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Análisis – Dragon’s Dogma: Dark Arisen (Nintendo Switch). Arisen corazón de dragón

"There is no way we could have lost to that"

Dragon's Dogma: Dark Arisen
Fecha de lanzamiento
23 abril, 2019
Número de jugadores
1
Idioma
Audio en inglés, textos en español
Tamaño de la descarga
12,1 GB
Nuestra puntuación
80%

El primer año de Nintendo Switch hizo las delicias de los jugadores de mundos abiertos de fantasía gracias a tres juegos: The Elder Scrolls V Skyrim, The Legend of Zelda: Breath of the Wild y Xenoblade Chronicles 2. Tres nombres que hacen temblar a más de uno al ser «pozos de horas» en el que perderse por sus mundos y revolotear investigando cosas. Por desgracia (o por suerte para nuestra pila de juegos pendientes) desde que la triada salió en 2017, pocos grandes juegos de mundo abierto se han lanzado en la híbrida, a excepción de Torna. Pero si teníais ya el gusanillo de volver a perderos en un RPG de fantasía, no os preocupéis que Capcom ha rescatado para Nintendo Switch a Dragon’s Dogma: Dark Arisen, la versión del juego dirigido por Hideaki Itsuno (Capcom vs. SNK, Devil May Cry) que se lanzó junto a su expansión en 2013. ¿Ha aguantado bien el paso del tiempo?

 

Pues la respuesta es que sí, bastante bien en muchos aspectos y en otros no tanto, pero sigue plantando cara y sigue siendo una apuesta súper recomendable como lo fue en su época. A continuación os cuento un poquito más al respecto.

 

 

Dragones y Dogmorras

A estas alturas es difícil que una historia de fantasía medieval y dragones sorprenda. Siempre ha habido literatura, películas e incluso videojuegos cuya principal premisa se centra en un dragón que vuelve cada equis número de años para asolar un país y existe un elegido que debe de salvar la papeleta (el ducado de Gransys y el Arisen respectivamente en este caso). Sin embargo Dragon’s Dogma: Dark Arisen se las apaña para aportar algo a esta manida trama y desarrollar la historia de su mundo de manera un tanto peculiar.

 

Tras pasar por un breve prólogo y crear a nuestro personaje en un editor de personajes bastante completo, el dragón que lleva atormentando a Gransys desde hace generaciones vuelve a la vida y ataca el pueblo de nuestro personaje, robándole el corazón y dejándole la cicatriz en el pecho que lo marca como Arisen, el elegido por el dragón para tratar de derrotarlo. De esta forma junto a nuestros peones (ya llegaremos a eso) comienza la historia de como el Arisen se emprendió en una aventura para recuperar su corazón. Una historia con claros y oscuros.

 

Dragon’s Dogma apuesta por un tipo de narrativa un tanto peculiar. Si se progresa realizando las misiones principales nos encontramos con una historia bastante descafeinada, con poco desarrollo de personajes y típica aventura. Sin embargo es al salirse del camino de baldosas amarillas cuando nos encontramos con un mundo bastante bien construido si se rasca la superficie y empieza a coger forma. A lo largo de todo, ya sea en sus pueblos, asentamientos o caminos, hay bastantes NPCs recurrentes cuyas historias se desarrollan a medida que les ayudamos a completar las decenas de misiones secundarias del título. El caso es que dichas misiones no estarán disponibles en los NPCs o los distintos tablones de anuncios durante todo el juego. El mundo de Dragon’s Dogma y sus habitantes van progresando en sus propias historias conforme nosotros avanzamos y no van a estar esperando para siempre a que tu estés allí para empezar un capítulo de sus vidas. De todas formas el juego se encarga bastante bien de dejar claro cuándo va a suceder uno de esos eventos de la historia principal que va a hacer avanzar a todo el resto del mundo, por lo que si estamos atentos la señal de «visita todo lo que tengas que visitar y habla con quien tengas que hablar antes de hacer esto» es bastante evidente.

 

Dragon's Dogma: Dark Arisen

De esta forma se construye un mundo y una relaciones con los personajes que hace que si quieres saber más de esos personajes y Gransys tengas que preocuparte por ellos, por ver si tienen nuevas misiones para ti y seguirles la pista allá donde su camino les lleve. Es la forma de recompensar al jugador que se preocupa por mirar más allá de la historia principal, investigar y de paso tener una excusa para la rejugabilidad en el caso de haber perdido alguna de estas historias secundarias.

 

Un Arisen a tu gusto

Dragon’s Dogma: Dark Arisen no solo nos ofrece libertad de crear a nuestro Arisen a nuestro gusto físicamente, también tenemos total libertad en cuanto al desarrollo de sus habilidades de combate se refiere. Si bien en un principio solo disponemos de tres vocaciones básicas: luchador, strider (lo que sería un pícaro de arco y dagas de toda la vida) y mago, una vez alcanzamos la capital podemos usar puntos de vocación para mejorar las distintas habilidades de cada clase o cambiar a alguna de las otras seis disponibles siendo tres de ellas las versiones avanzadas de las básicas y las otras tres clases híbridas de las originales. Lo bueno de este sistema de vocaciones es que tanto las armas y armaduras, los ataques y las habilidades varían entre ellas dando lugar a que podamos construir al Arisen a nuestro gusto gracias a la posibilidad de equiparnos habilidades que ya hayamos desbloqueado en otras clases ,sobretodo las pasivas porque para equiparnos las activas nuestra clase debe de ser compatible con el arma de la otra vocación.

 

Ahora es cuando toca hablaros de los peones o los ayudantes del juego controlados por la IA que nos acompañan durante la aventura, hasta un total de tres. Al poco de empezar tenemos la posibilidad de diseñar nuestro peón con prácticamente las mismas opciones que al Arisen (la única limitación es que no pueden aprender las vocaciones híbridas) y unas cuantas opciones más que determinarán tanto su actitud principal y secundaria dentro y fuera del combate. El resto del equipo lo completan peones de otros jugadores desarrollando un curioso sistema de «multijugador» y progresión. Y por cierto, no es necesario tener pagada la cuota de Nintendo Switch Online para acceder a las funciones online. Minipunto par Capcom.

 

Cada vez que encontramos una piedra de la falla, podemos escoger entre los distintos peones disponibles de los demás jugadores de Dragon’s Dogma: Dark Arisen, ya sean de nuestro nivel o de uno mayor si disponemos de los suficientes cristales de falla para pagar su precio. El girito es que tanto nuestro peón como el del resto de los jugadores aprende conforme vive más aventuras. Derrotar a muchos enemigos de un mismo tipo hará que sepa cómo afrontarlos, lo mismo ocurre al superar una misión de alguna de las diferentes maneras. Todo ese conocimiento se queda con el peón y al visitar otros mundos los compañeros dan pistas, estrategias y consejos sobre cómo superar una misión o vencer a un enemigo además de ir directamente a explotar sus debilidades. E interesa que nuestro peón se vaya a otros mundos porque así también adquiere conocimientos, cristales de falla y si hay suerte, algún que otro regalo del Arisen que lo haya contratado.

 

Y ahora a pelear

Con una clase, un equipamiento y nuestro equipo de peones listos, es hora hablar del sistema de combate. A pesar de los años a las espaldas del juego, sorprende ver cómo el sistema de combate sigue sintiéndose fresco y contemporáneo lo que dice mucho a su favor y poco a favor de algunos juegos actuales. El sistema de combate es el de un action-RPG rápido y dinámico donde el peso del equipo y los objetos que llevemos encima afectan a la barra de stamina que es la que nos permite realizar los diferentes ataques especiales con los que hacer morder el polvo a los bandidos, goblins y fauna salvaje que ose enfrentarse a nosotros. Si durante el prólogo conseguimos avanzar un poco sin morir ya lo sabremos, pero si no es el caso al poco de salir de Cassardis, el juego se encarga de dejarnos claro que aquí no todos los enemigos van a tener un tamaño manejable. Los enfrentamientos contra un cíclope y una hidra de las primeras horas del juego son solamente los primeros de muchos contra monstruos que nos sacan varios metros de alturas y toneladas, pero también es donde la cosa se vuelve más retante y divertida.

 

En uno de nuestro podcast lo dije y lo sigo manteniendo: estoy convencido de que Dragon’s Dogma: Dark Arisen fue el terreno de pruebas donde Capcom probó la opción de escalar los monstruos más grandes antes de dar esa opción en Monster Hunter 4. Y es que el combate contra estos enemigos más gigantes se siente muy Monster Hunter medieval. Los enemigos tienen sus puntos débiles que hay que castigar para hacer que pierdan extremidades, no puedan realizar ciertos ataques o entorpecerlos subiéndonos por ellos cual Shadow of the Colossus para llegar a dichos puntos. Personalmente es un sistema de combate que me encantó y divirtió en Playstation 3 y que me sigue fascinando por su velocidad y versatilidad en 2019.

 

Dragon's Dogma: Dark Arisen

Todo esto en un mundo abierto, más comedido que el de Skyrim, que no nos pone ninguna pega o muro invisible para explorar desde el primer minuto, más allá de que los enemigos de ciertas áreas sean más fuertes de lo que somos capaces de gestionar sin una estrategia adecuada. Pero no os dejéis engañar por eso que acabo de comentar de que Gransys es más pequeño que el mapa del juego de Bethesda. Tiene el tamaño perfecto para que durante cualquier viaje estemos continuamente recolectando materiales para crear nuevos objetos curativos o mejorar nuevas armas y armaduras, combatiendo contra los bandidos y monstruos pequeños y grandes (ir corriendo y que te sobrevuele la sombra de un grifo o wyvern antes de caerte en la cara es un momento inolvidable). Siempre hay algo que hacer en las continuas travesías, que no son precisamente pocas si eres de los que le gusta hacer misiones secundarias y seguir el desarrollo de los distintos personajes con peso en la trama.

 

Por desgracia no todo van a ser buenas noticias. Decía que el juego salió en 2013 y es algo que a día de hoy le pasa sobretodo en el apartado técnico. Las ralentizaciones al realizar magias poderosas o con algunos ataques de los monstruos más grandes que había en la versión original de Playstation 3 y Xbox 360 siguen estando ahí, como lo está el popping que hace que, sobretodo en portátil donde la resolución baja de 1080p a 720p, sea bastante exagerado en algunas ocasiones. Aún así tampoco es que en los peores momentos el juego sea injugable. Nada de eso. Estas ralentizaciones duran si acaso un par de segundos puntuales, lo que dure el ataque en cuestión y no son tampoco unas caídas exageradas.

 

También se nota que el juego tiene más de un lustro en el apartado visual, que personalmente creo que aguanta, pero que sin duda hubiese estado bien pulirlo de cara a las revisiones de nueva generación del título. Lo que sí que no aguantan de ninguna forma son los menús ortopédicos (y eso que ya se revisaron) y un mundo abierto que para cuando salió la versión original cumplía más que de sobra con lo que se pedía, pero que tras pasar por alguno de los juegos más revolucionarios del género como Breath of the Wild o Red Dead Redemption 2 se le notan los años. Sin duda Dragon’s Dogma: Dark Arisen es un juego «hijo de su época» con las cosas malas de entonces, las buenas y las cosas avanzadas y originales que tenía.

 

La Isla Bitterblack, ciudad de vacaciones de Dark Arisen

Como su propio nombre indica, esta versión de Dragon’s Dogma viene con la expansión-revisión Dark Arisen. Esta expansión salió un año después que el juego original solucionando muchos de los problemas, balanceando y añadiendo objetos, habilidades, vocaciones pero sobretodo añadiendo la infame Isla Bitterblack. Esta ínsula se sitúa a las afueras de Gransys y tiene su propia treintena de enemigos nuevos, jefes, armas y armaduras, sistemas de encantamientos y el mayor reto de dificultad de todo el juego. Todo esto alarga un buen puñado de horas más las treinta o cuarenta horas que puede llevar pasarse el juego base. Y luego siempre está el New Game Plus para volver a empezar y probar a hacer esas misiones que nos faltaron o algunas de las nuevas exclusivas de la segunda vuelta.

 

¿Qué te parecen pocas horas? No te preocupes. Otras de las cosas que añadió la expansión fueron los modos speedrun (carrera), donde hay que pasarse el juego del tirón sin guardar y con una sola vida, y el modo difícil donde la vida y daño de los enemigos se dispara y nuestro Arisen se cansa más rápido. Ambos modos tienen su recompensa exclusiva al ser completados, por lo que si eres de los que les gustan los retos y completar absolutamente todo aquí tienes de las dos cosas.

 

Dragon’s Dogma: Dark Arisen – Si sabes a lo que te enfrenta puedes salir enamorado

Jugar a Dragon’s Dogma: Dark Arisen es un poco como enfrentarse a una de las quimeras del juego. Ves las distintas influencias de cada una de sus partes en el combate, los enemigos gigantes, la exploración, el mundo agresivo que te dice por dónde puedes o no ir, los monstruos gigantes y el factor rolero. Son tal amalgama de elementos distintos que en un principio no deberían de poder funcionar correctamente, pero están juntos y funcionan más que bien.

 

Sin duda tiene sus carencias, fruto de la época de lanzamiento original y acentuadas con la evolución del medio en los últimos años, y hay ciertos aspectos que se deberían de haber pulido más al tratarse de un relanzamiento seis años después. Pero me cuesta mucho imaginarme a alguien que quiera un juego de rol de mundo abierto, con un buen sistema de combate, largo y que en ocasiones sea un reto y no salga contento con la compra de este título. Compra que ha de ser digital pues Capcom ha decidido ahorrarse el lanzamiento en formato físico en Occidente, algo que sin duda no va a ayudar a que el juego venda más y es una pena.

 

Dragon's Dogma: Dark ArisenHemos escrito este análisis gracias a un código de descarga de Dragon’s Dogma Dark Arisen para Nintendo Switch proporcionado por Koch Media.

 

Dovahkiin-kun
La forma rápida y mal de definir Dragon's Dogma: Dark Arisen sería decir que es "el Skyrim de Capcom". Esa frase transmite la idea principal, pero una vez te metes en Gransys descubres que estás ante un puzzle que por piezas es fácil de desgranar, pero que en conjunto funciona y es, en definitiva, un muy buen action-JRPG.
PROS
El sistema de combate permite mucha personalización y variedad
Todo el sistema de peones genera una dinámica donde los ayudantes aprenden al irse de aventuras y premia el ir renovando la plantilla y a probar cosas nuevas
El contenido extra de Dark Arisen alarga un juego que de por sÍ ya ofrece una duración bastante respetable
CONTRAS
¿Oís eso? Es el silencio que ha dejado el doblaje japones, excluido de la versión de Nintendo Switch
Personalmente no se me ha llegado a hacer pesado pero los peones tienden a repetir las mismas frases en las mismas situaciones
Podría notarse menos el sabor a port si se hubiese mejorado un poco el apartado gráfico
80
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