Los videojuegos de terror están viviendo una nueva vida gracias, en gran parte, a los estudios y desarrolladoras indies. Hasta la llegada de juegos como la demo de Silent Hill P.T., que desgraciadamente fue cancelado, Resident Evil VII, o el esperado Resident Evil II, por nombrar algunos de los más icónicos, el género no vivía su mejor momento. Y es que los estudios third party no conseguían hacernos revivir aquello que sentíamos al jugar a los primeros títulos de Silent Hill, Resident Evil, Project Zero o Alone in the Dark. Por suerte para los amantes de los thriller psicológicos y el terror, los estudios indies comenzaron a sacar juegos que lograban nuevamente esa sensación de tensión y pánico a cada ruido o giro de pasillo que encontrábamos. Juegos como Amnesia, Slenderman, Outlast o, incluso, Five Nights At Freddy’s, supieron adaptarse a los tiempos, a lo que el jugador anhelaba, y a lo que un youtuber medianamente decente necesitaba para conseguir visitas fáciles y darle promoción, dicho sea. Siguiendo la línea de youtubers y streamers, se encuentra también gran parte del éxito del juego indie que nos compete hoy: Bendy and the Ink Machine.
Bendy and the Ink Machine es un survival horror desarrollado y publicado por Kindly Beast, bajo el nombre del mismo estudio de animación ficticio que encontramos dentro del juego, Joey Drew Studios Inc. Su primer capítulo, de cinco en total, fue lanzado en 2017 para PC, y como dijimos en el párrafo anterior, gran parte de su éxito y continuidad fue gracias a los youtubers y streamers que comenzaron a jugarlo para su audiencia, lo que les llevó a colocarse como uno de los juegos de terror indie del momento. Finalmente, llegó a consolas con todos sus capítulos en noviembre de este mismo año, motivo por el cual hoy os traemos su análisis para Nintendo Switch. ¿Listo para mancharte de tinta?
Bienvenido a casa, Henry
En Bendy and the Ink Machine controlamos a Henry Stein, dibujante jubilado y uno de los socios creadores de Joey Drew Studios Inc., que vuelve a visitar su antiguo estudio de animación por la invitación del que durante mucho tiempo fue su compañero de trabajo, Joey Drew. Sin embargo, nada más entrar por la puerta, podemos observar que en todo este tiempo las cosas han cambiado mucho. No encontramos a nadie por los alrededores, luce con un tono abandonado, con tinta desbordando por todas partes y frases extrañas a cada nueva pared que vemos. ¿He dicho que no encontramos a nadie? Miento, sí que nos encontramos con alguien. Durante toda nuestra búsqueda, estamos constantemente rodeados por recortes de cartón de una de nuestras creaciones, Bendy, la imagen del estudio (el Mickey Mouse del juego, vaya). ¿Y qué más da encontrarnos con un trozo de cartón basado en un personaje animado? Ya me lo diréis cuando sigáis avanzando…
Retomando la historia, nuestra misión es encontrar a Joey, saludarle, tomarnos un cafelito y preguntarle que qué tal le ha ido durante todo este tiempo, dado que fue él quien nos invitó a volver. Como era de esperar, nada de esto es tan sencillo, y no tardaremos en desear encontrar la salida en vez de a Joey. El argumento en sí es oscuro, atrae desde el primer minuto que empezamos a jugarlo y nos invita a querer saber más del por qué el estudio se encuentra en ese estado. Sin embargo, según pasan los capítulos, la historia se vuelve más descabellada, perdiendo la esencia inicial y pasando a ser más acción que terror. No llega a ser mala, pero sí que baja el nivel según avanzamos.

Existen también grabaciones que nos cuentan más cosas y secretos de lo que ocurrió allí, que vamos encontrando de cuando en cuando, pero es aquí donde se encuentra uno de sus puntos más negativos. Estas grabaciones están en inglés, pero traducidas por escrito al español. Sin embargo, la letra es tan minúscula que es casi imposible de leerla. No por falta de resolución, ni por jugarlo en modo portátil o TV, sino porque el estilo de letra junto a su tamaño lo hace imposible. Esto dificulta entender gran parte del «lore» del videojuego, y se convierte en algo muy frustrante para quien quiera conocerlo. Si leer lo que pone fuese un puzle, estaríamos ante un juegazo del género.
Puzles para alargar la experiencia
Durante la aventura tenemos que resolver distintos puzles, algunos más sencillos que otros, pero que en su conjunto no presentan una gran dificultad. Llegados a cierto punto, a más de un jugador le recordará a Bioshock (y eso, de algún modo, es bastante positivo, creedme). Gran parte de los puzles consisten en buscar, crear o eliminar un objeto o enemigo, y para ello tenemos que hacer diferentes tareas, desde explorar cada rincón del nivel hasta escondernos para no ser detectados por los malvados monstruos de tinta. Son misiones entretenidas, y que sin ser nada del otro mundo, encajan a la perfección en todo el ambiente creado.

Perdona, tienes un poco de tinta cubriéndote por completo
La estética es sin duda uno de los puntos fuertes de Bendy and the Ink Machine. El estilo animado, basado en la dibujos de los años 30, crea en sí mismo algo diferente a otros juegos de su género. El imbuirnos en un universo como el de la animación, y de la manera que lo hace, es sin duda todo un acierto. Es como imaginar a Mickey Mouse o Goofy detrás de las cámaras, con sus problemas y cara oculta, y a nosotros allí para observarlo todo mientras nos preguntamos qué narices está pasando. Esa estética acompaña en todo momento a la tensión que nos encontramos, porque ya no es solo nuestro amigo Bendy el que aparece por todas partes, o las frases poco esperanzadoras escritas con tinta que vemos por las paredes, sino que pronto descubrimos que no estamos solos, y que existe alguien o algo que mueve las cosas, las enciende y las apaga.
Pero todo lo bonito, al igual que ocurre en Bendy and the Ink Machine, tiene una cara menos amable. El sistema de combate, básico a más no poder (agitar una llave inglesa, una tubería, etc.), es horrible. Cuando nos aparecen enemigos por primera vez, sí sentimos ese pavor de a qué nos enfrentamos y cómo, pero esta emoción se transforma lentamente en decepción cuando vamos avanzando. Ya no es solo que sea simple, sino que los propios enemigos rozan lo ridículo. Si a ello le juntamos los numerosos bugs que existen tanto dentro del sistema de combate (enemigos que se atascan pero nos siguen pegando desde Cuenca y a los que no podemos golpear, golpes que damos claramente pero que no golpean,…) como fuera de ellos (quedarnos atascados sin poder movernos, obligándonos a reiniciar o insistiendo durante varios minutos hasta dar con el píxel exacto que nos permite salir, que el juego se cierre inesperadamente justo cuando acabamos con el enemigo final,…) hace que todo lo bueno e interesante del juego quede… entintado (perdón por el chiste malo).

Los efectos sonoros, sin ser nada del otro mundo, cumplen con su función. La música acompaña cuando debe hacerlo, los ruidos y sonidos son correctos, e incluso alguno que otro bien metido para hacernos dar un salto que otro de vez en cuando.
Bendy and the Ink Machine – Tinta mal enfrascada
Bendy and the Ink Machine es un buen juego, con una idea y estética muy buena, pero que lo entinta todo (sí, lo he vuelto a hacer) con errores tan básicos como molestos que podrían haber sido cuidados algo más, lo que hubiese conseguido que la experiencia fuese aún más gratificante. Los primeros capítulos son mejores que los últimos, por lo que el juego va de más a menos, pero no deja de ser un juego al que, a pesar de todo, si eres amante del terror indie deberías probar. Dura entre 5 y 6 horas, y aunque no tiene una gran rejugabilidad, esconde algún que otro secreto en forma de mensaje oculto que descubrimos al volver a jugar algún capítulo una vez lo hemos terminado.
Este juego ha sido analizado gracias a un código de descarga digital cedido por Avance Discos para Nintendo Switch.


















