Las consecuencias del coronavirus y su pandemia se siguen dejando notar a pesar de los avances. Tanto la pandemia como el virus han afectado a millones de personas, provocando trastornos de atención, pérdida de memoria, estrés… Especialmente entre la población anciana, llegando a casos de estrés postraumático. Por suerte, a su vez está habiendo un gran esfuerzo por encontrar métodos para lidiar con las secuelas. Una de las propuestas más interesantes parte de usar videojuegos como psicoterapia para superar las secuelas del Covid.
Los videojuegos como psicoterapia
Es bien conocido por todos los jugadores con un tiempo en el mundillo que durante muchos años se ha dado a entender que los videojuegos son nocivos para cualquier persona de bien. Desde exagerar problemas reales, como lo puede ser la adicción, hasta ocasionalmente inventárselos. Por suerte, en los últimos años la ciencia se ha dedicado a desmentir o contextualizar muchas de estas afirmaciones y aportar estudios que demuestran sus muchos beneficios. Ejemplo de esto puede ser un artículo reciente en el que hablamos de como Pokémon GO puede ayudar a combatir la depresión.
Aquí es donde entra Adam Gazzaley, profesor de neurología y creador de Neuroracer, un videojuego diseñado para combatir el deterioro cognitivo de la edad publicado en 2009, el primero en recibir la aprobación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense). Este proyecto reconocido por su efectividad a la hora de lidiar con el déficit de atención con hiperactividad en niños. Con el uso de los videojuegos como psicoterapia se pretende reducir los síntomas de la niebla mental. Un mal que sufren muchas personas que han padecido Covid, la cual puede causar temblor de manos, desorientación, confusión y dolencias similares. «Creemos que, en términos de recuperación de COVID-19, hay una oportunidad increíble aquí».

No es el primer ejemplo en el que los videojuegos han ayudado a lidiar con la pandemia. Durante esta, juegos como Animal Crossing han sido una vía de escape muy importante para sobrellevar el aislamiento, llegando a crear comunidades prácticamente desde cero como fue nuestro caso.





