Metro: Last Light Redux

Análisis Metro: Last Light Redux – Nintendo Switch. De vuelta al subsuelo de Moscú

Ponte la máscara de gas, ¡y a disparar!

Metro 2033 Metro: Last Light Redux
Fecha de lanzamiento
28 febrero, 2020
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc
Tamaño de la Descarga
7815,00 MB
Nuestra puntuación
90

Una vez más, tenemos la oportunidad de sumergirnos en el mundo subterráneo de Moscú. De nuevo, tenemos que hacerle frente a una multitud de criaturas monstruosas, a los fascistas y comunistas, a la radiación y a la oscuridad del Metro de Moscú. Tras una épica aventura en Metro 2033, Artyom vuelve a ser el hombre que, la poca humanidad que queda, necesita para sobrevivir. Pero, ¿será capaz de conseguirlo? Y lo que es más importante, ¿será este juego igual de bueno que la primera entrega? ¡Descúbrelo en este análisis de Metro: Last Light Redux, la remasterización de la segunda parte de la saga de 4A Games y Deep Silver!

 

 

La continuación de una historia asombrosa

Lo primero que hay que dejar claro es que la historia de Metro: Last Light es una secuela directa de la trama de Metro 2033, por lo que si no habéis jugado a esa primera parte, aquí hay algunos spoilers. Aclarado esto, recordemos en qué punto nos dejó la primera entrega: como dijimos en el análisis del mencionado juego, había más de un final… En dicha historia, debíamos librarnos de unas criaturas nuevas llamadas Oscuros. Sin embargo, hay un final alternativo en el que no los destruimos, sino que contactamos con ellos. Pues bien, Metro: Last Light contempla el final en el que nos los cargamos a todos… excepto uno.

 

Metro: Last Light tiene lugar justo un año después de los sucesos del primer juego. Nos encontramos en un mundo destruido por culpa de una guerra nuclear y parte de la población de Moscú se escondió en el metro de dicha ciudad, lugar donde aún siguen sobreviviendo. Artyom, el protagonista de esta historia, ha obtenido en este tiempo fama en el metro; se encuentra dentro de la Orden (una de las facciones del juego aparte de la comunista y la fascista y es la que destruyó a los Oscuros) y ha ganado unas cuantas medallas dentro de mencionada facción gracias a sus hazañas contra las misteriosas criaturas. Sin embargo, Khan, uno de los personajes que aparecen en Metro 2033, vuelve a hacer acto de presencia y nos informa de que ha sobrevivido un Oscuro pequeño, y él mismo es quien nos avisa de que quizá quieran contactarnos. Miller, el líder de la Orden, por su lado, sigue con la idea de que hay que exterminarlo.

 

Metro: Last Light Redux

Al igual que en Metro 2033, en Metro: Last Light tenemos la oportunidad de decidir qué hacer al final, aunque no es tan simple como que nos hagan una pregunta y ahí elegimos. Hay un sistema de karma oculto y muy bien implementado que se basa en nuestros actos a lo largo de la historia. Dado que debemos pasar por distintas poblaciones, en ellas hay varios sucesos en los que podemos decidir actuar de una forma u otra, forjando nosotros mismos la personalidad de Artyom y, así, veremos un final u otro. Y, de nuevo, nos encontramos con una historia digna de una novela (recordemos que la saga está inspirada en los libros de un escritor llamado Dmitri Glukhovsky), con un guión espectacular, personajes llenos de personalidad, poblaciones muy realistas e incluso con NPCs que no tienen nada que ver con la historia pero puedes escuchar sus conversaciones y tienen mucho sentido en ese mundo post-apocalíptico.

 

Una jugabilidad inmersiva a más no poder

Nos encontramos con una serie de mecánicas prácticamente idénticas a las de Metro 2033. Ya sabéis que esto es un shooter, por lo que la mecánica principal son los disparos; combatimos generalmente contra humanos o contra monstruos, dependiendo de la situación. Eso sí, el control es algo más torpe que en otros shooters, dado que también es un juego que se centra más en la trama. Tenemos distintos tipos de armas a nuestra disposición como escopetas, fusiles de asalto, francotiradores, pistolas, etcétera, y cada una con su tipo de munición. Todas estas son personalizables ya que podemos adherirles culatas, silenciadores, miras, y una buena variedad de accesorios que podemos comprar en tiendas usando «balas de calidad» como moneda (aunque, si no nos queda más remedio, podemos usar esas mismas balas de buena calidad para nuestra arma si nos quedamos sin munición). Y sí, los silenciadores sirven para afrontar los combates con sigilo.

 

El sigilo es una parte fundamental de Metro: Last Light, pero está mucho mejor implementado que en la anterior entrega (que ya estaba bien). Los enemigos, ya sean monstruos o humanos, están más relajados mientras no hayan sospechado, por lo que si hacemos ruido, pueden olerse algo pero en seguida volverán a patrullar tranquilamente. En el momento en el que uno nos haya visto, haya escuchado un disparo o dé la voz de alarma, no se relajarán hasta que no acabemos con todos o abandonemos la zona. Lo bueno es que los escenarios están mucho mejor trabajados en el sentido de que nos encontramos con algunas formas muy concretas de sortear todos los rivales sin que se percaten de nuestra presencia.

 

Eso sí, el sigilo siempre debe tratarse en ausencia de nuestro foco; dado que nos encontramos en la oscuridad del metro. En muchas ocasiones debemos hacer uso de una linterna que se encuentra en el casco de Artyom, la cual nos sirve para ver pero también delata nuestra posición. No obstante, en un punto de la trama nos encontramos con unas gafas de visión nocturna, las cuales vienen de perlas ya que podemos ver en la oscuridad sin que nos detecten. Ojo, porque la batería de ambos artilugios se agotan y debemos cargarlas con un cargador universal que siempre llevamos a mano.

 

Metro: Last Light Redux

 

Aunque el sigilo sea fundamental, el combate a bocajarro está mejor llevado que en Metro 2033. De hecho, hay ciertos niveles que son acción pura y dura, y son increíbles. Aunque Metro: Last Light sugiere un combate lento, sigiloso y, de hecho, no sea tan frenético como el resto de títulos de disparos, sí que logra transmitir en algunos puntos de la historia una adrenalina brutal.

 

Cómo no, en Metro: Last Light nos volvemos a encontrar con una mecánica que lo diferencia del resto de juegos post-apocalípticos: la máscara de gas. En algunos puntos de la trama, Artyom debe subir a la superficie, la cual está totalmente contaminada por el aire nuclear aún presente tras la guerra. En esos momentos es en los que debemos usar la máscara de gas cuyos filtros se van agotando cada tres minutos y debemos sustituirlos, así que es conveniente tener de sobra encima; si no, Artyom se asfixiará. Además, ¡puedes hasta limpiarla con la mano cuando se ensucie de barro o sangre! Ah, y también puede romperse. En ese caso, ¡echa un vistazo alrededor y quizá encuentres un cadáver con una que esté en mejores condiciones!

 

 

Calidad gráfica y ambientación sin iguales

La ambientación de la saga desarrollada por 4A Games es magnífica, y Metro: Last Light no se iba a quedar atrás. La vida que hay en las distintas poblaciones del Metro, como dijimos hace unas líneas, es asombrosamente realista. El detalle con el que está creada la ciudad de Moscú cuando Artyom sale al exterior es muy fascinante. En algunos momentos, llueve, hace viento o nieva, y está tan bien trabajado que realmente sientes los mencionados climas. Además, uno se queda alucinado cuando ve cómo dos monstruos de distintas especies pueden llegar a pelear entre ellos sin que esto tenga nada que ver con la historia, sino que se trata de un evento fortuito.

 

Las zonas son aún más abiertas que en Metro 2033 e incitan mucho más a la exploración. Nos podemos encontrar algunos coleccionables, los cuales son notas escritas por el propio Artyom y que reflejan sus pensamientos de lo que está ocurriendo en el momento en el que las recoges. Sin embargo, en comparación con su precuela, estos coleccionables (también podemos encontrar llaves para abrir algunas cajas fuertes llenas de munición o dinero) están peor distribuidas por el mundo, en lugares menos lógicos o demasiado escondidos (aunque este hecho no ocurre en todos los casos, solo en algunos).

 

La música y el sonido también ayudan a crear una ambientación tan inmersiva; la música, por su lado, denota una atmósfera melancólica, casi depresiva, que consigue meterte de lleno en el juego. Y los sonidos consiguen aumentar más ese género de terror presente en el título durante los momentos de mayor oscuridad (los sonidos de las armas, los pasos de los enemigos, el aullido de los monstruos cuando te detectan…). Las voces también son geniales, y es que está muy bien localizado al español y doblado, de hecho, mejor que en Metro 2033, donde algunas voces no se correspondían con las acciones y movimientos de los personajes (por cierto, Artyom no habla).

 

Por último, hay que hablar, y muy positivamente, de los gráficos. Si en Metro 2033 destacaba lo bien que se veían todas las zonas y, especialmente, la iluminación, en Metro: Last Light se han superado. En su predecesor, el peor aspecto en cuanto a calidad técnica eran los rostros de las personas, algo que se ha solucionado y con nota en la segunda parte de la historia. Las animaciones, por su lado, siguen en su línea de estar más que decentemente trabajadas. En cuanto a frame rate, es muy estable en todo momento (salvo en uno o dos puntos, y era jugando en dock). En resumen, los gráficos de esta obra destacan mucho dentro del catálogo de third-parties de Nintendo Switch y no tienen nada que envidiarle a sus versiones de PlayStation 4 y Xbox One.

 

 

Metro: Last Light Redux – Una secuela cuya definición es «más, y mejor»

¿Tienes dudas de si hacerte con Metro: Last Light Redux? Mi recomendación es y siempre será un rotundo sí, aunque depende de tus gustos, como siempre. De hecho, contaré una breve anécdota: no es lo primera vez que completo Metro: Last Light… lo jugué en PlayStation 3 hace varios años, ¡y no me gustó nada! Llegué a pasármelo, pero me costó bastante (por ganas, no por dificultad). En ese momento, no tenía la visión que tengo hoy día de los videojuegos y no era capaz de valorar la jugabilidad tan única, original e inmersiva que posee esta joya. Ahora, sí me he dado cuenta de que es un auténtico juegazo.

 

De la misma forma, debéis tener en cuenta que, aunque se trate de un shooter, Metro: Last Light Redux está absolutamente centrado en la narrativa, ambientación, historia, personajes… Si buscáis una aventura loquísima y frenética y un título con componente multijugador y/o competitivo, dejad este juego a un lado. Si venís de historias épicas y queréis llevaros otra más para la colección, no lo dudéis: Metro: Last Light Redux es tu juego (vaya, los dos que compila Metro Redux lo son).

 

Metro: Last Light Redux

Hemos analizado Metro: Last Light Redux gracias a un código digital cedido por Koch Media. Versión analizada: 1.0.0

El Metro de Moscú es muy "divertido"
Metro: Last Light Redux contiene muchas cosas buenas y pocas cosas malas: es un juego que se centra en la trama, la cual es muy buena, evidenciando su inspiración en una novela de éxito. A esto se le unen unas mecánicas únicas e inmersivas.
PROS
Una historia épica e intrigante
Mecánicas muy originales e inmersivas
La ambientación y el mundo en general es realista y sorprendente
CONTRAS
Los coleccionables están en lugares más ilógicos
El control es algo más torpe comparado con otros shooters
90
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