The Legend of Zelda: Breath of the Wild se enfrenta a la entrega primigenia, al origen de todo, al Zelda de NES. No es un cara a cara con fines hostiles, sino más bien una comparativa hecha por la propia Nintendo para enseñar algunos de los lugares y elementos aparecidos en el juego original y que, 30 años más tarde se han reinventado en esta iteración que nos llega tanto a Wii U como a Nintendo Switch.
De Zelda a Breath of the Wild, 30 años de historia
La comparativa, que podéis ver en la galería bajo estas líneas, cita personajes y lugares como el anciano, que en el título de NES otorgaba una espada y en Breath of the Wild te pone ligeramente en situación nada más despertar; la barca, elemento presente en ambas entregas y con una misma finalidad -aunque manejada de formas muy diferentes-; la forma de calavera, que servía como diseño de la mazmorra final del juego de 8 bits y que aquí, al menos por el momento, hace las veces de guarida de unos Bokoblins que pueden salir muy mal parados; y la Roca Espectáculo, formación rocosa recurrente en la saga y que se estrenó, como no, el mismo día que Link lo hizo en los videojuegos.
El paso de los años parece haberle sentado genial a Link. Con The Legend of Zelda: Breath of the Wild, Nintendo quiere desmontar por completo las bases que se establecieron en Ocarina of Time y ofrecer una experiencia mucho más abierta, orgánica y, por qué no, más cercana a la sensación de aventura que se pudo vivir hace 30 años en el primer Zelda de NES.








