Harvest Moon: Un mundo único

Análisis Harvest Moon: Un mundo único – Nintendo Switch. Único… afortunadamente

Harvest Moon: Un mundo único
Fecha de lanzamiento
5 marzo, 2021
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
1265,00 MB
Nuestra puntuación
40

Tenemos que remontarnos hasta 1996 para ver el nacimiento de una saga icónica dentro del mundo de los videojuegos de simulación de granjas. Antes que llegaran Farmville, Stardew Valley o incluso el reciente Story of Seasons, ahí estaba Harvest Moon. Una historia llena de éxitos que fue encumbrando el buen nombre de la saga hasta convertirla en un referente del que han bebido incluso sagas como Animal Crossing. Sin embargo, el Harvest Moon actual no es el mismo que el de entonces, pues en 2014 Natsume y Marvelous Inc., la distribuidora de Harvest Moon en Europa y América y los desarrolladores originales de la saga, tomaron caminos separados. Nacía entonces Story of Seasons con el equipo original y una nueva rama de Harvest Moon con la distribuidora de los juegos en occidente y un equipo de desarrollo diferente. Y de esa rama nos llega el nuevo Harvest Moon: Un mundo único.

 

Desarrollado por Natsume Inc. y distribuido por Rising Star Games, Harvest Moon: Un mundo único nos pone nuevamente frente a los mandos de un granjero en busca de aventuras a base de cosechar y criar animales. Esta vez con un toque de fantasía para introducir los espíritus de la cosecha en un mundo árido en el que apenas crece nada que no sean patatas. Nuestro protagonista es una persona especial capaz de despertar a la diosa de la cosecha y conseguir nuevas plantas para alimentar el mundo, un héroe de la agricultura. Y con esa premisa, nos metemos de lleno en una propuesta que promete ser interesante… ¿Estará a la altura de esa promesa? ¿O la cosecha sale pocha?

 

 

Un mundo único, ¡afortunadamente!

Empezamos la partida personalizando a nuestro granjero con unas opciones algo limitadas que más adelante se amplían un poco y nos meten directamente en la historia. Una historia que se aleja de lo habitual y nos presenta algo más similar a un RPG con una misión para nosotros: la Diosa de la Cosecha ha desaparecido haciendo del mundo un lugar cada vez más árido y somos los únicos capaces de poner remedio a eso gracias a que podemos encontrar a los espíritus de la cosecha y conseguir sus semillas. Con todo esto, nos encomiendan la misión de encontrar a la Diosa de la Cosecha y, básicamente, salvar el mundo. Todo esto mientras un tedioso tutorial nos interrumpe constantemente para explicarnos cosas evidentes para cualquiera que haya cogido un mando en cualquier tipo de juego y sigue intentando convencernos de que lo que nos cuentan es lógico. Incluido el pozo que nunca nadie había visto antes y está literalmente a treinta segundos andando de nuestra casa, atravesando un camino que es básicamente un pasillo.

 

Sí, Harvest Moon: Un mundo único pone sobre la mesa este tipo de novedades en la franquicia y lo hace para distanciarse de ese hermano al que quería parecerse, pero la propuesta no termina de cuajar por diferentes motivos. El principal, dejando a un lado la historia, es que este Harvest Moon quiere convencernos de que sigue siendo un simulador de granjas y realmente ya no lo es. De hecho, ahora es más un RPG (sin combates ni niveles) en el que podemos hacer cosas de granjero, pero tan sumamente irrelevantes y aburridas que la sensación es que podríamos haber pertenecido a cualquier otro gremio sin que importara. E incluso con esas, ese es el menor de sus errores, aunque a eso llegamos en un momento.

 

 

Esta entrega de la saga, que recordemos que ahora es una subrama de lo que la original, se aleja de la gestión de recursos habitual con la que creamos una gran granja y vivimos la vida entre animales y cultivos para convertir eso en una mera excusa para avanzar y que nos sigan dando misiones de recadero. Nuestra granja en este juego es portátil y las zonas para cultivar ya están prefijadas, por lo que la limitación en ese sentido es uno de los lastres más importantes. Ya no vamos a ver crecer nuestra granja y su vida alrededor, sino que la iremos moviendo según lo necesite la historia para adentrarnos en cada una de las áreas y seguir con nuestra misión. Tanto es así que se ha eliminado la mecánica de los ciclos de las estaciones, seña de identidad de la saga antaño, sustituyéndola por los diferentes entornos a los que podemos desplazarnos. Y aunque en los diferentes entornos puede variar la forma de cultivar, esa variación es tan limitada que no aporta prácticamente nada al conjunto más allá de saber que estamos en otro sitio diferente.

 

La limitada gestión de la granja se convierte así en el medio para llegar a un fin y no se hace por el simple placer de hacerlo, uno de los pilares de cualquier simulador de granjas o de vida en general. No nos hace falta plantar nada concreto a menos que nos lo pida alguien, por lo que la mayoría de las ocasiones plantaremos para vender, conseguir dinero y poder comprar animales. Animales útiles como el caballo, que nos ayuda a desplazarnos más rápido por los pasillos que conforman todo el mapeado. Y no, ni siquiera desplazarnos por el mapa es algo divertido. Es lento, pesado y gasta energía. Nuestro personaje pierde estamina y se cansa con cada acción, incluso regando las plantas, haciendo que tengamos que ir a dormir si no queremos desmayarnos por el camino. Como idea no es mala, pero está tan mal implementada que las primeras horas de juego las pasamos pensando cómo movernos para no tener que terminar los días a las 10 o las 11 de la mañana si no llevamos suficiente comida encima. Y no siempre se consigue.

 

 

Un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero

El hecho de haber convertido lo que era un simulador de granjas en un intento de juego de aventuras con la temática rural como base, chirría. No me malinterpretéis, no chirría porque sea una locura sino porque la forma de llevar a cabo la idea es un completo desastre que hace aguas se mire por donde se mire. Ni siquiera pescar es satisfactorio o divertido y los concursos están por estar. Sí, las mecánicas son tediosas y el planteamiento no sorprende, pero la cosa no se queda ahí. Si hablamos del mundo en sí y los personajes que nos rodean, lo que nos encontramos son secundarios planos, sin carisma ni personalidad, con los que difícilmente se puede empatizar y mucho menos tener ganas de casarse. Porque la opción de casarse sigue ahí, pero tampoco es divertido de hacer. La interacción con estos personajes se limita a la historia del juego y a misiones secundarias en las que intervienen personajes de relleno cuyos nombres son cosas como Hombre cansado o Mujer atenta y nos piden que hagamos de recaderos. Sí, aquí también. Un derroche de imaginación.

 

A eso hay que sumar que la única forma de conseguir semillas es encontrar espíritus de la cosecha, que siempre están en el mismo lugar del mapa y nos entregan el mismo tipo de semilla cada uno, y la tienda se limita a otro tipo de menesteres. También hay restaurantes donde comprar recetas de comida, que en algunos casos cuestan lo mismo que ampliar la granja. Y no es precisamente barato. En general, independientemente de que la gestión de la granja en el juego sea más una excusa que el trasfondo real, al conjunto lo acompaña una serie de decisiones de diseño incomprensibles que terminan de redondear el desastre.

 

 

Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar

Técnicamente el juego no está a la altura del nombre bajo el que nos llega. Tirones constantes, personajes que aparecen de la nada o se desvanecen sin ningún tipo de vergüenza, gestión de colisiones descuidada, caídas de frames, fallos en el sonido, cambios abruptos de melodía cuando pasamos de un área a otra… Pocas cosas se salvan de la quema en este Harvest Moon y no porque sea un juego que pida muchísimos recursos. Visualmente podría pasar por un videojuego de hace una o dos generaciones y no precisamente uno puntero, por lo que es incomprensible que el resultado final sea el que tenemos ahora mismo. No es que no sepan aprovechar las características que ofrece el hardware de Nintendo Switch, es que no se han molestado en optimizar nada y eso se ve nada más empezar el juego con una larguísima pantalla de carga. Hay juegos para móviles más exigentes que se mueven mejor.

 

Su apartado artístico es decente y tiene diseños de personajes bonitos, incluidos los animales, viviendo en un mundo vacío y poco cuidado, con escenarios en los que no han invertido demasiado tiempo. Ni siquiera han trabajado el logo del juego y es lo primero que se ve, así que no creo que deba sorprendernos que el interior corra la misma suerte. En cuanto al aspecto sonoro, pocas melodías, muy repetitivas y con mala transición entre unas y otras. En general no son malas melodías, pero faltan de inspiración y no ayudan a mejorar la imagen general del producto.

 

Harvest Moon: Un mundo único
Sí, pone caballo marrón peceño. Hay un puñado de errores de localización. Al menos nos dejan elegir los nombres de los animales.

 

Harvest Moon: Un mundo único – Una experiencia irrepetible… por favor

Pocas veces he terminado un análisis con tan mal sabor de boca. Empecé el juego con ganas de sorprenderme y apenas media hora después solo podía pensar en terminarlo. Irá a mejor, me decía. Y sí, después del aperitivo que supone el largo y atropellado tutorial tienes algo más de libertad en el encorsetado mundo por el que te desplazas, pero no compensa. Sin medias tintas ni paños calientes, Harvest Moon: Un mundo único es un mal juego. Tareas que rozan lo absurdo, como llevarle seis garbanzos a un hombre para alimentar a sus camellos (que son dromedarios), o conseguir semillas de manzanilla que solo puedes encontrar en determinados lugares a determinadas horas del día, no ayudan a que la sensación de simulación de granjas que debería tener se convierta en una experiencia real. No lo es, igual que este juego no es un verdadero simulador de granjas sino un RPG pobre disfrazado de simulador de granjas. Y es una pena, porque el potencial de las nuevas ideas introducidas podía haber derivado en un juego muy diferente si se hubieran esforzado mínimamente en cumplir con lo que uno esperaría de un juego así.

 

Pero no han cumplido y las veinte horas que dura la campaña principal, bastante más si hacéis de tripas corazón y en el post-game os animáis a realizar todas las tareas para pasar por el altar, no son demasiado satisfactorias. Y es una pena, pero parece claro que el objetivo de los desarrolladores ha sido el de aprovechar el buen nombre de la franquicia y usarlo como reclamo para captar la atención de posibles compradores, pero eso es algo que solo puede funcionar unas pocas veces. Si tienen intención de repetirlo nuevamente sin esforzarse para estar a la altura de un mínimo de calidad, lo mejor es que dejen morir una saga cuyo nombre están manchando.

 

Por decir algo positivo, para que no se diga que todo es malo, cabe añadir que como juego está completo (a falta de los DLCs) y puede completarse sin que haya fallos graves que lo rompan. Si lo que se busca es algo sencillo y asequible, sin demasiados dolores de cabeza, quizás puede valer mientras tengáis en cuenta que como simulador de granjas es regular y que su precio está muy por encima de lo que ofrece realmente. Por diez euros me seguiría pareciendo caro.

 

Harvest Moon: Un mundo únicoHemos analizado Harvest Moon: Un mundo único gracias a un código digital cedido por Rising Star Games. Versión analizada: 1.0.0

Harvest Moon: Un mundo único
Un juego sobre el trabajo duro, nada trabajado
Lleno de buenas ideas, y quiero creer que buenas intenciones, Harvest Moon: Un mundo único se pierde por el camino y nos deja una aventura anodina que no quiere ser un juego de simulación de granjas, pero tampoco dejar de serlo. La mezcla no termina de funcionar y eso, junto a los problemas técnicos, la falta de vida en el mundo y unas cuantas mecánicas con potencial desaprovechado, nos dejan con un resultado bastante decepcionante para lo que debería ser un juego con este nombre. Una pena.
PROS
El juego es funcional y pese a los fallos se puede jugar y terminar
Los personajes y los animales son bonitos… aunque se te mueren pasado un año independientemente de cómo los cuides
Si buscas algo tranquilo para no romperte mucho la cabeza quizás puede servir
CONTRAS
Como simulador de granjas deja mucho que desear, es más bien un simulador de recados mientras recorremos pasillos y zonas vacías
Las interacciones entre personajes, incluidas las bodas, son tan irrelevantes que no aportan nada
Técnicamente es un desastre y gráficamente está por debajo de juegos de hace diez años
La mecánica de la estamina que se gasta solo con regar las flores… ¿por qué?
40