DICE Legacy Análisis

Análisis Dice Legacy – Nintendo Switch. Dios no juega a los dados, tú sí

DESTINYBit nos trae una original propuesta que aúna la estrategia, la gestión y los juegos de mesa gracias al uso de los dados como mecánica

Fecha de lanzamiento
9 septiembre, 2021
Número de jugadores
1
Idiomas
Alemán, Inglés, Español, Francés, Italiano, Japonés, Coreano, Portugués, Ruso, Chino
Tamaño descarga
1,52 GB
Nuestra puntuación
77

Nintendo Switch acoge un curioso juego de estrategia y supervivencia en tiempo real en el que tendremos que sobrevivir, hacer crecer nuestra ciudad y hacer frente tanto a las inclemencias del tiempo como a las amenazas de un territorio desconocido e inexplorado ¿La novedad? En lugar de trabajadores o soldados al uso serán los dados los que nos lleven a la victoria o al desastre. La propuesta se llama Dice Legacy, está desarrollada por el estudio italiano DESTINYbit y ya se encuentra disponible en la eShop de Nintendo y en PC vía Steam.

 

Por de pronto esta mezcla de géneros y mecánicas le ha valido el galardón de juego más original para el jurado de la Gamescom 2021 ¿Qué le parecerá al jurado de NextN?

 

 

En el principio fue el dado y luego todo lo demás

Quizá sea una exageración y más habiendo clásicos, vetustos juegos de mesa con siglos a sus espaldas desprovistos totalmente de azar pero sin duda, cuando alguien piensa en juegos de tablero y en sus elementos, el dado de seis caras es uno de esos componentes imprescindibles en el imaginario colectivo. Y realmente hasta eso es ya un tópico caduco. Cuando apareció la hornada de los llamados «nuevos juegos de mesa», que así a lo tonto llevan casi 30 años entre nosotros (Colonos de Catán se publicó en 1995 y Carcassonne, en el 2000), una de las premisas que se fue extendiendo entre la afición fue el huir paulatinamente del caos originado por el azar o al menos que este no fuese tan determinante en la experiencia de juego.

 

Como hasta en los juegos de mesa hay escuelas de pensamiento, pronto se instauró una doble forma de ver este mundillo: la de los «eurogamers», que abogaban más por las mecánicas independientemente del tema del juego (lo mismo daba que trate de gremios en ciudades renacentistas o de construcción de templos egipcios mientras la mecánica fuera atrayente) y huían del azar como de la peste y los «ameritrashers», amantes de los juegos con mucha temática, donde el lore, el trasfondo, lo es todo y donde el uso de los dados duele mucho menos aunque una mala tirada te sacara de la partida. De los amantes de los juegos de guerra más duros y complejos (los wargames) mejor no hablamos porque no terminaríamos nunca. Sin embargo, dentro de esa «escuela eurogamer» los dados siguieron ahí, no como elemento principal pero sí como acompañamiento, como un componente más no determinante y, con el tiempo, comenzaron a surgir títulos que los incorporaban a la mecánica de juego, pudiendo manipularlos, controlando el azar y convirtiéndolos en algo más que en un elemento caótico que podía echarte por tierra la partida después de noventa minutos de juego. De ahí salieron grandes títulos como Troyes, Roll though the ages, o Dice Forge que tiene ciertas similitudes con Dice Legacy.

 

Incluso dentro del propio género de los temáticos, el clásico La guerra del anillo, de los italianos (curiosa coincidencia con los desarrolladores de Dice Legacy) Roberto Di Meglio, Marco Maggi y Francesco Nepitello en el que los dados eran clave para las mecánicas del juego, prescindiendo de los resultados numéricos por iconos que representaban las distintas acciones que podíamos hacer para intentar destruir o hacernos con el Anillo Único según el bando que representáramos en la partida. De todas esas influencias bebe sin duda Dice Legacy que trata de trasladar la experiencia de los juegos de tablero modernos y los clásicos videojuegos de estrategia en tiempo real a un título fresco, con personalidad y muy original aunque, como veremos, quizá la experiencia se quede corta.

 

 

La suerte está echada

En Dice Legacy encarnamos a los tripulantes de un navío varado en las costas de un mundo extraño, tan extraño que se trata de un anillo flotando en mitad del Cosmos. Eso ya supone un choque frontal porque siempre avanzaremos hacia arriba, hacia el interior del anillo a medida que podamos explorar y extender nuestro territorio. Una decisión de diseño pero también narrativa. Tras plantar las primeras estructuras, esto es, el ayuntamiento, comenzará la lucha por la supervivencia, recogiendo recursos, bien de las minas, bien de los bosques, bien de terrenos de caza cercanos; construyendo edificios, alimentando a nuestros trabajadores, investigando mejoras que nos permitirán desbloquear nuevos edificios o mejorar nuestras tecnologías o comerciar con los campamentos que encontremos en el mapa, un mapa que se genera proceduralmente en cada nueva partida. Como veis un juego de estrategia y gestión al uso donde son los dados los que le dan el toque de frescura y originalidad.

 

Empezamos la partida con seis dados de seis caras, en concreto con seis Campesinos (en el escenario inicial). Las distintas caras de los dados nos permitirán hacer una serie de acciones, para ello, solo tenemos que situar el dado en el lugar correspondiente ¿Queremos recoger recursos en el bosque o las minas? Usaremos el resultado que nos lo permita y moveremos el dado a esa zona ¿Queremos construir un edificio? Pues lo mismo, usaremos la cara del dado que nos permita mandar al campesino a trabajar en la construcción. La clave está en lanzar los dados y usar los resultados que necesitamos ¿Y si no nos sirve ninguno? Los volveremos a lanzar. Eso sí, cada vez que usamos la acción de lanzar los dados lo haremos con todos con lo que podemos perder algún resultado interesante, para evitar eso, podemos bloquear cuantos dados queramos y esos no se volverán a lanzar hasta que los desbloqueemos.

 

¿Podemos lanzar los dados eternamente hasta conseguir el resultado que nos haga falta? No, ahí aparece otro de los rasgos importantes: la durabilidad. Los dados pueden «morir», podemos perderlos si su durabilidad baja a menos de cero. Para evitarlo, podemos alimentarlos en el mesón, uno de los edificios iniciales, usando comida que habremos recolectado previamente, ahí entra en juego el factor de supervivencia y la importancia de que mantengamos nuestra despensa bien provista. Existen otras formas de perder el dado, por ejemplo, cuando es herido en un combate contra los enemigos, los nativos de estas nuevas tierras a los que el juego denomina «Los otros». Si un dado herido recibe otra herida entonces desaparecerá. Por supuesto podremos construir edificios que nos permiten curar a esos heridos.

 

¿Solo contamos con esos seis dados? No, podremos tener más, hasta un máximo de 12 (en circunstancias normales). Usando otro de los edificios que podemos construir al inicio de la partida, la Casa, lograremos crear nuevos dados de la clase Campesino. Existen otros edificios, como la Escuela, que nos permite transformar un Campesino en un Ciudadano o los Barracones que instruye a los Campesinos para convertirlos en Soldados. Los Ciudadanos no recolectan recursos pero pueden construir, trabajar en negocios como el Molino, la Cervecería o la Taberna o, su uso más importante, mandarlos al Taller para que nos consigan puntos de conocimiento, con los que desbloquearemos mejoras en el árbol de tecnologías. Los soldados, obviamente, están especializados en combatir, ya sea para defender al pueblo de las amenazas de Los Otros o para llevar la guerra a sus puertas y saquear campamentos de lugareños.

 

Di que quieres una revolución

Hay otros dos tipos de dado en Dice Legacy, los Comerciantes y los Monjes, y la premisa es la misma: cambiaremos un dado por otro de la nueva clase social. Y decimos bien: clase social. Aparte de lo evidente que es el hecho de que los campesinos doblen el lomo para traer la madera, los minerales o la comida mientras los Ciudadanos se encargan de labores más burguesas, esta lucha de clases también es un factor a tener en cuenta porque los distintos estratos sociales deberán estar contentos, mantener un equilibrio entre ellos. Si una de las clases acaba descontenta podrían alzarse en armas, proclamar la revolución y terminar con nuestro reinado y la partida. Esto es especialmente difícil cuando tenemos muchos más dados de una facción que de otras y esa clase numerosa es infeliz o se siente oprimida.

 

Una forma de acabar siendo derrocado es aprobar demasiadas Políticas Activas que afecten a una sola facción. Cada cambio de estación el consejo del pueblo se reúne y nos dará a elegir entre tres políticas, tres leyes que afectan a las clases sociales de las que tengamos representantes en la partida. Esas políticas nos proporcionarán beneficios pero si aprobamos demasiadas políticas de los Ciudadanos olvidando a los campesinos estos podrían empezar a prender fuego a nuestros edificios como paso previo al fin de nuestra monarquía. Las estaciones también influyen en las mecánicas de juego y deberemos hacer caso a la Casa Stark y prepararnos para cuando se acerque el Invierno. Las bajas temperaturas harán que los campos de trigo queden inservibles durante la estación y que los dados se queden congelados al usarlos en cualquier edificio. Si no tenemos a punto una taberna con cervezas (uno de los edificios del juego) ese dado quedará inservible hasta que llegue de nuevo el verano. Por supuesto existen formas de evitar eso, como construir generadores de calor que, mediante el uso de madera, mantenga a nuestros vasallos calientes aunque les mandemos a picar piedra en lo más crudo de la estación.

 

El tiempo es importante, de hecho, Dice Legacy es un juego de estrategia en tiempo real. Cada vez que mandemos a un dado a hacer una tarea tendremos un marcador sobre él para ver cuantos segundos tarda en completarla y ese paso del tiempo también es el que marca la llegada del Invierno o de estaciones con temperaturas más cálidas. Para los impacientes, existe la posibilidad de adelantar o reducir la velocidad del juego para reducir el tiempo de espera.

 

Manipulando el azar y la dificultad

¿Pero todo esto va solo de lanzar dados y cruzar los dedos para que salgan los resultados que queremos? No exactamente. Al principio hablábamos de manipular el azar, de controlarlo de alguna manera. En Dice Legacy la manipulación de los dados se consigue mediante algunos edificios que nos van a permitir mejorar sus caras para que, por ejemplo, recolecten más recursos o hagan más daño en combate. Existe también la posibilidad de Forjar Dados, esto es, unir dos dados en uno solo potenciando sus habilidades o mezclándolas. Esto nos permite crear, por ejemplo, un dado híbrido con habilidades de Ciudadano y Campesino o forjar dos dados Soldado para conseguir un soldado con habilidades superiores. Incluso existe la forma de usar hasta seis dados para seleccionar sus mejores caras, sus mejores resultados y convertirlos en algo así como un «Superdado».

 

Estos dados mejorados nos harán la vida más fácil durante la partida, mejorando nuestras posibilidades de conseguir buenos resultados o dotar a los dados de capacidades como que puedan utilizar sus caras de forma infinita, sin perder durabilidad. La clave está en experimentar y todo eso puede beneficiarnos tanto en la partida en curso como en posteriores porque, gracias a otra tecnología, podremos «Ascender» dados para que puedan usarse de inicio en partidas posteriores. Esto es importante porque el juego advierte de que hay escenarios o modos de dificultad que serían imposibles sin dados ascendidos. Ahí es donde radica la rejugabilidad de Dice Legacy y su toque de roguelike. Una vez superado el escenario inicial se desbloquean nuevos escenarios que, aunque se generen de forma procedural y cambie la disposición de los recursos en el mapa siguen teniendo exactamente el mismo objetivo. Lo que cambian son las condiciones de juego. Por ejemplo hay un escenario donde una vez llega el invierno no se puede cambiar de estación, otro donde los recursos son más escasos, otro donde solo podemos tener un máximo de seis dados en lugar de 12, etc. Distintas condiciones de juego pero nada nuevo en realidad respecto al escenario principal y que hace que la experiencia nos resulte escasa.

 

Otro de los aspectos a desbloquear son los monarcas, los líderes. Estos líderes pueden cambiar nuestro estilo de juego al obligarnos a iniciar el escenario con otros recursos iniciales y distintos dados. Si el monarca inicial nos permite empezar con seis campesinos, otro de los líderes cambia tres de esos dados por tres ciudadanos y una tecnología desbloqueada. Las partidas pueden ser muy distintas según se juegue con un monarca y otro y para desbloquear al resto tendremos que conseguir unos objetivos específicos durante el juego. En lo referente a la dificultad y en pleno debate sobre la inclusión de niveles sencillos para la gente menos habilidosa o con menos tiempo, Dice Legacy toma partido claramente. Existen distintos niveles de dificultad, se nos advierte cuál de ellos es el que los desarrolladores escogerían como el más representativo de la experiencia de juego que ellos quieren transmitir, e incluye un nivel más bajo, menos exigente donde se pueden apreciar tranquilamente todas las mecánicas del título sin presiones.

 

Y es que estamos ante un juego muy exigente incluso en su nivel medio, y la clásica maniobra en la que, si la cosa nos va mal, podemos volver a un punto de guardado anterior aquí desaparece. Podemos guardar partida pero si nos derrotan, si llega el «Game Over», esa partida se  borra y tendremos que empezar desde cero. Y querremos hacerlo, aunque nos duela haber perdido varias horas y una ciudad perfecta porque el juego engancha. ¿Complejo? Por suerte el juego cuenta con un buen tutorial que irá guiando al jugador novel siempre que se active y una completa enciclopedia para poder consultar cuando se necesite cualquier aspecto de las mecánicas o las descripciones de los edificios y/o tecnologías. En cuanto a sus aspectos gráficos, el juego es cumplidor, tanto en modo portátil como en el dock y la música, compuesta por Michael Gordon Shapiro, acompaña perfectamente a la experiencia de juego así como el resto de los efectos de sonido.

 

Dice Legacy – Dios no juega a los dados, tú sí

Dice Legacy bebe de muchas fuentes que los aficionados a los juegos de tablero reconocerán sin problema y coge las mecánicas más habituales de los videojuegos de gestión de ciudades y estrategia: recolección de recursos, supervivencia, construcción, investigación de tecnologías, gestión de la moral o la «felicidad» de la población. Todo esto le colocaría en la estantería (virtual, de momento no tiene formato físico) como «un juego de gestión más» pero, gracias a la mecánica de los dados, lo convierte en un título original un juego muy fresco que le da interesantísima vuelta de tuerca y lo hace tremendamente adictivo. Sin embargo, el problema está en su rejugabilidad o en las expectativas que crea. Al desbloquear los nuevos escenarios resulta algo decepcionante comprobar que la historia no continua y que los objetivos sean los mismos pero con condiciones o mecánicas distintas. Ojo, no sobran y son una experiencia desafiante pero sin duda esperábamos más. Al terminar ese primer escenario, que no es sencillo hacerlo a la primera ni mucho menos, lo que te queda es intentar hacerlo con otros monarcas o jugar para lograr dados ascendidos y mejorar tus posibilidades de victoria, bien en otro escenario, bien en un modo de dificultad mayor. Para ser un juego que se describe como un roguelike apenas tiene elementos que nos hagan intentar jugar una y otra vez para desbloquear secretos porque los que hay ya los tendremos tras una o dos partidas terminadas con éxito. Es de entender que, detrás de todo esto, hay una decisión narrativa, no solo de diseño, pero una vez superado el enganche inicial, al jugador le pueden faltar razones para continuar probando escenarios. Pero más allá de estas carencias, Dice Legacy es muy adictivo, es original y es un gran título que merece la atención y el beneficio de la duda por parte de los aficionados a los juegos de mesa y a los juegos de gestión.

 

 

Hemos analizado Dice Legacy gracias a un código digital cedido por Koch Media. Versión analizada: 1.1.0

 

 

DICE Legacy Análisis
Análisis Dice Legacy – Nintendo Switch. Dios no juega a los dados, tú sí
Una propuesta original que se queda un poco escasa.
Dice Legacy da una vuelta de tuerca a los juegos de gestión con una mecánica original como es la del uso de los dados convirtiéndose en una propuesta fresca y adictiva. Sin embargo, la falta de posibilidades después de acabar el primer escenario, convierten sus opciones de rejugabilidad en algo que depende más de las intenciones del jugador que de lo que ofrece el título. En cualquier caso, es un indispensable para los fans del género y de los juegos de mesa.
PROS
La originalidad de sus mecánicas
Sus opciones de dificultad lo hacen accesible a todo tipo de jugadores
Tremendamente adictivo
CONTRAS
A pesar de sus posibilidades, la experiencia se hace escasa
La rejugabilidad depende más de la intención del jugador que de las opciones del juego
77

Mostrar Comentarios (0)

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puntuación