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Madrid Games Week cerró su cuarta edición con un balance muy positivo. Unas 136.200 personas se acercaron por los pabellones 12 y 14 de IFEMA para disfrutar de las numerosas actividades que ofreció AEVI este año. Como estrellas, demos inéditas de próximos lanzamientos muy esperados, incluyendo Super Smash Bros. Ultimate y Pokémon Let’s Go! Pikachu y Let’s Go! Eevee, dos de los juegos que más colas provocaron. Pero también hubo hueco para decenas de juegos y recreativas antiguas, grandes competiciones de eSports, conferencias sobre el pasado y el futuro de los videojuegos y por supuesto, puestos de venta de todo tipo.

 

 

El Ministro de Cultura, José Guirao (corbata roja), inauguró la feria, siendo el primer político español en hacer algo así. A su lado, Mario se marca un Just Dance.

43.000 m² de juegos y más juegos

Nintendo España se volcó por completo con Nintendo Switch, mostrando todos sus juegos más destacados en su stand. Por supuesto, Smash y Pokémon acapararon casi todas las miradas (y las colas). No faltaba el enorme mural con todos los personajes del juego de lucha (los del E3, al menos) y una pantalla gigante desde la que se retransmitieron los torneos de videojuegos. Entre ellos, el Super Smash Bros. Invitational y la clasificatoria para el torneo europeo de Splatoon 2. Los clásicos tampoco faltaron: Zelda: Breath of the Wild, Super Mario Odyssey, Donkey Kong Country: Tropical Freeze, Mario Tennis Aces… Otras novedades incluyeron, por primera vez jugable, Gear.Club Unlimited 2, Fortnite, Starlink: Battle for Atlas, Nintendo Labo, Diablo III, Dark Souls Remastered, nindies españoles como Eternum Ex y A Gummy’s Life.

Frente al stand de Nintendo, Namco Bandai nos ofreció un primer vistazo a dos de sus próximos lanzamientos para la híbrida: Katamari Damacy Reroll y Taiko no Tatsujin: Dum ‘n’ Fun. Fuera de nuestras “fronteras”, juegos como Kingdom Hearts III, Spyro, Resident Evil 2 o Hitman 2 contribuyeron a elevar el listón en esta edición en lo que superproducciones se refiere. Se echaron en falta títulos, pero la sensaxión general fue de abundancia, calidad y amplitud. Aunque las aglomeraciones, sobre todo el sábado, se notaron, los pasillos formados entre stands eran amplios, y permitían pasear sin mucho agobio. Estamos hablando de 43.000m2 en tres pabellones, ya que la zona Retroworld y el mayor escenario de la ESL se llevaron al pabellón 14.1, en el piso de arriba. Un acierto que permitió contar con mucho más espacio para decenas de arcades y consolas clásicas, tanto en exposición como jugables. Por contra, la información sobre este “pabellón oculto” era casi nula, y si no ibas informado, podías ni darte cuenta de que estaba allí.

 

En definitiva, una edición que contó con propuestas para todos los públicos y que cubrió todas las tendencias del sector, con especial apoyo en el desarrollo independiente español. Y es que, según datos oficiales, 240 reuniones de negocio tuvieron lugar en el Área de Desarrolladores, en el que jóvenes creadores mostraron sus proyectos a publishers. De aquí es posible que salgan los juegos que el año que viene ocupen su propio stand, así que es positivo ver cómo AEVI cada vez impulsa más por convertir su feria no solo en un espacio para el consumidor, sino también en uno de los ejes que impulsan la maquinaria de la industria del videojuego nacional. Algo de eso le debieron contar al Ministro de Cultura José Guirao, ya que es la primera vez que un representante del Gobierno acude a uno de estos eventos. Eso, o que, coincidiendo con el inicio de la feria, el Ayuntamiento de Madrid anunciara que destinará dinero público en ayudas para el desarrollo de videojuegos, unos cinco millones, siendo el primer ayuntamiento español en hacer algo así. Son buenos tiempos para la industria.

 

Galería de fotos – Madrid Games Week 2018

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