Ayuda a NextN comprando en Amazon
Northgard

Análisis de Northgard – Nintendo Switch. Estrategia vikinga con personalidad

Northgard análisis
Fecha de lanzamiento
26 septiembre, 2019
Número de Jugadores
1-6
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la Descarga
734,00 MB
Nuestra puntuación
78

Shiro Games, la compañía radicada en Francia que creó los títulos de Evoland, decidió, allá por el 2017, embarcarse en una aventura nórdica que culminó en 2018 con el lanzamiento de Northgard, un juego de clanes vikingos en los que la gestión de recursos, la ocupación de territorios y el combate contra los elementos del entorno y otros clanes rivales se unen en un título de estrategia en tiempo real. Tras ser lanzado originalmente en PC, logró abrirse camino, gracias a Merge Games y la propia Shiro Games, al resto de plataformas, llegando así a Nintendo Switch. ¿Estrategia de corte clásico en la híbrida? Pues sí. ¡Os lo contamos en las siguientes líneas!

 

 

Traición y venganza

Antes de adentrarnos en la introducción, debemos aclarar que Northgard, con buen criterio, sigue el estilo de los juegos clásicos de estrategia en tiempo real. ¿Qué significa esto? Significa que, el modo historia (o modo campaña como suele conocerse en este tipo de títulos) solo es una modalidad más, no es necesariamente la modalidad principal. Los modos para single player y online, con los que también cuenta este título, son en los que más horas se suele invertir en este tipo de juegos, pero bueno, Northgard tiene una historia, y vamos a comenzar hablando de ella.

 

La cosa empieza como suele ocurrir en una historia de vikingos: traición y venganza. Nuestro protagonista, o más bien hilo conductor de la campaña, es el hijo de un Thane vikingo que ha sido asesinado. Sediento por vengar a su padre, se embarca en una persecución que le llevará a la mítica tierra de Northgard, habitada por criaturas mágicas, clanes enemigos y lobos, muchos lobos. Empezamos la persecución de nuestro enemigo con el apoyo de un fiel aliado. A partir de ahí, vamos superando fases al mismo tiempo que incorporamos más clanes aliados a nuestra causa. El oso, el cuervo, la cabra, el ciervo… un montón de animales del bosque que hacen las veces de símbolo de cada uno de los clanes.

 

Con la escusa de vengarnos del asesino de nuestro padre, emprendemos un viaje que nos lleva por las regiones de la inhóspita Northgard. Una aventura en la que tenemos la ocasión de explorar el planteamiento y mecánicas del título.

 

Zona a zona

Juguemos en modo un jugador, multijugador o el modo historia, comenzamos en una zona del mapa con un héroe, un número de gentes del clan (tanto hombres como mujeres, por cierto) y un ayuntamiento. Las áreas a nuestro alrededor están cubiertas de niebla y debemos descubrirlas si queremos colonizarlas. Para ello, lo mejor es empezar por construir edificios. Nuestras opciones iniciales son, básicamente, tres: la cabaña de leñadores, el edifico para generar exploradores y una casa, una construcción que tiene por objetivo aumentar nuestra población inicial de 5 aldeanos.

 

Northgard análisis

 

Northgard tiene un inicio muy lineal. Digamos que en otros juegos del género, dependiendo del ejército o clan que estemos jugando, o la estrategia que pretendamos seguir, las primeras edificaciones que se construyen pueden variar. Es cierto que también tienden a repetirse, pero suele haber algo más de variedad. En cualquier caso, no es un problema. Una vez hemos sacado un explorador o dos, y algún que otro leñador para que vaya obteniendo madera, es cuando realmente comienza la partida y la gestión del mapa. Los exploradores, como ya habréis supuesto, van revelando las zonas del mapa. Una zona revelada es una opción de conquista (sobre todo para un vikingo), y eso es lo que debemos hacer, conquistar zonas. Northgard funciona por áreas diferenciadas. Al contrario que la mayoría de los juegos de su género, en los que hay un mapa completo con diferente geografía según hacia donde vayamos pero sin separar zonas, en Northgard cada zona del mapa funciona como una subunidad diferenciada.

 

Todo comienza por la conquista. Sin dominar una zona no se puede hacer nada sobre ella. Siempre están defendidas, ya sea por lobos, seres de la mitología nórdica (como Dragurs y valquirias), u otros clanes rivales. Una vez derrotamos a lo que sea que se encuentre en la zona, debemos pagar un coste (generalmente alimento) y hacernos con el control de la zona. Cuando ya la tenemos bajo nuestro poder, podemos construir edificios en ella. Un máximo de tres edificios por zona. Únicamente la zona inicial, en la que aparecemos, permite que construyamos un cuarto edificio. ¿Qué vamos a construir? Dependerá de la zona y de nuestra situación en la partida. Cada zona ofrece oportunidades diferentes. Algunas permiten la construcción de edificios únicos para aprovechar recursos naturales que sólo se encuentran disponibles en esa zona. Es el caso de los parajes en los que hay minerales, campos de cultivo, un lago con peces o animales de caza mayor, como son los ciervos. Este tipo de recursos permite la construcción de edificios concretos que solo es posible construir en zonas que disponen de ese recurso.

 

Northgard análisis

Los edificios que podemos construir son de dos tipos, de producción y militares. Los de producción son los más numerosos. Van desde campos de trigo hasta herrerías. En cuanto a los militares, pues lo típico, distintos edificios que sirven para sacar tropas diferentes. Todas con hachas, espadas, cascos con cuernos y muchas ganas de oler la sangre. Además, podemos mejorar nuestros edificios con recursos pero, eso sí, antes debemos mejorar nuestro ayuntamiento, el único edificio que nos da la posibilidad de organizar banquetes. Pagando un precio en alimentos, podemos dar un festín a nuestros aldeanos que dura unos minutos en los que se producen más recursos y se gana felicidad.

 

Northgard análisis

 

Clanes, sabiduría y fama

Disponemos de una serie de recursos que son los que debemos gestionar si queremos salir victoriosos. Alimento, madera y oro son los que podemos considerar básicos. Debemos combinarlos de forma balanceada si no queremos que disminuya la felicidad del clan, y necesitamos que nuestro clan sea feliz para que se sigan produciendo aldeanos. A mayor felicidad, mayor ritmo de producción. Los aldeanos son los que construyen y utilizan los edificios después, así como ser el recurso (sí, también son un recurso) que nos permite crear unidades concretas, ya sea para labores de no agresión, como el explorador y el curandero, o para que se conviertan en unidades militares, nuestras tropas. Eso sí, no esperéis aquí un gran ejercito. Al fin y al cabo esto va de vikingos, así que el número de tropas a crear suele ser bastante escaso. Cada unidad militar cuesta oro, y el precio de cada una se va incrementando según vamos generando más. Además, mantenerlas tampoco es sencillo, especialmente cuando llega el invierno.

 

Northgard análisis

 

Hay, además, un par de recursos adicionales que no son, digamos, primarios: la fama y la sabiduría. La fama se consigue, principalmente, ocupando zonas nuevas, mientras que la sabiduría se consigue de forma pasiva, pero se puede aumentar su producción controlando y explotando piedras místicas que podemos encontrar en algunas áreas. Nuestro nivel de fama desbloqueará distintas posibilidades y ventajas que varían según el clan; la sabiduría, por su parte, nos da la opción de ir desbloqueando ventajas en un árbol de habilidades. Hay tres ramas, que son las mismas para todos los clanes, aunque algunas habilidades varían según el clan con el que estemos jugando.

 

La variedad de clanes y su caracterización, la cual no solo se refleja en su estética sino que también tiene presencia en sus mecánicas distintivas, es posiblemente el mayor atractivo de Northgard. Ya hemos hablado de que cada clan tiene un icono distintivo asociado a un animal de la tundra. Tenemos la cabra, el ciervo, el oso, el lobo… Además, cada clan cuenta con un nombre nórdico sacado de la mitología y la tradición vikinga. Todo muy evocador y simbólico. Pero lo realmente atractivo es que cada clan tiene un enfoque diferente. Algunos son más pacifistas, otros más belicosos, algunos se centran más en la producción de un determinado recurso, otros se centran más en la conquista de nuevas zonas… Lo importante es que tienen mecánicas, edificios y habilidades únicas que permiten plantear una partida de forma distinta con cada clan. Si manejamos un clan que se centra en la producción, no podemos afrontar la partida de la misma manera que si estuviésemos usando un clan cuyas habilidades se fomentan mediante la conquista o las incursiones. Además, durante la campaña, podemos conocer las personalidades de cada uno de los héroes y, a su vez, líderes de los clanes. Por lo general son carismáticos y encajan a la perfección con las mecánicas del clan.

 

 

Winter is coming

Northgard tiene varias mecánicas distintivas, pero hay una que destaca por encima del resto: el invierno. No porque sea la mejor o la más interesante, sino porque es, sin duda, la más característica. Los mapas de este título tienen lugar en una tierra que imita a las zonas de Noruega y Suecia, de donde fueron originarios los vikingos, por lo que, como cabía esperar, sus inviernos son bastante duros. El juego, desde luego, así lo refleja. En cada partida el tiempo avanza. No hay noche y día, pero sí que pasan los años. De las estaciones únicamente sabemos que llega el invierno y, cuando lo hace, mejor será que hayamos sido hormiguitas y hallamos guardado recursos, porque sino… Cuando llega el invierno todo se para. Se produce menos comida y menos madera, al mismo tiempo que se consume más. Northgard representa así la dureza del invierno, haciendo que tu gestión de recursos y zonas sea más complicado.

 

Ciertamente es un elemento que le da un toque personal al título, pero resulta algo tedioso. Lejos de ser un elemento dinamizador, la mayoría de las veces simplemente nos quedamos esperando a que pase la estación. En el mejor de los casos, cambiamos corriendo a algún aldeano de edificio, o hacemos que alguno de nuestros guerreros vuelva a realizar labores de producción, a fin de evitar el coste que supone su mantenimiento. De todos modos, atacar atacaremos poco durante el invierno, pues nuestras tropas también ven reducidas su capacidad de actuación. Es un momento de la partida en la que nos quedamos quietos, expectantes. Es un elemento planteado para que gestionemos nuestro avance ante una adversidad pero, la verdad, la mayoría de las veces lo único que hace es ralentizar de forma innecesaria. Además, no es que haya un invierno por partida, sino que hay uno por año. Si en una partida pasan 5, 10, 12 años o los que sean, pues ese mismo número de inviernos tendremos que soportar.

 

Northgard análisis

 

Acabamos con lo técnico

Lo primero que nos viene a la mente cuando jugamos a un título de estas características en una consola, es cómo van a ser los controles. En este sentido, Northgard se adapta bien a la híbrida. El joystick nos permite movernos por el mapa y decidimos si queremos construir o mover a nuestras unidades de combate con los botones ZR y ZL respectivamente. Manteniendo uno de ellos pulsados, podemos acceder a las opciones que se pueden elegir con la cruzeta de botones A, B, X e Y. La cruceta, por su parte, nos permite cambiar entre otras opciones del juego.

 

Gráficamente, Northgard se ve bien. El port es bueno, no hay fallos a nivel técnico, ni gráficamente ni en fluidez. El juego corre bien en la híbrida, tanto en modo portátil como en el Dock. Es, en resumen, uno de los mejores juegos de estrategia en tiempo real que podemos disfrutar actualmente en Nintendo Switch.

 

Northgard análisis

 

Northgard – Estrategia vikinga con personalidad

Northgard tiene muchos elementos reconocibles dentro de los juegos de estrategia tiempo real: recursos, distintos tipos de construcciones, tropas y un mapa del que únicamente conoces, al inicio de la partida, la zona en la que comienzas, pero también dispone de elementos y mecánicas propias. Quizás no siempre sean acertadas, pero desde luego sí que dotan al título de una personalidad propia. Un juego de estrategia en tiempo real que se adapta a la perfección a los controles de Nintendo Switch y nos permite disfrutar en la híbrida de un tipo de juego al que no estamos acostumbrados a jugar en modo portátil. Si os gusta Nintendo, la estrategia y la mitología nórdica, no hay duda, este es vuestro juego.

 

Northgard análisis

Hemos analizado Northgard gracias a un código digital cedido por Merge Games. Versión analizada 1.0.2

Vikingos estrategas
Northgard se presenta como uno de los juegos de estrategia en tiempo real que podemos disfrutar en Nintendo Switch. Con personalidad propia y, al mismo tiempo, con los elementos necesarios que se le exigen a este tipo de juegos, Northgard desarrolla su estética vikinga haciendo gala de los mejores elementos de los juegos de estrategia.
PROS
Los controles y gráficos. Un port muy conseguido que encaja perfectamente en la híbrida
Las diferencias entre clanes los dota de una caracterización propia que se deja ver tanto en lo estético como en las mecánicas
Los nombres, diseños y seres sacados de la mitología nórdica
CONTRAS
La mecánica del invierno resulta tediosa en muchas ocasiones
El inicio lineal da pocas opciones a empezar las partidas con diferentes estrategias
78
Más artículos
Trials of Mana
Trials of Mana presenta a Charlotte en su último tráiler. ¡Otro personaje se une al grupo principal!