Cuando a mediados de junio de este mismo año os confirmábamos la fecha de lanzamiento de Orbitals lo hacíamos con la firme convicción de que nos encontrábamos ante uno de los exclusivos más singulares y especiales del ya excelso catálogo de Nintendo Switch 2. Su magnético estilo anime ochentero, los roles asimétricos, la acción, los puzles y un obligatorio componente cooperativo lo convertían, sin ningún atisbo de duda, en uno de los juegos más prometedores de lo que llevamos de 2026. Algo que, por otro lado, ya saben muy bien en Shapefarm y Kepler Interactive.
Y es que hay juegos que se disfrutan especialmente cuando tienes a alguien al lado. Después están aquellos que directamente han sido diseñados para jugar en compañía. Pues bien, Orbitals pertenece al selecto segundo grupo. Y, puestos en antecedentes, que mejor forma puede haber de afrontar su análisis que en pareja. Efectivamente, como ya ocurrió con Haven, Inma y un servidor hemos decidido abordar este texto de forma conjunta. No en vano, no puede existir mejor manera de dar vida a la review de un título cooperativo que con un texto… ¡construido en equipo!
Dos jugadores. Una aventura
Orbitals parte de una premisa que parece sencilla, pero que puede marcar por completo la experiencia: solo se puede jugar acompañado. Maki y Omura son dos jóvenes exploradores que tendrán que abandonar su hogar para intentar encontrar una solución a una misteriosa tormenta cósmica que amenaza con destruir la estación en la que viven. Y aunque la historia nos lleva al espacio, la auténtica aventura se encuentra en la comunicación entre los dos jugadores. No sé trata solo de colocar a dos personajes en tercera persona dentro de la misma pantalla. Los dos son necesarios.
Tras asignarnos los respectivos roles – Inma (Maki) y Synbi (Omura) – bastan unos segundos de juego para descubrir que el título plantea desafíos en los que cada jugador tiene que encargarse de una parte del problema. Algo que, pese a la linealidad, nos lleva a vivir situaciones tan diversas como pilotar una nave, esquivar obstáculos, superar minijuegos musicales o utilizar el armamento para abrirnos camino.
Tras abandonar la nave, la fórmula continúa con puzles, plataformas, láseres y diferentes retos que obligan a mirar mucho más allá de nuestra propia mitad de la pantalla. Aquí, y este es otro de los puntos fuertes de Orbitals, no basta con ser bueno jugando. Hay que saber jugar junto a la otra persona. Durante el transcurso de la aventura tanto Inma como un servidor hemos podido decidir que herramientas equiparnos en todo momento.
Inma
Y es esa toma de decisiones la que ramifica el sentido cooperativo de nuestros caminos. Porque todos conocemos esa situación.
Synbi
¿Qué situación?
Inma
—«Mueve eso.»
—«¿El qué?»
—«¡Eso! ¡Lo que tienes delante!»
—«¡Pero si no sé qué tengo que hacer!»
—«¡Que lo pone ahí!»
—«¡A mí no me sale nada!»
Y, cinco minutos después, los dos estamos discutiendo sobre quién tenía razón.
Synbi
(Silencio incómodo)
Eso es precisamente lo bonito de los juegos cooperativos. It Takes Two demostró que una aventura puede construirse alrededor de dos personas, que necesitan colaborar constantemente. Split Fiction llevó esa filosofía un paso más lejos. Y Orbitals llega a Nintendo Switch 2 con un equipo que conoce perfectamente dicho terreno. No en vano, su director, Jakob Lundgren (Hazelight), trabajó anteriormente en juegos como A Way Out o los propios It Takes Two y Split Fiction.
Una galaxia llena de pequeñas grandes ideas
Está claro que el título que aquí nos ocupa plantea la cooperación como mucho más que una sucesión de vistosas mecánicas de ejecución conjunta. Es una cuestión bastante más intuitiva, fluida y orgánica. El componente cooperativo resulta, como si del latido de nuestro propio corazón se tratase, indisociable del resto de la aventura. El jugador, y es una cuestión de mera sincronia y armonización, tiene que estar pendientes en todo momento de lo que está haciendo su compañero. Y ello resulta especialmente importante. No en vano, Orbitals utiliza, entre otras opciones de juego, una estructura de pantalla dividida. Cada jugador puede concentrarse en su propio personaje, pero lo que ocurre en el otro lado de la pantalla puede ser la clave para solucionar el problema que tenemos delante. Y eso cambia mucho las cosas.
Por si fuera poco, las mecánicas, que van desde minijuegos a momentos de compaginación de botones, tiempos o herramientas, resultan tan adictivas como entretenidas. No estamos, ni mucho menos, ante un juego enrevesado o complicado. Es más, el sistema de reimpresión instantánea tras cada muerte evita la frustración del jugador. A pesar de todo, más os vale estar sincronizados con vuestro compañero si queréis evitar más de un calentamiento de cabeza. Sobre todo en los espectaculares enfrentamientos con algún que otro mastodóntico jefe.
Cuatro ojos ven más que dos
«Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado.» ¿Os suena? Se trata de un proverbio africano, que bien podría servir para sintetizar el concepto jugable que aquí nos ocupa. En muchos cooperativos uno tiene la sensación de que dos jugadores simplemente hacen juntos lo que podría hacer uno solo. Aquí parece suceder justo lo contrario. El segundo jugador no está ahí para ayudar. Está ahí porque es necesario. Nintendo define Orbitals como:
Una aventura cooperativa asimétrica para dos jugadores, donde cada personaje dispone de herramientas diferentes para superar los obstáculos.
La propia descripción oficial incide en que la comunicación y el trabajo en equipo son fundamentales. Es una diferencia//matiz importante. Porque cuando un juego consigue que tu compañero sea imprescindible, cada pequeño logro deja de sentirse como algo individual. Es cosa de dos. Mención especial a esos instantes en los que es el jugador más avispado es el que logra desatrancar nuestro progreso.
Inma:
Dilo.
Synbi:
¿Qué diga qué?
Inma:
¿Quién es el jugador más avispado?
Synbi:
Tú…
Intercambio dinámico de roles
Orbitals nos presenta dos personajes con un vínculo casi telepático, cimentado desde la propia infancia. No obstante, son muy diferentes entre sí. Eso sí, solo a efectos narrativos, estéticos o de género.
Maki: Una joven mecánica de carácter fuerte, simpática y enérgica. Es considerada la persona más joven del Asentamiento.
Omura: Un cartógrafo reservado, detallista y reflexivo, que creció junto a Maki como si fueran hermanos gemelos.
Es en lo jugable donde podrían considerarse clones. Es decir, y que nadie lo interprete como algo negativo, la mecánica de intercambio de herramientas asimétricas permite a los dos jugadores permutar objetos, armas o items en cualquier instante de juego. ¿Eres un as surcando el espacio?, ¿tienes una excelente puntería a bordo de la torreta? Sin problema. El título dota a los jugadores de libertad absoluta. Fomentando, por el camino, la cooperación y la comunicación constante a la hora de tratar de resolver los diferentes puzles ambientales o afrontar los pequeños instantes de acción.
Poco espacio para la rejugabilidad, pero mucho para la diversión
Es cierto que la aventura que aquí nos ocupa comienza con una estructura bastante simple: pilota/dispara. No obstante, conforme avanzamos los puzles ambientales, las nuevas herramientas o el propio diseño de niveles evolucionan. Obligándonos a lograr un mayor grado de sincronización en nuestros movimientos. Siendo esta su mayor baza jugable. Y es que, en palabras de Jakon Lundgren (director del juego), Orbitals no es un juego que apueste por la rejugabilidad. Más bien todo lo contrario. La idea es que la primera partida sea, pese a la linealidad, una experiencia única e irrepetible.
¿Quiere esto decir que el juego no cuenta con extras? No del todo. Es cierto que nos encontramos ante una aventura tan intensa y especial como corta. A pesar de todo, y dejando de lado la galería y otros extras presentes en el menú de juego, conforme avanzamos vamos desbloqueando diversas actividades secundarias o minijuegos competitivos, que pueden rejugarse en la nave. No vamos a entrar en detalles, pero ya os adelantamos que dichas dinámicas interactivas desbloqueables aportan un divertido plus con el que fortalecer aún más nuestra capacidad de cooperación y, por qué no, algún que otro pequeño conato de pique competitivo.
Una sola aventura, diferentes formas de jugar
Está claro que apostar por una propuesta exclusiva para dos jugadores puede ser un arma de doble filo. Por todo ello, Shapefarm se ha esmerado en dar vida a un ecosistema jugable que aporta multitud de posibilidades con las que facilitar/posibilitar la experiencia. Todo ello en función del número de consolas disponibles o de las posibilidades locales u online de cada uno. Aquí un breve resumen:
Cooperativo local
Se trata de la alternativa más inmediata. Para jugar en modo local a pantalla partida solo necesitas una Nintendo Switch 2 y dos mandos. Eso sí, no es posible jugar con un solo Joy-Con por personaje. Se trata de nuestra alternativa preferida, dada la estructura escogida para el análisis. Pudiendo materializarla tanto en modo portátil como frente a la pantalla del televisor.
Juego compartido local (GameShare)
La función Local GameShare nos permite jugar con un amigo en modo local en Nintendo Switch, Switch 2, Nintendo Switch Lite y Switch OLED. Basta con que el anfitrión tenga la versión completa de Orbitals. Para usar esta función NO es necesario contar con una suscripción a Nintendo Switch Online en vigor.
Juego compartido online (GameShare)
Para jugar online usando GameShare es necesario que ambos jugadores tengan una Nintendo Switch 2 y al menos una copia completa del juego. Como os podéis imaginar, aquí si es obligatorio estar suscrito a Nintendo Switch Online.
Juego online (Pase Amigo)
Se trata de una opción creada ex profeso por los propios creadores del juego. Está diseñada específicamente para este título. En esta ocasión, es necesario contar con dos Nintendo Switch 2 y al menos una copia del título. El player 1 solo tiene que enviar una invitación al player 2. Este último necesita tener la aplicación Global Friend’s Pass para poder jugar juntos. Y sí, sigue siendo necesaria una suscripción a Nintendo Switch Online por jugador.
Un delicioso lienzo jugable con alma de anime, regusto ochentero y matices de los 90
Hemos decidido dejar para el final el apartado artístico. Y no porque sea un aspecto secundario. Más bien todo lo contrario. Entendemos necesario asentar el resto de conceptos narrativos, mecánicos y jugables antes de abordar el delicioso envoltorio que aquí nos ocupa. Orbitals nos presenta, a su manera, pero muy en la línea de propuestas como Ori o GRIS, un verdadero lienzo jugable cuya identidad visual y sonora bebe del anime clásico de los años 80 y 90. Personajes, objetos, escenarios, efectos sonoros y gráficos, piezas musicales, animaciones… Todo parece sacado de obras de culto dentro del género como Dragon Ball, Cowboy Bebop, Neon Genesis Evangelion, Sailor Moon o de estudios de animación de la talla y el prestigio del mismísimo Studio Ghibli.
Mención especial a las animaciones. Y es que, aunque el juego se ejecuta a 30 fps, dichas animaciones oscilan entre los 12 y los 24 fps. ¿El motivo? Imitar la sensación que transmitía el anime de la época. A pesar de ese afán de recreación, nos encontramos con un apartado iconográfico con los suficientes elementos propios como para, más allá de cualquier tipo de homenaje hueco, dar forma a una identidad única e irrepetible.
Por si fuera poco, el aspecto sonoro no se queda ni mucho menos atrás. En primer lugar, el juego cuenta con la presencia de Mami Ayukawa (Mobile Suit Zeta Gundam), una de las mayores exponentes de la música anime clásica. ¿El resultado? Una verdadera oda a los sintetizadores analógicos, a los ritmos funk, jazz e incluso al City Pop japonés, que nos presenta temas familiares, pero con un toque tan frenético como fresco, emocional y orgánico. Por su parte, las espectaculares cinemáticas, a cargo de Studio Massket, esconden tras de sí un titánico trabajo de pico y pala. Configurándose como un elemento fundamental a la hora de dar forma a semejante amalgama de conceptos.
Para finalizar, pero no por ello menos importante, toca detenerse en el trabajo de voz. Y es que el juego llega totalmente localizado y doblado al español de España y al latinoamericano. Destacando las actuaciones de Clara Shwarze como Maki e Iván Priego Posada como Omura. A modo de curiosidad, ambos interpretaron a Akane Tendo y Ranma en la versión animada de Ranma ½ publicada en Netflix. Así que verlos constantemente «discutir» y lanzarse pullas resulta aún más divertido. Y ya os adelantamos que la cantidad de líneas de voz es mastodóntica. Algo que, de cara a la inmersión, es muy de agradecer. Por su parte, Polly Huerta (Maki) y Héctor Mena (Omura) hacen lo propio de forma igualmente excelente con la localización latina.
Conclusión conjunta – Orbitals (Nintendo Switch 2)
Y que mejor forma puede haber para dar por finiquitado el análisis cooperativo de un videojuego, precisamente, cooperativo, que compartiendo, por separado, las conclusiones finales tanto de Inma como de un servidor. Esperamos, de todo corazón, que este texto os sirva para haceros una pequeña idea de lo que os espera en tan singular propuesta.
Synbi: Dos miradas, una misma aventura
Shapefarm tenía por delante una tarea harto complicada. No solo debía construir una aventura capaz de sostenerse sobre dos jugadores, sino que además debía conseguir que ambos se sintieran realmente necesarios durante toda la experiencia. Y, después de recorrer la galaxia junto a Maki y Omura, podemos decir que el experimento funciona. La cooperación no se siente como un añadido opcional ni una excusa para compartir pantalla sino como el auténtico corazón de Orbitals.
Puede que no nos encontremos ante la aventura más compleja y profunda. No obstante, cada herramienta, cada puzle, cada minijuego y cada situación están planteados alrededor de una premisa tan sencilla como efectiva: necesitamos entendernos con la persona que tenemos al lado. A veces ha sido cuestión de sincronizar movimientos. Otras, de intercambiar herramientas. Y sí, en más de una ocasión simplemente hemos tenido que confiar en que nuestro compañero hubiera entendido algo que nosotros todavía no habíamos visto. Es precisamente aquí donde Orbitals consigue sus mejores momentos. Cuando una pequeña victoria deja de pertenecernos individualmente y pasa a ser cosa de dos.
También resulta difícil no rendirse ante su apartado artístico. Su estética inspirada en el anime de los 80 y 90 podría haberse quedado en un simple ejercicio de nostalgia, pero el equipo de Shapefarm ha conseguido convertirla en parte fundamental de su propia identidad. El diseño artístico, las animaciones, las cinemáticas, la música y el excelente doblaje al castellano forman un conjunto tremendamente cuidado que hace que Orbitals destile personalidad propia por los cuatro costados.
Ahora bien, no todo es perfecto. Su apuesta por convertir la primera partida en una experiencia única e irrepetible tiene una contrapartida evidente: la aventura se antoja corta y, más allá de los minijuegos, las razones para regresar a ella son muy limitadas. Es una decisión comprensible y consecuente con la propuesta, pero puede dejar con ganas de más a quienes esperaban una experiencia de mayor recorrido. Por otro lado, aquí necesitamos obligatoriamente un compañero de peripecias. Y ello puede ser una barrera para muchos jugadores. Afortunadamente las diferentes opciones de juego local y online hacen que encontrar la forma de compartir la aventura resulte relativamente sencillo.
(Inma) La misión era salvar la galaxia. Lo difícil fue ponerse de acuerdo
Orbitals llega a Nintendo Switch 2 como una aventura cooperativa diferente, cuidada y con una personalidad arrolladora. No pretende sustituir a nadie sino encontrar su propio camino dentro de un género en el que parecía no haber hueco para la sorpresa. Y lo consigue convirtiendo la comunicación, la sincronización y sobre todo la complicidad en sus principales mecánicas.
Puede que sea una aventura corta. Puede que necesites a otra persona para disfrutarla. Y puede que, durante el camino, descubras que esa persona tiene una preocupante tendencia a decirte «¡que lo tienes delante!» mientras tú no tienes ni la más remota idea de qué está hablando. Pero cuando finalmente los dos entendéis qué había que hacer, cuando superáis juntos ese puzle que parecía imposible o cuando una pequeña victoria provoca que os miréis con una sonrisa, Orbitals consigue algo que no todos los cooperativos son capaces de lograr: que jugar deje de ser una experiencia individual para convertirse en otra cosa… ¡una cosa de dos!
Después de haber recorrido esta galaxia juntos, puedo confirmar que Orbitals ha terminado aterrizando exactamente donde esperaba tras leer las primeras impresiones publicadas en NextN. Quizá incluso un poco más alto. Porque detrás de sus referencias al anime clásico, de sus mecánicas asimétricas y de su particular universo se esconde algo mucho más sencillo: un juego que entiende que los mejores recuerdos no siempre nacen de superar al jefe de turno, conseguir el mejor equipo o farmear ¿aura? durante cientos de horas. A veces, solo a veces, nacen de mirar al jugador que tienes al lado y decirle: «¿Has visto lo que acabamos de hacer?». Y sí, después de todo lo que hemos discutido durante esta aventura, puedo confirmar que la galaxia está en buenas manos. Nuestra relación… eso ya es otra historia.
Hemos realizado el análisis de Orbitals gracias a una clave cedida por Kepler Interactive. Versión analizada 1.0.2. En NextN garantizamos que nuestros análisis son totalmente honestos y no están influenciados por la cesión de productos. Este artículo contiene enlaces de afiliado con los que nos ayudarás si compras cualquier producto, dado que son enlaces de referido con los que nos llevamos una pequeña comisión por cada venta.


















