
En la vida real, perderme por lugares que no conozco es una de las sensaciones que más disfruto. Ese sentido de la aventura de no saber dónde estás, y de tener que encontrar el camino correcto, es algo que me encanta. Y ya si lo puedes hacer en compañía, ¡ni te digo! Por supuesto, hablo de situaciones en las que no estás perdiendo un vuelo, por ejemplo, aunque eso es algo que también puede añadir emoción al asunto, mientras no termines viendo cómo tu avión desaparece en el horizonte. Esta es una experiencia complicada de trasladar a un videojuego y que, sin embargo, Big Walk sabe recrear a la perfección. ¿Será por eso que me gusta tanto?
Estás ante nuestro análisis de Big Walk para Nintendo Switch 2, un título al que le da exactamente igual que juegues en la plataforma que desees hacerlo. Cuenta con crossplay entre la consola de Nintendo, PC, Mac y PlayStation 5; sí, curiosamente no está disponible para Xbox, y tampoco hay planes por el momento para ello. La cuestión es que hasta 12 jugadores (sí, ¡doce!) conectando exclusivamente vía online tienen la posibilidad de pegarse la pateada de su vida por este mundo tan familiar como extraño fruto de las locas mentes de la gente de House House, autores del gamberrísimo Untitled Goose Game que tanto amamos algunos.
¿Dónde estoy?
Apareces en un lugar desconocido, unas instalaciones que por medio de carteles te explican cómo realizar una serie de acciones básicas: mover el brazo izquierdo o el derecho en una u otra dirección, saltar, coger cosas… Y ale, ¡ya estás listo para explorar el mundo! Particularmente, me encantan los juegos que están rodeados de misterio en los que tienes tú mismo que rellenar los huecos que faltan para comprender lo que está sucediendo. Y no hay mucho más que entender ahí. No se te explica lo que tienes que hacer, simplemente se te planta en un mundo de aspecto realista en el que pronto comenzarás a encajar piezas y a saber qué es lo que tienes que hacer.
Big Walk es un juego exclusivamente cooperativo que te permite comenzar en solitario para, a continuación, darte cuenta de que sin alguien que te acompañe estás de brazos atados. La cosa está en que ese primer momento de desconcierto, en el que no sabes ni lo que eres ni lo que está pasando, es maravilloso vivirlo en compañía. Las preguntas comienzan a surgir entre los participantes, las teorías también. Decidís hacer algo en grupo, aunque sí, termináis desperdigados por culpa de una curiosidad que aquí no matará a ningún gato, pero sí podría bloquearte por dejarte incomunicado tú mismo al perder de vista al resto.
Realista y no
El planteamiento de este título es recorrer una isla repleta de puzles, recoger una colección de lo que parecen «cabezas» que nos permitirán desbloquear el avance a lo siguiente que haya que hacer. No deseo contarte más de la cuenta, porque es de esos videojuegos que sería muy fácil estropearte, por lo que mi recomendación, de hecho, es que no veas vídeos como los cuatro gameplays que he distribuido por este análisis, donde podrás ver la totalidad de nuestro viaje por Big Walk.

El mundo, o mejor dicho, la isla, está representado de forma realista, con unas montañas y playas preciosas que seguro que te gustaría visitar en el mundo real. Nintendo Switch 2 hace un buen trabajo llevándolo a la vida, no podemos tener queja alguna, se comporta muy bien, con un juego de luces y sombras que cumplen a la perfección, especialmente en la transición de la noche al día y viceversa. En nuestro deambular por los bosques de la isla escuchamos un sonido ambiental que da la sensación de que la vida nos rodea. Sin embargo, no hay animales ni rastro de ninguna criatura más allá de los extraños protagonistas del juego.

Esto por un lado podría defraudar un poco, puesto que un lugar tan bonito está pidiendo a gritos algún conejito dando saltos de aquí para allá, o algún pájaro sobrevolando la zona. Pero, por otro lado, contribuye al misterio del propio título, por lo que algo que podría ser un recorte para evitar que el juego sufra en determinadas plataformas, consigue convertirse en una de las dudas que te rondan en la cabeza mientras avanzas por la isla. ¿Por qué un lugar así no viene vida animal?
La cooperación es esencial
Big Walk cuenta con un chat de voz de proximidad (o de texto, si así lo necesitas o prefieres) que le sienta como anillo al dedo, puesto que para avanzar por sus distintas secciones, e incluso para conseguir abrir los caminos que las conecten, tendrás que reunirte con el resto de participantes para lograr resolver puzles de los que no se explica absolutamente nada. Simplemente tienes que observarlos y dar con la tecla, o comentar entre el resto de compañeros qué es lo que se te ocurre que debería hacerse o, simplemente, probar posibles soluciones. Y para resolver los puzles en sí también se requiere de la cooperación.

Al iniciar una partida el juego te pregunta cuántos participantes vais a ser, y lo mismo ocurre al retomar la partida, pues recupera todo avance de puzzles que hubierais dejado adaptando la partida (o más bien los puzles) a los participantes que indiques. Si configuras una partida para dos jugadores, los puzles requerirán ese número máximo de participantes, y esto a veces puede ser un «problema», así marcado entre comillas.
Imagina que configuras una partida para cuatro jugadores pero rara vez os juntáis cuatro en el mismo sitio. Esto puede hacer que llegues a localizaciones en las que tengan que participar esos cuatro jugadores y no podáis porque os falta una o más personas. Pero más que un problema, es una realidad a la que te enfrenta el juego: sin comunicación y cooperación no hay avance. También es cierto que como el juego permite hasta doce jugadores, también os podéis dividir en varios grupos. Y que si estáis más de la cuenta resolviendo un puzle podrían unos jugadores molestar más que ayudar.

Y la comunicación, ¡la maravillosa clave!
Como decíamos, el chat de proximidad cumple un cometido esencial para poder avanzar, pero no es la única forma de comunicarte con otros. Más allá de los walkie talkies que también hacen muy bien el apaño, a menudo tendrás que levantar los brazos, porque no podrás escuchar a la otra persona o hacer gestos. O también podrías enviar un mensaje a través de destellos de una linterna, señalar ubicaciones de forma remota con un puntero láser, gritar con un megáfono, lanzar una bengala… Big Walk pone a tu disposición montones de formas de comunicación con las que puedes ingeniarte una divertida forma de enviar un mensaje. Por cierto, tanto el chat de voz, como aquellos objetos que te permiten reproducir la voz de los participantes, hacen uso en Nintendo Switch 2 del micrófono integrado de la consola, algo que se configura nada más encender el juego y que funciona verdaderamente bien.
La cuestión es que muchas veces no vas a poder intercambiar palabra alguna con tus compañeros, y aquí entra en juego la complicidad entre los participantes o incluso la imaginación de cada uno de ellos. En pocas palabras, el éxito o la frustración dependerán de aquellos que te acompañen en este viaje. Por lo general, dado que es necesario tener el juego para poder participar (no tiene pases de amigo o algo parecido) la gente con la que juegues debería tener predisposición para disfrutar y completarlo. Para algo se lo han comprado, ¿no?
Aquí un punto negativo podría ser que no existe la posibilidad de jugar con gente desconocida, por lo que encontrar gente dispuesta a compartir tu viaje puede ser el verdadero problema para disfrutar de Big Walk. Si la encuentras, esta experiencia podría convertirse en uno de esos viajes inolvidables a atesorar con cariño en tus recuerdos. El nuestro comenzó en agosto y hasta finales de septiembre no hemos podido reunirnos para acabarlo. Y por cierto, ¿qué hay tras finalizar el juego? Mmmm… mejor que lo descubras tú mismo… es decir, ¡tú y tus amigos!
Hemos analizado Big Walk en su versión 1.5.0 para Nintendo Switch 2 gracias a cuatro códigos de descarga proporcionados por House House





