Las planetarias ideas de Farlands
La temática galáctica da a Farlands una libertad creativa de la que otros títulos del género no suelen gozar. Así, el sistema de granja se saca de la manga sus propias ideas. Como principal rasgo distintivo, no contamos con las clásicas cuatro estaciones, sino con tres: la estación templada, la estación cálida y la estación fría, en ese orden. A su vez, los cultivos disponibles dejan volar la imaginación, e ir descubriendo sus características es un detalle muy divertido. Sólo con decir que una de las semillas disponibles da como fruto galletas, ya se puede uno hacer una idea de las disparatadas recolecciones que puede hacer en su planeta.
La granja es sólo uno de los puntos clave de la jugabilidad. Más allá, las mecánicas clásicas de recolección de recursos como madera, hierbajos y piedras de los alrededores, la pesca y la caza de bichos, así como la exploración de minas para obtener minerales de diversas rarezas. Hay un total de tres minas, y cada cual tiene su sistema de progresión basado en la recolección de los recursos situados en ellas. El reto aquí no se encuentra en recorrer muchos pisos en poco tiempo para alcanzar el siguiente checkpoint, sino en utilizar lo que encontramos en dichas minas para desbloquear dicho checkpoint. Esta mecánica permite jugar de forma más relajada en vez de convertir la exploración en una carrera. Párate cuanto quieras en cada piso, simplemente no te olvides de que a las 2 AM hay que estar en la cama.

La gracia de viajar entre planetas
Otro de los elementos distintivos de Farlands es la necesidad de romper las fronteras naturales de la propia atmósfera. Aparte de nuestro propio planeta, hay seis más que visitar, amén de una luna. El más cercano, y el que más veces visitamos, es Terbin. Es el más habitado y allí, aparte de relacionarnos con la gente (y buscar candidatos a posible matrimonio) podemos comprar semillas y materiales, mejorar nuestras herramientas de trabajo y nuestra nave y hacer donaciones al Arca. En otro de los planetas vecinos, Galea, podemos ampliar nuestra casa y comprar lo necesario para instalar granjas de squickens, algodonejos y caracoles. Y en el resto de planetas? Pues un filón de recursos a descubrir.
El viaje espacial es indispensable para avanzar en los objetivos que nos propone el juego. Cada planeta cuenta con su propia biodiversidad, por lo que tenemos que visitar todos los lugares posibles para reunir los materiales que nos piden los Empíreos. El Arca se divide en seis grandes grupos: Recolección, artefactos, cultivos, minerales, insectos y peces. No es obligatorio completar el 100% para alcanzar el final de la historia, sino el 70%, lo cual nos da cierto margen y lo hace menos restrictivo, pero igualmente es imprescindible recorrer la galaxia de pe a pa para donar todo lo posible. Eso y estar atentos a Larry y Barry, vendedores ambulantes que visitan nuestro planeta tres días a la semana y que siempre traen cosas susceptibles de donación.
Y a su nave la llamó Libertad
La progresión de la nave espacial es una de las claves del título. De primeras, nuestra nave no tiene suficiente potencia ni combustible para llegar a los lugares más lejanos. Los viajes espaciales ocupan un buen puñado de horas, por lo que mejorar nuestro vehículo es parte indispensable del sistema de progresión del juego. Y es un estímulo excelente para visitar las distintas minas del juego y obtener los materiales necesarios para poder conseguir esas mejoras que nos permitan explorar todo el sistema solar de arriba a abajo. Todo ello, por supuesto, mientras vamos vendiendo materiales y cultivos para ganar dinero. Que el mecánico aeroespacial no se paga solo.
Aparte, la nave hace las veces de segunda casa y se convierte en un componente estratégico más en nuestra rutina de exploración. Cuenta con un depósito de materiales en el que podemos guardar las cosas que no nos hagan falta al explorar un planeta, dándonos así más espacio en el inventario para recoger objetos varios. Y también cuenta con una cama que podemos usar para dormir si la exploración se nos alarga más de la cuenta y no nos da tiempo a regresar a nuestro hogar, con el inconveniente de que en esta cama no recuperamos toda la energía del personaje. Una suerte de riesgo-recompensa que nos abre muchas posibilidades.
La omnipresencia de Gorman y la cotidianidad de nuestros vecinos
Pero más allá de sistemas y mecánicas, Farlands quiere hacernos sentir parte de esa galaxia, de esos planetas, de esas personas. Y la forma en la que progresa su historia nos hace meternos en situación a las mil maravillas. Cada vez que logramos un 10% del objetivo final de donaciones, nos espera una escena protagonizada por el insufrible Gorman, un antagonista tan estereotípico como excelente. Su constante presencia le da peso a ese progreso de la historia sin hacer que uno se sienta forzado. Puedes jugar al ritmo que quieras, pero siempre sabiendo que cada vez que cumplas con los objetivos de la historia, te las verás con el pesado de turno. No, lo de pesado no va con doble sentido, aquí no se hace bodyshaming.

Además de esto, existen una serie de eventos periódicos, concentrados principalmente en Terbin y en Galea, que marcan las efemérides más significativas de dichos planetas. Y es aquí donde Farlands tiene uno de sus puntos débiles. Aunque estos eventos son muy interesantes a nivel narrativo y hacen una muy buena labor de construcción de lore de este universo, nuestro papel en ellos es mayormente como espectadores. Vamos al planeta, hablamos con la gente, activamos el evento… Y nada más. No tenemos una labor activa que los convierta en un incentivo jugable. Una posibilidad que multiplicaría su atractivo más allá de la primera visita. Mención aparte merecen los personajes rotativos que aparecen cada día en la taberna de Terbin.
Lo que puedes esperar de Farlands
La aproximación inicial a Farlands depende mucho del tipo de jugador que seas. Si eres un veterano de los juegos de gestión, encontrarás aquí una propuesta bastante cuidada (con ciertos bugs que el equipo está trabajando en desarrollar), con un pixel art muy dinámico y carismático y una buena banda sonora, pero menos ambicioso en contenido de lo que suelen acostumbrar los títulos del género. Se trata de un título modesto en su scope, que puede completar su historia principal en alrededor de 10 horas, pero que puede prolongar su duración unas cuantas horas más si nos ponemos como objetivo completar el 100% del Arca, desarrollar al máximo las relaciones con los personajes de Terbin y Galea y sacar el máximo potencial a la decoración de nuestra granja y nuestro hogar.
Sin embargo, si eres un jugador novato en este género, es posible que encuentres en Farlands la ocasión perfecta para ti. Sus mecánicas de granja y de exploración espacial casan a la perfección y lo convierten en una propuesta llena de dinamismo en la que siempre tenemos algo que hacer, un lugar que explorar, un material que recolectar, una mejora que comprar, sin entrar en una complejidad que pueda abrumar a los menos versados. Ojo, no significa que sólo los novatos puedan disfrutar del título: la originalidad de sus sistemas y sus ideas hacen que también los más versados en el género puedan encontrar su buena dosis de sorpresas y disfrute.
Farlands – Nintendo Switch. Hace mucho tiempo, en una granja muy muy lejana
Farlands logra un toque distintivo muy personal en un género en el que siempre es sencillo pensar que todo está escrito y que no hay margen para la innovación y la sorpresa. Sus mecánicas no alcanzan la profundidad que pueden darse en otros títulos similares, pero son suficientemente variadas y bien hiladas entre sí para dar una experiencia de lo más estimulante tanto a veteranos del género como a recién llegados. Si bien aún tiene algunos problemillas técnicos que corregir y algún tema de diseño mejorable, se trata de un título muy disfrutable y que alberga sorpresas suficientes para sacar más de una carcajada al jugador. Sigamos navegando por la galaxia.
Hemos analizado Farlands gracias a un código digital proporcionado por Jandusoft. Versión analizada: 1.0.1






