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Análisis – Yoshi’s Crafted World (Nintendo Switch). El intrépido Detective Yoshi

El mundo artesanal creado por Good-Feel es demasiado bonito como para no explorarlo a fondo

Fecha de lanzamiento
29 marzo, 2019
NÚMERO DE JUGADORES
1-2 jugadores
IDIOMAS
Español, inglés, francés, etc
TAMAÑO DESCARGA
5692,72 MB
Nuestra puntuación
85%

Este 29 de marzo Nintendo Switch recibe una nueva aventura de plataformas 2D protagonizada por uno de sus personajes más queridos. Yoshi’s Crafted World sigue la línea de sus predecesores, aunque cambiando los hilos de Yoshi’s Wolly World por cartones y otros materiales caseros. Eso sí, la jugabilidad clásica que hemos conocidos desde el primer Yoshi’s Island de Super Nintendo, y continuada ahora por Good-Feel se mantiene… aunque incorporando novedades que lo hacen destacar aún más. ¡Descúbrelas!

 

 

Yoshi rastreador, poco saltador

Los juegos de plataformas de Yoshi son algo particulares, incluso dentro del propio universo Nintendo. Al contrario que los niveles del fontanero o de los simios, donde cada plataforma o enemigo está colocado al milímetro y la misma mecánica es exprimida al máximo, los del dinosaurio narizota parecen más desordenados, muchas veces sin un leitmotiv claro. Hay excepciones a la regla, pero en muchas ocasiones los niveles son impredecibles: pueden empezar jugando con enemigos e ideas nuevas y terminar con otras completamente diferentes, sin ninguna lógica aparente. Por otro lado, el ritmo es lento, los abismos son muy escasos, las penalizaciones por daño son muy permisivas y el avance no siempre es lineal, bifurcándose en más de una ocasión.

Todo esto me ha llevado a cuestionarme la propia identidad de los juegos de plataformas de Yoshi, al tiempo que revisaba el Yoshi’s Island original de SNES y el (insípido) Yoshi’s New Island de 3DS. Son juegos muy pausados, sin situaciones que requieran una especial destreza a los mandos, o al menos un timing específico. Llegar a la meta apenas supone reto o satisfacción alguna, y por la propia estructura de los niveles, tampoco hay especial interés en intentar hacerlo en el menor tiempo posible (es un juego sin interés alguno para los speedrunners… al menos en principio). Sin embargo, están plagados de tareas secundarias, como recolectar un número (muy elevado) de objetos escondidos o llegar a la meta con todos los corazones (algo no siempre sencillo). Son niveles que, más que otra cosa, nos convierten en exploradores, o más bien observadores, pues todos los objetos están ocultos detrás de pistas visuales, que tenemos que estar avispados para que no se nos pasen por alto.

 

 

El ADN de los juegos de Yoshi tiene más en común con pasatiempos de encontrar las diferencias o juegos de mesa como El Lince que con títulos de plataformas 2D de corte similar, como Mario, Donkey Kong o cualquiera que se te ocurra. Pero eso no es necesariamente malo, simplemente diferente, y hacen de estos unos juegos muy particulares, que a pesar de su extrema sencillez, encuentran la manera de elevar el reto a los jugadores más experimentados. Por supuesto, son ideales para jugadores casuales o jóvenes (algo que los adorables diseños de sus personajes dejan patente), aunque limitarse a llegar a la meta, sin buscar los coleccionables, sería desperdiciar la mayor parte de su potencial.

 

Eso es algo que con Yoshi’s Crafted World queda más claro que nunca. Esta nueva entrega para Nintendo Switch encuentra nuevas formas para que no despeguemos los ojos a la pantalla, escudriñando hasta el último píxel para que no se nos escape nada. Primero, por supuesto, están las flores, escondidas muchas veces dentro de nubes «bloque» invisibles o en zonas ocultas por el propio escenario. Antiguamente había cinco por nivel, ahora algunos llegan a tener hasta ocho. Luego están las 20 monedas rojas, la gran pesadilla de muchos, mimetizadas entre las normales, algunas veces también invisibles.

 

Termina el nivel, y puedes rejugarlo en el reverso (es decir, girando la cámara 180º y recorriendo desde la meta hasta el inicio), con el objetivo de encontrar tres poochitos perdidos. Los perritos suelen estar en lugares ocultos, algunos bastante rebuscados, aunque es fácil encontrarlos gracias al sonido. Lo que no siempre es fácil es hacerlo en el límite de tiempo impuesto. Algo que, para nuestra sorpresa, y deshaciendo nuestras palabras, da al juego una nueva dimensión speedrunner muy interesante (gracias, precisamente, a eliminar en esta segunda vuelta del nivel todos los coleccionables, lo que hace que ya no tengamos que sacrificar puntuación por tiempo).

 

 

Regreso a clase de Plástica

Todos los secretos se ocultan tras patrones similares: un grupo de monedas en lo alto de una plataforma de difícil acceso casi seguro que incluyen monedas rojas, un amplio espacio vacío significa casi con total seguridad que esconde un objeto invisible, un rastro de monedas señala una ruta alternativa… No son excesivamente evidentes, pero sí lo suficiente como para delatarse solos, siempre que tengas un poco de intuición. Aprender a distinguir todas esas señales casi como avezados detectives es donde reside la maestría del juego. Me di cuenta que encontrar esa última flor que me faltaba, cuya ubicación era tan evidente que me maldije por haber tardado tanto en darme cuenta, es tan satisfactorio como superar ese salto imposible en ese nivel infernal de Tropical Freeze (y la mitad de frustrante cuando no lo consigues).

 

Un jugador curtido en los mundos de Yoshi no tardará nada en pillarle todos los trucos al juego. Quizás como respuesta a eso, a Good-Feel se le ha ocurrido la brillante idea de multiplicar el número de coleccionables (y de paso prolongar la vida de juego haciéndonos entrar una y otra vez en los mismos niveles). Se trata de las manualidades, una serie de objetos simplemente decorativos, que tenemos que localizar en los niveles una vez hayamos acabado el mundo (que ahora son muchos minimundos temáticos muy pequeños, de no más de tres niveles). Para hacerlo, basta con lanzarles un huevo, movimiento característico por excelencia de Yoshi junto con el pataleo, que ahora nos permite apuntar con libertad, incluso lanzarlos hacia objetivos y enemigos en el fondo (o hacia el frente) del scroll lateral. Algunas de estas manualidades se ven enseguida, pero otras están escondidas con muuuuuuy mala leche. Y aquí no hay pista que valga, no nos queda otra que andar y desandar el mismo camino como locos hasta que las encontremos.

 

Aquí entra en juego otro factor, quizás el fundamental para entender el juego: su apartado artístico. Si los juegos de Yoshi, al menos desde Yoshi’s Story de Nintendo 64, se han caracterizado por tener un aspecto artesanal, Crafted World lo lleva a la máxima expresión y construye auténticos dioramas en cada nivel, a base de cartón, papel, algodón… y reciclaje. Bricks de leche, cajas de cereales, latas, botellas, pilas… todas pintadas y decoradas como si fueran casitas. Un aspecto de maqueta casera que nos retrotrae a las manualidades que hacíamos de pequeños, de una forma mucho más impactante (aunque sin desmerecer tampoco) que los mundos de lana de Yoshi’s Wolly World en Wii U y 3DS. Efectos como las físicas del agua, animaciones Stop-Motion en jefes finales, utensilios como tijeras olvidadas por allí o las propias etiquetas de los envases (solo visibles, lógicamente, en los niveles reverso) contribuyen a la ilusión de estar jugando en auténticas maquetas, como si las hubieran construido los hijos de los desarrolladores del juego (y en donde los propios Yoshis no serían más grandes que una minifigura LEGO). Por si fuera poco, a los propios Yoshis los podemos vestir con «trajes» que compramos con las monedas. Los hay a patadas, y más allá de protegernos de golpes, lo realmente interesante es ver al dino metido dentro de estas pequeñas manualidades, hechas con tapones de botellas o cajitas pintadas con rotus. Ojo, que si tenemos amiibo de la serie Super Mario podemos utilizarlos aquí para obtener algunos diseños exclusivos.

 

Yoshi’s Crafted World es un juego realmente precioso, de los más bonitos que jugarás en la consola, eso te lo garantizamos. Y eso que la resolución no siempre acompaña: según análisis técnicos, rinde por debajo de los 720p en televisión, y aún menos en portátil. Sinceramente, en televisión se ve estupendamente, aunque sí que es cierto que en modo portátil desmerece mucho más, como ya muchos criticaron tras la demo. En cualquier caso, estos sacrificios significan que tenemos 60fps estables. Y aunque no los hubiera: el valor visual de este juego es muy superior a las especificaciones técnicas. Por eso, no podemos evitar pensar que toda esta idea de las manualidades es una estrategia para que prestemos especial atención a todo el trabajo puesto en el apartado artístico, y no quede en segundo plano. No olvidemos, son juegos muy pausados, cuya gracia no reside en el plataformeo “puro y duro”, el de saltar y esquivar enemigos, sino en el explorar y rastrear cada palmo del nivel.

 

 

Yoshi´s Crafted World – El intrépido Detective Yoshi

Los juegos de Yoshi siempre se han diferenciado de otros plataformas 2D de Nintendo, y eso ha dado resultados dispares. Por debajo de su extremadamente baja dificultad y su irregular diseño de niveles, se encuentra la verdadera alma del juego, que es la exploración y la observación, encontrar las pistas que llevan a los numerosos secretos de los niveles, como un juego de detectives. Crafted World entiende eso y lo potencia con nuevos retos que multiplican la duración del juego, y curiosamente, al menos en mi caso, hacen que el interés por el juego aumente con la rejugabilidad en lugar de descender.

 

Todo esto aderezado con todo lo que se pudiera esperar de un juego de Nintendo, como cooperativo a dobles, ayudas para jugadores iniciados y garantía de sobra respecto a variedad de mecánicas de juego. Es, sin embargo, el diseño artístico lo que termina diferenciando a Crafted World de sus competidores, gracias a su aspecto de manualidad artesanal, que emociona con toda la inocencia y creatividad que solo los niños son capaces de tener.

 

 

Hemos realizado este análisis con un código de descarga cedido por Nintendo España

Yoshi's Crafted World desprende creatividad e inocencia infantil con sus bellos mundos confeccionados con cartón y objetos reciclados, como en una clase de manualidades. Por ello, no nos extraña que quiera que pasemos el mayor tiempo posible dentro de sus niveles, rastreando hasta el último píxel para completar la larguísima lista de coleccionables. Su estilo pausado y su baja dificultad lo separan de otros plataformas de la compañía, y lo hacen ideal para quien quiera una experiencia más relajada… que te durará semanas si quieres completarlo al 100%.
PROS
El aspecto artístico, sin duda el mayor punto a favor del título. Basta con ver las imágenes del juego, hablan por sí solas
Olvídate de las plataformas: Yoshi es un juego de explorar y observar. Y como tal, está plagado de cosas a encontrar, desde pistas muy intuitivas a agujas en el pajar
Es un detalle sin mucha importancia, pero nos encanta que ya no haya 6x8 niveles, sino que el mapa sea más abierto, con minimundos más pequeños y dando más importancia a su tematización
CONTRAS
Si lo juegas todo del tirón, simplemente por el hecho de llegar a la meta, encontrarás que los niveles son irregulares, muy sencillos y sin mucho aliciente para seguir jugando
A cambio de mantener un framerate constante, la resolución baja mucho, sobre todo en portátil, y empaña un poco toda la calidad de su diseño artístico
Las melodías se repiten bastante, y no hay variedad. Apenas son variaciones del mismo tema
85
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