Crear cuenta

Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Volvemos con una nueva entrega de “Hablando de…”, tras una segunda publicación dedicada a Gunpei Yokoi, en esta ocasión, toca hablar largo y tendido sobre Satoru Iwata, una de las personas más influyentes en la historia de Nintendo. Hoy, día 11 de julio, se cumplen tres años de su trágico fallecimiento. Por este motivo, que mejor homenaje que dedicarle esta nueva entrega de nuestra nueva sección.

Es más que conocida la frase que él mismo dijo referente a su situación al frente de Nintendo:

 

“En mi tarjeta de negocios, soy un presidente de compañía. En mi cabeza, soy un desarrollador de juegos. Pero en mi corazón, soy un jugador”

 

Es por eso, que vamos a intentar desgranar uno por uno todos los aspectos que han marcado a Satoru Iwata en su trayectoria en la Gran N.

 

Satoru Iwata, el jugador

Nacido en la ciudad japonesa de Sapporo el 6 de diciembre de 1959, Satoru Iwata ya comenzaba a mostrar sus dotes de mandato durante su época escolar, siendo delegado de clase y presidente del consejo estudiantil. Su primer contacto con los videojuegos fue durante el instituto, donde solía jugar a un juego numérico llamado Game 31. Tal fue el impacto que tuvo en él, que, en 1975, logró comprar una calculadora programable, con la que un año más tarde, comenzó a desarrollar sencillos juegos para divertirse junto a sus amigos.

No fue hasta 1978 cuando por fin pudo hacerse con su primer ordenador (un Commodore PET), que desarmó para descubrir su funcionamiento. Lo más curioso, es que el procesador que este poseía fue el mismo que también utilizó NES, por lo que fue muy sencillo desarrollar unos años más tarde para la consola de 8 bits.

Tras finalizar el instituto, fue admitido en el Instituto Tecnológico de Tokio, donde se matriculó en Ciencias de la computación, marcando así el camino que tomaría hasta llegar a presidir una de las compañías más importantes de videojuegos.

 

 

Satoru Iwata, el desarrollador

Fue durante su paso por la universidad cuando tuvo sus primeros escarceos con el desarrollo de videojuegos de una forma más seria, puesto que empezó a hacer prácticas en una empresa llamada Commodore Japan. Su admisión en la más que conocida Hal Laboratories ocurrió un poco más tarde, siendo fruto de la casualidad y de la buena suerte, ya que Iwata solía hacer demostraciones de sus juegos en una tienda de informática situada en el mismo centro comercial donde frecuentaban los miembros de la compañía, estos al ver sus creaciones, le invitaron a unirse a ellos en 1980.

Sus inicios en Hal Laboratories coincidieron aún con su época universitaria, por lo que comenzó siendo trabajador a tiempo parcial, tal fue el impacto que supuso para su familia que eligiera ese camino laboral, que su padre estuvo seis meses sin dirigirle la palabra. Tras tres años de duro trabajo, en 1983 fue ascendido a Coordinador de producción de Software, haciendo así que la desarrolladora entablara relación comercial con Nintendo, es más, fue él mismo en persona a Kioto para solicitar permiso a la Gran N y poder desarrollar videojuegos en la consola más reciente en el mercado, NES.

 

 

Así fue como Iwata comenzó a desarrollar su primer juego para la consola de los de Kioto, su nombre: Joust, que era un port del juego arcade del mismo nombre. Tras el éxito de su primer lanzamiento, comenzó a desarrollar juegos de cosecha propia, como por ejemplo: Ballon Fight, NES Tournament Golf, Earthbound o Kirby Dream Land de GameBoy

Unos años más tarde y con la compañía al borde de la quiebra, se hizo cargo de la dirección de Hal Laboratories, consiguiendo sacarla hacia adelante con ayuda de Nintendo. Tal fue la amistad que poseía Iwata con La Gran N, que aún sin formar parte de la empresa, decidió ayudar en el desarrollo de Pokémon Plata y Pokémon Oro, comprimiendo sus datos y haciendo posible no sólo que el juego viera la luz, sino que también se incluyera la región de Kanto en los cartuchos.

Con un trabajo tan bien realizado, fue en el año 2000 cuando se le ofreció la posibilidad de formar parte de Nintendo, siendo el jefe de la división de planificación corporativa de la empresa, dando así su primer gran paso para llegar a ser presidente.

 

Satoru Iwata, el presidente

Desde el año 2000 al 2002, Iwata logró reducir no sólo los costes de desarrollo de videojuegos, sino que también los tiempos de producción de estos. Tal fue su éxito, que cuanto Yamauchi decidió jubilarse, le cedió la presidencia, siendo así la primera persona ajena a la familia Yamauchi en tomar el control de la empresa.

Iwata heredó una compañía que, si bien no estaba en quiebra, sí que estaba atravesando una mala época, ya que GameCube no lograba competir con PlayStation 2 y Xbox, por lo que decidió que el camino que se debía de seguir tenía que alejarse de la potencia gráfica, para centrarse en la jugabilidad. Así que, tras múltiples reuniones y luchas internas, vieron la luz Nintendo DS y Wii, las primeras creaciones de Satoru Iwata como presidente de la compañía. Ese fue el origen del éxito de Nintendo en la pasada década, apostar por dos sistemas totalmente centrados en la parte jugable, alejándose de las altas especificaciones técnicas que mandaban en el mercado.

 

 

Pero no todo acaba aquí, su legado sigue presente actualmente en la industria. Ya que Nintendo Switch, esa consola híbrida que está gustando a todo el mundo, es su última gran contribución al mundo de los videojuegos, y que mejor homenaje que haciendo que su obra final tenga la gran acogida que está teniendo.

Pero todo lo bueno no suele durar, y fue en 2014, antes del E3 de ese mismo año, cuando se anunció que no iba a estar presente en la feria angelina por motivos de salud, los cuales fueron comunicados de forma oficial en la reunión de inversores que tuvo lugar un mes más tarde. El presidente de Nintendo sufría de un tumor en la vesícula biliar, una enfermedad que se iba complicando cada vez más. El día 11 de julio de 2015, Iwata nos dejó por complicaciones derivadas del tumor que padecía, dejando huérfanos a muchos jugadores y miembros de la industria, que reconocieron el trabajo de toda su vida con emotivos homenajes.

 

Hacer Comentario