Está claro que el anuncio Duskfade, durante el pasado Summer Game Fest, nos pilló a muchos por sorpresa. Un título de acción y plataformas en 3D de corte clásico, regusto a PS2, personalidad propia, un arte delicioso y una clara inspiración en títulos como Kingdom Hearts, Jax and Daxter o Ratchet & Clank. ¿Dónde hay que firmar? No obstante, y aquí puede radicar el kit de la cuestión, ¿qué tiene Duskfade para, a pesar de sus orígenes «humildes», hacerse hueco entre tanto «gran» lanzamiento?. Pues, por lo pronto y más allá de lo mostrado en nuestro reciente análisis para Nintendo Switch 2, siete razones de peso.
¿Qué hace diferente a Duskfade?
La industria del videojuego se encuentra sumida en un proceso de cambio e incertidumbre considerable. Por si fuera poco, cada vez resulta más difícil encontrar propuestas que, más allá de su indudable calidad, aporten valor diferencial. Por fortuna, Duskfade llega con unas cuantas razones de peso a sus espaldas con las que ganarse nuestra confianza.
1) Recupera algo que parecía perdido
Se trata, sin ningún atisbo de duda, de una de las mayores bazas de los españoles de Weird Beluga. No en vano, su propuesta recupera el espíritu de los plataformas 3D de acción de la época de PS2. Una generación en la que juegos como Kingdom Hearts mezclaban con gran atino aventura, combate, exploración, plataformas y multitud de coleccionables. Y lo destacable aquí es que no se limita a traernos toneladas de fanservice. Su propuesta va más allá del homenaje visual o artístico y se funde con lo mecánico y jugable. Podríamos decir que el juego que aquí nos ocupa no quiere hacernos ver como eran los juegos de hace 25 años. Su apuesta pasa por mostrarnos, desde la sencillez y la practicidad, por qué nos divertían tanto.
2) Su identidad visual y artística
El mundo que nos presenta Duskfade está construido alrededor de una estética de fantasía y manijas de reloj. Presentando una noche eterna causada por la misteriosa Torre del Reloj. Tick Town, el Cuco mecánico, el arma de Zirian y toda la iconografía relacionada con el tiempo nos arrojan, en palabras del propio director de arte del juego Diego Redondo González, claras influencias de Kingdom Hearts y de los clásicos de PS2. No obstante, el estudio también ha introducido referencias culturales españolas de forma sutil. Incluyendo diversos elementos prestados de la mitología canaria.

3) Un juego con alma y corazón, que se aleja de las grandes superproducciones de cartón piedra
Y es que el título que aquí nos ocupa va más allá de la réplica. ¿Apela a nuestra nostalgia? Por supuesto. No obstante, nos encontramos, y ese es uno de los principales objetivos de sus creadores, con un producto con una fuerte personalidad propia. Su concepto narrativo es rematadamente simple, pero, valga la redundancia mecánica y jugable, tiene gancho.
4) El poder de las plataformas
Duskfade se vende, acertadamente, como una mezcla de acción, aventuras, plataformas y exploración, pero su propuesta pone mayor énfasis en cómo nos desplazamos por el mundo y, por ende, en las secciones más plataformeras. Y es que dicha fórmula se erigió no sólo como columna vertebral de la industria del entretenimiento digital sino como acertada guía con la que dar el salto tecnológico y social de los 2D a los 3D. ¿Para qué quiero un personaje capaz de saltar, agarrarse, deslizarse y planear si el diseño del mundo no me obliga a dominar esas habilidades?

5) Es un juego de 2026… que quiere hacernos sentir como en 2003
El juego se mueve bajo el popular motor Unreal Engine 5 y ello es algo más que palpable desde el primer segundo de juego. No obstante, su uso no se centra en exprimir ningún tipo de bondad técnica. Más bien, a su manera y dentro de un delicioso proceso de «deconstrucción, todo lo contrario. Y es que Weird Beluga apuesta por emular en todo momento una estética y sensación asociadas a otra época. ¡Y vaya si lo logra! En definitiva, una fórmula retro que «ataca» por la vía de la nostalgia, pero que se aleja de las propuestas huecas de cartón piedra.
6) Llega a Nintendo Switch 2 en un momento perfecto
Es evidente que el actual apoyo de las third Party a Nintendo Switch 2 es motivo de alegría para cualquier amante de los videojuegos. Y es que no siempre ha sido así. No obstante, Duskfade llega para dejar claro que la fórmula del éxito de la híbrida original sigue más vigente que nunca. Es decir, el ecosistema nintendero sigue siendo el hogar de lo retro, lo indie y, en definitiva, lo clásico. Llega para ser ese juego que alguien recomienda a otro jugador.
7) No necesitamos otro mundo abierto de 100 horas
Hemos llegado a un punto en el que parece que un videojuego tiene que justificar su precio acumulando horas. Mapas gigantescos, cientos de misiones secundarias, coleccionables, árboles de habilidades, equipamiento y mil elementos más cuya complejidad en ocasiones eclipsa a la propia esencia jugable. No me malinterpreten, no niego la necesidad de abordar dichos aspectos. Eso sí, si por algo me interesa Duskfade es, precisamente, por querer hacer otra cosa. Una aventura de acción y plataformas centrada en un mundo fantástico y en una misión concreta: Zirian debe rescatar a su hermana de una Torre del Reloj, que ha sumido la tierra en una noche eterna. Ni más, ni menos.

No necesita convertirse en Kingdom Hearts. Tampoco necesita ser Jak & Daxter. Y no, no necesita ser el nuevo AAA de Nintendo Switch 2. Sus propias influencias son evidentes, pero también lo es el intento de construir una identidad propia alrededor del tiempo, la relojería, la aventura, el plataformeo y Zirian. Y es, precisamente, su capacidad de encajar y hacer funcionar todas esas piezas y engranajes su mayor virtud.
Es posible que Duskfade no sea el próximo gran fenómeno de Nintendo Switch 2… o puede que sí. No obstante, tiene algo mucho más interesante, argumentos para convertirse en uno de esos títulos que nadie esperaba y que terminan siendo imprescindibles en nuestra biblioteca jugable.






