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Análisis – Nuclear Throne (Nintendo Switch). El Tomaco hecho juego

Nucelar. Se dice, Nucelar Throne

Nuclear Throne Analisis Nintendo Switch
Fecha de lanzamiento
20 marzo, 2019
Género
Arcade, Roguelite, Dual Stick shooter
Número de jugadores
1-2
Tamaño de descarga
180,36 MB
Nuestra puntuación
89%

Basta hacer una búsqueda por mis análisis en la web para ver que si hay un género por el que tengo debilidad es el de los roguelites. De hecho, me compré la Nintendo Switch de salida por The Binding of Isaac, que se acabó retrasando una buena temporada al final, pero eso es otra historia. Desde que Nintendo Switch es la nueva niña bonita para los desarrolladores indies, el género centrado en avanzar un poco por mundos aleatorios, desbloqueando cosas nuevas directa o indirectamente, morir y volver a empezar ha llenado la eShop. Ya contamos con grandes títulos como el mencionado Isaac, Rogue Legacy (que acuñó el nombre del género), Enter the Gungeon o el reciente éxito Dead Cells, pero faltaba uno de los títulos grandes que hicieron evolucionar el género: Nuclear Throne.

 

Viendo el buen catálogo que se estaba formando para los amantes del género se echaba muy en falta a este título, pero los problemas que tuvo Vlambeer con las versiones de Playstation 4 y Playstation Vita, sumado a que en principio dijeron que ya habían dado carpetazo en sus vidas al capítulo del trono nuclear, hacía que los fans tuviesen pocas esperanzas de ver el frenético roguelite arcade en la híbrida de Nintendo. Pero entonces llegó el último Nindies Showcase y con él el invierno nuclear.

 

 

Si tan solo fuésemos capaces de llegar el trono, seríamos los reyes del postapocalipsis

El dúo formado por Rami Ismail y Jan Willem Nijman lleva sorprendiendo con todo tipo de juegos arcades frenéticos y refrescantes desde que fundaron Vlambeer. Por lo general, habían sido siempre proyectos de desarrollo «corto» que tenían como resultado experiencias arcades también cortas, rápidas y directas, con un núcleo en su jugabilidad tan duro como el diamante. Y entonces llegó Nuclear Throne, cuyo desarrollo se alargó dos años.

 

Reunidos en una hoguera, preguntándose por qué el mundo se ha ido al garete y es tan agresivo, mientras sueñan con llegar al Trono Nuclear para gobernar sobre las baldías tierras. Así es la pantalla de selección de personajes de Nuclear Throne, un lugar donde ver por unos instantes cómo cada uno de los catorce personajes (de los cuales solo tendremos dos al comenzar) se relajan y ver sus habilidades pasivas. Un sitio pausado, tranquilo y hasta melancólico. Todo lo contrario a lo que nos encontramos una vez seleccionamos a nuestro mutante (o robot) favorito y comienza la partida. Unas partidas cortas, rápidas y directas con un núcleo jugable sólido. Solo que Nuclear Throne no es corto.

 

Al contrario que en sus anteriores juegos del estudio, aquí sí hay un objetivo concreto más allá de hacer puntos como un condenado: hay que llegar al Nuclear Throne, el trono que da nombre al juego, y para ello hay que superar una serie de niveles generados aleatoriamente, recoger armas generadas al azar y limpiar a todos los enemigos que, lo habéis adivinado, cambian con cada partida antes de pasar a la siguiente pantalla. Al final de cada mundo, un jefe puñetero estará ahí para complicarnos bastante las cosas. Por supuesto, el componente arcade de sacar buenas puntuaciones está ahí gracias al cronómetro y las runs diarias y semanales donde todos los jugadores compiten por obtener la mejor puntuación en las mismas condiciones. Hasta aquí todo normal, un juego arcade con toques de roguelite. Pero no es tan sencillo.

 

Nuclear Throne Analisis Nintendo Switch
Poco a poco la hoguera se irá llenando con más personajes

 

Nuclear Throne es un título agresivo, como el mundo que plantea. Los enemigos normales aguantan unos pocos disparos, pero no muchos menos que nosotros, y ellos atacan en una aplastante superioridad numérica, tanta que casi parece un Bullet Hell en niveles avanzados. Sin darte cuenta, los verbos que definen el título se han metido en tu cerebro y lo haces sin pensar: moverse, disparar e improvisar. Los dos primeros se comprenden fácilmente al ver una lluvia de balas venir en todas direcciones hacia tu mutante y ver que lo único que tienes para defenderte es una pistola. Matar o morir. Sin embargo, es en la improvisación donde hay que hacer hincapié.

 

La aleatoriedad de sus elementos consigue que, al contrario que en muchos juegos arcades clásicos, no quepa lugar a memorizarse la situación de los enemigos, las armas o el escenario. Sin duda es algo que está arraigado en el género, pero que aquí, al juntarse con la velocidad y ritmo extremo del juego arcade, con la «poca» munición de las armas (culpable de que más de una vez tengamos que cambiar esa que tanto nos gusta por una que nos viene peor) hace que se note distinta y propia. Y aún no hemos tocado el tema de las mutaciones.

 

Esta radiación se siente tan bien…

Con tanta radiación por ahí era normal que los personajes sufrieran mutaciones. Al igual que en otros juegos del género como The Binding of Isaac o Dead Cells (de hecho, este último recoge el tema de las mutaciones tal cual de Nuclear Throne) existen una serie de habilidades pasivas que obtenemos al subir de nivel y completar una pantalla que nos permiten modificar más o menos nuestro personaje, y con él la forma con la que afrontar el juego. Más munición máxima, más vida, que exista una pequeña posibilidad de curarnos al matar, dañar a los enemigos cuando nos dañen, y un largo etc. Por no hablar de las ultra mutaciones y las coronas, pero esos son elementos ya avanzados del gameplay que podrían considerarse spoilers, así que mejor que los descubráis vosotros mismos cuando llevéis un buen número de horas al juego.

 

Y a pesar de tanta variedad, tanta opción, tanto caos,… el diseño del juego se mantiene sencillo. Sin poner nada más de lo que necesite, pero añadiendo a su vez una cantidad increíble de detalles, secretos y factores que pueden pasar desapercibidos (como el screenshake del que hablaba el propio Jan Willem Nijman en su charla de Dutch Game Garden) que pueden pasar desapercibidos en unas primeras horas, pero que poco a poco definen el cómo se siente el juego. Es una sensación formada por muchas capas (aparentemente) sencillas que se juntan para formar un todo complejo.

 

Un «Game Feel» que se consigue gracias a que hasta el más mínimo ángulo y nivel de dispersión de cada arma estén medidos, situación que se pudo alcanzar gracias a que esos dos años durante los que el juego estuvo en desarrollo, en realidad fueron dos años de early access en Steam antes de ser lanzado oficialmente. Estrategia que, una vez más, Dead Cells volvió a hacer suya, obteniendo un resultado final igual de fino. Se nota que se ha pensado y diseñado con un mimo y delicadeza cada aspecto de Nuclear Throne. Ya lo estaba cuando aún se encontraba en desarrollo, pero el producto final acabó siendo muchísimo mejor.

 

Y mira que las primeras horas el juego es duro. Es normal morir en los primeros niveles durante las primeras horas. Mueres, aprendes un poco más, llegas un poco más lejos y mueres. Y vuelves para morir, esta vez habiendo desbloqueado un nuevo personaje o arma dorada con la que poder empezar y afrontar una nueva partida. Y mueres. Pero no cansa. Simplemente no puedes parar de jugar. En gran parte por esa rapidez, esa inmediatez del volver a empezar y ese ritmo. Y al fin posar tus nalgas sobre el trono. Y entonces te enteras de que hay zonas secretas, mecánicas que no sabías que existían y mucho juego del que no tenías ni idea. Nuclear Throne es de partidas cortas, rápidas y directas, con un núcleo en su jugabilidad tan duro como el cuerpo de Crystal. Solo que Nuclear Throne, como juego, no es precisamente corto.

 

Nuclear Throne Analisis Nintendo Switch

 

Nuclear Throne – El gobierno debería de regular esta droga

Sin duda Nuclear Throne para Nintendo Switch es la versión definitiva del título para consolas. Tiene tanto la posibilidad de jugar en el televisor de Playstation 4 como la portabilidad de PS Vita, pero sin los bugs, cuelgues y caídas de frames de las versiones de Sony. Quizás no sea la versión definitiva en global porque para muchos, sobre todo los que venimos de la versión de PC, el control con teclado y ratón sea una «mijita» superior en precisión que el moverse y apuntar con los dos joystick, pero eso es más cosa de gustos y horas echadas.

 

No os voy a engañar, mientras que he escrito este texto me he escapado a jugar «una partida» a Nuclear Throne que se ha traducido en dos horas en total. Y eso que una partida donde se llegue al trono no dura más de un cuarto de hora, pero que las partidas sean tan cortas engancha… y mucho. Tanto si eres fan de los juegos arcade como de los roguelite, como si eres poseedor de una Nintendo Switch y te gustan los buenos juegos, Nuclear Throne tiene que estar en tu biblioteca personal. Y probablemente se quede ahí durante mucho tiempo a mano, de los primeros juegos de la lista porque una partida a este título entra bien en cualquier momento.

 

Nuclear Throne Analisis Nintendo Switch

 

Hemos escrito este análisis gracias a  un código de descarga de Nuclear Throne para Nintendo Switch proporcionado por Vlambeer.

La radiación engancha
Jugar a Nuclear Throne es un peligro. Te engaña con partidas presumiblemente cortas, pero cuando te das cuenta, ha pasado más rato del que te gustaría reconocer. Fresco, rápido, dinámico, pulido y con un largo recorrido. Así es Nuclear Throne; así es uno de esos juegos que hizo pivotar el género cuando salió en 2015.
PROS
Es imposible quitarse de la cabeza la idea de jugar una partida más
Al morir sabes que es por tu culpa al no haber visto el enemigo o bala de turno
El Trono Nuclear se puede alcanzar entre dos personas con el modo cooperativo
CONTRAS
El aspecto gráfico es sencillo y tiene su motivo de ser así. Sin embargo, es cierto que puede llegar a ser poco llamativo para algunas personas
Por mucho que sepas que es tu culpa, el morir tan rápidamente a veces desespera un poco
89
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