Análisis Burnout Paradise Remastered – Nintendo Switch. Para verdaderos adictos a la velocidad

Fecha de lanzamiento
19 junio, 2020
Número de jugadores
1-8
Idiomas
Español, Inglés, Alemán, etc
Tamaño de la descarga
4 GB
Nuestra puntuación
68

De todos los juegos con los que EA podría apoyar a Nintendo Switch, Burnout es una de las últimas opciones que hubiéramos pensado. Al fin y al cabo, la serie lleva desaparecida más de una década, y básicamente fue absorbida por Need for Speed (la cual podría llegar también a nuestra consola, por cierto). Aunque Burnout Paradise salió en 2008 para PS3 y Xbox 360, la remasterización de la que estamos hablando, salió en 2018 para las consolas actuales. Un remaster de un juego de hace un par de generaciones no puede ser nada que Nintendo Switch no pueda soportar, ¿verdad?

 

Velocidad sin fisuras

Afortunadamente, Burnout Paradise Remastered sigue estando en forma en la consola híbrida. La sensación de velocidad es una delicia gracias a que el juego corre a 60 fps estables, sin ningún tirón. Y eso es clave para un arcade de carreras que nos invita a recorrer un mundo abierto a la mayor velocidad posible, con turbo incluido. Y si nos chocamos… pues mejor: disfruta de la espectacular colisión (con efectos muy convincentes incluso doce años después) y vuelve a la carrera como si nada.

 

El mapa de Paradise City es el principal gancho del juego respecto a anteriores títulos de la serie. En lugar de tener una serie de circuitos o pruebas individuales, tienes un mapa considerablemente grande que recorrer a tu bola. Todo está abierto desde el principio, y el principal objetivo es superar decenas de pruebas (carrera, concurso de “takedown”, exhibición de trucos…) que te permiten subir de nivel tu carnet. No obstante, el juego te invita a explorar el mapa y disfrutar sin necesidad de tener un objetivo claro: apréndete el trazado de las calles, encuentra atajos, mejora tus marcas en cada calle o ponte a buscar las 400 vallas a destruir o los 120 carteles publicitarios.

 

 

Es muy sorprendente lo poco intrusivo que es este desarrollo basado en el mundo abierto: no hay una lista como tal de eventos a completar, sino que te las vas encontrando a medida que explores el mapa. Para entrar en ellas, un discreto cartel en la esquina te informa del evento, al que entras pulsando ZL y ZR. Tampoco hay marcadores en el mapa, ni líneas de puntos a seguir, ni tan siquiera tutoriales o carteles informativos de prácticamente nada: todo lo que necesitas saber te lo dice “Bandit” de Crash FM a través de la radio (con una voz en español un poco irritante).

 

Vamos, que el juego te suelta de la mano desde el primer momento en el que pisas las calles de Paradise City. Y es una sensación estimulante y mayormente positiva, que se nota especialmente en las carreras: no es un circuito cerrado y no hay una línea en el mapa que te marque el camino, sino que simplemente te indica un inicio y una meta. La ruta que cojas para llegar allí es cosa tuya, lo que te anima a aprenderte el trazado de la ciudad (y los atajos) para llegar mucho antes… si no te pierdes por el camino, claro. La velocidad es tan vertiginosa que apartar los ojos un momento para ver el minimapa puede resultar en una colisión fatal… pero no mirarlo puede provocar que te pases el desvío y pierdas muchísimo más tiempo.

Es muy satisfactorio notar la progresión no solo en tanto que mejoras tu destreza al volante, sino en que reconoces el mapa a tu alrededor y te aprendes cosas como que para llegar al observatorio del noroeste es mucho mejor coger los caminos de tierra que subir por la carretera principal, que da muchas más vueltas. O cuál es la ruta que deberías coger para pasar de camino por el taller que te arregla el coche inmediatamente, pues estás en evento de takedowns. O sea, una batalla campal que consiste en embestir al rival para que se estampe, dando muchas y satisfactorias vueltas de campana.

 

El mapa es lo suficientemente grande como para entretenerte con estas cosas sin llegar a abrumarte (pues vas tan rápido que ir de punta a punta lleva menos de cinco minutos), a lo que hay que sumar Big Surf Island, un segundo mapa conectado a la ciudad por un puente, que en el original fue un DLC, e incluye trazados, pruebas y saltos mucho más interesantes.

 

burnout paradise switch

 

Sin GPS… acaba perdiendo el rumbo

En general, su desarrollo en mundo abierto es un acierto, potenciando la jugabilidad y la experimentación por encima de la acumulación de menús y opciones intrascendentes. No obstante, a la larga se echa en falta tener alguna razón de peso por la que seguir jugando, ya no digo una historia, sino algún hilo de progresión que nos empuje a seguir disputando las pruebas… que enseguida se vuelven muy repetitivas. No hay ninguna recompensa cuando pasamos de nivel en el carnet; todas las zonas están abiertas desde el principio, y las pruebas no cambian más allá de su mayor dificultad.

 

El principal motivo para progresar, claro, es encontrar todos los coches, cada vez más rápidos y furiosos, y que desbloqueas al chocarte con ellos por el mapa de forma aleatoria. Sin embargo, esto carece de sentido en esta remasterización, que incluye todos los coches lanzados en formato DLC desbloqueados desde el principio, entre los que se encuentran algunas bestias pardas. Entre ellos, por cierto, hay algunos puntazos como cochecitos de juguete o unos “coches legendarios” claramente inspirados en KITT, el Coche Fantástico, el Ecto-1 de los Cazafantasmas o el DeLorean de Regreso al Futuro, que hasta es capaz de levitar.

 

 

La vida útil del juego continúa en su vertiente online, donde puedes disputar carreras con otros jugadores o entrar en partidas con otros siete corredores donde hacer el cabra y competir por mejorar los tiempos en cada calle. Lamentablemente, apenas había gente las veces que lo pusimos, y fue imposible llegar a celebrar una carrera. Tampoco hay un multijugador local inalámbrico, sino una especie de modo party con varias pruebas, por turnos. No tiene mucho recorrido.

 

Por tanto, aunque la base es muy buena, Burnout Paradise se acaba haciendo repetitivo demasiado rápido. El que quiera encontrar todos los coches y superar todas las pruebas tendrá diversión para mucho rato, pero su desarrollo mundo abierto es tan disperso que puede que pierdas el interés antes.

En lo que respecta al apartado gráfico, tiene sus luces y sus sombras… literalmente. Y es que el juego tiene un problema importante con el brillo, que es bajísimo y hace que jugar de noche (de noche dentro del juego, claro) sea un martirio. Afortunadamente, se puede modificar el brillo desde el menú de opciones del juego con mucha flexibilidad… aunque a consecuencia rompas un poco el equilibrio de luces.

 

 

La paleta de colores sepia… pues es la que hay: es un juego de 2008. Es quizás lo que más delata que el juego tiene sus años, porque a nivel de detalle es muy rico, y como decíamos, va a 60 fps sin fisuras, tanto en TV como en portátil. Eso sí, el mapa de Paradise City acaba volviéndose muy monótono, sin mucho que ver… y la ciudad podría beneficiarse de algo más de vida en general (no hay peatones, por razones obvias, pero tampoco hay muchos coches).

 

Por último, la banda sonora hará las delicias de los nostálgicos, llena de temas rock, metal y punk de clásicos como Twisted Sister (I Wanna Rock) y por supuesto, Paradise City de Guns N’ Roses, además de muchos grupos alternativos de los 2000. Para «contrastar», también hay temas de Debussy, Mozart o Beethoven, que suenan cuando dejas el mando sin tocar unos instantes. ¿La única pega? Que no puedas escucharlas en un reproductor?

 

 

Burnout Paradise Remastered – Para verdaderos adictos a la velocidad

Burnout Paradise Remastered es una opción muy interesante dentro de un género tan vacío como el de la velocidad en Nintendo Switch. También es un clásico que muchos se emocionarán por poder tenerlo en portátil y jugarlo en cualquier momento. La versión es idéntica a la de las otras consolas (PS4, Xbox One y PC), las diferencias gráficas entre ambas no son muy notorias y el port está perfectamente rematado en lo más importante: la fluidez.

 

Si quitas factor nostalgia por la saga, o sea, si entras de nuevas, ten en cuenta que quizás la experiencia no sea tan maravillosa. El juego es divertido y tiene algunas ideas muy interesantes (la máxima de pasar todo el tiempo en la carretera y el mínimo tiempo posible en menús). Pero se hace repetitivo muy rápidamente, apenas hay sensación de progreso y sus mayores bazas (correr por un mundo abierto) ya no sorprenden tanto como entonces. A eso hay que sumar que el multijugador online es un poco confuso y limitado (y con muy poco tráfico). Lo peor, sin duda, es su absurdo precio. Cuesta 49,95 € en Nintendo Switch, más del doble de lo que cuestan actualmente las otras versiones… y 10 euros más caro de lo que costaron en su lanzamiento. Es incomprensible y bastante desconsiderado, la verdad.

 

Hemos analizado Burnout Paradise Remastered gracias a un código de descarga digital cedido por EA. Versión analizada 1.0.0

 

Para verdaderos adictos a la velocidad
Burnout Paradise Remastered corre en Nintendo Switch igual de bien que en las otras versiones, y sigue siendo un arcade muy divertido y bestia... si bien se hace repetitivo demasiado rápido. Si eres fan o nostálgico de la saga, no te defraudará, pero el precio es injustificable.
PROS
Conseguidísima sensación de velocidad... a 60 fps fluidos, tanto en TV como portátil
No hay apenas menús: todas las pruebas las encuentras explorando
Un garaje muy amplio, con muchos coches por desbloquear, 120 eventos, 400 vallas por encontrar...
CONTRAS
Apenas hay sensación de progresión: no hay recompensa al subir de nivel de carnet, ni nuevas zonas que explorar
Los tipos de eventos se acaban volviendo muy repetitivos, y aunque haya mucho que hacer, el mapa no da más de sí
El online está muy desierto: es difícil encontrar partidas activas u organizar carreras
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