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Aunque parezca mentira, los juegos basados en licencias cinematográficas, esa “infección” que llenaba las estanterías de videojuegos mediocres sin más vistas el dinero fácil, es ya cosa del pasado. Quien haya vivido cualquier generación de consolas anterior a la actual (ponle los últimos cinco o seis años) se dará cuenta que cada vez es más raro encontrar un juego basado en los blockbusters que más tiran (y no será por falta de ellos). Las únicas excepciones son los siempre certeros LEGO (que cubrió estrenos como Star Wars El Despertar de la Fuerza, Jurassic World, El Hobbit o, tangencialmente, casi todas las de Marvel) y mientras duró, Disney Infinity.

De la propuesta Toys-to-life de Disney, que ya es cosa de la historia de los juguetes, nos llega este Cars 3, pues sus responsables son los mismos: Avalanche Software. Este estudio de Utah desarrolló las adaptaciones de Bolt, Toy Story 3 o el propio Cars 2 antes de probar suerte con las figuras NFC. Y con mala fortuna: Disney Infinity acabó siendo la gota que colmó el vaso de Disney Interactive Studios, y el insostenible negocio acabó motivando la desmantelación de todos los estudios de Disney. Afortunadamente, Avalanche Soft. fue rescatada por Warner Bros. Interactive (que también publican los juegos de LEGO de TT Games), y reabrió con el mismo nombre poco después. Cars 3: Driven to Win es el primer juego de Avalanche Soft. bajo el sello Warner… explotando una franquicia Disney.

A juzgar por el resultado, esperamos que sea el primero de muchos.

 

Cars 3 | Tráiler del videojuego Cars 3: Hacia la victoria | HD

 

A todo trapo

Pero pasemos ya a hablar del juego que nos ocupa… que, por sorprendente que parezca, tiene mucho que decir. Y es que, evidentemente, se trata de un juego muy sencillito y pensado sobre todo para los más pequeños, esos que aún tolerarían una nueva película de Cars. Con ese hecho por delante, Cars 3: Hacia la Victoria consigue dotar a sus carreras de una personalidad que lo salva de caer en un simple arcade clónico. Y no me refiero solo a que los coches tengan personalidad real, que hablen y esas cosas (y no se callan), sino que jugablemente introduce multitud de pequeños elementos que aportan dinamismo y frescura al simple hecho de conducir. La clave es una barra de turbo que se rellena realizando toda clase de filigranas: conducir marcha atrás, a dos ruedas, derrapar, saltar (sí, tienen botón de salto), hacer piruetas en el aire… Realiza estas acciones con éxito y conseguirás un empujón imprescindible, pero claro, te arriesgas a perder el control del vehículo o caer mal de los saltos, lo que te hará perder un tiempo valioso. En definitiva, en vez de tirar pa’lante sin más, no paras quieto, y apurarás hasta la recta más larga para rellenar el turbo. Mentiría si dijera que, como todo, no terminará por hacerse repetitivo, pero el juego se las ingenia sabiamente para retrasar eso lo más posible.

El otro factor esencial que hace de Cars 3 un juego muy duradero es la gran cantidad de modos de juego que tiene. Aunque las carreras parecen lo más obvio, el juego ofrece una selección de eventos muy variada, sin que ninguno sobresalga sobre otro, al menos en cuanto a la jerarquía del menú principal. Que parece una tontería, pero contribuye a aumentar la sensación de amplitud del juego: si quieres completarlo en su totalidad, tendrás que jugar a todos los eventos (5) en todos los circuitos (21), además de completar las 16 copas y otros desafíos que expondremos más adelante. Haz cuentas…

 

 

Tampoco esperéis una gran diferencia entre los tipos de evento, claro. Además de las carreras, encontramos las carreras con objetos (misiles, minas, turbos, incluso ametralladoras) y los desafíos contrareloj. Los otros dos modos sí que son más originales: en los Retos Eliminatorios, tendremos que eliminar el mayor número de enemigos con las armas del juego, que aparecen según oleadas; en Exhibición de Maniobras, tendremos que conseguir la máxima puntuación posible haciendo piruetas en el aire en los saltos. En ambos recorremos los mismos circuitos, aunque aquí la posición en la que lleguemos es irrelevante. Ninguno de estos modos es tan emocionante como las carreras, sin embargo, exigen mucha más habilidad al volante: posicionarse correctamente para eliminar enemigos de forma más eficaz en el primero; y reflejos para saber terminar los saltos sin volcar y perder la puntuación en el segundo, amén de practicar las técnicas para rellenar el turbo mencionadas arriba y así realizar saltos más largos. Desde luego, un chute de variedad muy necesario, su único lastre es que la dificultad está algo desproporcionada en los modos (el modo Eliminatorio en el nivel medio es un paseo antiestrés, mientras que el mismo nivel de dificultad en el modo Exhibición de Maniobras es todo un reto). Esto también se aprecia en los modos de carrera, y si a veces el nivel medio es muy intenso, en otras ocasiones resulta demasiado fácil. No descarto que sea una apreciación personal, pero está claro que el nivel de dificultad y sobre todo, la Inteligencia Artificial, no está todo lo equilibrada que debería.

 

 

 

¡Pero ojo, que aún hay más! Si el tener que completar todos los circuitos en todos los modos no te motiva lo suficiente como para darle caña al juego muchas horas, este aún se guarda dos ases bajo la manga. Uno de ellos es un modo “oculto”, aunque no se tarda en desbloquearlo. Se trata de una pequeña “caja de arena”, un espacio de medianas dimensiones que podremos recorrer a nuestro antojo. Esparcidas por el escenario, encontramos un puñado de misiones, del estilo de “explota tantos globos en el menor tiempo posible” o “destruye tales objetivos”, incluyendo algunos retos exclusivos del multijugador. No tardaréis mucho en completarlo, pero nos ha gustado tanto que ojalá el juego apostase más por este tipo de modos. El segundo as, y el más determinante, es una tabla de desafíos, bastante amplia, que completar al realizar determinadas acciones en el juego: destruye tres enemigos con un solo misil, acumula más de una hora de conducción marcha atrás, completa todas las copas en primera posición… A los que hayan jugado a los Super Smash Bros. les sonará, y aumenta enormemente la vida del juego de una forma muy sana.

 

 

Carrocería nueva, pero con un rayón…

Como hemos visto, el juego no se queda para nada parco en contenidos. Es largo, muy variado para ser un juego de carreras, y desafiante para pequeños y grandes. Desgraciadamente, no todo es tan brillante. El número de circuitos es generoso, tienen muchos atajos y bifurcaciones, pero se repiten demasiado (el juego tiene 16 circuitos originales, pero son en esencia 8 escenarios, cada uno con dos variantes más o menos diferenciadas). 5 circuitos extra vienen del juego de Cars 2, del mismo estudio, y aportan una agradecida dosis de variedad (se ambientan en Londres, Tokyo o un aeropuerto…) aunque, a su favor, decir que los circuitos de Cars 3, situados en los ambientes más “rurales” de la película, son bastante más variados y detallados.

El plantel de personajes es bastante grande, pero tampoco se sienten demasiadas diferencias entre uno y otro, e inexplicablemente no aparecen marcadas sus diferencias según su velocidad, manejo, agarre, por lo que toca probar a ciegas. Las opciones de personalización estética (color de faros, claxon…) también son muy escasas.

 

 

 

A nivel gráfico y sonoro el juego está bastante cuidado. No es ningún portento, pero tanto coches como escenarios reflejan fielmente la película, y la sensación de velocidad se mantiene incluso con muchos coches y efectos en la pantalla. Los actores de doblaje en español repiten, con las típicas frases durante los eventos, además de un comentarista (Chick Hicks) presente también en las animaciones y menús pre y pos-carrera, emulando un programa de televisión, incluyendo alguna escena cinemática y todo. Si quieres, puedes silenciar las voces, pero lo cierto es que contribuyen muy bien a insuflarle vida al juego.

Salvo detalles poco importantes, Cars 3: Hacia la Victoria es un juego estupendo con motivos de sobra para entretener no solo a los chavales, aunque para ellos se haya hecho el juego. Por eso duele tanto la ausencia más notoria, y es que no hay modo online, algo que podemos entender desde la perspectiva de intentar potenciar el local (para cuatro a pantalla partida, y permite jugar con un solo Joy-Con, no sin cierta incomodidad ya que se acelera con el ZR). Sin embargo, en los tiempos que corren, pocos niños quedarán que no hayan jugado online a ningún juego, sea Minecraft, Call of Duty o por qué no, Mario Kart. Quizás no se hayan decidido a dar el paso, inseguros por la insegura aceptación de este tipo de juegos (las espectaculares ventas del primer Cars, sobre todo en portátiles PSP, GBA y DS son prácticamente imposibles de repetirse en el panorama actual, donde el jugador casual ha mudado de plataformas). Una pena: habría terminado redondeando un juego francamente interesante.

 

Conclusión – Cars 3: Hacia la Victoria

Jugar en 2017 a Cars parece algo de otro época, en la cualquier película con posibilidades comerciales era convertida en videojuego para conseguir un dinero fácil. Esta, no obstante, sería la rara avis que de verdad merece la pena como juego por sí mismo. Tiene una jugabilidad sencilla pero con posibilidades y muy dinámica, muchísimos modos que aportan variedad y duración hasta prácticamente lo que tu quieres echarle, así como unos gráficos y sonido correctos y fieles al look de la película. La ausencia de modo online es la única mancha realmente importante, pero si tienes gente cerca podrás jugar en modo local.

Análisis - Cars 3 (Nintendo Switch y Wii U). El depósito lleno, con una fuga
Con una jugabilidad muy viva y un montón de modos, es un juego largo, divertido y también desafiante para grandes y pequeños. Solo le frena la falta de modo online.
JUGABILIDAD80%
GRÁFICOS70%
SONIDO75%
DURACIÓN80%
PROS
  • La conducción es mucho más intrincada de lo que aparenta. Encontraréis un buen reto.
  • Muchos modos de juego, y también variados. Mucho más que unas carreras.
  • Gráficos vistosos, y con muchas voces de la película.
CONTRAS
  • La falta modo online, EVIDENTEMENTE. Apuesta solo por multijugador local.
  • La dificultad está aldo descompensada en según que modo, y la IA es regulera.
  • Poca variedad de circuitos. Y que se le vaya a despreciar por ser el juego que es.
75%Nota Final
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