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God Eater 3

Análisis de God Eater 3 – Y de la ceniza surgirá la libertad…

¡Devorar o ser devorado!

God Eater 3
Fecha de lanzamiento
12 julio, 2019
NÚMERO DE JUGADORES
1-8
IDIOMAS
Español, japonés, inglés, etc.
TAMAÑO DE LA DESCARGA
14758,71 MB
Nuestra puntuación
75

La cacería siempre ha sido una temática presente en el mundo de los videojuegos. Y no, no me refiero a títulos como Cabela’s: The Hunt – Championship Edition (o quizás sí…). God Eater es claro ejemplo de ello y, para muchos, una de las pocas sagas que, como hunting game o hunting action, ha logrado plantarle cara al rey del género, Monster Hunter. Una franquicia, la de Capcom, que lleva acompañando nuestras sesiones de cacería desde hace más de 15 años (ahí es nada). La popular empresa nipona Bandai Namco nos presenta, con este tercer episodio (God Eater 3), una propuesta que evoluciona (que no revoluciona), de la mano de la desarrolladora nipona Marvelous Entertainment, tanto jugable como gráficamente con respecto a su anterior entrega. Si a todo ello sumamos una interesante banda sonora, un acabado anime y unas mecánicas hack n’ slash con un componente rolero y cooperativo… el éxito parece asegurado, o.. ¿no? Devorando dioses en 3, 2, 1.. ¡Dentro análisis!

 

 

Cuando tu mundo se derrumbe, súbete a sus cenizas

God Eater no es una saga que aparezca así, de la nada. Su primera entrega, publicada el 4 de febrero de 2010 en tierras niponas y precisamente para una portátil, dejó tan buen sabor de boca que acabó llegando a Europa un año más tarde. God Eater 3, vuelve a presentarnos un mundo post-apocalíptico en donde el planeta tierra ha sido CASI destruido por unos seres (por llamarlos de alguna forma) conocidos como Aragami. Una especie de células de gran inteligencia, cuyo único cometido biológico es crear tormentas de ceniza con las que consumir cualquier cosa que se cruce a su paso, sin importar sus dimensiones o su extensión.

 

Y digo bien aquello de «casi destruido» ya que solo hay una cosa que se interpone entre estas criaturas y la exterminación absoluta de la vida como la conocemos hasta ahora, los God Eaters o devoradores de dioses. Una suerte de fuerza militar que, para combatir contra los Aragami usa las God Arcs (Armas Celestiales: armamento biomecánico creado a partir de células enemigas). Escuadrón que, por otro lado, es controlado por la corporación Fenrir.

 

God Eater 3

Por otro lado, los únicos restos que quedan de la civilización se aglutinan en puertos preparados para resistir el poder destructivo de las tormentas de ceniza. Y es precisamente en uno de estos puertos donde comienza nuestra aventura. Somos un nuevo tipo de God Eaters, conocido como GEA o AGE (Adaptative God Eaters), vinculados a Fenrir con un contrato forzoso que anula todas sus libertades. Resulta interesante analizar la forma en que este título aborda, sin ningún tipo de reparo, diversos tabúes de la sociedad como la esclavitud o la explotación infantil. Probablemente, derivado de lo anterior, y sin suponer ninguna vuelta de tuerca ni revolucionar argumentalmente hablando, el arco narrativo y el carisma de algunos de sus personajes logra hacernos empatizar a las primeras de cambio.

 

Cazando voy, cazando vengo. Por el camino yo me entretengo (pero menos)

Nuestro primer cometido no es otro que familiarizarnos con un editor de personajes que si bien no es el más completo del mundo, sí nos permite un amplio abanico de opciones de personalización. Una vez creado nuestro personaje, y dados los primeros pasos (en forma de tutorial) de nuestra aventura, van quedando medianamente claras las diferencias, como juego de caza, con respecto a la franquicia Monster Hunter. Para empezar, comenzamos en nuestra base de operaciones. Centro neurálgico en el que mejorar nuestros objetos, crear armamento nuevo u otros materiales, comprar o vender parte de nuestro equipo o incluso equiparnos, valga la redundancia, determinadas habilidades de combate.

 

Por si fuera poco , debemos relacionarnos con el resto de personajes, conociendo de esta forma diversos aspectos de la personalidad de cada uno de ellos y desvelando, poco a poco, parte del hilo narrativo que mueve a God Eater 3. No en vano, y conviene recalcarlo, las conversaciones con algunos protagonistas resultan obligatorias si queremos proseguir la historia. Puede que no nos encontremos ante un apartado social, interactivamente hablando, demasiado original. Es más, puede resultar algo repetitivo. No obstante, cumple su cometido de forma bastante solvente como complemento de lo que viene siendo su vertiente hack n’ slash.

 

God Eater 3 no se corta a la hora de presentar sin tapujos algunos tabúes de la sociedad como la esclavitud, la explotación infantil o el maltrato.

 

Tras el cotilleo, la interacción, compra-venta o la puesta a punto de nuestro equipamiento, toca abordar el verdadero pilar jugable de God Eaters 3, sus batallas. Ya sea como esclavos de Fenrir o como miembros de una caravana, nuestra tarea no es otra que abrir camino completando las diversas misiones que se van abriendo a nuestro paso. Eso sí, aquí más que unos cazadores somo unas armas de destrucción masiva de cenizales. Contamos con una barra, que se rellena, permitiendo activar la sincronización con nuestros compañeros. Algo que, como complemento del resto de técnicas individuales, nos brinda determinadas habilidades especiales. Y precisamente regresando a nuestro repertorio de ataques y movimientos individuales, tenemos a nuestra disposición varios tipos de ataques, técnicas que se cargan manteniendo un botón concreto e incluso contamos con la posibilidad de alternar entre armas cuerpo a cuerpo y pistolas (cuya munición puede ser personalizada a nuestro antojo). Destacando, sobre todas las demás, una de las novedades más significativas con respecto a anteriores entregas, las artes de ira. Técnicas que pueden equiparse, hasta un máximo de tres, en nuestras propias armas. Contando, a su vez, con la posibilidad de subirlas de nivel haciendo un uso continuado de ellas.

 

Todo ello para abordar misiones que en definitiva buscan que limpiemos el escenario de enemigos en un tiempo determinado, periodo bastante generoso si tenemos en cuenta que en muchas ocasiones nos basta con 5 minutos. Dichos escenarios cuentan con algunos objetos repartidos por sus zonas, pero no esperéis secretos ocultos, puzles o zonas cuya extensión nos lleven a desorientarnos. Los escenarios son escuetos, llegándose a reutilizar en más de una y de dos ocasiones como mero pretexto para lo que aquí realmente importa y en donde, probablemente más se disfruta, sus frenéticas y espectaculares batallas.

 

Es cierto que los enemigos pequeños son relativamente sencillos y acaban siendo bastante repetitivos, pero enfrentarse con un Aragami mediano o grande ya es arena de otro costal, obligándonos a medir cada uno de nuestros golpes, a aprendernos sus patrones de movimiento e incluso a aprovisionarnos con diversos consumibles que nos pongan las cosas algo más sencillas. Jugablemente hablando podemos decir que God Eater 3 es un título bastante divertido. Puede que sus batallas, en ocasiones, resulten algo confusas o vacías y que su cámara nos juegue alguna mala pasada, más fruto del caos de la batalla que del propio sistema de cámara libre. No obstante, el resultado global es bastante satisfactorio.

 

Caminamos juntos, cazamos juntos, rebeldes para siempre

Las misiones de God Eater 3 se dividen en las obligatorias (necesarias para proseguir la historia) y las opcionales (perfectas para subir de nivel y obtener más recursos). Además, de cara a reforzar la durabilidad con un puñado de horas más, contamos con diversas opciones multijugador (tanto online como local). En primer lugar, se nos permite jugar a cualquiera de las misiones con hasta otros 3 jugadores (buscando partida o creando la nuestra propia). En segundo lugar, contamos con una serie de misiones especiales (llamadas Misiones de Asalto) en las que hasta 8 cazadores se enfrentan a un gran Aragami que debe ser derrotado en un tiempo determinado. Os podemos asegurar que se trata de batallas tremendamente intensas y divertidas en donde, a diferencia de lo que ocurre cuando buscamos compañeros para las misiones estándar, aquí sí es sencillo y rápido formar equipo.

 

A pesar de las dificultades para encontrar jugadores, hemos podido hacer algún que otro amigo

Como podéis leer, su oferta jugable nos garantiza bastantes horas de juego. No en vano, solo el modo historia nos puede llevar entre 15 y 20 horas. Cifra que crece exponencialmente si nos lanzamos a por todas las batallas especiales o decidimos completar las misiones opcionales, cronometradas o certificadas (estas últimas se van desbloqueando conforme vamos cumpliendo determinados requisitos como llevar un arma concreta o haber completado un porcentaje concreto del modo historia).

 

El apartado gráfico y artístico de God Eater 3 requiere ser despiezado por partes. Hablamos de una saga procedente de dispositivos portátiles y puede que ello os lleve a pensar que esto puede haber supuesto un lastre. No obstante, aquí debemos diferenciar el modelado de los personajes, que con su marcado estilo anime luce bastante bien, o el espectacular diseño de los enemigos, con unos escenarios que ha primera vista parecen bastante bellos, pero que conforme los vamos recorriendo nos transmiten una sensación de vacío. Si a ello le añadimos la abundancia de texturas de baja resolución, tanto en los Aragami como en el propio entorno, o una distancia de dibujado que hace que diversas zonas aparezcan casi delante de nuestras narices, el resultado, sin ser decepcionante, nos incita a pensar que con un poco más de esfuerzo podríamos haber estado jugando en otra liga, gráficamente hablando. Conviene recalcar que las cinemáticas se mueven con el propio motor del juego, a excepción de algunos ejemplos como la intro inicial de estilo anime. En contrapartida, el juego se mueve a unos rocosos 30 FPS. Los sacrificios visuales, con respecto al resto de versiones, han logrado garantizar una estabilidad casi total.

 

God Eater 3

En relación a su apartado sonoro, y por primera vez en la historia de la franquicia, se nos permite escoger entre voces en ingles o japonés (optando en nuestro caso, y desde el inicio, por la opción nipona). Por descartado, los textos llegan en perfecto castellano (con más de una frase Made in Spain). Las melodías cuentan con un acabado bastante épico, cuyo corte sonoro tiene un toque clásico realmente resultón. Destacando la gran labor del compositor Masaru Shiina (conocido profesionalmente como Go Shiina). El tema de apertura, titulado Stereo Future, es interpretado por el grupo japonés BiSH y junto a la intro animada forman una mezcla explosiva de gran belleza audiovisual.

 

God Eater 3 – Frenéticas cacerías, acción, anime y un toque de rol… ¡qué podrían haber dado más de sí!

La propuesta que God Eater 3 nos plantea sobre la mesa es, en esencia, continuista con respecto a lo ofrecido por los anteriores títulos de la franquicia. Por suerte, aún siguiendo los patrones pre-establecidos, sabe canalizarlos y vitaminalizarlos en una oferta jugable que apuesta por un «más y mejor» en toda regla. Y sí, nos encontramos ante un juego de caza, pero es ahí donde acaban las similitudes con la saga Monster Hunter. Y ni eso es exactamente así. Ya que más que cazadores somos una suerte de armas biológicas. Aquí, además, la exploración y el comercio quedan relegados, aun existiendo, a un segundo plano. Contamos con un sistema de comercio, subimos de nivel, fabricamos componentes y armas y farmeamos en busca de otros muchos objetos. Pero ninguno de los apartados anteriormente mencionados gozan de demasiada profundidad, sirviendo de complemento para lo que aquí realmente importa, las batallas. Salir de cacería nunca fue tan frenético y divertido y es este aspecto el que debe resultar fundamental, demo a parte, a la hora de decidir haceros o no con este título.

 

God Eater 3

Hemos analizado God Eater 3 gracias a un código digital cedido por Bandai Namco. Versión analizada 1.45

 

Y de la ceniza surgirá la libertad...
God Eater 3 es la propuesta con la que Bandai Namco pretende afianzar su aventura de caza. Un título que, sin renunciar a la interacción y los toques de rol, el comercio, la mejora de nuestro equipamiento o la evolución de sus personajes, apuesta por la acción frenética, espectaculares enfrentamientos con grandes enemigos y un acabado anime como caballos de batalla ganadores. En contraposición, un aspecto gráfico que podía haber dado más de sí y unas mecánicas, cuya falta de profundidad, las acaba tornando repetitivas.
PROS
Una propuesta directa. Frenéticas cacerías aderezadas con una BSO épica. Poder escoger voces en japonés no tiene precio
Su acertada estética anime
Un multijugador, tanto local como online, que le sienta como anillo al dedo
CONTRAS
Gráficamente podría haber ido un paso más allá
Sus mecánicas se acaba haciendo demasiado repetitivas
La escasa profundidad de sus misiones
75
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